miércoles, 15 de enero de 2014

Los cazafantasmas (1984)

Gozer, el Viajante, vendrá en una de las formas preescogidas, durante la rectificación de la Vuldronali el Viajante toma la forma de un gran Torb, luego en la tercera reconciliación del último suplicante de los Meketrex, escogieron otra forma para él, la de un enorme Sloar, muchos Shubs y Zuuls descubrieron lo que era asarse en el fondo del Sloar aquel día, y lo aseguro. El Maestro de las Llaves, con una adecuada voz semejante a la de un Woody Allen clásico en español de la península.

Uno de esos imborrables días felices de la infancia que uno nunca olvida tuvo lugar cuando mi padre me llevó al cine a ver Cazafantasmas. Huelga decir la impresión que una película así podía tener en la mente de un tierno infante como yo. Sencillamente la película lo tenía todo: acción, risas, ectoplasmas verdes que lo engullían todo, Gozer el gozeriano, un pobre diablo con gafas, un edificio cuya azotea era la puerta a otro mundo, Bill Murray, un muñeco de nata gigante... En resumen, ¡toneladas de diversión! Quizás aquella vieja en la biblioteca diera algo de miedo, pero no era nada que la hiperformidable sintonía de la película no pudiera arreglar. Sí, amigos, Cazafantasmas, una de las comedias definitivas de la historia. Uno de esos clásicos que hace que la infancia de mi generación sea mejor que la de los demás. Una película para llevarse a la tumba. Porque como dijo el sabio, who ya gonna call,  ghostbusters!


La idea partió de Dan Aykroyd, el cómico canadiense que se había criado en una vieja granja, de esas en que la madera cruje y suceden cosas extrañas. Aykroyd siempre se había interesado por lo paranormal, así que pensó que sería una gran idea rodar un film de fantasmas, pero no uno terrorífico, sino una comedia, como aquellas viejas películas de monstruos con Abbott y Costello de por medio. La idea era que él y su sosias John Belushi protagonizaran la cinta.

En realidad el primer borrador que salió de la máquina de escribir de Aykroyd era una comedia más oscura, repleta de alta tecnología y un montón de lenguaje técnico que sólo un connoisseur como él podía escribir. El cómico había hecho pocos avances en su historia cuando en marzo de 1982 le llegó la terrible noticia: Belushi había muerto. Evidentemente perder a su viejo compañero fue un golpe muy duro. El proyecto quedó aparcado durante algún tiempo. Pero Aykroyd se decidió a continuar, convencido de que aquella historia tenía muchas posibilidades. Ya por entonces parece que le mostró el guión a medio hacer a Bill Murray, aunque la leyenda afirma que Murray nunca leyó el guión y aceptó participar en el proyecto sólo para pasárselo en grande con sus colegas, y que a raíz de ello improvisó gran parte de sus diálogos.

Dispuesto a sacar su películo adelante Aykroyd envió su borrador al productor y director Ivan Reitman, el rey del humor adolescente que había logrado hacerse un nombre con Desmadre a la americana o Los incorregibles albóndigas. Sin embargo la historia futurista de Aykroyd repleta de extraños mundos y dimensiones paralelas no interesó para nada al director, quien encontró el guión poco cómico, además de irrealizable debido al enorme presupuesto que haría falta para rodar toda aquella locura de fantasmas interdimensionales. Aykroyd no se dio por vencido. Reescribió el guión y se lo volvió a enviar a Reitman, junto a un video en el que Aykroyd le explicaba su visión de la historia, enfundado en un traje de cazafantasma casero. El director volvió a leer el guión. Siguió sin gustarle, pero reconoció que el concepto original de una especie de exterminadores que en vez de gasear cucarachas se dedicaban a atrapar fantasmas tenía mucho potencial. Así que le propuso a Aykroyd una cena de negocios para ofrecerle su visión de la película, y quitarle de la cabeza todas aquellas fantasías futuristas. Reitman le propuso situar la acción en el presente, y relatar el nacimiento y auge de los Cazafantasmas. Aykroyd se mostró de acuerdo, dispuesto a reescribir el guión. Reitman le sugirió que contactara con Harold Ramis, otro canadiense, cómico y guionista, quien tras forjarse en la televisión había escrito para Reitman sus últimos tres éxitos. Aykroyd y Reitman fueron inmediatamente a ver a Ramis. Tras leer el guión Ramis aceptó el trabajo. En ese momento Aykroyd supo que además de un guionista tenía al perfecto tercer miembro de los Cazafantasmas.

Reitman no perdió el tiempo y salió en seguida en busca de financiación. Comenzó por Columbia Pictures, para la que acababa de rodar la rentable El pelotón de los chiflados. Allí se reunió con el presidente de Columbia, Frank Price, a quien decidió no entregarle el borrador de Aykroyd, sino tan sólo ofrecerle una sinopsis. Price le preguntó por el presupuesto, a lo que Reitman respondió que no lo sabía, pero que sería mucho. El capo de Columbia le ofreció 25 millones de dólares, si se comprometía (quedaba apenas un año) a tenerla lista para 1984, ya que la compañía iba a necesitar un gran éxito para todos los públicos. Reitman aceptó. A cambio todos los implicados sabían que tendrían que reducir sus abultados sueldos.

Aykroyd y Ramis siguieron reescribiendo el guión, siempre tratando de mantener el espíritu del film intacto; como dijo Ramis, la clave era que cosas que siempre le habían resultado horripilantes en el guión parecían "perfectamente mundanas". Sin embargo el guionista creía que los personajes eran mejorables, y les dio una mejor personalidad a cada uno y los transformó de una especie de conserjes de tercera de cubo y fregona en unos investigadores y científicos de lo paranormal en un oscuro departamento de una universidad. Nacieron así el caradura timador con mucha labia, el empollón y el manitas honesto y bonachón. Es decir, los futuros Peter Venkman, Egon Spengler y Raymond Stantz. Ramis también se encargó de elaborar un nuevo final, eliminando el original de Aykroyd, en el que una serie de viajes interdimensionales eran los protagonistas. Durante la reescritura Reitman ejerció de la opinión ajena que les servía como contraste y ver lo que funcionaba en la historia y lo que no. El director decidió mantener el ambiente de la comedia en un ámbito y familiar, y así se eliminaron algunas referencias subidas de tono, como la pintada de un alumno en la puerta del doctor Venkman, que de la referencia a El exorcista con "Venkman sucks cocks in hell" pasó al más aceptable "Venkman burns in hell". Según Ramis, Aykroyd escribía mucho más rápido que él, y acabó especializándose en las situaciones cómicas, mientras Ramis, con su escritura más lenta y analítica, se encargaba de los diálogos y el clímax de los gags. Con todo, fue Aykroyd, especializado en asuntos paranormales, quien escribió toda la jerga parapsicológica del film.


Por su parte Reitman tenía sus propios problemas de los que encargarse. Con un horario tan justo para tener el film terminado, encargó a Michael Gross que reuniera a un grupo de artistas para los diseños y los conceptos del film. Pero dadas las características de la historia su gran preocupación eran los efectos especiales. Para que éstos realmente funcionaran necesitaban lo mejor del mercado, pero a un año vista del estreno no podían esperar demasiado. La ILM de George Lucas habría sido la mejor opción, pero estaba al servicio del barbudo cineasta terminando El retorno del Jedi. Alumnas aventajadas como Apogee Inc. tampoco estaban libres. La solución vino de la mano de Richard Edlund, uno de los capos de los efectos especiales de la ILM, a la que acababa de dejar para poner en marcha su propia compañía. Él sería el encargado de dar vida a todas las criaturas que iban a aparecer en Cazafantasmas.

Bill Murray regresó de un rodaje en la India para reunirse con el resto y echar un vistazo al guión completo. Reitman fue a recogerle al aeropuerto de La Guardia, donde el actor se estaba entreteniendo cantándole canciones a los pasajeros acompañado de la típica bocina de hincha de fútbol. Reunidos en un restaurante de Queens, Murray apenas sí dedicó una o dos palabras al guión, pero al resto les bastó con saber que podían contar con él al ciento por ciento.

Sigourney Weaver llegó al film después de que Aykroyd y Ramis llegaran a la conclusión de que necesitaban una subtrama romántica, lo que en sus retorcidas mentes se transformó en un alienígena de otra dimensión. Esa idea primigenia acabó siendo Dana Barrett, la cliente de los cazafantasmas por la que se siente atraído Venkman y que una vez con Sigourney en el barco se modeló a su imagen, incluyendo la sugerencia de ella de que Barrett fuera músico, alguien con clase que nunca se fijaría en un charlatán como Venkman.

El personaje de su vecino, Louis Tully, fue ideado para John Candy, pero éste dejó la producción por desacuerdos sobre la naturaleza. Como sustitó de última hora Ramis apuntó a Rick Moranis, un viejo colega de sus días de la televisión. Moranis consiguió el papel y bordó a un perfecto pobre diablo llamado Louis Tully.

El rodaje comenzó a finales de octubre en Nueva York. Los exteriores en la biblioteca de Nueva York se completaron en un día; la secuencia inicial en el interior de la misma se rodaría sin embargo en la de Los Ángeles para ahorrar tiempo y dinero. Lo mismo sucedió con la estación de bomberos, cuyo interior se rodó en una estación de bomberos abandonada de Los Ángeles. Tras tres semanas y media el equipo regresó a California para rodar en los estudios de Burbank, en los que se encontraba el ciclópeo templo de Gozer, un decorado gigantesco que recordaba a los mejores días de D.W. Griffith, y alguna que otra localización. En febrero de 1984 la pelota pasó a las manos de Richard Edlund, encargado de finalizar la postproducción y los efectos especiales.

Guía de Manhattan para el cazafantasma
Como curiosidad, además de la biblioteca y la estación de bomberos, la otra gran localización neoyorquina del film es el edificio donde la encantadora Dana Barrett iba a encontrarse con lo paranormal. Quien visite la gran manzana hallará la gran torre en el 55 de Central Park West, aunque su cúpula dista mucho de ser la ampulosidad gótica del film: en las tomas generales la azotea original se sustituyó por una pintura mate. Y como apuntó Joe Medjuck, uno de los productores asociados, una chica como ella nunca habría podido permitirse un apartamento en ese edificio. ¡Pero ésa es la magia del cine!

Los cazafantasmas está llena de momentos excitantes, pasando por sus atómicos diálogos (de la cual la mítica "me ha moqueado" es sólo la punta de iceberg) o por inolvidables escenas como la persecución en el hotel del ectoplasma verde (cuya personalidad se modeló a partir del John Belushi de Desmadre a la americana), la secuencia inicial en la biblioteca, la introducción del personaje de Peter Venkman, el plano secuencia de la fiesta de Louis (que el gran Moranis improvisó de principio a fin), el abogado malvado, y por supuesto todo lo que tiene lugar en el apartamento de Dana y en la azotea que sirve como bienvenida al todopoderoso Gozer. Muchos para ser enumerados aquí.

El día de su estreno el film rompió récords para la Columbia; meses después, con más de 225 millones de dólares recaudados, Los cazafantasmas se convirtió en la comedia más taquillera de todos los tiempos. Y lo más importante, a su llegada a España, me hicieron uno de los niños más felices del mundo. Así que ya sabéis, cuando un policía local os ordene mover el coche, o el vecino de abajo se queje por el volumen al que pinchas el Double Live Gonzo de Ted Nugent, espetadles con vuestra mejor voz de ultratumba: "¿Eres tú un dios?"

3 comentarios:

Alí Reyes dijo...

Feliz año hermano.
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Figúrate que nunca vi la película, solo oigo y vuelvo a oir su tema musical. Pero luego de leer esta extensa entrada ¡Tengo que sacar tiempo para velala!

Víctor Hugo dijo...

Una de mis películas favoritas de la infancia y ya no tan de la infancia XD

ATM dijo...

Bill Murray aceptó a trabajar acá solo bajo la condición de que se financiara The Razor's Edge (que es una peliculón)