miércoles, 6 de enero de 2016

No te lo perdonaré jamás: una juventud corrompida por los dibujos animados

Son tiempos adversos para la tradición. Aunque las elecciones han sido ganadas, las tropas bolivarianas se han adueñado de las sacras cabalgatas navideñas y las pervierten a través de la patria. La malvada Carmena, obsesionada por arruinar las Navidades de miles de criajos, ha enviado miles de disfraces falsos hacia las infinitas distancias de Madrid... 

No hay duda de que la inocencia de las generaciones más inocentes está siendo secuestrada y pervertida desde hace tiempo. La fabricación de degenerados está en marcha. pero los actos subersivos no son nuevos. Llevan sucediendo hace mucho tiempo. Simplemente ahora la República se siente fuerte y envía sus sondas podemitas a la vista de todos. Pero las señales estaban ahí, para quien quisiera y pudiera verlas. Nuestra prole, educada según la tónica ascensional de la cultura española y los pilares en que se asienta, Catolicidad, universalidad y principios imperiales, ha de responder a la contextura de la vieja Espña con su mismo sentido unitario del Estado. Y para ello han de advertirse los peligros subyacentes de ese pasatiempo aparentemente inocente que son los dibujos animados. Cuesta creerlo, pero la dinámica es cada vez más evidente: todo obedece a una conspiración masónica e izquierdista en los dibujos animados, en cotubernio con la subversión comunista en lo televisivo, que si a nosotros nos honra, a ellos les envilece.


Imposible, dirán ustedes. Bien, presento ante este anónimo y colectivo tribunal, pero justo, la prueba A del abyecto caso que estamos exponiendo. ¿Por qué habría de cambiar de canal, tan turbado, el simpático Bob Esponja, si no fuera porque está visionando sucia pornografía subacuática?


Por desgracia todos sabemos cual sería el siguiente paso.


También se retuerce el sagrado papel de la mujer, entregándola a sucias fantasías masónicas impropias de la recta y casta fémina española, pues la esposa ha de recordar esto: Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Y es que una mujer exageradamente femenina, exaltada en todo su éxito de mujer, no será una buena madre.


Por supuesto, se da por sentado que una mujer modélica sabe que ha de mantener la cabeza en su sitio, y no en otras actividades distintas de las que su género dicta. 

 

De no ser así, todos sabemos qué destino aguarda a la pobre desdichada que se desvíe del recto sendero de la castidad.



Nuestra juventud también es tentada con vicios privados que llegan a mostrarse impunemente en la pantalla. No sólo hemos de estar atentos para censurar esas series animadas, también hemos de recordar a nuestra prole que tales prácticas pueden conducir a la desnutrición orgánica, debilidad corporal, acortamiento de la vida sexual, oscuridad en el entendimiento, voluntad débil y aficiones animales, entre otros.




Además de que se les muestran posturas condenadas por la Santa Madre Iglesia.


Hasta una sana actividad masculina como es la reparación de un coche puede ser subvertida, incluso en la serie de apariencia más inocente.

En verdad, toda clase de momentos impúdicos son mostrados sin apenas mostrar el menor miramiento.
 


Ciertamente hemos de poner un límite a este ataque subversivo y decir basta.


Españoles, hemos de evitar toda infiltración judeomasónica en el entretenimiento de nuestra juventud.


Nuestro deber como vigilantes padres es educar a nuestras hijos en fuertes convicciones patrióticas y católicas, para que si llegado el momento son tentados por los viles mensajes subliminales del NKVD, simplemente digan no.


3 comentarios:

ÁNGEL dijo...

Jolines, qué bueno, tú, jaja. Lo de Afrodita A lanzando sus pechos y Mazinger Z en calzoncillos era nada en comparación con esta andanada masónica, jajaja. ¡Vivan las caenas!

Frodo dijo...

jajaja qué buenos instantes. El de los Ositos cariñosos es tremendo.

Saludos!

Johnny JJ. dijo...

Tremendo, me ha encantado leerlo y soltar más de una sonrisa.