sábado, 30 de noviembre de 2013

Un cadáver a los postres (1976)

Neil Simon duerme plácidamente cuando suena el teléfono. Aparentemente es Alec Guinness, quien desea que el guionista y dramaturgo reescriba algunas escenas para él. De hecho, Simon había quedado tan encantado con el trabajo del inmortal actor británico que le había prometido realizar cualquier cambio en el guión que desease, aunque Guinness le había respondido que no necesitaba cambio alguno. Bien, parecía haber cambiado de opinión. Simon le prometió realizar esos cambios. Al día siguiente la confusión debió ser mayúscula, ya que aquella llamada la había realizado el diabólico Peter Sellers imitando a su compatriota Guinness. Así transcurrió aquel rodaje, con Sellers volviendo locos a todos y Elsa Lanchester y Estelle Winwood (Jessica Marbles y su enfermera en el film) insultándose día sí y día también, mientras en los descansos Guinness hojeaba pacientemente un extraño guión sobre aventuras galácticas que le acababa de llegar.

Lo cierto es que Un cadáver a los postres es una deliciosa comedia digna de la pluma de Simon, el creador de La extraña pareja. El film es una parodia del whodunnit, el clásico género policíaco del crimen que hay que resolver. Un millonario excéntrico (interpretado por Truman Capote), desdeñoso con las típicas novelas policíacas, invita a varios detectives a su mansión para que traten de resolver un crimen. Cada detective es un trasunto de un personaje famoso de la novela detectivesca, desde el Poirot o Miss Marple de Agatha Christie hasta el Sam Spade de Dashiell Hammett.

El guión de Simon es estupendo, ofreciendo situaciones cómicamente absurdas y realizando una gran parodia de los personajes que caricaturiza. Si a ello sumamos un estupendo reparto compuesto, aparte de los mencionados, por pesos pesados como Peter Falk, Maggie Smith, David Niven o el cómico James Coco el resultado es una comedia maravillosa e imprescindible. Sólo por las actuaciones de Sellers y el inmortal Guinness ya habría que tener esta cinta en nuestra filmoteca, pero todos tienen su momento de gloria. Un cadáver a los postres, ideal para estas tardes frías de invierno, seguidas quizás de alguna partida de Cluedo.

1 comentario:

Lillu dijo...

Peliculón! Divertidísima y, como dices, ideal para una de estas tardes de invierno que se avecinan. Me han dado ganas de volver a verla :D

saluditos!