domingo, 2 de febrero de 2014

Atrapado en el tiempo (1993)

Hoy es el Día de la Marmota, y una vez más (aunque de forma incidental) he vuelto a ver ese maravilloso clásico que es Atrapado en el tiempo, un film sobre el que siempre he creído que podría ser lo más parecido a lo que habría hecho Frank Capra en la década de los 90. No importa cuántas veces la vea, o si la pillo en la televisión en tal o cual escena; es de esas cintas que me enganchan hasta el final. El eterno retorno de Nietzsche, una marmota, Sonny y Cher, y sobretodo, Phil Connors, ese moderno Sísifo reencarnado en un hombre del tiempo atrapado en un mismo día.

Es curioso como a veces un film tan aparentemente simple como éste, una suerte de (en apariencia) comedia romántica, parece albergar tantas respuestas o preguntas diferentes para quienes la ven. Ciertamente es fácil extraer del film conclusiones filosóficas, religiosas, y de diversa índole, aunque en mi opinión la cinta no es sino un pequeño cuento con su moraleja, una pequeña historia con ese toque de magia que nos hace retrotraernos invariablemente a títulos como ¡Qué bello es vivir!. Aunque en este caso hay también un viaje interior fogueado por lo sobrenatural, el protagonista sin embargo no es la honradez personificada, sino un tipo egoísta y engreído, a quien la vida va a enseñar una lección, lo quiera o no, para hacerle entender que ha de cambiar, como le sucedió al Scrooge de Cuento de Navidad (con la que, como bien sabéis muchos, Bill Murray también está conectado). En efecto, Phil Connor, el presentador del tiempo que acude a Punxsutawney para cubrir el Día de la Marmota, se encontrará reviviendo ese día una y otra vez, con la radio despertándole cada día a las 6 de la mañana a ritmo del "I Got You Baby" de Sonny y Cher, una excelente elección del guionista Danny Rubin. Es curioso, pero por alguna razón la canción encaja como un guante en la historia, como si hubiera sido escrita expresamente para ese propósito, como el "Zaratustra" en 2001. ¿No crééis?

A lo largo del film Phil Connors (grandiosamente interpretado por Murray, quien evidentemente había nacido para meterse en la piel del metereólogo; menos mal que el director, Harold Ramis, decidió que lo de Tom Hanks no era tan buena idea) atraviesa diferentes etapas en su interminable Día de la Marmota. Etapas que son como su particular modelo de Kübler-Ross adaptado al eterno retorno en el tiempo. Primero Connors se enfrenta con incredulidad a su situación, hasta que tras varios días que son el mismo, en un momento desesperado, charlando con unos borrachos, comprende que su particular maldición puede tener sus ventajas. "¿Qué haríais vosotros si estuvierais atrapados en un lugar y cada día fuera el mismo y nada de lo que hicierais importara?". Este resumen de la vida de uno de los borrachos abre otro de los grandes aciertos del film, en el que de una forma bastante realista, diría yo, el ratón que comprende que el gato se ha ido y decide hacer lo que le viene en gana: "Diez, nueve, ocho, coche. Seis, cinco. Monedas". Y es que, sin consecuencias para nuestros actos, ¿cuántos lograríamos resistir la tentación de hacer lo que quisieramos? Cómo por ejemplo usar nuestra maldición para ligarnos a una jugosa milf.

En el apogeo de su día a día como ser aparentemente omnipotente se confiesa a Rita, su bella, sensible e intelectual productora, que representa todo lo opuesto a Phil: bondad, generosidad, etc. En su confesión Phil se autoproclama como un Dios, ya que tras tanto tiempo atrapado en el mismo día sabe todo lo que ocurre a su alrededor. Ya saben, quizás el verdadero Dios no sea omnipotente, quizás simplemente lleve aquí tanto tiempo que lo sabe todo. Pero hasta el mal repetido eternamente tiene su límite, y cuando Phil parece ya haber colmado cualquier fantasía de maldad que pudiera tener, no le queda nada salvo las mismas 24 horas de siempre. Es entonces cuando decide buscar un nuevo reto: Rita. Pero Phil no se ha transformado, y aunque lo aprende todo sobre ella, sus motivos egoístas no rompen el hechizo, ni hacen que Rita esté más cerca de él al final del día. Llega la siguiente fase: depresión. El reportero intenta suicidarse de todas las maneras posibles, sin éxito. Hasta intenta acabar con la marmota Phil, pero ella no es la causa de su encierro. Cuando, hastiado, decide fijarse en un mendigo a quien siempre ignora cuando le pide dinero, acabará de comprender que no es un Dios ni nadie especial, metafóricamente representando en el film por esa excelente escena de la reanimación infructuosa en la noche, y el último suspiro de un hombre por el que nada puede hacer. De ahí Connors sólo puede llegar a la última fase, la aceptación de su destino, y de ahí, a la redención.

Sin duda Phil Connors es uno de los papeles definitivos de Bill Murray, cuyo talento no sólo para la comedia, sino para hacer de sus personajes una dualidad de maldad y humanidad, le hacían el candidato idóneo para el personaje. Sea mejor o peor actor, no creo que haya nadie más que pueda hacer lo que hace él y de forma tan aparentemente natural. A su lado la coprotagonista Andy MacDowell, aún en sus días de gloria, no puede sino quedar relegada a mera comparse de la historia. Por supuesto hay que citar al cameráman de la peli, Chris Elliott, más comedido de lo habitual, aunque resulta difícil no relacionar cada expresión suya con su inmortal personaje de Búscate la vida.

Atrapado en el tiempo es una película mágica, repleta de momentos memorables, desde la pura comicidad como el pesado vendedor de seguros o los antológicos desplantes y acciones descabellados de Connors, hasta reflexiones sobre la vida y el amor, pequeñas cápsulas de sabiduría encerradas en una simple y bella frase. Y entre ambas, un humor negro y ácido que se cuela aquí y allá, y que hacen del film una comedia distinta, alejada de los típicos productos de chico-conoce-chica que Hollywood gusta de producir en serie. Y es que, ya saben, a veces, uno se suicida tantas veces que ya ni siquiera existe.

Atrapado en el tiempo, una película idónea para ser revivida cada cierto tiempo, aunque en la estación invernal parece disfrutarse mejor. Porque antes que los Stark ya lo avisó Phil Connors: "Yo les daré una predicción del invierno: Va a ser duro; va a ser gris; y va a durarles el resto de su vida".

4 comentarios:

Lorbada dijo...

Hace siglos que no veo esta peli pero me encanta y como bien dices parece un cuento con moraleja. Siempre la relaciono inconscientemente con Los Fantasmas Atacan Al Jefe por su prota y por ser otro cuento gamberro y es que fue la primera peli que vi en el cine de renacuajo y al poco vi la de Atrapado En El Tiempo. Bill Murray nos ha dejado tantas risotadas...

Un saludo.

Castigadora dijo...

Pues la he visto muchas veces y como tú la volví a ver el otro día. No me canso de ella.
Es un clásico para el invierno.

Un saludo

Jim Garry dijo...

Me sucede como a ti. Si la pillo en un zapping la vuelvo a ver. Sigue siendo fascinante. Lo que has escrito está de traca. Felicidades.

Totalmente de acuerdo con lo de Bill Murray. Es uno de sus papeles definitivos. A mi también me encanta en la de Los fantasmas atacan al Jefe, que aunque no es tan buena como esta tiene su punto también...

Sex, love and rock´n soul

Möbius el Crononauta dijo...

Gracias a todos por comentar, y me alegro de que coincidamos en la valoración de este gran clásico.