lunes, 29 de septiembre de 2014

Citas musicales #2

  • Lois (Leia) ¿No eres un poco gordo para ser soldado de asalto?

Chris (Luke) Pues púdrete aquí, zorra arrogante.

lunes, 22 de septiembre de 2014

domingo, 21 de septiembre de 2014

Virginia Wetherell

Supongo que todos la recordamos por su breve papel como la modelo de pechos perfectos a la que el joven y reformado Alex no puede sobetear siquiera en La naranja mecánica. No parece que exista mucho material de ella, así que disfruten la foto.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Ciudad sufragista

Tal día como hoy, en 1893, allá en Nueva Zelanda, las sufragistas ganaron la primera batalla por el derecho al voto. Así que es un buen momento para celebrarlo con ese tal Ziggy como maestro de ceremonias. Oh, we can't afford the ticket!

jueves, 18 de septiembre de 2014

No hay salida (1987)

Creo que quizás fue No hay salida la película que me abrió los ojos a otro tipo de cine, uno en el que no había guerreros con espada, wookies o bichos que si los mojabas o les dabas de comer después de la medianoche se montaba el pifostio navideño definitivo. No estoy seguro de haber entendido realmente toda su trama la primera vez que la vi, pero recuerdo que todo el asunto ese de la polaroid y el giro argumental final me dejaron bastante epatado.

No hay salida es una adaptación actualizada a la Guerra Fría de la novela The Big Clock, que ya había sido llevada a la pantalla en los años 40. Pero en vez de periodistas aquí tenemos a un Secretario de Defensa y uno de sus agregados, Tom Farrell, un teniente de la Marina, quienes, sin saberlo, comparten amante. Cuando el Secretario acaba con ella en un ataque de celos, le encargará al teniente que resuelva el asunto, disparando así el arranque del viejo juego del ratón y el gato, sólo que un poco más enrevesado.

No hay salida es uno de esas cintas de suspense con espías de por medio y demás que sirvió como puente entre el thriller de denuncia de los 70 y la edad de oro de adaptaciones de Tom Clancy y derivados de comienzos de los 90. Como muchos otros films del estilo, No hay salida es clara hija de su tiempo, "la era Reagan", y cierto auge en la demanda de historias de contraespionaje y demás, justo cuando a la Unión Soviética ya no le quedaba mucho. La verdad es que la actualización del mundo periodístico al ambiente del Pentágono encajó como un guante, y Roger Donaldson (en mi opinión, uno de esos directos de "cal y arena") la dirigió con notable pulso y buen hacer.

Por supuesto, No hay salida es además el título que se suele citar como el empuje definitivo de la carrera de Kevin Costner hacia el estrellato, convirtiéndose en uno de los tipos sexy por excelencia y multiplicando en nuestro país los bautizos con su nombre de pila como protagonista. El buen hombre nunca ha sido Laurence Olivier, pero con su presencia y cuando es dirigido con sabiduría, creo que Costner ha sabido dar la talla en varias ocasiones, aunque también es cierto que es de esos intérpretes en que el doblaje le ha ayudado mucho. A mí por lo menos siempre me parece mejor actor doblado que en original. En fin, además de Costner aparece el gran Gene Hackman como el Secretario de Defensa, uno de esos papeles malvados (aunque aquí creo que cabría hablar más bien de claroscuros) que ya podía hacer con los ojos cerrados, y Sean Young, una de las musas ochenteras por excelencia. Y añadiré también a Will Patton, un secundario con tendencia también a hacer malvados que me gusta bastante siempre que le veo.

Bueno, no garantizo que hoy en día No hay salida impacte del mismo modo como cuando la vi por primera vez, pero sigue pareciéndome un buen film, entretenido y con una trama suspensoria más que interesante. Por cierto, los planos aéreos que abren y cierran el film son excelentes, y me sorprendió comprobar lo cerca que estaba el Pentágono del Monumento a Lincoln; yo me lo imaginaba en mitad de un bosque sombrío custodiado por elfos o algo así.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Día de Stuart Bloom

Porque todos, salvo Charlie Sheen, nos hemos sentido un poco Stuart en algún momento.

Stuart Bloom, the man, the legend.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Cuando Marlon Brando y Robert De Niro improvisaron

Un Brando que hacía ya mucho que estaba de vuelta de todo, y De Niro, que estaba entrando en esa fase en que parecía elegir sus papeles más por el contenido de la bolsa que por el del guión, improvisando en The Score, el que sería el último film de Marlon. Una película bastante discreta, pero que dejó para la posteridad, tras las bambalinas, este gran momento. ¿Imagináis algo así en los 70?

miércoles, 10 de septiembre de 2014

lunes, 8 de septiembre de 2014

Aenema

- ¿Recuerdas al grupo español Héroes del silencio? Fuisteis teloneros suyos en vuestra primera gira.
- Eran horribles. Fue horrible abrir para esos chicos. Eran muy populares en ese momento. Hicimos tres conciertos en Italia. Recuerdo uno en Florencia, donde algunas jovencitas durmieron en la primera fila mientras nosotros tocábamos. No podría haberles importado menos que nosotros estuviéramos allí. Danny Carey.

domingo, 7 de septiembre de 2014

Mireia Belmonte

Me pregunto si dará clases particulares de natación. A quién quiero engañar, con esa musculatura me la imagino llevándome en brazos hasta el lecho conyugal en nuestra noche de bodas. Oh, miradme, soy como un pequeño Robert Crumb, excitado sobre sus pequeñas patitas traseras.


sábado, 6 de septiembre de 2014

jueves, 4 de septiembre de 2014

Guardianes de la galaxia (2014)

Los únicos guardianes de la galaxia que yo conocía eran una especie de vaqueros biónicos muy molones que salían en unos dibujos animados, pero me temo que por aquello de las sutilezas de la traducción, poco tenían que ver con los de la Marvel. Personalmente siempre he estado familiarizado con tal o cual superhéroe, pero me enteré de la existencia de este cómic a raíz del estreno del film, con lo que por un lado ya tenía algo ganado: si fastidiaban el espíritu original de las viñetas, no me iba a enterar. Así que no sé que opinarán quienes conozcan a los personajes del papel, pero por mi parte sólo puedo decir que Guardianes de la galaxia es una de las películas más entretenidas que haya podido volver en los últimos tiempos. Y por ende, es una de las mejores cintas cinematográficas que la productora de la Marvel haya podido lanzar hasta la fecha. No sé que pensarán las nuevas generaciones, pero para los que crecimos con Indy, Gremlins, Golpe en la pequeña China y demás, Guardianes de la galaxia es una muy bienvenida reminiscencia de un cine comercial que ya parecía casi extinto. 


El hecho de que el protagonista, Chris Pratt, el elemento humano de este heterogéneo grupo de protectores, cite como influencias a Han Solo y Marty McFly, no es sino otro indicio de por dónde van los tiros con este film. En efecto, su Peter "Star-Lord" Quill, el arquetipo de héroe caradura y guasón, ligón, pero duro con los malvados, recuerda efectivamente al gran Han o al Kurt Russell de la ya citada Golpe en la pequeña China. Con todas las distancias que haya que salvar por medio, sí, pero he aquí a un héroe que merece respeto. Vamos, que no estamos hablando de un protagonista a lo Shia LaBeouf.

Indudablemente el director y guionista, James Gunn, sabía lo que se hacía (y quien le puso allí supongo que también) cuando adaptó el cómic de Marvel. Él mismo es un gran aficionado al arte de las viñetas, y supongo que sabía muy bien dónde pisaba. Además de haber sido músico y varios otras cosas, el que comenzara su carrera cinematográfica en la mítica Troma dice mucho a su favor. Todo el mundo sabe que allí tienen al entretenimiento por bandera. ¿Podía fallar el coautor de All I Need to Know about Filmmaking I Learned from the Toxic Avenger? Supongo que no. Demonios, si ha logrado que una secuencia a ritmo de "I'm not in Love" de 10cc parezca hermosa, es que este tipo tiene el "mojo".

Lo cierto es que Gunn ha logrado una excelente combinación entre el entretenimiento aventurero ochentero y la acción a troche y moche de estos nuevos tiempos. Guardianes de la galaxia no se sustenta (cuesta creerlo) en el CGI, la sucesión de planos en plan ametralladora Gauntlet y explosiones por doquier, sino que deja respirar a la trama con diálogos en los que no falta el humor y algunos, en concreto, dentro de su simple tontuna (eso que los yanquis llaman tongue-in-cheek), son brillantes. Por suerte aquí no hay batallas que duran media vida. Todo está bastante medido y sopesado. Bueno, ya sabéis, en estos días tan conectados uno lee muchas tonterías y con esta moda de las listas de repente El caballero oscuro se convierte en la mejor película de la historia. Sin que se nos vaya la cabeza, pero demonios, aunque sólo sea por demérito del cine de acción actual, Guardianes de la galaxia casi parece una obra maestra del cine comercial. Que no lo es, pero entiéndanme, salir de un cine tan satisfecho a sabiendas que no te han tomado el pelo con el guión, y tal y tal, dan ganas de coger a Batista y besarle la calva para saber si sabe a cacahuete.

Y ésa es otra, ¿quién iba a pensar que iba a partirme con el famoso luchador? No estoy al tanto de su trayectoria cinematográfica, pero demonios, no sé si será la caracterización, las epatantes bromas del guión a costa de la mente literal de su personaje, o qué, pero hasta juraría haber encontrado al Peter O'Toole de los luchadores de la WWF, o como se llame ahora. Rocket, el mapacho animado, también tiene sus buenas salidas, y parece ser el favorito de muchos, pero desde luego con un simple "helo aquí" Drax ya se ha ganado mi corazón. Otro fortachón, Vin Diesel, ha puesto la voz al hombre-árbol Groot, y su ya epitómica frase "Yo soy Groot", que repetirá sin cesar una y otra vez. Aunque luego cambia un pronombre y con la tontería eso parece La hija de Ryan, oiga (vaya, espero que nadie se esté tomando demasiado en serio todas estas referencias locas). El último guardián es del sexo femenino, y está encarnada por Zoe Saldana, que ha pasado de ser la inaguantable Neytiri a convertise en una guerrera sexy y mortal, pero con personalidad; no es otra protagonista femenina vacía al uso. 

Creo que no podría achacarle muchos defectos obvios a Guardianes de la galaxia; por citar algo quizás esa batalla final me resulte un poco más de lo mismo, pero bueno no es al público joven de 1985 a quien hay que contentar me temo. En fin, no sé, quizás por los deméritos de otros me esté dejando llevar, pero juraría que no me equivoco si digo que bien podría ser el film de entretenimiento del año.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Star Trek II - La ira de Khan (1982)

He tasks me. He tasks me and I shall have him! I'll chase him 'round the moons of Nibia and 'round the Antares Maelstrom and 'round perdition's flames before I give him up!  Khan, ese superhombre iracundo.

Si he de retrotaerme a mis primeros impactos infantiles espaciales, desde luego la saga de Star Wars va a estar bastante presente. Pero gracias a algún pase televisivo he de conceder a Star Trek II - La ira de Khan, una medalla al valor, ya que presenciar una escena donde metían gusanos en los oídos de la gente era bastante más truculento que cualquier cosa que hubiera podido ver en el universo de George Lucas. Con el tiempo, aquello era lo único que podía recordar del film. ¡Orugas parásitas del desierto que se metían en el cerebro de la gente! Con todo lo enorme que pudiera ser el Rancor de El retorno de Jedi, esos bichos parecían mucho más amenazantes. Pasados los años, esa secuencia sigue pareciéndome estupenda, pero en mi opinión esta segunda entrega fílmica de Star Trek palidece frente a otras de la saga. Ciertamente me va mucho más todo ese rollo metafísico espacial de la primera entrega. Con todo, Star Trek II - La ira de Khan tiene sus alicientes, no crean.

Si algo he de concederle a Lucas es que sus films galácticos arrancan en plan muscle car; mientras que en los films de Star Trek, con todas sus tramas y referencias, la verdad es que se toman su tiempo. La ira de Khan se abre con la tripulación del Enterprise en una misión, pero en vez del capitán Kirk vemos a una pizpireta Kirstie Alley en plan vulcaniana al mando de la nave. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué invento es este? Tranquilos, como luego sabremos, todo resulta ser una simulación, un test para reclutas. Mientras, cerca de un planetoide perdido de la mano de Dios, el familiar tripulate ruso Chejov, sirviendo en otra nave junto al comisario de Terminator, deambulan en una misión del proyecto Génesis, una ultrapoderosa invención terraformadora. El planetoide parece deshabitado, y mientras lo comprueban, los dos infelices se encuentran con el iracundo Khan y sus secuaces, quienes le meterán los ya mencionados bichejos en las orejas para tenerlos bajo control. Khan odia al capitán Kirk y no parará hasta vengarse.

Tras el estupendo recibimiento de Star Trek - La película la Paramount en seguida se puso a trabajar en una secuela para aprovechar la racha. Parece que la idea que Gene Roddendery tenía para la segunda parte con viajes en el tiempo y líneas temporales paralelas con el asesinato de John F. Kennedy por medio no convencieron a los directivos, que supongo ya debían de haberse sorprendido de haber sacado algo en claro tras aquella extraña trama del primer film, por lo que le dieron las gracias y le otorgaron el cargo de consultor. Así es Hollywood, amigos. Creas una serie de culto que da pie a una saga cinematográfica exitosa, y en cuanto te vayas por los cerros de Úbeda te ponen ahí, junto a la planta de interior. El productor televisivo Harve Bennett fue el designado para darle a la secuela una trama excitante. Bennett rebuscó en la serie original y dio con "Semilla espacial", un episodio donde Kirk dejaba exiliado en un planeta mostoso a un iracundo superhombre genéticamente modificado en el siglo XX llamado Khan junto a sus secuaces. Sí, aquello podía funcionar. Khan iba a volver en busca de venganza. Con lo que La ira de Khan iba a tener mucho más de aventura que de ciencia ficción.

Durante las reescrituras del tratamiento de Bennett la trama pasó de rebeliones instigadas por Khan y armas de destrucción masiva a venganza y un cachibache terraformador. Durante el proceso se introdujo un nuevo personaje del planeta Vulcano y comenzó a especularse con una posible muerte de Spock, ya que Leonard Nimoy, que ya había trabajado en el primer film de mala gana, se estaba mostrando muy reticente a ponerse de nuevo sus míticas orejas vulcanianas. Para rematar el guión y dirigir el film se trajo a Nicholas Meyer, escritor imaginativo y que había debutado como cineasta con la excelente Los pasajeros del tiempo.

El reparto clásico volvió a reunirse de nuevo para esta segund aparte, aunque alguno participó a regañadientes, especialmente Nimoy, como ya he comentado. Por ello los productores se cubrieron las espaldas metiendo a otro compatriota por si las moscas, aparte de otras promesas. Curiosamente quien llegó a ultimísima hora fue Ricardo Montalbán, el Khan original, a quien al parecer nadie había contactado para que retomara el personaje. Por suerte al final a alguien se le ocurrió descolgar el teléfono y llamarle, porque la verdad es que con un McCoy menos protestón que de costumbre, Spock teniendo que ceder protagonismo a la vulcaniana de Cheers y Chejov convertido de nuevo en víctima, tan sólo quedaban los histriónicos momentos de Shatner/Kirk para animar el asunto. La verdad es que Montalbán, con su pintas de roadie sesentón de Stryper y sus epatantes frases de odio a lo capitán Ahab, es lo mejor del film. La combinación de su estilo de epopeya decimonónica con sus superpectorales que parecen prótesis pero por lo visto eran de verdad (no cabe duda de que se cuidaba, el amigo Ricardo), hacen de Khan un villano inolvidable. Sólo con la cita que abre este texto su participación ya mereció la pena. Aparte del bonus que los fans de The Big Bang Theory ya conocerán. Ciertamente las frases de Khan son más míticas que las de, por ejemplo, Chejov: "Quizá pueda tratarse de una partícula de materia preanimada contenida en sustancia intercelular". Ajá. Además, La ira de Khan contiene uno de esos momentos puramente William Shatner que automáticamente deviene en un clásico del humor. En mi humilde opinión, exabruptos así tardaron en ser igualados. Es el encanto de Star Trek, siempre navegando entre la aventura, la ciencia ficción y la comedia más surrealista.
He tasks me.
Los habrá que tratarán de disuadirles para que no vean este film. Que si es flojo y hay otros mejores. Sí, La ira de Khan no es un paradigma de la ciencia ficción, pero, ¿acaso no merece ese Paul Stanley del espacio que es Khan una oportunidad? Curiosamente para muchos "trekkies" este film es, si no el mejor, uno de los mejores de la saga cinematográfica. En mi opinión sin el cachitas Montalbán la cosa no tendría mucha enjundia. En fin, no sé, observen esta última foto atentamente y díganme si no es razón suficiente para enfundarse de nuevo las orejas puntiagudas y sentarse en familia a ver Star Trek II - La ira de Khan.