martes, 13 de noviembre de 2012

Ha nacido una estrella (1937)

Quizás la más conocida de las versiones de este clásico sea la del 54, con Judy Garland y James Mason, y aun hubo otra más, trasladada al mundo del rock como vehículo para Barbra Streisand, junto a Kris Kristofferson (en un principio ese papel podría haber sido para Elvis, pero por supuesto ahí estaba el Coronel Parker para impedirlo). Sin embargo la primera versión se la debemos a un recientemente independizado David O. Selznick, dispuesto a demostrar que las películas sobre Hollywood realmente podían funcionar en taquilla.

Y curiosamente había sido la esposa de Selznick quien le había convencido para sacar adelante aquel guión. El que Selznick fuera reluctante a aceptar este proyecto no es de extrañar ya que ya había producido Sucedió en Hollywood para la RKO, un film que no fue un éxito de taquilla, lo que parecía confirmar la leyenda de que las películas hollywoodienses sobre Hollywood no interesaban al público. Pero el hiperactivo productor decidió que podía cambiar la historia, y para ello contactó con George Cukor, quien ya había dirigido varios éxitos para Selznick, amén de la citada Sucedió en Hollywood. Sin embargo Cukor considero que el guión que le ofrecía Selznick era demasiado parecido al que ya había dirigido en la RKO, así que declinó la oferta (de hecho la trama era lo bastante similar como para que en la RKO se plantearan demandar a Selznick por plagio).

Seguramente si no llegaron a poner esa demanda fue porque en la vieja Tinseltown no faltaban las historias de viejas estrellas alcóholicas, jóvenes sensaciones que pasaban del anonimato a la fama de un día para otro, suicidios, un público solícito y cruel, y los inevitables auges y caídas de los divinos seres de la moderna Babilonia. La historia original había partido del director William Wellman y el guionista Robert Carson, animados al parecer precisamente por Sucedió en Hollywood a escribir su propia historia hollywoodiense, para la que, dicen, se inspiraron en la historia de cuento de hadas de la actriz Colleen Moore y su marido John McCormick, agente de prensa que al parecer había tenido bastante que ver en el ascenso al estrellato de la señorita Moore. De todas formas la trama de lo que habría de ser Ha nacido una estrella tenia tantos casos reales que Wellman y Carson tenían donde elegir para inspirarse: el suicidio de John Bowers, el matirmonio de Barbara Stanwyck y Frank Fay, o las derivas alcohólicas de grandes mitos como John Barrymore o John Gilbert, o el entierro de Irving Thalberg.

El guión se encargó al mismo Robert Carson, mientras que Wellman se encargó de dirigir su propia historia. Al texto también contribuyeron el matrimonio de escritores empapados en alcohol Alan Campbell y Dorothy Parker, y un grupo de guionistas de esos que no suelen ser acreditados.

Ha nacido una estrella ofrece otra de esas fascinantes tramas sobre Hollywood y sus estrellas, que tan pronto suben pueden volver a caer, mientras una de cada cien mil camareras en Los Ángeles acaba viendo su nombre escrito con letras doradas. En esta ocasión la aspirante es Esther Blodgett (pronto será conocida como Vicki Lester), otra joven de provincias dispuesta a triunfar en La Meca del cine. Esther conoce casualmente a Norman Maine, un galán de pantalla típicamente alcóholico cuya carrera está ya rodando cuesta abajo. Maine quedará prendado de Esther y la introducirá en la industria, donde, renacida como Vicki Lester, causará sensación.

El papel de Esther fue para Janet Gaynor, una de las mejores actrices dramáticas de su tiempo, y cuya propia biografía no distaba mucho del de la soñadora Esther; por su parte el actor en crisis Norman Maine fue encarnado por Fredric March, el mítico protagonista de El hombre y el monstruo. Además cabe destacar como tercer rol en importancia el del siempre elegante Adolphe Menjou, arquetipo de playboy cinematográfico, aunque para la mayoría siempre será el malvado general Broulard de Senderos de gloria, así como los secundarios Andy Devine (en su habitual rol de patán cómico, aunque cuesta encajarle fuera de una peli del Salvaje Oeste) y Lionel Stander, genial secundario que acabaría siendo víctima de la Lista Negra, con lo que decidió emigrar a Europa, donde trabajó, entre otros, con el gran Sergio Leone.

Ha nacido una estrella ofrece drama y comedia (genial Stander "fabricando" la biografía de la nueva Vicki, y Menjou bautizándola), detalles de connoisseur sobre el Hollywood de la época, y lo que en resumen necesita todo clásico que se precie: una buena historia, un reparto sólido, una buena dirección y un guión afilado que funcione como la seda. Y si a eso le podemos añadir una mítica frase para cerrar el conjunto, mucho mejor. Vamos, otro título imprescindible que echarse al buche.

3 comentarios:

Nocivo dijo...

Había visto la versión de Cukor con Judy Garland, pero esta no la conocía. Ahora tengo ganas de verla.

RTHB dijo...

Pos no, otro que no la ha visto. La otra sí, pero esta.....

Möbius el Crononauta dijo...

Si la véis espero que la disfrutéis.