viernes, 6 de febrero de 2015

Corazones de acero (2014)

Diríase que siendo el nombre de un tanque, y como en ocasiones dejan en inglés títulos largos que a lo mejor no todo el mundo entiende, en esta ocasión habría tenido su lógica conservar el nombre original, pero no, Fury aquí ha sido renombrada con el originalísimo título de Corazones de acero, aunque busqué a Michael J. Fox y no lo encontré. Supongo que acabarán la trilogía con Corazones de adamantium o algo así. Bueno, disquisiciones sobre el lisérgico mundo de las traducciones fílmicas en nuestro país aparte, Fury ha sido la última sensación en cine bélico venida de Hollywood. Y la verdad es que como sensación es bastante buena. No es perfecta ni un clásico atemporal instantáneo, pero reconcilia al género con una calidad que los últimos grandes lanzamientos no siempre han tenido. Y porque Brad Pitt ha estado metido en el ajo, que si no creo que el film habría pasado mucho más desapercibido. Los fans del género pueden estar de enhorabuena; esto no es Pearl Harbor.

En Corazones de acero nos encontramos durante las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial en suelo europeo con una unidad de tanques del ejército norteamericano comandada por "Wardaddy", un a todas luces fogueado sargento (por su edad y cantidad de cicatrices podría haber combatido en la Gran Guerra) y su tripulación de veteranos, que milagrosamente ha permanecido unida e intacta desde las primeras intervenciones aliadas en África. Tras otro sangriento y devastador combate la unidad y el tanque (apodado "Fury") han sido los últimos supervivientes de su batallón, pero esta vez han perdido a uno del grupo, el artillero auxiliar. Su sustituto es un recluta inexperto que de algún modo ha acabado destinado en primera línea de fuego y no parapetado tras una máquina de escribir, como debería haber sido según su formación. Evidentemente los duros veteranos del "Fury" no le ofrecen una cálida bienvenida. Corazones de acero relata la dura conversión del inocente recluta en soldado de combate, y la heroica resistencia del "Fury" en un último envite, sus particulares Termopilas, aunque aquí los 300 son parte de una compañía de infantería de las Waffen SS (las tropas más odiadas por los soldados aliados; pocos prisioneros se hacen de entre sus filas) que la dotación del tanque deberá frenar tanto tiempo como sea posible.

Corazones de acero ha sido escrita y dirigida por David Aye, cuyo trabajo desconozco (salvo el guión de Training Day), aunque hasta el momento parecía especializarse en historias urbanas y policiales. Lo primero que podríamos destacar del film es su afán de realismo (al parecer el equipo de producción se recorrió varios museos para sacar a la calle algunos Sherman e incluso un Tiger), quizás no hasta el mínimo detalle, pero dudo que nadie que sea un especialista note si esto o aquello es un anacronismo o no. Otra de sus grandes virtudes son los combates y las escenas de acción, algo para lo que sin duda Aye demuestra tener buenas aptitudes. Además la luminosidad de las balas trazadoras ayuda a dar colorido a todo el asunto; en algún momento no me habría extrañado ver a algún stormtrooper de Star Wars perdido por ahí (y esto no es una crítica al realismo del film, sino más bien una ligera impresión artística). La película no escatima en detalles escabrosos, sobretodo al principio del film, cuando el recluta Norman se encuentra con pedacitos de su antecesor en el puesto por todo el tanque. Curiosamente más tarde un compañero se comerá toda la deflagración de una granada alemana y saldrá bastante incólume del asunto. Claro que tampoco sé a ciencia cierta el efecto a quemarropa de las granadas de mano alemanas en un cuerpo humano; igual ésa la fabricó un judío de Schlinder. Bueno, bromas aparte, los combates de Corazones de acero molan bastante.

Si Salvar al soldado Ryan rescataba la épica de las grandes superproducciones bélicas de los 60 y 70, pero con más realismo, Corazones de acero rescata el cinismo de esa inexistente gloria que el poeta Horacio quiso inmortalizar hace ya mucho (el pro patria mori, ya saben), y que seguramente muy pocos veteranos de cualquier guerra que puedan tener en mente comparten. Salvando las muy perentorias distancias, esta película podría ser aquella La cruz de hierro de Peckinpah en el siglo XXI; ambas creo que tratan de ofrecer a su manera un mismo mensaje, bastante opuesto al del amigo Horacio, pero evidentemente Corazones de acero no tiene ni la mala leche ni el acabado del viejo clásico de los 70. Con todo, es muy de agradecer la intención de no convertir esta historia en una lucha de buenos y malos (quizás con la excepción de las Waffen SS, obviamente deshumanizados en comparación con el prisionero regular de la Wehrmacht, para mantener quizá el punto de vista de los personajes principales), sino simplemente en la unos hombres que algún día fueron como Norman, pero que en aras de la propia supervivencia se han convertido en máquinas de matar, y no sólo en el fragor del combate. Si la situación lo requería, por el motivo que fuera, seguro que más de un prisionero desarmado se habrán llevado por delante. Y si era de las SS la duda ofende.

En el retrato de los veteranos de la unidad nos encontramos ciertamente con tipos duros, pero como iremos viendo el miedo, el dolor, los sentimientos en general, siguen ahí, pero atrapados tras un obligado muro de insensibilidad (más o menos aparente) que probablemente todo soldado ha de levantar si quiere sobrevivir. La más que rápida evolución de Norman no sé como será de realista, pero en la primera línea de combate de una guerra dudo que puedas permanecer mucho tiempo con melindres y cuestiones éticas si quieres salvar tu pellejo. O matas o te matan; y es esa perversa y ancestral regla no escrita la que al fin y al cabo hace perdurar en el tiempo ese terrible aspecto de nuestra raza. Quizás en este sentido el personaje más "Rambo" de todos sea el Wardaddy de Pitt, seguramente porque ha vivido y matado más que el resto. Con todo veremos que conserva una cierta ética (algo distorsionada para civiles como nosotros, pero visos de ética tiene), como se comprobará en la secuencia con las mujeres alemanas. Y como cualquier buen líder de soldados, combinará una estricta dureza con una honesta preocupación por sus hombres.

Por lo demás, no profundizaré en anécdotas del rodaje, aunque hay unas cuantas porque Aye montó unas condiciones de rodaje rozando lo paramilitar, con los actores dándose sopapos antes de rodar "para entrar en calor" (y al parecer ellos encantados), y Shia LaBeouf se dedicó a hacerse cortes de verdad y quitarse un diente (?) para meterse más en el personaje, quizás por aquello de que la polémica cuarta entrega de Indiana Jones y la saga Transformers no ayuden a que la gente te tome en serio como actor. En fin no sé si será publicidad o no, pero la verdad es que por lo general todos los actores están bastante correctos, destacando en algunas ocasiones.

Así que Corazones de acero me parece recomendable, especialmente para fans del género bélico. No sé si el film ofrecerá bastantes alicientes para quien no guste de las pelis de guerras. De todas formas todo este asunto de unidades de tanques, Tigers contra Sherman y demás me resulta muy estupendo. Ojalá la HBO o alguna otra cadena nos contara los trasiegos de una unidad de tanques yanqui, desde las arenas de África hasta el suelo alemán. En plan Band of Brothers, ya saben. Porque los tanques molan, así como los dinosaurios. Por lo tanto cualquier historia sobre tanques o dinosaurios mola. Cualquier chaval de bien conoce esta gran verdad.

2 comentarios:

Alí Reyes dijo...

Ya me habían dicho que la peli era buena, pero el hecho de que la recomiendes, lo confirma.
Saludos hermano

coronel trauman dijo...

Que bueno eso de que los tanques molan como los dinosaurios, tienes toda la razón. La peli me gusto mucho, para ver en pantalla grande. Muy realista, aunque con esto de la segunda guerra mundial creo que todas se quedan cortas en cuanto a truculencia y barbaridades. No entiendo pa que se quito el diente el pavo, sera cosa del método.
Gracias por tu trabajo