jueves, 18 de octubre de 2012

Disco Godfather (1979)

How? And whaaaa? Rudy Ray Moore, siempre a punto con la pregunta correcta. Y funky.

Hace mucho tiempo, en un gueto muy, muy lejano... 
Son tiempos oscuros para el Blaxploitation. Aunque la música disco reina en todas partes, los hermanos más concienciados han hecho salir a los héroes negros de sus bases ocultas y los persiguen a través de toda la nación. Tras escapar de la terrible crítica de Jesse Jackson, un grupo de guerreros de la libertad encabezados por Rudy Ray Moore, han establecido una nueva base secreta, en una discoteca caliente de algún gueto perdido. El malvado capo local, obsesionado por llenarse los bolsillos, ha enviado miles de papelinas especiales hacia las infinitas distancias del barrio negro. Una de estas drogas llegará al cliente de la disco que regenta el amigo Rudy. De este modo, las fuerzas discotequeras tendrán que preparar la guerra contra la droga lo antes posible, guiados por ese incombustible superhombre negro llamado Rudy Ray Moore.

En 1979 lo mejor de la música disco ya había pasado, pero estaba en su momento más alto de popularidad gracias a Fiebre del sábado noche. El fenómeno del Blaxploitation daba sus últimos coletazos, totalmente agotado y exprimido, pero Rudy Ray Moore aún tenía fuelle para producir otra película de acción con una trama antidrogas que fuera bien recibida y entretuviera a la par que concienciara las almas. Pero para encontrar financiación el pobre Rudy tuvo que conectar su historia de alguna forma con la fiebre discotequera, con lo que acabó pergeñando un film todavía más alucinógeno de lo que era normal en él, en el que cual peli porno de manual, a la mínima ya había alguna escena de baile para rellenar minutaje y hacer mover los pies de la audiencia.

En este caso Rudy es Tucker Williams, un ex-poli que se ha montado una disco y lo peta cada noche bailando y pinchando discos en su estilo particular. Como decía, el drama se desencadenará cuando un cliente que hace un momento era el rey de la pista, vuelve a la disco después de fumar PCP o polvo de ángel, la nueva droga que estaba atacando en los guetos. Así vemos en un recurso narrativo veloz como el que antes triunfaba con su baile, ahora está totalmente pasado y alucinado, en una, permítanme la redundancia, alucinante alucinación, en la que aparecen sombras, luces inquietantes, Rudy convirtiéndose en esqueleto, una extraña bruja, y jugadores de baloncesto. El colocón es tal que el pobre tipo acaba en el hospital, donde Rudy es llevado de la mano del médico a una sala donde están todos los que han perdido la razón por abusar del PCP, en lo que es una secuencia de colgados de serie B realmente epatante. Es en ése momento cuando a Williams se le hinchan las bolas (de espejo, claro) y decide embarcarse en una cruzada contra esa terrible droga.

Disco Godfather sigue la línea de la filmografía anterior de Rudy Ray Williams llena de secuencias de acción cutres, diálogos del montón, escenas de amor casposas e interpretaciones lastimeras, empezando por la del propio Rudy, que actúa aun peor si cabe que en ocasiones anteriores, lo cual aumenta sin duda el encanto de esta peli, que, no seré yo quien lo niegue, es realmente terrible. Pero para los más colgados del lugar Disco Godfather tiene sus alicientes, que son, aparte del propio Rudy, unas escenas de alucinaciones endrogadas que dejan a Drugstore Cowboy a la altura de una intoxicación de petazetas.

3 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Vivan las alucinaciones endrogadas!!!

Alex Palahniuk dijo...

Joder, sólo por ver el cartel de la película, ya merece la pena verla. ¡Qué fumada! Un abrazo, señor Crononauta.

Möbius el Crononauta dijo...

Supongo que fumada es la palabra, sip.