martes, 4 de febrero de 2014

Think fast! y otras escenas improvisadas

Todos sabemos que el mundo del cine está lleno de improvisaciones que en muchos casos han dudado lugar a frases legendarias o momentos míticos que ayudaron a mejorar un film. Pero normalmente son los actores quienes, en común acuerdo o no con el director, se encargan de llevar a cabo el trabajo. También cabe recordar que muchas improvisaciones son fruto de ensayos previos. Pero todavía me sigue pareciendo chocante que fuera un extra (al parecer algo cargadito) quien decidiera tener su momento de gloria lanzándole una lata a John Malkovich en Cómo ser John Malkovich, seguida de esa ya mítica frase: Think fast! El pobre Malkovich afrontó el golpe con profesionalidad, y al director, Spike Jonze, aquelarranque etílico le pareció que ayudaba a recrear el agobio del personaje en el film, con lo que el extra no sólo no fue castigado, sino que Jonze le premió con un aumento de la paga. Como ejemplo absoluto de improvisación, creo que no hay forma mejor de comenzar un artículo sobre improvisaciones cinematográficas que con esta escena.

Las improvisaciones son tan viejas como el cine, o cualquier forma de representación ya que estamos, y por lo tanto ya en el primer film sonoro de la historia, The Jazz Singer, podemos encontrar una de las primeras frases improvisadas, algo normal ya que casi no había guión puesto que el film se había concebido en principio para ser mudo. Así, el “Wait a minute. Wait a minute. You ain't heard nothin' yet” que profiere Al Jolson justo antes de cantar "Tootsie" fue una ocurriencia de último momento del cantante y actor.

A veces una frase improvisada resulta tan afortunada que puede acabar inspirando a otros artistas. Es el caso del "Come out to play" que el actor David Patrick Kelly soltó en una de las escenas más recordadas de The Warriors; al parecer la frase se la gritaba desde la calle un vecino matón que le acosaba de pequeño. La frase era lo bastante bueno como para que el grupo Twisted Sister decidieran titular a uno de sus discos Come out and play.

El caballero oscuro también se benefició de algunos momentos de inspiración de Heath Ledger en su papel de Joker. Quizás el momento más inspirado fue el de la explosión a la salida del hospital, donde Joker simplemente apretaba el botón del control y se iba, pero el actor enriqueció el momento con toda esa serie de gestos extraños que se sacó de la manga. Otro jugueteo del actor tiene lugar cuando el Joker está detenido y aplaude de forma curiosa el ascenso de Jim Gordon al rango de comisario.

Evidentemente un film de la talla de El padrino también tiene sus buenas rondas de improvisación. Quizás la más famosa sea la frase "Deja la pistola, coge los cannoli", cuando en un alarde de lógica interna el actor Richard Castellano (Clemenza) decidió hacer una referencia a los dulces que previamente le había encargado su mujer. Otra improvisación famosa del film fue el gato con el que Vito Corleone (Marlon Brando) juguetea mientras trata sus turbios asuntos. No era la primera vez que se asociaba a un hombre poderoso y amenazante con un gato, pero al parecer Marlon (otros dicen que fue idea del director, Francis Ford Coppola) decidió en el último momento, antes de rodar, que juguetear con un gato daría un aspecto algo mas humano al temible jefe de la mafia, dando pie así a un curioso contraste entre lo que dice y lo que hace.

A veces para obtener unas reacciones naturales más realistas los directores deciden ocultar ciertas cosas a sus actores. Ocurre así por ejemplo en la escena cumbre del "parto" en Alien, el octavo pasajero, donde la rubia Veronica Cartwright no sabía que le iba a caer encima un buen chorro de sangre. En otras ocasiones son los actores los que sorprenden al resto del reparto. Así sucedió en la escena de la cantina de Desmadre a la americana, donde se sabía que el diálogo sería improvisado, pero nadie esperaba que John Belushi se sacara de la manga el truco de la comida proyectada.

Hay ocasiones en que los intérpretes prueban cosas que no están en el guión para sorprender a sus compañeros de reparto, o tratar de sacarles tal o cual reacción. Esto ocurrió en Shark Attack 3: Megalodon, con la ya mítica frase, gracias a youtube, de “What do you say I take you home and eat your pussy?”. No parece que al actor creyera que esa prueba fuera a sobrevivir a la sala de montaje, pero al parecer así fue y así Shark Attack 3 tiene el honor de albergar una de las frases más salidas de madre y over the top que hayan visto las pelis con bicho. 

A veces las líneas de diálogo que no están en el guión resultan tan geniales que cuesta creer que hayan salido de una improvisación y no de la mente pensante del guionista del turno. Por ejemplo, la que quizás sea la frase más famosa de El tercer hombre, una película que tenía detrás nada más y nada menos que a Graham Greene, esa referencia a Suiza y el reloj de cuco, parece que fue improvisada por Orson Welles; la verdad es que con el bueno de Orson todo es posible.  Algo similar sucedió en Blade Runner: en el famoso discurso final del Replicante Rutger Hauer se sacó de la manga la poética puntilla "como lágrimas en la lluvia".

Un ejemplo de improvisación pactada entre director y actor pero ocultada al resto del reparto podría ser ese momento en Robocop en que el villano Clarence Boddicker (Kurtwood Smith) es arrestado y llevado a la comisaría para ser fichado. Ante el sargento, y para sorpresa del resto de actores, Smith escupió una masa sanguinolenta y viscosa sobre los papeles del policía. La reacción de asco y sorpresa de los otros extras es por tanto real. 

Otro caso parecido tiene lugar en Uno de los nuestros, en la secuencia entre Ray Liotta y Joe Pesci en que el primero le espeta aquello de lo gracioso que es ("That’s funny, you’re a funny guy”). El resto de actores y extras no sabían lo que iba a pasar, y Liotta y Pesci se enzarzaron en esa psicóticamente absurda discusión, que al parecer se basa en un encontronazo que Pesci tuvo con un gángster de verdad.
 
La verdad es que no deja de ser curioso cuando un actor decide salirse de la tangente y la sorpresa de sus compañeros queda filmada para siempre. Por ejemplo eso sucedió en Historias de Filadelfia, en la escena en que Cary Grant y James Stewart están hablando y bebiendo champán; Stewart se sacó de la manga un hipo que cogió a Grant totalmente desprevenido, y si os fijáis podréis ver como lucha por no reirse. Otro ejemplo gracioso lo podemos encontrar en La gran evasión, en la secuencia en que los prisioneros americanos deciden celebrar el Cuatro de Julio. Mientras Steve McQueen está repartiendo licor casero, uno de sus compañeros le da de beber y suelta la consigna patriótica "no taxation without representation", una frase que claramente no está en el guión dada la reacción de McQueen, que masculla un what? de forma bastante cómica, mientras la escena continua.

Por supuesto los errores y olvidos también han dado pie a improvisaciones afortunadas que se quedaron en la película. Por ejemplo, en Zoolander, la famosa pregunta why male models? que espeta Ben Stiller a David Duchovny después de la larga disertación de éste se debió simplemente a que Stiller había olvidado su línea de diálogo; pero volver a repetir la pregunta quedaba tan estúpido que estaba muy en la línea del personaje, así que la improvisación se quedó. En Midnight Cowboy un imprevisto dio lugar a otra curiosa improvisación, esta vez a cargo de Dustin Hoffman; un taxi se saltó las señales de prohibido el paso por rodaje, y casi se lleva por delante al actor. Sin salirse de su papel, Dustin recriminó al taxista su fea conducta.

Por darse improvisaciones, incluso se han dado en los rodajes de Stanley Kubrick, un director famoso por controlar hasta el milímetro todo lo que pasa en sus rodajes. Aun así, frases como el Here's Johnny! de Nicholson en El resplandor o la tonadilla de "Singing in the Rain" en La naranja mecánica fueron totalmente improvisadas. A veces incluso llegó a reescribir una escena para encajar una frase que no estaba en el guión, como sucedió con el "Mein führer I can walk" que Peter Sellers improvisó en Teléfono rojo: volamos hacia Moscú. Aunque el récord sin duda lo ostenta R. Lee Ermey con su papel de sargento instructor en La chaqueta metálica; Ermey en principio iba a participar como simple asesor militar (había sido instructor militar), pero cuándo éste le pasó una cinta a Kubrick haciendo gala de sus dotes de sargento, el director no dudó en darle el papel, dándole total libertad para alterar o improvisar sus diálogos. ¡Ciertamente ningún guionista podía competir con las frases lapidarias del duro Ermey!

Otras secuencias en las que a los actores se les dio manga ancha son las de las alocuciones radiofónicas de Good Morning Vietnam. Robin Williams cuando se pone serio y lacrimoso puede llegar a ser indigesto, pero no cabe duda de que es un tipo locuaz. Así que cada vez que le veáis frente al micro en la película tened por segura que se está inventando todo lo que dice. En Reservoir Dogs, en la famosa secuencia de la tortura del policía, Tarantino dio plena libertad a Michael Madsen para que improvisara todo lo que hace y dice a la oreja rebanada. El actor y doblador Frank Welker tuvo sobre sus hombres la responsabilidad de encontrar un lenguaje apropiado para los alienígenas de  Mars Attacks!; creo que no cabe duda de que cumplió con creces su misión. Y si hay un epítome de la improvisación y de la libertad interpretativa, ésa es sin duda la secuencia frente al espejo de Robert De Niro en Taxi Driver; el guión simplemente señalaba que el personaje "le habla al espejo". El resto fue cosa del bueno de Bobby.

Harrison Ford parece un experto en improsivar salidas airosas para escenas que no funcionan. Sucedió en El imperio contraataca, cuando tras muchas tomas de la despedida de Han y Leia, decidió soltar aquel "Lo sé" que en dos palabras encerraba toda la manera de ser del chulesco contrabandista. Una vez más, en En busca del arca perdida, la escena de Indy y el espadachín acabó tal como la conocemos debido al cansancio del actor, quien tras días de duro rodaje no estaba para más luchas.

Y ahora vayamos por un rápido repaso de diálogos improvisados: 

Virgen a los 40: la conversación en el coche sobre cómo saber si eres gay fue totalmente improvisada.

Dos tontos muy tontos: evidentemente alguien como Jim Carrey ha improvisado mucho en sus películas. Aun no sé por qué no le dieron un Oscar por su improvisación del sonido molesto que saca de quicio al grandote de Mike Starr.

Aliens: La frase "Game over, man" no estaba en el guión.

Tiburón: Ya sabéis cuál, aquello de "vamos a necesitar un barco más grande".

Casablanca: Al parecer de las clases de póker que Bogart le daba a Ingrid Bergman salió la improvisada frase de "Here's looking at you, kid".

Annie Hall: ¿El estornudo sobre la cocaína? Improvisado.

El silencio de los corderos: durante los ensayos Anthony Hopkins desarrolló ese pelipúntico "chchchch" que usaba para inquietar a Jodie Foster, y decidió usarlo también en la película.


Resacón en Las Vegas: Zack Galifianakis improvisó todas las tontadas que hace con el bebé.

Y para acabar, una de mis secuencias improvisadas favoritas: la de Marlon Brando y Rod Steiger en La ley del silencio, y ese lastimero "I've could been a contender". Sin palabras.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy curioso lo que cuentas. No conocía la mitad de las anécdotas.
Una cosa, la actriz que sale en Alien es Veronica Cartwright y no Nancy Cartwright.Saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Cierto, Nancy es la de Los Simpson.

Saludos

Guzz dijo...

He recuperado hoy esta entrada que además de parecerme entretenida de narices me espolea para contribuir a la causa recordando aquel momento de "El apartamento" donde el personaje de Lemmon, aquejado de un resfriado de tres pares tras haber pasado la noche en la intemperie por los conocidos motivos, se reune con el jefazo -McMurray- en su despacho y, aprovechando que lleva un bálsamo nasal de esos, en uno de sus morrocotudos estornudos aprieta aposta la potinga a fin que salga un generoso chorrazo... McMurray aguantó el tipo estoicamente todo lo que pudo pero no se pierdan ese breve lapso de medio segundo donde el prota de "Perdición" deja evidente que no se lo esperaba... Por supuesto el cabrito de Wilder dejó esa toma para los restos, a modo broma privada imagino, y hasta aquí que llegamos con el cuento. Saludos guzzeros.