jueves, 30 de mayo de 2013

El fantasma del paraíso (1974)

Supongo que sólo un tipo como Brian De Palma, experto en hacer de sus rodajes una lucha con estudios, productores y demás, podía enemistarse a la vez con la Universal, Atlantic Records y la editorial King Features. Aunque ya se sabe que las grandes compañías son muy quisquillosas. Es gracioso que la Universal se llevara a la postre un porcentaje de los beneficios por aquello del parecido con El fantasma de la ópera. Hollywood, Babilonia. Gastón Leroux, vuélvase por donde ha venido. Y bien, ¿por qué tanto abogado se interesó por El fantasma del paraíso?

Todo comenzó en 1969, una época en que De Palma se ganaba la vida haciendo documentales y esperaba el estreno de su primer largo. Además, el director se dedicaba a guionizar todo lo que pasaba por su mente para enviarlo a los estudios con la esperanza de atraer la atención de algún productor. Fue por entonces cuando un colega le sugirió una historia: la de un compositor vengador. De Palma quedó cautivado con la idea y comenzó a trabajar en una historia que recordara a la inmortal obra de Leroux, pero que en vez de tener lugar en la Ópera de París ocurriera por ejemplo en el Fillmore de San Francisco.

La historia del compositor burlado prontó llevó a la parodia del negocio de la música, con lo que el Fausto de Goethe también tuvo cabida en el guión. En esta ocasión Mefistófeles sería Swan, un extraordinario músico y productor que proyecta abrir la madre de todas las salas de conciertos, The Paradise. Y para ello decidirá hacerse, mediante malas artes, con la obra maestra de un músico aspirante, Winslow Leach.

Durante cinco años De Palma trató de vender su guión, concebido desde el principio como un musical rock, a los grandes estudios, sin resultado. Fue entonces cuando, tratándose de un musical, decidió acudir a una compañía discográfica. Y curiosamente la idea funcionó. En A&M acogieron su idea con gusto y tras algunas reuniones la trama cayó en manos del compositor Paul Williams, uno de esos músicos que suelen fabricar éxitos para otros, y que acabó regalando al mundo la épica sintonía de Vacaciones en el mar.

En una época de rock excesivo y supergrupos todavía más excesivos El fantasma del paraíso parecía encajar perfectamente. Era fácil dibujar a los mánagers como gente sin escrúpulos y a los productores como megalómanos avariciosos. La cinta de De Palma iba satirizar no sólo el presente (representado por el objetivo tan fácil que era el glam rock) sino también el pasado. Dado lo tumultuoso que estaba resultando ser el final de la década de los 60 y el comienzo de los 70 no resulta extraño que surgiera una benévola nostalgia por la década de los 50, lo que en el mundillo musical se cristalizó con el éxito de los chorras de Sha-Na-Na. De hecho De Palma intentó contar con ellos para el film, pero simplemente el grupo revival estaba fuera de su alcance, por lo que el director acabó montando a los ficticios Juicy Fruits.

En un principio De Palma pensó en darle el papel del pobre compositor Leach a Paul Williams, pero éste no acabó de verse a sí mismo en el papel. Curiosamente se sintió más cómodo encarnando al maléfico Swan, amo y señor de discográfica, claro que sí, Swan Song. Evidentemente este detalle no gustó nada en el círculo de Led Zeppelin, y tras una demanda judicial los productores del film decidieron cambiar en posproducción todas las referencias al sello de la megabanda, lo que por otra parte nos dio el maravilloso logo de Death Records. El Fantasma sería finalmente interpretado por un viejo colega universitario de De Palma, el histriónico William Finley. La bella musa del compositor engañado, Phoenix, sería la encantadora Jessica Harper. Pero como casi todo en este film, ni siquiera las musas estaban exentas de aparentar lo que en realidad no eran.

Con su curiosa mezcla de mitos literarios y su sátira sobre el negocio musical, El fantasma del paraíso no acabó de conectar sin embargo con el público de la época. Quizás fue un caso de demasiado rock para los cinéfilos y demasiada cinefilia para los jipis. He de decir que tras verla me sentí ligeramente decepcionado, ya que esperaba algo con más mala leche. Tal vez habría estado bien que De Palma contara con un guionista externo para aportar ideas o pulir algunos diálogos, aunque ello no quita para que el director haya sabido lanzar algunos de sus dardos con bastante certeza, desde el propio personaje de Swan, mitad Mefistófeles mitad Dorian Grey, hasta esos curiosos "castings" de vocalistas femeninas, o esa parodia del glam con patas que es Beef, genialmente interpretado por Gerrit Graham, ese tipo con cara de centurión romano de Astérix.

La verdad es que a pesar de que a Paul Williams se le dan bien las baladas y el musical tiene algunos buenos momentos por lo general el rock de El fantasma del paraíso no está a la altura de la dirección de De Palma, y es difícil disfrutar de un musical si la música te deja frío. A este respecto The Rocky Horror Picture Show es claramente superior, mientras que técnicamente El fantasma del paraíso es la que sale mejor parada. Aun así la cinta de De Palma merece seguramente el estatus de culto que ostenta, pero personalmente estoy seguro de que revisitaré en muchas más ocasiones el laboratorio de Frank N. Furter.


8 comentarios:

Dr. Quatermass dijo...

Amo esta película, la veo una vez al año y está en mi top-10 de simpre... ¡chupate esa!. Lo de Beef es despollante.

Discrepo un poco con lo de la música, a mi me gusta bastante por no decir mucho, el tema del fantasma,la "cantata" es brutal, y las canciones de la chica igual un poco cursis, pero ¿y que? todo el pack es un poco camp (intencionadamente, creo) así que no desdentona. Y Luego hay temas un poco de todos los colores. Que sepas que tengo la BSO en vinilo, casette y CD, todos ellos originales :-)

León dijo...

Yo soy fan de DePalma a muerte, pero esta película me dejó pelín frio. Y desde luego, me quedo con Frank N. Furter. Esta peor realizada, pero tiene desparpajo para aburrir y unas canciones que son de lo mejorcito que he oido en musicales en mi vida.
Saludos

Luis Cifer dijo...

uf, yo la vi con 9 años y me dejó fascinado de por vida. Adoro esta película y sus canciones me encantan. Supongo que si la descubres con mayor edad el impacto será mucho menor, pero yo no puedo evitar adorar este bizarro film. Rocky horror picture show me impactó mucho menos, la vi de más mayor.

Luis Cifer dijo...

vaya, quatermass, yo sólo tengo la bso en cd (y me tuve que ir a Amsterdam para conseguirla hace casi 20 años). Ahora todo es mucho más fácil con internet.

A.L.M. dijo...

Hola, me estoy haciendo una lista de los mejores blogs de cine en blogginup.com. Te importaría añadir el tuyo?. De esta forma los tengo todos ordenados y ver el contenido nuevo y clasificarlo.

Muchas gracias

Félix S. Trabanco dijo...

De aquella De palma realizaba buenas películas, mi favorita es FASCINACIÓN, pero esta también me gusta mucho. Jessica Harper (SUSPIRIA, RECUERDOS DE UNA ESTRELLA MINORITY REPORT, en esta última tiene un pequeñísimo papel), que gran actriz y que bellisima mujer.

miquel zueras dijo...

Graham era algo así como un Gurruchaga en glam. Una película fantástica a la que se ha comparado con "The Rocky..." y me encanta el logo de Death Records. Creo que lo siguiente que hizo dePalma fue la excelente "Hermanas".
Saludos. Borgo.

Javier Simpson dijo...

Recuerdo haberla visto de niño (11, 12 años debía andar) y recuerdo haber visto algo excéntrico con mucha música. La verdad es que de aquellas me había impresionado. Supongo que de verla ahora la impresión sería diferente y no me sorprendería tanto. De todos modos no creo que esté mal. No soy demasiado de De Palma; me parece un director demasiado efectista y, en ocasiones, pretencioso.
Un saludo, Crononauta. Excelente entrada, como nos tiene acostumbrados ;-D
Chaíto.