domingo, 25 de noviembre de 2012

Hasta siempre, Tony Leblanc

Después de que nos dejara Miliki ahora perdemos a otro de nuestros mitos de siempre, el gran Tony Leblanc, víctima del dicho cáncer, aunque deja tras de sí una carrera prolífica y gloriosa. Yo, como muchos otros, he crecido fascinado por el cine yanqui, los indios y vaqueros, el bárbaro Conan, las guerras galácticas, y el rock and roll. Pero al compartir nacionalidad e idioma con alguien como Leblanc, que se ha colado en mi vida desde que tengo uso de razón, al escuchar la noticia de su partida y recordar tantos momentos juntos, resultaba complicado no sentir como si hubiera perdido a un pariente lejano. De su carrera se podría hablar largo y tendido, aunque sus logros ya son bastante conocidos por cualquiera con un mínimo de gusto y memoria. Aparte de que, dentro de su curiosa modestia, siempre gustaba de hablar de sus logros, autoproclamándose invicto campeón español de claqué, compositor de pasodobles, gran futbolista filial en sus tiempos mozos, y exitoso ex-boxeador. Pero el haber sido pugilista no desfiguró un rostro que le convirtió en un galán dentro y fuera de la pantalla, aunque donde siempre desplegó mejor su talento, y por ello le recordamos, fue en la comedia. 

De hecho sus papeles en los que mejor le recuerdo son aquellos que tan bien se le daban, los de pícaro ligón (mitad truhán mitad señor que diría el ínclito Julio) que siempre andaba enfrascado en algún lío, negociete o estafa para salir adelante (papel que por lo visto perfeccionó en su juventud tratando de sobrevivir como muchos otros durante la Guerra Civil). Como muchos otros actores de su generación, Leblanc se formó en el teatro y nuestro vodevil patrio, la revista. Debutó a mitad de los años 40, y diez años después se convertía en fiel gregario del también genial José Luis Ozores en clásicos de la estrella cómica del clan como El tigre de Chamberí, la coral Los ángeles del volante o El aprendiz de malo, donde ambos demostraron tener una excepcional química. De ahí a primer espada del cine español compartiendo planos con todos los grandes de la época: Antonio Ozores, Alfredo Landa, Concha Velasco, Manolo Gómez Bur y un largo etcétera. En viejas tardes televisivas que ya parecen muy lejanas le recuerdo en las típicas películas corales como Las chicas de la cruz roja o El día de los enamorados, aunque las que más me marcaron, junto con El tigre de Chamberí, fueron sin duda El astronauta y, cómo no, Los tramposos, con aquella mitiquísima secuencia del timo de la estampita. Como no fui contemporáneo de sus días de gloria he de obviar sus apariciones múltilpes apariciones televisivas en galas y especiales de TVE. Por desgracia en la televisión sólo le pude ver en las escasas apariciones públicas que hizo tras su casi fatal accidente automovilístico, cuando apenas podía andar y se dejaba ver con aquel peluquín tan curioso, detalle vanidoso de una antigua estrella que había sido un gran mujeriego hasta que conoció a su mujer, como en las películas.

Si algo he de agradecerle por siempre a Santiago Segura es que rescatara a Tony Leblanc de su retiro y el olvido, gracias a aquel inolvidable papel del pobre padre impedido en Torrente, el brazo tonto de la ley. Desde luego no cabe duda de que la saga torrentiana no habría sido la misma sin Leblanc. Y de ahí a la televisión y Cuéntame, interpretando a ese kioskero que todos hemos conocido en alguna ocasión bajo muchos nombres, pero que en la serie respondía al de Cervan.

Por todo ello y mucho más, gracias por todo Tony.



7 comentarios:

Savoy Truffle dijo...

Un maestro, sin duda, y que siempre tuvo genialidad.

Yo también le he hecho mi pequeño homenaje.

Un saludo.

miquel zueras dijo...

Casi había llegado a pensar que sería eterno. De sus muchas películas recuerdo especialmente "Los tramposos" sus improvisaciones eran tan geniales que el director le obligó a ceñirse al guión porque el equipo se tronchaba de risa y no podían seguir rodando. Saludos. Borgo.

KARLAM dijo...

Uno de los más grandes del cine español. Me caía muy bien este señor, hasta en los momentos más difíciles mantuvo el humor como parte intríseca de su personalidad. Todo un ejemplo a seguir.

DEP

Alí Reyes H. dijo...

Al menos le dedicas el cariño de una de tus entradas. Eso, para alguien tan perfeccionista como tú, es mucho.

paulamule dijo...

Pues sí, otra mala noticia. Demasiadas seguidas. Me enteré al poco de poner la mía de J.R. y ya no tenía gana de editar otra noticia tan desagradable. Estoy harta. A ver si para la racha.
Salud Möbius.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Qué duda cabe que Torrente no sería lo mismo sin Tony Leblanc. Yo solo he visto la primera (del resto no tengo intención) y en esa estupenda película de Santiago Segura asistíamos al esperpento madrileño-hispánico en estado puro. Creo que el trío protagonista Segura-Leblanc-Cámara sencillamente estaba sublime.

Saludos crononaúticos

Möbius el Crononauta dijo...

Savoy Truffle: ahora paso a verlo.

miquel zueras: ¿verdad? hay personajes que siempre parecen que vayan a estar ahí.

Karlam: sí, nunca perdió de vista tomarse las cosas con cierta alegría. Grande.

Alí Reyes: ciertamente se merecía eso y más

Paulamule: el de JR lo he dejado pasar, pero lo recuperaré algún día. Esperemos que nos quedemos con algún clásico algun tiempo más.

El bueno de Cuttlas: desde luego Leblanc le dio un toque de clásico a la saga que muy pocos habrían podido darle