domingo, 23 de septiembre de 2012

Un mundo aparte (1976)

On the set of 'Car Wash', I was too coked out to know any better. Richard Pryor sobre su enharinada interpretación en Un mundo aparte.

El título original era Car Wash. Y el año, 1976. Si aceptamos que Car Wash es un título Blaxploitation, entonces estaríamos hablando del último clásico de ese género negro como la pez y ala de cuervo. Para entonces el Blaxploitation ya mostraba signos de agotamiento, con cintas de acción que usaban fórmulas ya sobreexplotadas y alocadas readaptaciones de viejos clásicos. Por ello quizás no deje de ser sintomático que Car Wash naciera como un proyecto musical para Broadway, aunque al final acabó siendo una película.

Un mundo aparte, como la titularon aquí, es una comedia urbana que muestra un día cualquiera en un lavadero de coches, regentado por un blanco, demasiado anticuado (o quizás demasiado tacaño) como para instalar máquinas de lavado automático. Por ello prefiere contratar a minorías étnicas (principalmente negros, aunque también hay hispanos y un indio) y publicitarse como el único lavadero de coches de la ciduad que ofrece un lavado a mano (best handjob in town!). La película ofrece un reparto totalmente coral repleto de personajes curiosos y extraños. Al final y cabo la trama narra un día en la vida de un grupo de inadaptados que coinciden o trabajan en el lavadero de una gran ciudad como Los Ángeles.

La verdad es que la lista de personajes a repasar es larga: tenemos al ya citado dueño, el típico jefe con puro de toda la vida; la típica cajera y secretaria jamona, con la que ¡oh sorpresa!, el jefe está liado, aunque en realidad la cajera sueña con que un día llegue su príncipe azul; y lo más interesante del film, los miembros del equipo de lavado: dos negros, Lloyd y Floyd, que se pasan el día ensayando pases de baile, soñando con ser los nuevos Sam & Dave y triunfar en Soul Train; Hippo, el típico negro de gordo de barrio que todos tenemos en mente, en plan serie de Bill Cosby; T.C., un negro con un afro kilométrico que sueña con ser un superhéroe negro, La Mosca, y tener una cita con una camarera sexy que no le hace demasiado caso, aunque pretende remediar eso ganando unas entradas en un concurso radiofónico; Lindy, un travesti con actitud, interpretado, cómo no, por el sempiterno Antonio Fargas (¿su mejor papel? ¡probablemente!); Duane (aunque prefiere ser llamado Abdullah), un musulmán radical seguidor de Malcom X y los panteras negras (Bill Duke en su primer papel); Lonnie, un ex-presidiario que trata de seguir adelante con una vida honrada; Chuco y Goody, un hispano y un indio que se pasan el día gastándose bromas pesadas como dos críos; otra pareja son Scruggs y Geronimo: el primero tiene problemas con su chica, y el segundo le aconseja como si lo supiera todo sobre el amor; Earl, un negro estirado que se cree mejor que los demás porque no está en la sección de lavado y se libra de los trabajos manuales; Snapper, un negro anciano que trata de hacer su trabajo sin meterse en líos, y que cree ciegamente en Daddy Rich; Marleen, una prostituta que usa uno de los baños del lavadero como vestuario, y que busca también su príncipe que la saque de las calles, y el gran Daddy Rich, un predicador sacacuartos que para los negros del gueto ejemplifica el éxito y el modelo a seguir, y que protagoniza uno de los momentos álgidos de la película, en un grandioso cameo de Richard Pryor y las Pointer Sisters. Y, en fin, como he dicho, la lista es larga, y en el extenso reparto tenemos también pequeños papeles de los cómicos Garrett Morris y George Carlin.

Un mundo aparte, en un tono ligero de comedia, nos ofrece un retrato de los estereotipos que nos podríamos encontrar en los barrios pobres de cualquier gran ciudad norteamericana en los 70. Aunque su reparto es principalmente negro, ahí tenemos también al hispano descarado, un confundido hijo del jefe blanco que se cree maoísta y quiere ser uno más entre los "hermanos" negros, y un largo etcétera de personajes que nos permiten hacernos una idea de cómo debía ser la vida en cualquier barrio multirracial en la era del funk y el soul. De hecho la banda sonora es excelente, y entre las microhistorias de la trama suena la voz de un DJ que va poniendo música en una perfecta muestra de la transición del funk a la música disco, antes de que ésta rápidamente se convirtiera en un producto de lo más estándar. Un mundo aparte es un film entretenido, con sus buenos momentos, una excelente banda sonora, y que además nos da la oportunidad de poder situarnos mentalmente en aquella mágica época de pelos afros, solapas gigante sy demás. Y aunque en estos casos el color de la piel no tiene porque ser óbice para nada, no deja de tener su coña que el guionista sea blanco: ¡nada más y nada menos que Joel Schumacher! Por desgracia para él, me temo que seguirá siendo recordado como el hombre que casi logra sepultar la franquicia cinematográfica de Batman por siempre jamás.

Daddy Rich, el indiscutible triunfador del gueto
Un mundo aparte podría interesar en principio a cualquier tipo de público, pero evidentemente quienes vivan a fondo la música y la estética de la época, conectarán fácilmente con un film como éste. Y si sois de los que el género negro 70s no os dice nada, con sus disparos, sus drogas, sus supermachos y sus féminas luchadoras, probad con esta película, y quizás podáis decir orgullosos que os gustó una cinta de Blaxploitation. Al resto, recomendar de nuevo una deliciosa cinta como ésta; no digo que os vayáis a encontrar con la versión negra de Ernst Lubitsch, pero vale la pena igualmente.

3 comentarios:

El Bueno de Cuttlas dijo...

Vaya tajada debía de llevar Richard Pryor para decir eso...

Hay gente que destruye su vida tomando basura, no hagáis lo mismo.

Un saludo

Félix S. Trabanco dijo...

La ví de pequeño y realmente ya entonces era capaz de ver que tenia algo especial. A ver si la vuelvo a ver.

Möbius el Crononauta dijo...

El bueno de Cuttlas: eso, espero que los niños tomen buena nota. Y sí, Pryor iba de tajada en tajada

Félix S. Trabanco: es un film muy especial y entrañable. Si tienes la oportunidad no dejes de revisitarla.