jueves, 15 de agosto de 2013

El jinete pálido (1985)

El enorme desastre de La puerta del cielo de Michael Cimino parecía haber enterrado al género del Western para siempre, pero en 1985 pareció como si un puñado de cineastas se hubieron puesto de acuerdo en demostrar que no era así. Aquel año habrían de coincidir estrenos como el de Silverado, de Lawrence Kasdan, o la extraña Polvo de oro (¿una cinta del Oeste con Divine? ¡OK por qué no!), aunque sin duda el Western definitivo de aquella década iba a ser El jinete pálido, el film que marcó un antes y un después en la carrera como director de Clint Eastwood.

Quizás la cinta de Cimino tuviera que ver con el hecho de que el guión de El jinete pálido llevara cuatro años languideciendo en algún cajón de la Malpaso, aunque la historia, escrita por el mismo dúo de guionistas de Ruta suicida, era muy del agrado de Eastwood. La trama se basaba en el mismo planteamiento que el clásico Raíces profundas, donde un pistolero solitario se convierte en defensor de una familia amenazada por los hombres de un terrateniente. Sin embargo El jinete pálido iba más allá retomando el aire sobrenatural del personaje de Infierno de cobardes pero dotándolo además de un aura religiosa; por otro lado el film dejaba también algunos apuntes de la idiosincrasia política del director. 

Eastwood afirmó que de repente sintió la necesidad de hacer un Western, pero quizás al igual que Kasdan y otros simplemente sintiera que la coyuntura ya era favorable para volver al Salvaje Oeste con la resaca del desastre de Cimino ya superada. 

Durante la preparación del film Eastwood decidió acentuar el tono religioso del film así como los rasgos fantasmagóricos de su personaje, un nuevo Hombre Sin Nombre al que todos los demás personajes se referirán como el Predicador, por el alzacuellos que lleva puesto. ¿Es ese extraño predicador que por momentos parece capaz de aparecer y desaparecer en un pestañeo un ser córporeo de otro mundo, un espíritu del pasado, un ángel vengador invocado por Megan, la hija del minero Barret, quien tras perder a su perro a manos de los secuaces del enemigo pide un milagro, casi de modo desafiante, a Dios? Aunque Eastwood parece sembrar a lo largo del film pistas respecto a esta lectura de espíritu vengador del Predicador, evidentemente no desvela su naturaleza y deja que sea el espectador quien decida sobre esta cuestión.

Además del aspecto sobrenatural y religioso del film El jinete pálido bebe de referencias de George Stevens Raíces profundas, con el pistolero que se pone del lado de los débiles como la más clara, pero además tenemos la referencia al árbol de Starett que aquí se convierte en una gran piedra que hay que partir, o la subrepticia tensión sexual que se produce entre el pistolero y la esposa de Starett que en la cinta de Stevens quedaba apenas apuntada, y que en El jinete pálido no sólo forma parte de la trama sino que introduce a la adolescente Megan en un imposible triángulo en el que la hija trata de rivalizar con su madre (¿de nuevo alguna referencia a alguna historia del Viejo Testamento?).

En fin, además de posibles apuntes místicos, religiosos o del folklore (ya que tanto los cuentos como la Biblia tenían gigantes, cuya figura queda encarnada en el film por el entrañable Richard Kiel) El jinete pálido ofrece nuevamente una visión sobre la lucha de los pequeños propietarios o trabajadores contra los latifundistas o terratenientes, lucha que otros viejos Westerns ya habían abordado, pero que en esta cinta puede reinterpretase enmarcada en la década de Reagan. Y es que Eastwood siempre ha sido un republicano algo especial, y en El jinete pálido hasta podríamos leer un mensaje ecologista que apoya la forma artesanal con que los mineros tratan de extraer el oro frente a la brutal industria de los villanos que levantan la tierra con una gran maquinaria tratando de maximizar tiempo y beneficios.

Entre los villanos si Coy LaHood, el terrateniente, representa el mal del capitalismo y la gran empresa, la violencia en su máxima expresión está representada por el cadavérico comisario Stockburn y sus seis sicarios, uno de los mejores hallazgos malvados que hayamos podido ver en un Western. No me extenderé más sobre Stockburn para no revelar demasiados detalles, pero desde luego juega un papel interno dentro de la trama más complejo de lo que pudiera parecer en un comienzo.

El jinete pálido demostró que Eastwood estaba alcanzando un nuevo nivel como director, mostrándose capaz de una gran sutilidad narrativa, especialmente en cuanto a la construcción de su personaje, a quien, aunque ya le hemos visto desde el principio aparecer y desaparecer, en determinados momentos rompe la perspectiva cambiando ángulos y posiciones de cámara acentuando la sensación sobrenatural del pistolero. Además Eastwood recaba secuencias en grandes espacios abiertos a la manera del viejo John Ford y logra en los interiores imponentes atmósferas oscuras y opresivas, algo que llevará a la perfección algunos años más tarde en Sin perdón.

El jinete pálido fue uno de los primeros films de Eastwood que vi siendo un crío, y evidentemente me dejó clavado en el sillón, aunque quizás por una vez más que su personaje (que también me pareció fascinante, claro) quien realmente me impresionó fue ver a Stockburn y sus secuaces saliendo de la oficina de LaHood dispuestos a imponer la ley del más fuerte sobre un pobre minero borracho. El jinete pálido tiene muchas secuencias memorables, pero quizás sea esa la que sigo teniendo más presente. En fin, no creo que haya mucho que añadir. Eastwood fue invitado a presentar la película en Cannes, y la parte de la crítica que nunca le había tragado comenzó a verle con otros ojos. Y es que El jinete pálido es, dentro de su aparente sencillez, un film magistral.

5 comentarios:

Vicent dijo...

Hola, Crononauta. Aprovecho para felicitarte por tu regreso al blog después de ese silencio de meses.
Comparto todo lo que comentas del film PALE RIDER. Incluso yo veo un paralelismo religioso con la visita q hace Megan al "infierno" de los cañones de agua. Lástima que te hayas callado esos comentarios sobre el personage de Stockburn: su lucha con el "ángel" Eastwood es el equivalente sobrenatural a la lucha social de los mineros contra Lahood.

Vicent dijo...

Ah, y otra cosa: creo q el film no oculta q es claramente un remake de Raíces profundas (el grito final "predicadoooor" seria otra secuencia paralela). Incluso este remake mejora el original introduciendo la atraccion sexual de Megan hacia el predicador, que sobrepasa la atraccion-admiracion del niño en Raíces profundas. Gracias. Me callo ya porque me pondria a hablar y...

Vicent (Formentera)

Marc Monje dijo...

Para mi superior a Sin Perdón. Inolvidable.

Möbius el Crononauta dijo...

Vicent: gracias. Lo de Stockburn lo dejé para no spoilear demasiado. Ciertamente es uno de esos films sobre los que podriamos hablar y nunca pararíamos

Marc Monje: yo no sé si diría tanto, pero ambos films son excelentes

Agente Cooper dijo...

Y no nos olvidemos de "Forajidos de leyenda" de Walter Hill.