domingo, 3 de noviembre de 2013

The Rolling Stones - Sticky Fingers

Una orden de Interpol: los Rolling Stones deben ser registrados en cualquier lugar de Europa. Revista Suosikki.

El 30 de julio de 1970 venció el contrato de los Rolling Stones con el sello Decca. Bajo la batuta de su nuevo asesor financiero, Rupert Lowenstein, la banda rompió definitivamente con el estafador Allen Klein, a cuya gestión los músicos podían agradecer unas exorbitantes deudas con el fisco británico. La solución: dejar Inglaterra. Durante los 70 la vida de los Stones estaría marcada por el exilio y la inestabilidad, pero también por un luminoso estado creativo. Al fin y al cabo, quinientos años de paz en Suiza sólo habían dado como resultado el reloj de cuco. En cambio, aquí y allá, la banda iba a crear su propia versión de la Horda de Oro.


 Por el momento el grupo tenía un sello propio, Rolling Stones Records, para publicar sus trabajos. ¿Quién más indicado para dirigirlo que Marshall Chess, el hijo del fundador del mítico sello Chess, donde no hace muchos años un joven Mick pedía discos de blues por correo? Mientras Marshall ponía las cosas en marcha, el grupo se puso a ensayar en verano para una gira europea. ¡Necesitaban dinero! Mick y Keith reforzaron la banda con una poderosa sección de vientos capitaneada por Jim Price y Bobby Keys, a quien habían conocido años atrás; Keys era un experimentado saxofonista y paisano de Buddy Holly, con quien había llegado a tocar en más de una ocasión. Tanto Keith como Bobby compartían cumpleaños y filosofía de vida; se harían buenos colegas, pero el bueno de Bobby saldría con vida por los pelos tras ser fagocitado por el lado salvaje de los Stones.

Durante la gira Decca publicó Ger Her Ya-Ya's Out!, un directo grabado durante el año anterior bastante superior al Got Live If You Want It, y desde luego uno de los mejores, si no el mejor, de toda su carrera. Mientras, en la fiesta posterior a su actuación Mick conoció a una linda nicaragüense llamada Bianca Pérez. La joven no tardó en reunirse con el cantante al paso de la banda por Roma. Mick estaba encadilado con ella; la relación que había mantenido con la belleza de ébano Marsha Hunt estaba a punto de acabar, aunque en noviembre la cantante negra le daría un hijo. Como un recuerdo lejano, Marianne Faithfull comenzaba a dar un paseo por el camino de baldosas papel de plata tamborileando al ritmo de una canción de Lou Reed.

Acabado el tour, y mientras el documental Gimme Shelter se estrenaba en las salas mostrando al mundo el desastre de Altamont, los Stones retomaron las sesiones de grabación para el nuevo disco que habían empezado en febrero. Se trasladaron a los Olympic Studios de Londres de nuevo con Jimmy Miller en los controles; el día 18 montaron una fiesta en el estudio por el cumple de Keith, y por la jam resultante se pasaron Eric Clapton y Al Kooper (aquel "Brown Sugar" se puede encontrar en varios piratas y recopilatorios). Por el estudio con olor a resaca donde grababa la banda también pasaron Pete Townshend y Ronnie Lane, que dejaron como regalo unos coros para uno de los nuevos temas, "Sway".

El 4 de enero de 1971 se estrenó con dos años de retraso Performance, el film experimental de crímenes donde Jagger compartía escenas y cama con la novia de Keith, la hermosa Anita Pallenberg. Entre rumores de escenas de cama entre ambos demasiado vívidas y una cinta de tomas descartadas ganando premios eróticos en Amsterdam el guitarrista había decidido acudiar a esperar a Anita durante el rodaje. Ahora el público podía acudir por fin al cine para comprobar si era cierto que podrían presenciar unos sonoros cuernos entre estrellas rockeras en pantalla grande. Evidentemente aquello no benefició demasiado a la relación entre cantante y guitarrista; la aparición de Bianca, a quien casi nadie del grupo aguantaba, especialmente por parte de Keith, lo empeoró todo aún más.

En febrero, con el nuevo disco prácticamente mezclado, la banda aprovechó para comenzar a grabar algunos nuevos temas, y preparar una gira de 9 fechas por el Reino Unido como despedida antes de su nueva vida en el exilio; Francia sería su nuevo hogar. En el interín Keith pasó cuatro días en el infierno desintoxicándose con la enfermera del médico que había tratado a William Borroughs su addición; Anita también lo intentó, pero ninguno llegaría a la tierra de Astérix limpio de drogas. El 4 de marzo arrancó la gira de despedida, en la que se llevaron a The Groundhogs como teloneros en casi todas las fechas. Cerraron el tour el 14 de marzo tocando en el Roundhouse de Londres.


Bill Wyman y Mick Taylor con sus respectivas familias fueron los primeros en llegar a Niza, la nueva Elba de los Stones. Los siguientes fueron Charlie y Keith; la familia Watts, siempre marcando estilo, se trasladó a un hotel en Cannes; Keith y Anita se alquilaron una mansión, la ya mítica Nellcote, en Villefranche-sur-Mer. Mick, subido a su nube de amor con Bianca, ya embarazada, decidió quedarse en París. La nicaragüense parecía absorber todo el tiempo del cantante; el resto del grupo haría vida en el Sur.

El ambiente en el grupo estaba más enrarecido que nunca: Mick parecía pasar del grupo y sólo tenía ojos para Bianca; esto ponía a Keith celoso, quien por su parte vivía su propio sueño heroinómano provocando retrasos en conciertos y errores que ponían nerviosos a Charlie y especialmente a Bill; las malas lenguas dicen que el bajista no volvió a dirigirle la palabra hasta el 81. En medio de este huracán de tiroteos Mick Taylor trataba de sobrevivir aportando ideas y dando al directo de la banda una nueva dimensión.

El 23 abril de 1971 se publicó Sticky Fingers, el primer álbum de la banda sin rastro alguno del malogrado Brian Jones. La portada ofrecía un bulto masculino enfundado en unos vaqueros que muchos y muchas quisieron creer que pertenecía a Mick; el comprador temprano obtuvo además una cremallera que se podía abrir y cerrar. El concepto y diseño era cosa de Andy Warhol; aquel LP ofrecía también la primera aparición del mítico logo de los labios y la lengua, que la leyenda popular ha atribuido también al pintor de latas Campbell, pero su autoría corresponde en realidad a John Pasche, quien a su vez pareció inspirarse en un concepto de Mick ilustrado por Ernie Cefalu. En España tuvieron la genial idea de brindar a la historia esa portada alternativa con unos dedos saliendo de una lata de conservas.

Las relaciones internas del grupo podían ser más tirantes que nunca, pero el combo "Jagger-Richard" seguía funcionando, a lo que había añadir el empuje de los vientos de Bobby Keys y Jim Price, arrebatados a Clapton: la prueba era el primer corte y sencillo del álbum, "Brown Sugar", un corte tan Keith que en realidad es de Jagger, quien la compuso durante el rodaje de Ned Kelly; aunque claro está una guitarra de Keith es la guinda perfecta a una composición de Mick. El cantante se despachó con unas viscosas letras sobre azotes y violaciones en los campos de algodón, mientras las notas del saxofón de Keys soleaban en mitad de un éxito absoluto que catapultó las ventas del álbum e hizo a la banda más popular que nunca. "Sway", al parecer una de esas composiciones robadas a Taylor, y seguramente por haberla compuesto junto a Mick mientras Keith se inyectaba sus peculiares relajantes musculares, la guitarra rítmica fue grabada por el cantante. El solo de Taylor es tan impresionante como el solo de Keys en "Brown Sugar", y los teclados de Nicky Hopkins que se mezclan con los arreglos de cuerda finales se elevan sobre el final del tema como vapor escita. La acústica de Taylor abre el siguiente tema, "Wild Horses", una de las canciones más emocionantes de la banda; se grabó originalmente en diciembre del 69 en los estudios Muscle Shoals, y aunque Mick lo niegue la letra encaja como un guante si ponemos a Marianne en la ecuación; del piano se encargó Jim Dickinson, al parecer por que el bueno de Ian Stewart no se sentía del todo cómodo con los acordes menores. "Can't You Hear Me Knocking" surgió de uno de esos jugueteos con las afinaciones de Keith que enseguida encontró refugio en un juguetón ritmo de Charlie; del suave y melódico lamento del estribillo en el que Mick se deja llevar de forma ronca el tema deriva en una ruptura de ritmo latino con Rocky Dijon a las congas mientras Keys toma el protagonismo, tocando un solo contoneante como una cubana de anchas caderas que poco a poco son acariciadas por Keith y Taylor y el teclado de Billy Preston. El guitarrista rubio es el encargado de solear hasta el final de la canción en un crescendo y jam final absolutamente mágico. La primera cara del disco se cerraba con "You Gotta Move", un estándar gospel tocado como un blues del Delta. La cara B abría con la vibrante "Bitch" y la guitarra de Richards saqueando u homenajeando el "Get Ready" de los Tempations, aunque dudo que ellos hubieran cantando eso de You got to mix it child/You got to fix it but love/It's a bitch, alright. "Bitch", las tentaciones pasadas por el filtro Muddy Waters; Motown a lo Stones. "I Got the Blues" es el "Love in Vain" del Sticky Fingers; un tema que Brian habría aprobado complacido. El octavo tema del LP es "Sister Morphine", la canción que había grabado anteriormente Marianne Faithfull (quien años después logró figurar en los creditos tras una dura batalla legal), y que al igual la versión de la cantante rubia contaba con Ry Cooder ocupándose del slide (o bottleneck). Uno de los himnos heroinómanos por excelencia sin duda. "Dead Flowers" representa una de las primeras incursiones de la banda en el country; la influencia de Gram Parsons comenzaba a dejarse sentir en el ambiente, y la animada canción, con una letra más bien oscura, es otra oportunidad para disfrutar del piano de Ian Stewart, el "sexto" (recuerden, en realidad fue el segundo) Stone, y de los deliciosos arreglos slide de Mick Taylor. Sticky Fingers se cerraba con "Moonlight Mile", un tema "Jagger/Richard" que en realidad había surgido de la colaboración entre los dos Mick, desarrollando una breve idea de Keith titulada "Japanese Thing". Es uno de los temas lentos más olvidados de la banda, aunque como prácticamente todas las baladas que hicieron por entonces, es preciosa, aunque bueno, tampoco es "Angie", pero es un colofón perfecto a un disco tan soberbio como es Sticky Fingers. El caos y la guerra estaban sólo a una bala de distancia, pero el Renacimiento estoniano estaba en su punto álgido. En mitad de las desavenencias y las adicciones al grupo le bastaba con seguir aquel simple mandamiento del dramaturgo francés: cumplid vuestro deber, y dejad obrar a los dioses.

2 comentarios:

José Fernández dijo...

Interesantes apuntes sobre la autoría de algunos temas. No me extraña que Taylor acabase hasta el gorro. ¿De dónde has sacado la información? Espero que sea de "Los viejos dioses nunca mueren", que estoy pensando en pillarmelo y necesito estimulos para hacerlo, que ya tengo tres biografías de los Stones y otra más me parece un exceso.

Möbius el Crononauta dijo...

Sí, en gran parte es del libro de Stephen Davies. No dudes en hacerte con él, el bueno de Stephen nunca falla.
De todas formas la info sobre las autorías las puedes encontrar también en la wiki