martes, 25 de septiembre de 2012

The Dick Cavett Show

No sé si las entrevistas televisivas en profundidad volverán algún día. Bueno, no es que se hayan ido del todo. Pero por ejemplo un político no es, digamos, un entrevistado ideal. En realidad, cualquiera que tenga muy claro lo que quiere decir, o dedicado a vender algo, no proporcionará una buena entrevista. Claro que en estos tiempos ya nadie parece tener la paciencia como para querer saber de alguien o dedicar a escuchar a un famoso más allá de los ocho o como mucho diez minutos, sobretodo si no está gritando o hablando de la calidad de su semen. Y los pocos programas que puedan dedicar tiempo a las entrevistas, sepultados en horarios raros, normalmente en alguna cadena pública, llevan muchas veces a invitados poco interesantes o que no acaban de funcionar. Realmente lograr una gran entrevista es un arte difícil que no depende sólo del entrevistador. Pero también es cierto que un buen entrevistador que sepa crear el ambiente idóneo podrá ir haciendo que el invitado se relaje y vaya contando tal o cual anécdota, o su opinión sobre esto o aquello. Podría lograrlo incluso de alguien tan reservado como George Harrison. Quizás por ello Dick Cavett tuviera tanto éxito en su día, no sólo entre el público, sino también con sus invitados, hasta tal punto que incluso todo un Marlon Brando no sólo acudió a ser entrevistado, ¡él mismo levantó el teléfono para llamar y ser invitado al programa! Ésa era la magia de Cavett: crear un ambiente distendido, conversar como lo harían dos amigos sobre esto o aquello, dejando que fuera la misma charla la que marcara la pauta, mientras el invitado relataba anécdotas divertidas o interesantes, o dejaba entrever sus opiniones políticas o sobre la vida en general. Por todo ello los DVD que Cavett ha comercializado con viejas entrevistas han tenido bastante éxito, e incluso algunas se han vuelto a emitir en el canal TCM. Y es que, aparte del buen hacer de Cavett, la lista de invitados que pasaron por su programa es, como veremos, impresionante.

Hoy en día en la televisión española las entrevistas en los programas de variedades suelen dar pena. Hay excepciones, pero suele ser más mérito del invitado que del entrevistador. E incluso hay un programa que ha dado que hablar debido a su curiosa manera de concebir las entrevistas. Ciertamente parece que en cuanto a entrevistas, vivimos en el reino de la hamburguesa rápida. Los tiempos de Ángel Casas o las entrevistas de Terence Moix quedan lejos. Y hay ejemplos más recientes, pero quizás con la excepción de Casas (hasta donde yo recuerdo, claro) los programas de entrevistas que haya podido ver suelen fallar en el entrevistador, y en una, por lo general, falta de sentido del entretenimiento que, como bien sabemos, no falta en la televisión norteamericana. Un invitado interesante no necesariamente convierte una entrevista en interesante. Y aunque hayamos tenido o tengamos programas de entrevistas que no duren un suspiro, suelen hacer gala de una falta de agilidad pasmosa, y dan una sensación de frialdad. Ésa es una lección que los yanquis, tanto entrevistadores como entrevistados, suelen tener aprendida. Pero entre los primeros los hay que pueden pecar de usar a los segundos en beneficio propio, mientras que entre los segundos los hay que se toman la entrevista como un mero evento publicitario más. Con Cavett eso extrañamente sucedía, por no decir nunca. Sobre lo acertado de sus invitados Dick siempre ha otorgado ese mérito a su equipo, pero en lo primero el presentador siempre tuvo claro que el invitado no era una mera tarta que lanzar para provocar risa. Cavett era, y es, un hombre culto, y siempre tenía una buena pregunta a mano, y sus entrevistas iban más alla de la profesión del actor, lo cual dejaba la puerta abierta a conversaciones fascinantes.

Hoy en día la televisión española, que no deja de ser, por lo general, un reflejo de las modas televisivas en los Estados Unidos, ya sea en telediarios o late shows, no es la única que adolece de ese problema. De hecho fue allí donde se impusieron las entrevistas rápidas que podemos ver ahora en los programas de David Letterman o Conan O'Brien, aunque en muchas ocasiones resultan al menos entretenidas por lo que ya he mencionado antes de su sentido del espectáculo. Curiosamente, Dick Cavett recordaba cómo en sus comienzos en la televisión la situación era la misma. Los productores de los programas nocturnos creían que el público prefería varios entrevistados a uno sólo y en profundidad. Y cuando Cavett sugirió que ese formato podría funcionar, se rieron de él.

Evidentemente nadie iba a escuchar a un novato. Tras estudiar drama en la Universidad de Yale, Cavett trabajó en el teatro y la televisión, en pequeños papeles aquí y allá. Como muchos actores que empiezan, compaginó la interpretación con una multitud de trabajos paralelos. Fue en uno de esos trabajos, como chico para todo en la revista Time, cuando descubrió unas declaraciones de Jack Paar, sustituto de Steve Allen en el mítico The Tonight Show (aunque no todo lo mítico que llegaría a ser con Johnny Carson), en las que mostraba su preocupación por encontrar a nuevos talentos que le escribieran sus monólogos iniciales. Cavett, que era de esos que no había dudado en colarse en rodajes y platós por ver si conseguía trabajo, se decidió a escribirle a Paar unos cuantos chistes, que logró entregarle en mano. Paar usó algunos, y le conminó a seguir escribiendo más. En unas pocas semanas Cavett fue contratado como coordinador de talentos. Así comenzó el aprendizaje televisivo de Cavett, bajo el ala de Paar, del que aprendió casi todo lo que se debía saber del negocio. También lo hizo del sustituto de Paar, el gran Johnny Carson. Al mismo tiempo su trabajo en la cadena le permitió trabar amistad con cómicos como Woody Allen o todo un Groucho Marx. Finalmente en 1964 Cavett decidió emprender paralelamente una carrera como cómico de club, lo que viene a ser un stand-up comedian.

En la televisión Cavett apareció de vez en cuando en algun gag del Tonight Show, y se dedicó también a prestar su voz para varias programas de televisión. Finalmente, tras presentar un especial, la ABC le contrató para presentar un programa matutino, This Morning, que acabaría siendo el germen del primer The Dick Cavett Show. Después de que el programa no acabara de funcionar por las mañanas, la ABC lo reprogramó para las tardes, hasta que finalmente fue elegido para rivalizar con el todopoderoso Tonight Show de Carson en diciembre de 1969. La franquicia The Dick Cavett Show acabaría pasando por varias cadenas, pero su época clásica tuvo lugar en la ABC entre el 69 y el 75, y más tarde en la televisión pública hasta el 82, aunque el programa continuaría hasta bien entrados los 90.
Katherine Hepburn, una de sus entrevistas más recordadas
El programa seguía el formato que más o menos todos conocemos, y que se venía dando desde los tiempos de Steve Allen: un monólogo inicial del presentador, partes de comedia, actuaciones musicales, entrevistas, etc. Sin duda dos cosas diferenciaron el programa de Cavett del resto: su estilo de entrevistas y una particular atención a las estrellas de rock (Dick afirma que las estrellas de rock le preferían a él, aunque sin saber muy bien por qué) que imagino le debieron granjear una gran popularidad entre el público más joven. 

Como ya he dicho, Cavett tenía una especial habilidad para mantener conversaciones relajadas, interesantes y que en ocasiones podían ser mucho más profundas de lo habitual. En muchas ocasiones dos o tres invitados se reunían en la entrevista, algo que no era especialmente nuevo, pero Cavett lograba unas curiosas interacciones entre ellos dado que solía ampliar el rango profesional de sus invitados. A su programa no sólo acudía gente del espectáculo, sino también escritores, políticos o pensadores. En su primer programa el presentador reunió a Gore Vidal, Muhammad Ali y Angela Lansbury. Aunque en otras ocasiones, si creía que el invitado era lo bastante importante, le dedicaba el programa entero. Evidentemente la lista de famosos que pasaron por su programa sería eterna, pero una pequeña selección ya asusta: Jimi Hendrix, Groucho Marx, Truman Capote, Richard Burton, Orson Welles, Noel Coward, Katherine Hepburn, John Cleese, Alfred Hitchcock, Janis Joplin, John Lennon, y un largo etcétera. Además Cavett logró entrevistar a figuras tan elusivas como Ingmar Bergman o el citado Brando.

Dada la época en que se emitió el programa, las actuaciones musicales del programa fueron igual de impresionantes. Por ejemplo nada más acabar Woodstock Cavett llevó al programa a los Jefferson Airplane, a Joni Mitchell y a Stephen Stills y David Crosby, con el público recién llegado también del festival. Los Jefferson cantaron "We Can Be Together", y se convirtieron los primeros en soltar en directo en tele un sonoro fuck. Además el programa albergó las actuaciones de otros invitados como Hendrix, Janis, Ray Charles o Stevie Wonder. La primera vez que Sly Stone apareció en el programa llegó totalmente colocado, dando lugar a una alucinógena entrevista.

En fin, podría seguir escribiendo sobre The Dick Cavett Show, pero lo mejor será que juzguéis vosotros mismos rebuscando en Internet sus programas y entrevistas. En Youtube hay por lo menos un par de programas enteros (aquí y aquí, con Janis y Lennon) y varias entrevistas y actuaciones musicales. Para algunos existirá la barrera del idioma, pero sobre eso no puedo hacer nada. Para los que no, pues ya sabéis: si no queréis resignaros a contemplar la enésima charla tonta y vacía en alguno de nuestros canales patrios, recurrid a la red para encontrar entrevistas de calidad.

3 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Si no recuerdo mal, lo único que ví fue uno con ¡Jimi Hendrix! de invitado. ¿Estoy en lo cierto?
Me gusta esta nueva plantilla, compañero!

Saludos.

John P. Maaaula dijo...

100 % disfrutables. Hace nada que vi la de Janis Joplin. Aunque lo de tocar también sumaba!

Un saludo

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: desde luego estás en lo cierto, Hendrix apareció en toda su gloria. ¡Gracias!

John P. Maaaula: ¡claro!