jueves, 24 de abril de 2014

Ray Harryhausen: Special Effects Titan

OK, entiendo que las nuevas generaciones no aprecien la labor de alguien como Ray Harryhausen, y quizás el cine no pueda ser comparado con la pintura, pero no sé, no veo a la gente en los museos riéndose de la obra de Velázquez sólo porque entonces no tuvieran cámaras digitales o Photoshop. Sin embargo, basta comparar muchos de los clásicos de Harryhausen con otras producciones de la época para saber que lo que hizo este hombre durante años no sólo era pura tecnología punta en cuanto a efectos especiales se refiere, sino que era el mejor en lo suyo. Realmente llegaba a facturar arte, mientras que otros tan sólo se dedicaban a colgar platillos volantes sujetados por hilos más o menos invisibles.

Yo tuve la suerte de acudir a un reestreno de Jasón y los argonautas siendo un pequeño sorbemocos, con el subsiguiente impacto mental, e incluso disfrutar de algún que otro pase televisivo de algunas de sus películas. Y precisamente lo que distingue a Harryhausen de otros maestros de los efectos especiales, tanto pasados como actuales, es que hablamos precisamente de "películas de Harryhausen", no de tal o cual director. Dudo que al hablar de Los vengadores alguien la califique como "sí, esa peli de Shaun Friedberg". Evidentemente ahora los efectos visuales son un trabajo coral de decenas de personas, mientras que Harryhausen, con apenas uno o dos ayudantes, realizaba gran parte de su obra en el garaje de su casa. Eran otros tiempos, sí, pero Harryhausen tenía la última palabra en cualquier escena o secuencia donde apareciera alguno de sus muñecos. Por no decir que fue un auténtico pionero y llevó el concepto de stop motion a una nueva dimensión.

Ray Harryhausen: Special Effects Titan es un estupendo documental que repasa su carrera, sus criaturas y nos enseña cómo trabaja el bueno de Ray. Además algunos de los críos a los que impresionó su obra, convertidos hoy en James Cameron o Peter Jackson, dan su opinión al respecto y relatan cómo Ray ha influido en su trabajo de una forma u otra. 

Evidentemente ningún fan de Harryhausen puede perdérselo.

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