jueves, 1 de noviembre de 2012

Como el suicidio

El otro día discutía con un amigo sobre si el suicidio ya era la primera causa de muerte en España. Él insistía en que era el cáncer, y yo que no, pues con el ritmo de suicidios que hay en estos momentos cada día es probable que ya superara al de la enfermadad, a la que por otra parte se dedican muchos recursos y atenciones. Quizás el tuviera razón, tampoco tengo ningúna hoja con datos al respecto. O quizás también habría que matizar que es la primera causa violenta de muerte. Lo que tengo claro es que es algo que lleva ocurriendo bastante tiempo, y parece que sólo ahora los medios empiezan a hacerse cierto eco de un, eso parece evidente, crecimiento de la tasa de suicidios, que resulta bastante sintomático de estos oscuros tiempos que vivimos. Cada vez más el suicidio parece estar ligado a los asuntos económicos, especialmente los deshaucios, una realidad execrable sobre la que prefiero no hablar o saldré a volar por los aires sucursales de Bankia hasta que me abata un francotirador. O tal vez sí debiera comentar algo sobre ello. Pero quizás en otra ocasión. Hoy prefiero perderme en los surcos de lo superdesconocido.

Trata de un pájaro que se estrelló contra mi ventana. Yo estaba tocando la guitarra componiendo una canción y oí un ruido, fui a mirar qué era, y en la terraza había una petirroja preciosa que se había roto el cuello contra el cristal. Todavía respiraba. Yo fui, cogí un ladrillo y le machaqué la cabeza para evitarle el sufrimiento. Con esa impresión en la cabeza volví a lo que estaba haciendo y compuse la canción.
Chris Cornell, un tipo alegre.

6 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Buff, qué temazo! Recuerdo escucharlo sin parar y sin duda era uno de mis preferidos del "superunknown".
A ver cómo sale ese flamante "King animal"...¡hay ganas!

saludos.

rnrblogspot dijo...

Uf, no sabes los recuerdos que me trae esta canción, allá por los 14, en los que empezaba a dar mis primeros pinillos en esto del ruock. Temazo espeluznante, sí señor, las sensaciones que regresan a uno, coño! jajaja. Y 'Superunknown', obra maestra, sí, aunque yo siempre me quedaré con el 'Badmotorfinger'. Enooooooooooooooooooooorme!
Saludos enormes!

Ginebra dijo...

Cornell tiene la sensibilidad en "los Güevos" mismamente...
En cuanto a los suicidios es sobrecogedor. Lo hablé en clase con los chicos: 3 suicidios debido a los desahucios en una semana... me parece un porcentaje bárbaro, la verdad.
Creo que los políticos deben tomar nota y hacerse eco de estos datos, porque si no lo hacen no nos quedará más remedio que poner la guillotina en la plaza de cada pueblo y cortar cabezas...creo firmemente que la Revolución es necesaria.

José Fernández dijo...

Yo no quería, pero... que conste que los empleados de Bankia no dejan de ser unos curritos tan parte de la masa de gente jodida como otra cualquiera. Me apuntaría a ir a casa de Rodrigo Rato, Botín (con ese apellido ser banquero es algo que solo puede pasar en este país) u otros prebostes a darles hasta en el carné de identidad. Eso si.

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: ya está corriendo por ahí. Aún es pronto para tener una opinión seria, pero bueno, parece que la cosa está bien.

rnrblogspot: Soundgarden, desde luego uno de esos grupos con los que entrar por la puerta grande a la música del diablo.

Ginebra: they shoot horses, don't they? al menos parece que algo se está hablando de buscar una solución, aunque si tenemos que confiar en nuestros políticos, lo llevamos claro. Pues parece que no puede haber revolución sin hambre.

José Fernández: jeje. Bueno, no he hablado de quemarlas con los trabajadores dentro. Aunque quizás sobre esto deberíamos traer a colación "Vencedores o vencidos"

José Fernández dijo...

Nunca me ha gustado esa penícula, aunque por lo menos está Spencer Tracy, que ya es algo a lo que agarrarse. Y yo que sé, será que yo también tengo que atender al público en mi trabajo y apechugar con cagadas de mis compañeros o con las normas existentes y te puedo asegurar que puta gracia que le hace a uno que le vengan con el machete preparado para abrir craneos por algo en lo que tú no tienes poco o nada que ver.