martes, 14 de enero de 2014

Network: Christine Chubbuck y el morbo televisivo

In keeping with Channel 40's policy of bringing you the latest in 'blood and guts', and in living color, you are going to see another first-attempted suicide.

Estas palabras las pronunció la presentadora Christine Chubbuck el 15 de julio de 1974 antes de pegarse un tiro frente a las cámaras en el telediario que presentaba. Llevaba tiempo lidiando con la depresión y la perspectiva de la soledad y la posibilidad de quedarse estéril tras una operación parece que acabaron de rematarla. Tres días antes se había suprimido uno de sus reportajes para televisar un tiroteo en directo. Con todo parece que Christine ya lo tenía planeado hacía semanas, cuando solicitó a sus jefes llevar a cabo unos reportajes sobre suicidios. Mientras ofrecía carnaza a la cadena parecía prepararse para su número final.

El drástico e impactante final de Chubbuck inspiró ese estupendo film que aquí conocimos como Network, un mundo implacable. Pero calidades artísticas aparte el amarillismo sigue campando a sus anchas, y ya no me refiero sólo a los cutreprogramas del corazón, sino lo que me parece aún peor, esa casquería visual o informativamente obscena, que en nombre de la noticia ofrece muerte y destrucción con la excusa de "informar" al espectador. Aquí tal vez no se monte la marimorena porque Janet Jackson enseña un pezón, pero ello no es óbice para que no nos libremos de esa extraña moralina que ataca culos y tetas o violencia en los dibujos y las películas, pero parece aceptar que los pequeñajos puedan acceder a ver gente gritándose idioteces o vea cadáveres en las noticias de la noche. 

En este punto con las privadas y la libertad total parece que hemos ido cada vez a peor, pero aún recuerdo en la época de las dos cadenas estatales pude contemplar el suicidio de R. Budd Dwyer con todo lujo de detalles ante las cámaras. No puedo afirmar que fuera en un noticiero, pero desde luego esas imágenes hicieron que luego Pesadilla en Elm Street pareciera un juego de niños.

En fin, me pregunto cuánto falta para que en nuestros queridos canales estatales la sangre salpique literalmente las cámaras. Mientras tanto pongamos todos los medios para seguir el último crimen de una inocente niñita detalle a detalle y sigamos los pasos a Miguel Ricart. ¡Dudo que pueda haber noticias más importantes!

¿Alguna vez habéis visto a los buitres y las hienas peléandose por un cadáver?