martes, 3 de febrero de 2015

El Dorado (1966)

Creo que para bien o para mal, Rio Bravo había marcado el cénit de Howard Hawks, el director todoterreno que había hecho de los diálogos una pista en Indianápolis. El Hollywood clásico estaba llegando a su fin y nuevas generaciones de directores e intérpretes iban desplazando a los anteriores. Los gustos del público ya no eran los mismos y muchos autores veteranos trataban de encontrar su sitio en aquel negocio cambiante. El Dorado habría de ser el penúltimo film de Hawks. Un director que como muchos otros veteranos trataba de seguir encajando en una industria donde vales tanto como lo que haya recaudado tu último film.

Los estudiosos de la obra de Hawks parecen coincidir en que fue esa idea del "tanto recaudas, tanto vales" lo que llevó al director a volver a terrenos comercial y artísticamente más seguros. Suele decirse que El Dorado no es sino un remedo de Rio Bravo, y desde luego similitudes en la trama y los personajes no faltan. Leigh Brackett, guionista con el que Hawks colaboró en más de una ocasión, y que había trabajado en Rio Bravo, parecía más que consciente de que volvía a pisar terreno ya hollado cuando el director le mostró el tratamiento de El Dorado. En realidad Hawks nunca negaría que había decidido retomar elementos de su gran éxito, aunque las razones no las llegó a exponer. Se suele señalar al fracaso en taquilla de sus producciones anteriores, Su juego favorito y Peligro línea... 7000, como la razón por la que se decidió a rescatar lo que tan bien le había funcionado en Rio Bravo. En un principio su nuevo western había de ser algo más crepuscular, quizás más en sintonía con la novela de Harry Brown que oficialmente adaptaba. Algo más en la línea de la única secuencia en el film que sigue más fielmente la novela, aquella en la que Thornton abate al hijo de los McDonald. La clara evolución del film a partir de ese momento hacia un western de acción mezclado con alta dosis de comedia parecería confirmar el hecho de que a mitad de camino decidió abandonar sus pretensiones artísticas y hacer una película más comercial. Según Hawks, esto no era sino una manera de no vender al público que estaba viendo una comedia.

Quizás El Dorado no pueda competir con Rio Bravo, pero se trata de un estupendo western en el que Hawks abría más la mano (tanto a la comedia como a la violencia) y en el que se dedicó a intercambiar roles entre los arquetipos de Rio Bravo; si en esta el sheriff había sido el que ayudaba a un alcóholico, ahora era él quien necesitaba dejar de beber; si antes había un joven pistolero, ahora había un joven que no sabía disparar, etc. En realidad poco importa: los buenos son buenos y los malos son malos, hay un secundario simpático, tiroteos y algunos buenos diálogos, que para eso se trata de un film de Howard Hawks.

Por supuesto uno de los mayores alicientes de El Dorado es disfrutar con el mano a mano que se trae el dúo protagonista, John Wayne y Robert Mitchum. Ambos hacen gala de esa camaredería masculina entre tipos duros pero con su orgullo que tantas veces hemos visto en esta clase de viejos westerns. Creo que en este aspecto al menos se respira más química que entre el dúo protagonista de Rio Bravo (aunque este film se presta más a ello, y Dean Martin estuvo fantástico, que conste). El joven protagonista fue en esta ocasión un James Caan que acababa de obtener su primer gran papel precisamente de la mano de Hawks. Todos sabemos (o al menos deberían saberlo) de la buena madera que está hecho Caan, y que saliera airoso de vérselas con dos colosos carismáticos como Wayne y Mitchum ya dice mucho de su buen hacer. En el apartado malvado hay que citar a un correcto Edward Asner (¡el inigualable Lou Grant!) y sobretodo a un Christopher George como el pistolero profesional de cara rasgada en uno de esos papeles que por desgracia para él no se iban a repetir mucho; no tuvo la suerte de Leslie Nielsen, con quien compartió escenas en la extraña peli de desastres El día de los animales, y el pobre acabó haciendo de villano en La justicia del ninja. Pero ésa es otra historia. Más bien sería interesante reseñar que pocas cosas hay en esta vida que sean más sexy que una cowgirl, y en ese aspecto Michele Carey está aquí estupenda, un personaje femenino echado para alante como es habitual encontrar en la filmografía de Hawks.

La verdad es que quien disfrute con Rio Bravo ha de disfrutar forzosamente con El Dorado creo yo, aunque ésta tenga un tono más ligero, a veces incluso afectado (eso que los anglosajones llaman "campy"). Con todo creo que el humor bonachón es por lo general disfrutable, así como los tiroteos. Además, pueden observar el constante cambio de muleta de una pierna a otra del bueno de Mitchum, que se confundió tantas veces a lo largo del rodaje que al final Wayne decidió incluir ese detalle en la trama para delicia de Hawks; para compensarlo Mitchum casi se fabricó una escena en una bañera donde dio rienda suelta a su vis cómica. No digo que ese tonillo desenfadado vaya a saciar a todos los paladares, pero los admiradores de todos los mencionados anteriormente deberían ver este film tarde o temprano. Yo hasta la pondría en programa doble, justo con La justicia del ninja, por si alguna vez lamentó haber acabado en el funcionariado o en una fábrica de cajas y fantaseó en su juventud con ser actor hollywoodiense.

6 comentarios:

Jim Garry dijo...

Me encanta este film. Es una de las pelis de mi infancia y todavía la visiono al menos una vez al año. De hecho me gusta bastante más que Rio Bravo, ja, ja. El tono desenfadado y ligero de El Dorado no me molesta para nada y estoy de acuerdo en que la química entre Mitchum y Wayne es inigualable así como el alto nivel de James Caan.

En la biografía de Mitchum se cuenta que Hawks le llamó y a la pregunta de Mitchum sobre qué iba la película Hawks respondió. No hay historia, Bob. Sólo tú y "El Duque". Ja, ja qué grande!!!!


Sex, love and rock´n soul

Vicent dijo...

Hola Crononauta.
Enhorabuena por tu blog, por las 2000 entradas y por tu buen gusto. El Dorado es uno de mis westerns favoritos y estaría entre los 10 que me llevaría a una isla desierta. Argumento equilibrado, buenos diálogos... "Boone, dispara a las campanas, los pondrás nerviosos! -Sí, cherif, si me da otro fusil soy capaz de tocar Marchando a través de Texas!" o este otro: "busco una estrella de cherif de la que cuelga un borracho". Me gusta bastante más que Río Bravo, de la cual se acepta que es un remake. Mitchum impresionante como alcohólico auto-regenerado; Christopher George soberbio y en todo su jugo; James Caan recitando un poema de Edgar A. Poe mientras cabalga con Cole Thorton... Un western total! Gracias, Crononauta.

Alí Reyes dijo...

Un clasico que tengo en deuda

David dijo...

A mí me gusta mucho "El Dorado", pero prefiero Rio Bravo.
Sobre lo que comentas de que Brackett paracía consciente de volver a pisar el mismo terreno.
Leí que Brackett consideraba que había escrito el mejor guión de su carrera, pero no había humor, era un guión dramático. Y Hawks empezó a sugerir cambios aquí y allá y en un momento dado Leigh dijo "Pero si esto es Rio Bravo" y John Wayne que estaba por allí dijo "si funcionó una vez"...
En el libro Hawks según Hawks cuando el director le comentó a Wayne la trama de "Rio Lobo" este dijo "¿Me toca mí hacer ahora de borracho?"
Es una pena que Su juego favorito no funcionara (a mí me parece que está bien, aunque sea otra versión de "La fiera de mi niña", rotura de vestido incluida).
Un saludo.

David dijo...

Ah! De crío me encantaba "El hombre de la estrella de plata" de Blueberry...luego me di cuenta de que era una adaptación de "Río Bravo".

Cinemagnific dijo...

Clasicazo mítico.