domingo, 14 de octubre de 2012

El señor de la guerra (2005)

En el mundo hay más de 550 millones de armas de fuego en circulación. Un arma de fuego por cada doce personas que hay en el planeta. Y digo yo... ¿Cómo se arman las otras once? El pragmatismo según Yuri Orlov.

Creo que si en un futuro se escribiera un Hollywood Babilonia de estos últimos tiempos, seguro que Nicolas Cage tendría un capítulo entero para él solo. Quizás las anécdotas no serían tan escabrosas como lo que relata el viperino Kenneth Anger en su libro, pero son lo bastante alucinógenas y las tiene en bastante cantidad como para hacernos pasar un buen rato. Y mientras Cage vive feliz (o no) en su mundo de fantasía y supermanes, su carrera como actor sigue en caída libre, aunque no así su estatus de estrella, gracias a que se ha convertido en el hombre sí y en la estrella de acción que actuará en tu película si ninguna otra puede. Desde luego no cabe duda de que Cage trabaja duro, ¡cinco películas estrenadas en 2011! Entre ellas la secuela de la saga que está arrastrando el aura de El motorista fantasma por el fango. Quizás no todas sean buenas, pero está claro que deben ser todas buenas comedias. Nicolas Cage, ¡el enigma humano de la moderna Babilonia!

Como no sigo de cerca su carrera (aunque viendo escenas de Wicker Man me planteo si no debería cambiar de opinión, ahora que Leslie Nielsen ya no está entre nosotros) no sé si El señor de la guerra es su última buena película, pero desde luego puedo afirmar que es una buena película y con una interpretación bastante comedida del amigo Cage. La trama resulta de lo más interesante, con un guión escrito por el propio director, Andrew Niccol, que ya desde la curiosa e imaginativa idea para los títulos de crédito nos invita a pensar que van a haber buenos planos y un ritmo ligero con una trama absorvente que mezcla entretenimiento y exposición de situaciones y personajes más o menos reales, o al menos inspirados en la realidad. El amigo Niccol no es que se prodigue mucho en esto de hacer películas, pero ya desde aquella lejana y estupenda Gattaca demostró que tenía cosas interesantes que ofrecer. Y El señor de la guerra es otra de ellas.

Desde la impactante escena inicial, donde el protagonista, Yuri Orlov, situado en un escenario bélico desolador, y rodeado por miles y miles de casquillos de bala, rompe la barrera entre personaje y espectador para narranos su historia, El señor de la guerra nos acerca desde la ficción a lo que podría ser quizás la vida de cualquier traficante de armas, aunque por su origen e historia, Orlov parece estar basado principalmente en Viktor Bout, ese traficante que apresaron hace pocos años en Tailandia, y parece destinado a pudrirse en alguna cárcel estadounidense (¿cómo es la frase esa de Orlov de la cabeza de turco?). No sé si por esa proximidad, o por el tema que trata, de forma sintomática, o al menos curiosa, Niccol no encontró financiación en la patria del Tío Sam, al menos no por parte de los grandes estudios.

La historia de Orlov es la historia del tráfico de armas de los últimos treinta y pico años, dominada en un principio por la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y que tras la caída de esta última pasó a convertirse en un mercado totalmente global, con ferias de exposición con chicas sexys subidas a tanques y comerciantes vendiendo Kalashnikovs como quien vende quisquillas. Pero la película se centra más en ese ingente mercado ilegal del que participan, ya sea directamente o indirectamente, las nobles naciones democráticas, mientras los traficantes encuentran siempre la forma de saltarse las leyes internacionales que no son más que papel mojado. Hay guerras en todo el mundo y muchos tratos que cerrar, aunque por supuesto, después de la caída del URSS, el gran mercado armamentístico se encuentra en África, el continente de las guerras eternas. De hecho uno de los personajes más destacables, que resulta ser uno de los mejores clientes de Orlov, es André Baptiste (atermorizante Eamonn Walker), un trasunto del hijoputa liberiano Charles Taylor.

Después de realizar su cínica presentación entre montañas de casquillos, Orlov nos cuenta su historia de vendedor de armas, que comenzó como traficante de poca monta en el barrio de Little Odessa en Brooklyn, ayudado por su hermano pequeño Vitaly, mientras sueña con ligarse a la inalcanzable chica sexy de su barrio que acaba siendo modelo, Ava Fontaine, algo que acabará logrando una vez comience a irle bien en el negocio. A través de Orlov seguimos la evolución de la venta de armas, que van allá donde haya un conflicto, ya sea en Colombia o Liberia, y de cómo la caída de la Unión Soviética lo cambia todo, y comienza la era de las vacas gordas para los traficantes, con un montón de arsenales en desuso que a base de sobornos acaban saliendo al mercado (impresionante la colección de tanques que aparece en una determinada escena del film, y que no era si no una remesa real dispuesta a ser despachada para el cliente de turno). Orlov irá perseverando a pesar de los esfuerzos de un agente de la Interpol que responde al novelesco nombre de Jack Valentine por echarle el guante. Pero Orlov siempre parece encontrar la manera de burlarle, o encontrar un vacío legal. Y cuando no, recibe la ayuda de sus amigos militares de alguna superpotencia mundial. Sin embargo sus negocios y su estilo de vida pronto comenzará a afectar a sus relaciones familiares.

El señor de la guerra nos recuerda lo que pasa cada día en otras partes del mundo mientras nos ofrece una entretenida trama que no deja de apuntar a algunas organizaciones, leyes o personas que no acaban de funcionar como debieran. Por ello, todo el guión, y la historia, que parten del punto de vista de Orlov, rebosan de un cinismo que parece no dejar de recordarnos que en esta vida la línea entre buenos y malos no es tan clara como nos enseñan las películas, y que en la diplomacia internacional, ya sea en la paz o en la guerra, todo sigue valiendo, como ha sido desde los tiempos de Maquiavelo, o desde que existe la misma diplomacia. Así que además de un buen reparto (aparte de Cage aparecen también Ethan Hawke, Ian Holm o Jared Leto), El señor de la guerra ofrece un buen guión, con algunas frases atómicas que pertenecen en su mayoría al hombre de extraña moralidad Orlov, y una buena dirección en lo que no deja de ser una película que parece haber pasado demasiado desapercibida en su momento (también para mí). Quizás el nombre de Cage espantara a los cinéfilos más exigentes, pero desde luego esta cinta nada tiene que ver con Wicker Man. ¡No se la pierdan!

7 comentarios:

Chals dijo...

No soy un experto cinéfilo, pero me pasa eso que cuentas, el nomre de Cage hace que huya. recuerdo la útlima peli suya que vi en el cine, una trama en un estadio de boxeo que acaba con Cage perseguido por una enorme bola gigante, espeluznante. Pero esta la voy a ver, me gusta lo que cuentas.
Saludos Moebius

Anónimo dijo...

Lalo:

Hombre pues me has convencido, yo tampoco soy muy fan de Cage.
Krishna bendiga a las películas completas del Yutub!
Saludos.

Anónimo dijo...

Lalo:

La acabo de terminar y ... pues he de decir que han sido dos horas bastante disfrutables. Nada mal. Y nada, solo eso, ya la reseña lo ha dicho todo.
Otro saludo!

Lillu dijo...

Me la recomendaron hace años y cuando la vi me encantó. La revisé hace unos pocos meses y me volvió a parecer genial. Y, como bien dices, posiblemente el último buen papel de Nicolas Cage, aunque también es cierto que creo que no he visto ninguna peli suya nueva en los últimos años... :P

saluditos!

LoRbAdA dijo...

Buena peli y buen papel de Cage. aún aceptando todo tipo de películas mediocres supongo que de vez en cuando hace alguna buena. Ley de probabilidades. Soy de los que suelen hacer chistes sobre Cage pero hay que reconocer que es un currelas y que puede que gane un tercio que lo q ganan otros compañeros pero trabaja el triple, ahí es na.

Por cierto, te dejo un sketch bastante bueno sobre cómo elige Cge sus papeles y lo selectivo que es jeje. Enjoy it!

http://www.youtube.com/watch?v=ROc8_PDlvjU

El Bueno de Cuttlas dijo...

Peli entretenida del director de "Gattaca". Nicolas Cage está un poco pasado de vueltas pero esto es de lo más potable que ha hecho en los últimos años, si lo comparamos con "El Motorista Fantasma" o "Bangkok Dangerous". Demencial.

Un saludo

Möbius el Crononauta dijo...

Chals: sí, Cage equivale a algun sinsentido cinematográfico, pero ésta merece la pena. Espero que la disfrutes.

Lalo: eso ha sido dicho y hecho. Bene, bene.

Cage: tiene de pinta de ser su último buen papel, pero, ¿quién se atreve a confirmarlo?

Lorbada: Es que Cage se ha convertido en un chiste andante, a pesar de lo que curre. O quizás por ello.
jeje ese sketch lo vi y creo que lo puse hace tiempo. Su mánager debe pasarlo más o menos así. ¡Y esos títulos!

El Buno de Cuttlas: desde luego Bangkok Dangerous me parece un título prometedor