jueves, 13 de septiembre de 2012

Los mercenarios (2010)

No soy perfecto, pero debiste esperarme. Porque yo lo valgo. Jason Statham. No debe usar mucho champú, pero es duro como la pumita.

Los viejos rockeros nunca mueren, y los héroes de acción se resisten a morir. Sylvester Stallone un buen día decidió posar con gafas delante de cuadros, y  trató de que le valoraran como actor. Los 90 fueron años confusos para los héroes de los 80, ya fueran Stallone o Mötley Crüe. Y al igual que la banda angelina, o quizás incluso más, el bueno de Sly siempre ha sido bastante consciente de lo que ha hecho, dónde ha fallado, y, una vez que ya han quedado lejos sus obligaciones de promoción, no ha dudado en sincerarse en las entrevistas, y reconocer, por ejemplo, que sus comedias fueron un error, o que Rocky V es uno de los mayores pestiños de la historia. Sí, los duros de los 80 vieron como sus imperios se desmoronaban, y otros más jóvenes ocupaban su lugar. O eso parecía. Arnold decidió seguir sus sueños políticos, y el resto intentó sobrevivir. Y entonces Stallone decidió resucitar a Rambo en la era del 11S, un Rambo que tenía más que ver con el Rambo de Acorralado que con el defensor imperial, aunque en realidad la política ya casi no iba a contar de ningun lado ni del otro. Por supuesto la patria seguiría siendo lo primero y los malos serían componentes de otra enésima etnia, pero John Rambo no trataba de ofrecer acción en el marco de un nuevo desencanto; su apuesta era la violencia, más alta, más rápida, más fuerte. Violencia olímpica. No sé si Stallone supo leer en el presente, o simplemente decidió volver a lo que mejor sabía hacer. Pero resultó que había un público esperando, ávido de volver a ver a los viejos héroes. Y no resultaba raro. ¿Qué héroe de acción carismático nos había dado el siglo XXI? ¿Vin Diesel? Quizás sea la nostalgia, pero sinceramente, no veo actualmente a nadie que pueda competir con aquellas figuras de los 80. Es como en esas viejas pelis del Oeste, donde ya casi no hay pistoleros porque la tecnología, léase el tren o la ametralladora, les han sobrepasado. Ahora las pelis de acción confían más en el ordenador que en sus protagonistas. Evidentemente la mayoría de guiones del género en los 80 eran igual de malos que ahora. Aunque había excepciones, más que ahora probablemente. Pero sobretodo, tenían a un héroe de acción. Un héroe creíble.

Después del moderado éxito de John Rambo (Sly decidió no ceder en cuanto a sangre y vísceras, por lo que la peli se ganó un Rated R que eliminó de un plumazo al grueso del público, es decir, los adolescentes) Stallone decidió rescatar a los viejos héroes, y darles acción a la vieja usanza. Es más, decidió darnos la panacea de la acción 80s, tratando de reunir a todos aquellos nombres clásicos que sólo de pensar en verlos juntos en una película nos habríamos meado en nuestros pantalones de colegial. Aunque al final no logró convocar la reunión definitiva de los tipos más duros de los 80, nos brindó esa ya mítica secuencia en una iglesia, que era un sueño hecho era realidad para muchos de nosotros: ver al triunvirato de la acción ochentera juntos. Eso es, Stallone, Schwarzenegger y Willis. Ok, tal vez Arnold y Bruce ni siquieran coincidieran en el plató. Pero aquello ya era bastante. Arnold hasta hizo su cameo gratis, en un breve parón de sus quehaceres políticos (que el guión se encargó de señalar con un pequeño guiño). Sí, realmente Los mercenarios empezaba con buen pie.

Evidentemente era difícil, por no decir casi imposible, reunir a tanto nombre suelto y hacer que coincidieran sus agendas, por eso Stallone tuvo que conformarse con los cameos de sus viejos rivales, y algunos (como Steven Seagal) ni siquiera tuvieron tiempo para eso. Otros a los que Sly habría querido para un papel principal, como Van Damme, no estuvieron interesados, y otros, como Wesley Snipes, no podían salir de los Estados Unidos poer cosas del fisco. Pero por suerte para todos, Stallone sí que logró tener a su lado a su colega/rival Dolph Lundgren. Sin duda él es el mejor de la película con un personaje pasado de vueltas y realmente ambivalente que provoca el caos allá por donde pasa. Nunca pude decir quién era más pétreo de los dos, si Dolph o Sly, pero a Lundgren hay que reconocerle que ha envejecido muy bien, ganando en presencia escénica, y hasta donde pueden ver mis ojos, ha sido lo bastante inteligente como para no juguetear con el bótox. Cosa de la que evidentemente no puede presumir Mickey Rourke, que tiene un pequeño papel en el film, y siendo el mejor intérprete de todos con diferencia, le reservaron la escena más dramática (en el amplio sentido de la palabra) del film. Dicen que Rourke aceptó para devolverle un favor a Sly, quien al parecer fue uno de los pocos que le ofreció trabajo cuando Mickey regresó a las pantallas tras sus extrañas andanzas fuera del cine. Entre los otros veteranos del comando hay que citar también a Jet Li, aunque el actor chino nunca ha tenido ninguna relevancia en mi vida, salvo una vez que me hizo perder dinero. Pero está bien tener a mano sus técnicas de artes marciales.

Como Stallone no podía tener a todo el elenco, recurrió (con bastante buen tino, por cierto, en mi opinión), a actores más jóvenes, de lo último interesante que haya surgido entre los tipos duros. Uno es Jason Statham, quien no negaré que me cayó bastante gordo durante años, hasta que le vi en Snatch, cerdos y diamantes. Siempre le consideraré un extraño sucedáneo de Bruce Willis, dando la sensación de protagonizar todo aquello que rechazaba el protagonista de Luz de luna, pero ahora le tengo simpatía, y como sucedáneo, me parece un buen sucedáneo, lo bastante para no desentonar, e incluso tener sus momentos de gloria. El resto del comando de mercenarios que dirige Stallone está formado por Randy Couture, que la verdad no supe de su existencia hasta ver esta película, y Terry Crews, otro de esos ex-jugadores de fútbol (americano, claro) que han seguido la tradición de dedicarse al cine, aunque quizás sea el que mejor interpreta que yo recuerde. Al menos la comedia se le da bastante bien, pero también es cierto que no sé cuánto de ese mérito habrá que darle a su doblador habitual, que es bastante bueno. Desde luego siempre me gustó en Todo el mundo odia a Chris, esa modesta sitcom que tenía algunos buenos momentos, y entretiene lo justo para los momentos de aburrimiento.

Bien, y ahora vayamos a los malos y las chicas. Las dos féminas en cuestión son la curvilínea Charisma Carpenter, que hace de una suerte de novia del personaje de Statham, dándole un pequeño momento de gloria en una cancha de baloncesto, y una tal Giselle Itié, quien tampoco anda mal de curvas, pero además interpreta mejor. Y ahora vayamos a por los malos. El malo que desencadena todo es un dictadorzuelo de alguna isla del Caribe, o Centroamérica, que ahora no me acuerdo, aupado ahí presumiblemente por la CIA. Se trata del general Garza, interpretado por David Zayas (los fans de Dexter sabéis quien es), una excelente elección, aunque mi terrible decisión de ver la película doblada me privó de disfrutar de su interpretación en inglés con un, imagino, presumible acento cubano, o portorriqueño. Y bueno, para demostrar que no estamos en la era Reagan, Stallone decidió poner en el marco de fondo de los malvados a la CIA (aunque en realidad, incluso entonces eran ellos los malos, ¿verdad? Claro que es más fácil ponerles en un guión a ellos como malvados que al FBI). Pero para no llevar las cosas demasiado lejos, el verdadero maluto de la película es un tal Munroe, un ex-agente de la CIA que decidió arrebatar la operación que la agencia tenía en marcha con el dictador, con drogas de por medio, para su propio enriquecimiento. Los nombres que por lo visto barajó Stallone para interpretar a Munroe son bastante alucinógenos (¿Al Pacino? ¿Ben Kingsley? Sí, Kingsley lo habría bordado, claro, pero habría sido chocante verle entre tanto rostro impasible). La decisión final creo que encajaba mejor con el espíritu de la película, rescatando a los olvidados, ¿y quien más olvidado que el pobre Eric Roberts? Si créeis que Stallone o Lundgren han hecho cosas chungas para sobrevivir, repasaros la carrera del pobre Eric (en plan lectura, claro, no quiero someter a mis lectores a una prueba así). Aparte de que me sigue sorprendiendo que Eric pueda compartir genes con su hermana Julia, por lo general siempre me pareció incluso más pétreo que Stallone. Pero el tiempo ha hecho maravillas, y aunque sigue siendo del método del cemento, con la edad ha ganado en carisma de maluto.

La verdad, cualquier nostálgico o amante de todas aquellas viejas pelis de los 80 disfrutará con Los mercenarios. De hecho imagino que debéis ser pocos los que no la hayáis visto ya si habéis crecido con los Rambos, Rockys, Terminators, Chuck Norris y demás. Me gustaría pensar que Stallone movilizó a todos los dobles de Hollywood para volver a hacer acción de la de antes, sin tanto ordenador, aunque el detalle de que hayan hecho arder a un tío con fuego computerizado me arruina bastante lo de "real Mccoy", pero bueno, salvo algunos inevitables montajes supersónicos de esos que no te enteras de nada, Los mercenarios ofrece por lo general tiros y peleas old style, explosiones y hostias a mansalva, con malos muy malos y ayudantes del jefe malvado poderosos (gran acierto el de Steve Austin como hombre-montaña, ese concepto de viejo videojuego de plataformas que ya parecía abandonado). Aparte de motivos nostálgicos, Los mercenarios entretiene sin tomar el pelo a nadie, y tiene algunos momentos realmente buenos (la secuencia chanfaina con Terry Crews, ¡impagable!). Además, cualquier peli que nos ofrezca en la banda sonora Mountain o el "Keep On Chooglin" de la Creedence ya merece ser vista. Amén de un grandioso plano final que enlaza con otro clasicazo del rock que no citaré para no arruinar el efecto sorpresa, pero que le hace a uno llorar delante de la pantalla y dar gracias por estar vivo, y que Stallone esté vivo también. Porque yo lloré, aunque sólo sea metafóricamente, y Subotai lloró, y a Lundgren le dio la risa. Es tan majo ese sueco.

Así que evidentemente ya estoy deseando ver Los mercenarios 2, que no sólo ha juntado a más nombres míticos (de forma curiosa tras el inesperado éxito de la primera), sino que además promete más autoparodia, lo que le dará todavía más encanto. Porque ellos lo valen.

7 comentarios:

Mr. Lombreeze dijo...

¡¡¡Eric Roberts es un Golem, un hombre de piedra!!!.
Me salgo un poco del tema, pero tienes que ver "Safe", con Statham, otro mini homenaje al cine ochentero de acción. Dicho esto, añado que John Rambo me parece una película cojonudísima. Los Mercenarios un poco menos, pero la verdad es que disfruté en el cine como un enano. Tengo pendiente la segunda parte. Creo que tu reflexión es muy acertada, se le puede perdonar a una peli mala de acción casi todo menos el que no tenga un puto american hero, cuanto más proletario, mejor. Y estamos huérfanos de eso por culpa de la corrección política. We DO need another hero. Y sí, la nostalgia musical de la banda sonora también ayuda. Estupendo post. La verdad es que los momentos de Rourke son muy buenos, con ese vozarrón... El "porque yo lo valgo" provocó un descojone general en la sala de cine en la que vi la película. Es que los 80 solamente parieron tres cosas buenas: los súper héroes del cine de acción, las súper modelos y el heavy comercial.

Agente Cooper dijo...

Descacharrante entrada, Möbius...si hasta me han entrado ganas de verla!!! jejeje
Es posible que el bueno de Lundgren no la diera al botox pero cómo afirmarlo dada su "expresividad " facial...

Un saludo (eso sí, "Todo el mundo odia a Chris" de modesta sitcom nada..un clásico!!!)

JLO dijo...

si les gustó tanto ésta no duden con la 2da, es mucho mejor... porque es aún mas directa, mas violenta, mas ridícula, con mas humor y con mas Willis y Arnold!! ademas de Norris y Van Damme... que mas quieren? ja...

eso si, acá la estrella es Stallone que nos regala estas2 pelis para el disfrute adolescente... grande Sly!!! salu2...

José Fernández dijo...

Jran post. Ahora solo falta que vuelvas al no-diseño de antes.

Möbius el Crononauta dijo...

Mr. Lombreeze: "safe", eh? Mmm ok la apunto. John Rambo era una estupenda cafrada, desde luego ahí se nota que Sly ya no tenía nada que perder. Lo que el mundo necesita es John Rambo.

Agente Cooper: si te gustaron todas aquellas películas ochenteras, deberías verla, seguro. Para mí un clásico sería IT Crowd, pero Todo el mundo odia a Chris tenía buenos momentos, de eso no hay duda.

JLO: sí, a Stallone le debemos que nos de lo que deseamos. Y desde luego pienso ver la segunda.

José Fernández: jaja ¿qué le ves de malo a éste? ¡ahora se puede ver por android!

José Fernández dijo...

Claro, claro, si yo entiendo que a los cyborgs como vuecencia les será más fácil. Pero ¿es que nadie va a pensar en los humanos que solo necesitabamos mirar para la izquierda para acceder a otros contenidos?

Möbius el Crononauta dijo...

Bueno mira a la izquierda y baja un poquito! Es un pequeño paso para el hombre pero un gran paso hacia la Inteligencia Artificial