martes, 23 de julio de 2013

The Rocky Horror Picture Show (1975)

El 1 de abril de 1976, el equivalente anglosajón para las bromas de los Inocentes, a medianoche, una pequeña sala de cine proyectaba en su pantalla un oscuro musical estrenado un año antes sin demasiado éxito. Salvo en un pequeño cine de Los Ángeles el resto de salas habían mostrado más asientos vacíos que llenos. La productora, 20th Century Fox, había intentado reflotarla reestrenandola en el circuito universitario en doble programa con El fantasma del paraíso, pero aun así la película no parecía funcionar. Tras la buena cogida que en la sesión de medianoche tenían producciones tan bizarras como el Pink Flamingos de John Waters la Fox decidió hacer un último intento. Aquella noche el público joven que iba a buscar nuevas sensaciones contraculturales a la medianoche vio emerger en la pantalla unos gigantes labios rojos cantándole a los viejos clásicos de terror y la ciencia ficción de los años 50. El efecto era hipnótico, sugerente, devastador. Era poco probable que nadie allí hubiera visto antes una obra titulada A l'heure de l'observatoire, les Amoureux. Para cuando los créditos finales comenzaron a rodar por la pantalla el público asistente estaba convencido de haber visto uno de los más extraños y sorprendentes espectáculos que se hubieran podido presenciar en un cine. El poder del boca a boca hizo el resto y para cuando llegó Halloween la película no sólo seguía en cartel sino que la audiencia estaba compuesta de fans enloquecidos que se disfrazaban como los personajes de la película y recitaban diálogos enteros. Dos años después el film se proyectaba en más de 50 salas por todo el país las noches del viernes y el sábado, se organizaban representaciones y convenciones en su honor  y existía todo un ritual durante la proyección que diferenciaba aquella película de cualquier otra en cartel. Su título era The Rocky Horror Picture Show y acababa de convertirse en una sensación, un clásico de culto, quizás en el clásico de culto.

Algunos años antes, en Sydney, el director teatral Jim Sharman había conocido durante el montaje de Hair a un tal Brian Thompson, un estudiante de arquitectura con un curioso talento para las puestas en escena. Sharman le incluyó en su equipo como diseñador de escenarios. Su trabajo era tan bueno que en 1972 llamó la atención de Tim Rice, letrista de la ópera rock Jesus Christ Superstar, que Sharman acababa de dirigir en Sidney. Impresionado por el poderío de sus conceptos visuales Rice les ofreció viajar a Londres para poner en escena la versión londinense del musical. Sharman y Thompson no dudaron en aceptar. Fue allí, entre las bambalinas del musical hippie evangélico, donde se recorrieron los primeros pasos hacia Transylvania, cuando Sharman conoció a Richard O'Brien, uno de los integrantes en un papel menor de la representación londinense de Jesus Christ Superstar.

Contento con el trabajo como actor y cantante de O'Brien el director le eligió para participar en otro montaje teatral, The Unseen Hand. Fue allí donde O'Brien le habló a Sharman de una obra que estaba escribiendo en sus ratos libros, un musical que homenajeaba y parodiaba a la vez los viejos films de terror y ciencia ficción. A Sharman le gustó la idea y decicido a sacar aquella obra adelante ayudó a O'Brien a completar el libreto. El siguiente paso era estrenar la obra. O'Brien se puso a trabajar en las partituras junto con el músico y arreglista Richard Hartley.

Lo que iba a ser la obra teatral The Rocky Horror Show necesitaba a un musculoso que interpretara el papel de Rocky. En su recorrido diario por los gimnasios de Londres buscando a su atleta ideal O'Brien se encontró con un joven actor de la escena con quien había coincidido en Hair. Se llamaba Tim Curry, y O'Brien le puso en antecedentes de lo que estaba preparando. "Deberías ir a ver a Sharman", le dijo. Y desde luego un intrigado Curry así lo hizo.

No le fue difícil a Sharman comprobar el talento de Curry, con lo que inmediatamente se ganó uno de los personajes principales. Además del propio O'Brien y Curry, el reparto principal se fue formando con aspirantes del West End. Entre ellos fueron elegidos Patricia Quinn, una ex-conejita del Club Playboy en Londres, la cantante Julie Covington y la actriz y bailarina Nell Campbell.

The Rocky Horror Show se estrenó el 16 de junio de 1973  en el Royal Court Theatre Upstairs. La obra no tardó en convertirse en una sensación del circuito alternativo, teniendo que mudarse a locales más grandes, y entre sus fans pronto se contaron estrellas del cine y la música. El éxito fue cada vez mayor y la obra acabó recorriendo Inglaterra. Continuaría en representación hasta 1980.

En una de aquellas representaciones el productor musical Lou Adler acompañado por la actriz Britt Ekland asistió a una de las representaciones. Adler quedó tan fascinado que esa misma noche se reunió con los productores de la obra para asegurarse los derechos de representación en los Estados Unidos. En marzo de 1974 la versión americana de The Rocky Horror Show ya estaba funcionando.

Mientras, en Hollywood, una entusiasta Britt Ekland le hablaba a todo aquel que quisiera escucharla de aquella nueva y fascinante obra underground. Lou Adler, convencido del éxito del proyecto, comenzó a buscar financiación. Quizás alguien en la 20th Century Fox ya hubiera oído hablar a Ekland de aquella pequeña obra, pero lo cierto es que el gran estudio decidió financiar la película.

El concepto que tenían en la Fox era, sin embargo, algo más grandilocuente que la obra teatral, y sus directivos imaginaban una película de gran presupuesto con músicos famosos de la época encarnando los papeles del teatro. Seguro que Mick Jagger estaría encantado de convertirse en el ambiguo científico loco. Sin embargo Sharman y O'Brien preferían filmar la película con el reparto original. La gente de la Fox aceptó a cambio de reducir el presupuesto a un millón de dólares y de que la pareja de enamorados, Brad y Janet, fueran interpretados por actores norteamericanos de renombre. Los intérpretes elegidos fueron Barry Bostwick, un actor de Broadway que estaba comenzando a dar que hablar en Hollywood, y una joven Susan Sarandon que ya había trabajado a las órdenes de Billy Wilder y George Roy Hill. El rodaje tendría lugar en Inglaterra, en los Bray Studios, cuyas paredes habían visto la era de esplendor de la productora Hammer.

Y bueno, ¿qué más añadir? El resto es historia. Desde el hipnótico arranque con los labios de Patricia Quinn dominando la pantalla (aunque es O'Brien quien canta; en esta película todo es ambiguo) y ese himno a los programas dobles que es "Science Fiction/Double Feature", la boda tributo al "American Gothic" de Grant Wood, ese extraordinario tema que es "Time Warp",  Meat Loaf vestido de rocker apabullándonos con "Hot Patootie - Bless my Soul", etcétera etcétera. The Rocky Horror Picture Show es un extraño y delicioso cóctel de androginia, glam rock, Frankenstein, ciencia ficción, liberación sexual y humor negro, un típico producto de la América desencantada del Verano del Amor y Nixon, en el que para las nuevas generaciones el único sueño que parecía estar al alcance de la mano era el hedonismo. Tras la revolución sexual de los 60 ya no parecía quedar rastro del amor libre como filosofía, sino simplemente el puro placer. El único camino para sobrevivir entre el tedio de la corrupción y la doble moralidad es romper las reglas, algo que debe aprender la puritana pareja formada por Brad y Janet.

Y por supuesto el maestro de esta ceremonia de iniciación es el diabólico y transexual Frank-n-Furter, que en la película disfruta de una de las apariciones de personajes más atómicas de los años 70 junto con Darth Vader y Vito Corleone. Y es que si un tema como "Sweet Transvestite" ya es de por sí irresistible, la tremenda actuación y carisma de Tim Curry llevan a esa secuencia a un nivel superior de estado alterado de conciencia. De hecho con ese debut en la gran pantalla Curry ya no se pudo deshacer jamás de esa increíble imagen de científico loco transexual, aunque nos ha alegrado la vida en más de una ocasión ejerciendo de inmisericorde villano.

The Rocky Horror Picture Show, música rock y transgresión sexual. Remove the cause... but not the symptom!

1 comentario:

Lillu dijo...

Me encanta la historia de cómo se hizo esa peli, y también la peli, claro! Tardé mucho en verla, pero cuando por fin lo hice, me sorprendió muy gratamente y ahora es un visionado periódico.

saluditos!