jueves, 27 de marzo de 2014

True Detective

Sin duda ha sido el acontecimiento televisivo de ficción en lo que llevamos de año, y como suele ocurrir, hay prácticamente tantas opiniones como culos. Para algunos es una obra maestra, a otros les parece un simple hype, y otros que está bien pero no es para tanto. Bueno, como entre los aficionados a la ficción yanqui de la pequeña pantalla HBO suelen ser palabras mayores (aunque por supuesto siempre hay disidentes), tal vez la pregunta sea, ¿está True Detective a la altura de sus predecesoras? De momento responderé a la gallega: quizás en algunas cosas sí, y en otras no. Quien quiera la respuesta corta, que vaya al último párrafo del artículo. Quien quiera la respuesta larga, que siga leyendo. Bien, si por algo ha dado que hablar también la serie ha sido por la resurrección (considerando que hubiera estado vivo interpretativamente hablando, claro) de Matthew McConaughey, el hombre que otrora destronara a Andy García del trono del eterno paseo por anuncios de perfumes. Así que para hablar de esta serie creo que empezaré por esto último, que es más divertido.

Aún recuerdo cuando McConaughey apareció en el panorama cinematográfico y los medios especializados, con ese ansia del titular fácil de carne picada, empezaron hablar de si teníamos entre manos al nuevo Paul Newman, sólo por que el amigo Matt se daba un aire al mítico actor. Bueno, evidentemente no era el nuevo Paul porque nadie podía ser un nuevo Paul Newman, como nadie podrá ser el nuevo Gengis Khan. Pero con todo, si hablamos de talento interpretativo, tampoco creo que McConaughey hiciera temblar el recuerdo de la granítica carrera de Newman. Para mí que no le gana ni haciendo salsas. De todas formas, estupideces periodísticas aparte, McConaughey parece que pronto decidió demostrar que no era el nuevo nadie hundiendo su carrera en las pútridas y húmedas aguas de la comedia romántica facilona. Y el caso es que el chico no empezó estrellado; que si un papelito en La matanza de Texas: la nueva generación, que si otro en un modesto pero interesante film llamado Lone Star, etc. Pero con el cambio de milenio McConaughey contrajo deudas de juego, o quiso una piscina más grande, qué se yo, y bueno, repasad su filmografía en Internet si queréis. No se qué pasaría en la mente del nuevo Paul, pero no me imagino al viejo Paul protagonizando Los fantasmas de mis ex novias. En fin, allá por el 2012 el actor no sé si cambió de agente o vio la luz (o quizás se le apareció un halcón mítico que le aconsejó que leyera los guiones antes de firmar, como dicen aquí), pero decidió hacer papeles con más enjundia. Y su papel de Rust Cohle, el inteligente, filosófico, misántropo y algo ido de la olla policía de True Detective parece haber sido el epítome de la transformación de McConaughey. Si me preguntáis, no creo que nuestro amigo se haya convertido en Lee Strasberg de la noche a la mañana, aunque tantos años de comedias flácidas y olor a desodorante tal vez pesen en mi capacidad de juicio. Con todo, la mejora es notabilísima, y si sobreactúa el personaje lo absorbe. De hecho, creo que ha sido el personaje y el guión los que han vestido más al actor y no al revés, pero como digo, McConaughey se merece, si no el aplauso, sí la palmadita en la espalda.

De su compañero, Woody Harrelson, hay menos que decir; sigue en su línea y al fin y al cabo desde que se dio a conocer haciendo de camarero lerdo en Cheers siempre ha tratado, cuando ha tenido poder de decisión, de buscarse personajes interesantes, o que no fueran lerdos al menos, por lo que el pobre copará menos líneas que su amigo Matt.

True Detective bebe de la pluma de Nic Pizzolatto, creador de la serie, y sureño de pro, que sabía perfectamente qué terreno pisaba al situar la acción en su Louisiana natal, en la tierra del bayou, en esas tierras donde el fanatismo religioso cristiano puede perfectamente andar de la mano con el misticismo más recalcitrante, el paganismo del vudú y esa especie de perfume francés que exhala la historia y que se mezcla con el olor húmedo del pantano, un pantano en cuyas aguas y bosques puede ocurrir de todo, y ocultar el lado más terrible del ser humano. Aunque quizás la maldad, como apunta la serie, la más peligrosa, realmente es más inalcanzable de lo que parece. Y bueno, no hace falta irse a Louisiana para encontrar tramas parecidas a la de la serie. Pero volviendo a la serie, es en esa otra Louisiana puramente white trash donde tiene lugar la trama de True Detective, que gira entorno al caso del cadáver de una joven prostituta, cuyas ramificaciones, al igual que la cornamenta de ciervo que corona su cabeza, se extienden más allá de lo que pudiera parecer.

Como he dicho, sobre True Detective se dice de todo. Ciertamente la pátina de calidad HBO es incontestable. Por otro lado, leo comentarios entusiastas de la serie de gente que me hace preguntarme si alguna vez habían visto alguna serie que no fuera El coche fantástico. Por otro lado, leo críticas fruto ineludible de una expectación no colmada, y otras, menos comprensibles en mi opinión, de falta de originalidad. Bueno, el villano o villanos en cuestión quizás los hemos visto antes con otros nombres en otras series o películas, pero tampoco que el dúo protagonista sea tan novedoso. Puedo otorgar que son un buen compendio de clichés, pero agentes de la ley drogotas, mujeriegos, misóginos, misántropos, filosóficos y demás los ha habido siempre. Para mí lo que tiene de grande True Detective no radica en su originalidad, o ciertamente no en la de los personajes. Pizzolatto nos ha ofrecido algunos momentos estupendamente inquietantes, una trama oscura y claramente abierta en sus ramificaciones, y algunas líneas de diálogo excepcionales (algunas, eso sí), o intrincadamente resultonas. El esfuerzo de Pizzolatto en modernizar los viejos relatos pulp policíacos sin duda han dado su fruto, y True Detective, con un pie en el relato corto barato y otro en las historias de terror de finales del XIX, todo envuelto en un estupendo ambiente de gótico sureño, no es sino una vigorosa revitalización y revisión del género. Quien quiera ahondar más en lo que subyace en el estrato de la serie puede averiguarlo en una entrevista que el escritor dio al NY Times (aquí).

A hacer palpable ese ambiente húmedo y oscuro ha contribuido en gran medida la dirección de Cary Joji Fukunaga, de quien confieso no sabía su existencia hasta llegar a esta serie. Su filmografía es breve, pero la velocidad de su trayectoria es imparable. Y creo que en esta miniserie el trabajo visual de Fukunaga ha pesado más todavía que la pluma de Pizzolatto, aunque como en todo buen producto cinematográfico, es la combinación de ambas lo que hace de True Detective una gran serie. Pero uno de los rasgos que más destacan en la serie es sin duda su poder visual y la impecable dirección. Ya tengo en mis deberes ver Jane Eyre, porque el amigo Fukunaga ciertamente promete.

Del apartado visual si algo ha dado que hablar sin duda ha sido el plano secuencia de cierto episodio, que parece haber dejado a medio mundo epatado. Lo que más me gustó de ese siempre complicado recurso cinematográfico (del que Fukunaga parece ser bastante fan, por lo visto) fue la sutilidad del mismo, rodado para no ser perceptible como plano secuencia a poco que uno no esté alerta o no sepa cuándo llega. Y sin embargo, ahí está, excelentemente rodado. Aunque amigos, un poco de calma; el plano secuencia está para quien lo quiera desde no sé ni cuando y, bueno, por no ponerme elitista y decir que los hay mejores, a poco que uno vaya viendo los encontrará, al menos, igual de buenos. También he de añadir que en cuanto a series contemporáneas se refiere, la dirección de Tim Van Patten sigue siendo hasta ahora la que más me ha impresionado aquí y allá, y oh, sorpresa, el amigo Tim trabaja para la HBO desde hace años. Esta gente sabe elegir. Así que, sí, Fukunaga ha hecho un gran trabajo.

¿Es True Detective una obra maestra televisiva? En mi opinión, no, para nada. Pero estoy deseando ya una segunda temporada, que, por lo que se apunta, tendrá lugar en otra parte y con otros personajes. Tampoco creo que esté a la altura de sus hermanas mayores de la HBO, ésas que todos tendréis en mente probablemente. Pero de momento, y entendida como miniserie, True Detective parece destina a ser el acontecimiento televisivo de este año. El haber tenido un mismo director en cada episodio le ha dado una coherencia cinematográfica tremenda, y desde luego hemos asistido a una de las mejores direcciones en ficción televisiva que hayamos podido ver últimamente. Pero como he dicho, no nos chupemos las pollas todavía. Con todo, quién sabe, True Detective quizás logre meter cabeza en la historia o panteón de las series televisivas.

9 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Final azucarado. Merecía un apocalipsis bíblico.

javistone dijo...

A mí me gustó mucho. Y el final no me pareció azucarado, de hecho el monólogo final de Rust viniéndose abajo me parece glorioso. Gran gran serie, joder, que la gente se ha vuelto muy exigente.
Saludos!

21st Century Schizoid Man dijo...

Diablos, Crononauta, llevaba eones desconectado de la blogosfera, y me alegra saber que sigues siendo una jodida máquina en diseccionar series y películas.

Un abrazo, soy Alex P. el del Apetitte pero con nuevo blog y nueva (y sexy) compañera

http://www.ourgodsaredead.blogspot.com.es/

21st Century Schizoid Man dijo...

Por cierto, True Detective no me está enganchando por el momento... Para esto me veo Sherlock.

John P. Maaaula dijo...

Pues si el sr. Fukunaga este lo hace tan bien como en Jane Eyre, seguro que es visualmente atractiva. No controlo de técnica cinematográfica, pero al terminar piensas "¡ Qué imagen más cojonuda tiene el dramón!" jejeje.

Un saludo

Vicent dijo...

Hola, Crononauta.
Buena crítica. Me gustaría saber, sin que tengas que hacer un spoiler, en qué episodio y momento encontrar ese plano secuencia del que hablas.
Los tres primeros episodios de la serie la elevan hasta muy alto (trama extractiva, temporalidad dislocada, buenos diálogos...). El cuarto episodio, el de los moteros, es vulgar. La segunda mitad de la serie se dedica a cerrar interrogantes.

Möbius el Crononauta dijo...

supersalvajuan: quizás habría que haberles dejado en carcosa... aunque no puedo decir que el final me disguste, tiene su gracia

21st Century Schizoid Man: ¡gracias! Yo intento seguir, pero apenas tengo tiempo para escribir de vez en cuando. Y desde luego Sherlock es muy superior.

John P. Maaaula: pues yo no he visto Jane, pero me queda claro que este hombre no es ningún advenedizo

Vicent: justamente en el cuarto, el de los moteros, con Cohle y el barbas dejando el complejo de casas

Lillu dijo...

A mí me ha encantado la serie y me ha encantado tu post, con cuyas consideraciones estoy de acuerdo en gran parte. Me parece muy difícil hacer una serie con tanto nivel, tanto de historia (aunque en efecto no sea excesivamente original, sí tiene un punto de morbo que le da mucho interés) como en el plano interpretativo y visual. He de decir que a mí me encandiló totalmente hasta el final y estoy deseando ver una segunda temporada, a ver cómo lo enfocan. Al menos, le da aire al panorama televisivo, que últimamente estaba un pelín aburrido para mi gusto.

saluditos!

günner dijo...

Yo soy de los de "que está bien pero no es para tanto."