lunes, 1 de septiembre de 2014

Star Trek II - La ira de Khan (1982)

He tasks me. He tasks me and I shall have him! I'll chase him 'round the moons of Nibia and 'round the Antares Maelstrom and 'round perdition's flames before I give him up!  Khan, ese superhombre iracundo.

Si he de retrotaerme a mis primeros impactos infantiles espaciales, desde luego la saga de Star Wars va a estar bastante presente. Pero gracias a algún pase televisivo he de conceder a Star Trek II - La ira de Khan, una medalla al valor, ya que presenciar una escena donde metían gusanos en los oídos de la gente era bastante más truculento que cualquier cosa que hubiera podido ver en el universo de George Lucas. Con el tiempo, aquello era lo único que podía recordar del film. ¡Orugas parásitas del desierto que se metían en el cerebro de la gente! Con todo lo enorme que pudiera ser el Rancor de El retorno de Jedi, esos bichos parecían mucho más amenazantes. Pasados los años, esa secuencia sigue pareciéndome estupenda, pero en mi opinión esta segunda entrega fílmica de Star Trek palidece frente a otras de la saga. Ciertamente me va mucho más todo ese rollo metafísico espacial de la primera entrega. Con todo, Star Trek II - La ira de Khan tiene sus alicientes, no crean.

Si algo he de concederle a Lucas es que sus films galácticos arrancan en plan muscle car; mientras que en los films de Star Trek, con todas sus tramas y referencias, la verdad es que se toman su tiempo. La ira de Khan se abre con la tripulación del Enterprise en una misión, pero en vez del capitán Kirk vemos a una pizpireta Kirstie Alley en plan vulcaniana al mando de la nave. ¿Qué ha pasado aquí? ¿Qué invento es este? Tranquilos, como luego sabremos, todo resulta ser una simulación, un test para reclutas. Mientras, cerca de un planetoide perdido de la mano de Dios, el familiar tripulate ruso Chejov, sirviendo en otra nave junto al comisario de Terminator, deambulan en una misión del proyecto Génesis, una ultrapoderosa invención terraformadora. El planetoide parece deshabitado, y mientras lo comprueban, los dos infelices se encuentran con el iracundo Khan y sus secuaces, quienes le meterán los ya mencionados bichejos en las orejas para tenerlos bajo control. Khan odia al capitán Kirk y no parará hasta vengarse.

Tras el estupendo recibimiento de Star Trek - La película la Paramount en seguida se puso a trabajar en una secuela para aprovechar la racha. Parece que la idea que Gene Roddendery tenía para la segunda parte con viajes en el tiempo y líneas temporales paralelas con el asesinato de John F. Kennedy por medio no convencieron a los directivos, que supongo ya debían de haberse sorprendido de haber sacado algo en claro tras aquella extraña trama del primer film, por lo que le dieron las gracias y le otorgaron el cargo de consultor. Así es Hollywood, amigos. Creas una serie de culto que da pie a una saga cinematográfica exitosa, y en cuanto te vayas por los cerros de Úbeda te ponen ahí, junto a la planta de interior. El productor televisivo Harve Bennett fue el designado para darle a la secuela una trama excitante. Bennett rebuscó en la serie original y dio con "Semilla espacial", un episodio donde Kirk dejaba exiliado en un planeta mostoso a un iracundo superhombre genéticamente modificado en el siglo XX llamado Khan junto a sus secuaces. Sí, aquello podía funcionar. Khan iba a volver en busca de venganza. Con lo que La ira de Khan iba a tener mucho más de aventura que de ciencia ficción.

Durante las reescrituras del tratamiento de Bennett la trama pasó de rebeliones instigadas por Khan y armas de destrucción masiva a venganza y un cachibache terraformador. Durante el proceso se introdujo un nuevo personaje del planeta Vulcano y comenzó a especularse con una posible muerte de Spock, ya que Leonard Nimoy, que ya había trabajado en el primer film de mala gana, se estaba mostrando muy reticente a ponerse de nuevo sus míticas orejas vulcanianas. Para rematar el guión y dirigir el film se trajo a Nicholas Meyer, escritor imaginativo y que había debutado como cineasta con la excelente Los pasajeros del tiempo.

El reparto clásico volvió a reunirse de nuevo para esta segund aparte, aunque alguno participó a regañadientes, especialmente Nimoy, como ya he comentado. Por ello los productores se cubrieron las espaldas metiendo a otro compatriota por si las moscas, aparte de otras promesas. Curiosamente quien llegó a ultimísima hora fue Ricardo Montalbán, el Khan original, a quien al parecer nadie había contactado para que retomara el personaje. Por suerte al final a alguien se le ocurrió descolgar el teléfono y llamarle, porque la verdad es que con un McCoy menos protestón que de costumbre, Spock teniendo que ceder protagonismo a la vulcaniana de Cheers y Chejov convertido de nuevo en víctima, tan sólo quedaban los histriónicos momentos de Shatner/Kirk para animar el asunto. La verdad es que Montalbán, con su pintas de roadie sesentón de Stryper y sus epatantes frases de odio a lo capitán Ahab, es lo mejor del film. La combinación de su estilo de epopeya decimonónica con sus superpectorales que parecen prótesis pero por lo visto eran de verdad (no cabe duda de que se cuidaba, el amigo Ricardo), hacen de Khan un villano inolvidable. Sólo con la cita que abre este texto su participación ya mereció la pena. Aparte del bonus que los fans de The Big Bang Theory ya conocerán. Ciertamente las frases de Khan son más míticas que las de, por ejemplo, Chejov: "Quizá pueda tratarse de una partícula de materia preanimada contenida en sustancia intercelular". Ajá. Además, La ira de Khan contiene uno de esos momentos puramente William Shatner que automáticamente deviene en un clásico del humor. En mi humilde opinión, exabruptos así tardaron en ser igualados. Es el encanto de Star Trek, siempre navegando entre la aventura, la ciencia ficción y la comedia más surrealista.
He tasks me.
Los habrá que tratarán de disuadirles para que no vean este film. Que si es flojo y hay otros mejores. Sí, La ira de Khan no es un paradigma de la ciencia ficción, pero, ¿acaso no merece ese Paul Stanley del espacio que es Khan una oportunidad? Curiosamente para muchos "trekkies" este film es, si no el mejor, uno de los mejores de la saga cinematográfica. En mi opinión sin el cachitas Montalbán la cosa no tendría mucha enjundia. En fin, no sé, observen esta última foto atentamente y díganme si no es razón suficiente para enfundarse de nuevo las orejas puntiagudas y sentarse en familia a ver Star Trek II - La ira de Khan.

3 comentarios:

Vicent dijo...

Nunca terminé de sintonizar con esta peli y sus secuelas. Hasta hace poco tenia un pack de DVDs con las seis o siete pelis y lo regalé. Me quedé sólo con la cuarta "Misión salvar la Tierra". La encuentro genial: la ballena, el cilindro que engulle planetas, el viaje en el tiempo...

Félix S. Trabanco dijo...

La vi después de ver la 2ª de Star Trek dirigida por Abrahms, porque decían que había similitud entre los 2 villanos. Que quieres que te diga, me gusta más STAR TREK, EN LA OSCURIDAD, cosa que nunca diría sobre las últimas de Star Wars por ejemplo, pero Abrahms es mucho Abrahms. La peli está bien, pero no a la altura de otras de la serie, sobre todo de la primera. Totalmente de acuerdo con lo de LOS PASAJEROS DEL TIEMPO, excelente film.

JLO dijo...

gran gran película... soy trekker por supuesto y reconozco que son en su mayoría cursis, de un nivel mediocre dentro de la ciencia ficción, pero adorables... mucho mas que las serias Star Wars, que no tiene humor...

y Kirk es lo mas grande que hay! salu2...