viernes, 28 de septiembre de 2012

Evasión o victoria (1981)

¿La "Marcha Real" o "Els Segadors"? Parece ser la pregunta últimamente. Es un tema espinoso para mucha gente, y mi opinión al respecto prefiero proferirla en las terrazas de los bares, pero desde luego hay una cosa que tengo clara: ninguno de los dos himnos funcionaría en la inolvidable y climática escena del estadio en Evasión o victoria. Lo siento chicos, es lo que tiene "La Marsellesa". Realmente ensalza el sentimiento de libertad y reconforta el espíritu. Es curioso eso de los himnos. En las competiciones deportivas en plan JJOO o Mundiales de fútbol, nuestra especie de "trololó" siempre se me queda pequeño y pachanguero comparado con el de Francia, o ese "Deustchland Über Alles" que le permite a uno invadir Polonia con toda convicción, o el de Italia, que parece sacado de alguna pieza de Verdi. El peso de la historia, supongo. Pero dejémonos de himnos y vayamos al grano.

Evasión o victoria, otro de tantos títulos que me epataron siendo un chavalín. Imaginad, ¡Segunda Guerra Mundial y fútbol! Hay edades en las que uno ni siquiera puede concebir una combinación así. Es como cuando descubrías la combinación del pan y la nazilla (¡nada de marcas!), era como "¿qué? ¿Esto se puede combinar? ¡Porque nadie lo dijo antes!", un completo descoloque. Hoy en día la película ya no me parece tan estratosférica, pero creo que sigue valiendo la pena verla. Porque tras las cámaras estaba todo un John Huston, bien es cierto, rodando uno de sus enésimos encargos, pero de no haber estado él tras las cámaras creo seguramente que hoy Evasión o victoria sería uno de los tantos títulos olvidados de Michael Caine en los 80, o del Stallone "pre-Rambo".

La trama de Evasión o victoria (que tiene sus antecedentes, de hecho, y por lo que tengo entendido, lo bastante parecidos como para haber podido considerar este film como un remake, aunque no lo sea) resultaba de lo más excitante: durante la Segunda Guerra Mundial un comandante alemán, Karl von Steiner, antiguo jugador de fútbol, se encuentra durante una visita a un campo de prisioneros con otro ex-jugador, británico, con quien mantiene una charla acerca del fútbol, la guerra y la vida en general. Steiner le propone al británico, el capitán John Colby, jugar un partido, alemanes contra prisioneros, para olvidarse un poco de la guerra. Colby acepta, si a cambio le dejan reclutar jugadores de otros campos. Pero el partido no tardará en írsele de las manos a Steiner, cuando su idea llega a oídos del Ministerio de Propaganda nazi. Entonces lo que era un simple partido amistoso se convertirá en una metáfora de la guerra y de la imagen de superioridad que Alemania quiere dar al mundo.

No creo que haya que decir mucho respecto a la dirección de la película: ahí tenemos a un veterano John Huston que lo sabía todo sobre cómo dirigir un film, y por ello la cinta es una máquina de precisión cuya acción no deja de avanzar pero sin que quede atropellada, y que no deja espacio para el tedio o para secuencias superfluas. El peso interpretativo lo llevan el mencionado Michael Caine y el siempre (¿pero siempre eh? Lo de este hombre es para nota) efectivo Max Von Sydow, dos pesos pesados que dan al film un gran empaque. No se puede decir lo mismo de un Sylvester Stallone que estaba petándolo con la saga Rocky y volvió locos a todos en el rodaje, especialmente cuando se empeñó en que fuera su personaje quien marcara el gol crucial. ¡El único problema era que su Robert Hatch era el portero! Me habría gustado ver los debates sobre el tema, debieron ser delirantes. Al final todo se arregló para que Hatch parara un penalti, y así Stallone tuviera su momento de gloria. El resto del reparto lo formaron auténticos jugadores profesionales como Bobby Moore, el ínclito Pelé (quien además se encargó de coreografiar las escenas futbolísticas, entre las que no falta una de sus famosas chilenas) y el argentino Osvaldo Ardiles (quien tiene otro de los momentos estrella con el balón), entre otros.

Aparte de la famosa escena del himno francés, Evasión o victoria ofrecía épicos momentos de fútbol a cámara lenta, dilemas morales, fieros alemanes, y alguna que otra escena impactante (para un mente infantil, al menos), como cuando llegaban al equipo los pobres prisioneros eslavos. Desde luego la película sigue siendo tan entretenida como lo fue en su día, con la gran ventaja además de que pueda gustar incluso a quien deteste el fútbol. 

Evasión o victoria: sacrificio, amistad, heroísmo, Stallone parando penaltis... En realidad no sé por qué no es de visionado obligatorio en las escuelas. Pero aparte de estas disquisiciones, quiero despedirme comentando el cartel español, donde como en el yanqui, aparecen Sly y Caine brazo en alto formando la "v" de victoria, al que añaden a Pelé, que supongo que aquí era más popular, haciendo con los dedos el churchilliano signo de venceremos. Pero no sé por qué Michael Caine en vez de levantando un puño con determinación está lanzando un gran "ok" al mundo, en plan, "sí, tomemos unas pintas después del partido". En fin, nada como un detalle tonto para cerrar un escrito, ¿verdad?

OK, haré mi buena acción del día, y os dejo esto a modo de curiosidad. ¿Habrá alguna peli que recoja esos hechos?

8 comentarios:

Cinemagnific dijo...

¡Me encanta!!!!!!!!!!!!!!

El Repoblador dijo...

Menos mal que he pinchado en el enlace por que te iba a comentar lo del Dinamo de Kiev y su negativa a perder. Muchos fueron fusilados en el tristemente célebre barranco de Baby Yar, a las afueras de Kiev, una de las páginas más horribles (y mira que hay donde elegir) del frente oriental en la Segunda Guerra Mundial. Se narra este episodio de forma breve en el libro HhHH, de Laurent Binet, que son las iniciales de la expresión en alemán "el cerebro de Himmler se llama Heydrich", y que trata sobre el asesinato en Praga de Heydrich y que es muy recomendable.

myweekofwonders dijo...

Me encantan lo anecdótico de tus reseñas, a ver si te animas y haces una de La noche de la iguana :)

ATM dijo...

Acá está el texto en versión Galeano.

La pelota como bandera
En el verano de 1916, en plena guerra mundial, un
capitán inglés se lanzó al asalto pateando una pelota. El
capitán Nevill saltó del parapeto que lo protegía, y corriendo tras la pelota encabezó el asalto contra las trincheras alemanas. Su regimiento, que vacilaba, lo siguió.
El capitán murió de un cañonazo, pero Inglaterra conquistó aquella tierra de nadie y pudo celebrar la batalla como
la primera victoria del fútbol inglés en el frente de guerra.
Muchos años después, ya en los fines del siglo, el dueño del club Milán ganó las elecciones italianas con una
consigna, Forza Italia!, que provenía de las tribunas de
los estadios. Silvio Berlusconi prometió que salvaría a
Italia como había salvado al Milán, el superequipo campeón de todo, y los electores olvidaron que algunas de
sus empresas estaban a la orilla de la ruina.
El fútbol y la patria están siempre atados; y con frecuencia los políticos y los dictadores especulan con esos
vínculos de identidad. La escuadra italiana ganó los
mundiales del 34 y del 38 en nombre de la patria y de Mussolini, y sus jugadores empezaban y terminaban cada partido vivando a Italia y saludando al público con la
palma de la mano extendida.
También para los nazis, el fútbol era una cuestión de
Estado. Un monumento recuerda, en Ucrania, a los jugadores del Dínamo de Kiev de 1942. En plena ocupación alemana, ellos cometieron la locura de derrotar a una selección de Hitler en el estadio local. Le habían advertido:
-Si ganan mueren.
Entraron resignados a perder, temblando de miedo y
de hambre, pero no pudieron aguantarse las ganas de
ser dignos. Los once fueron fusilados con las camisetas
puestas, en lo alto de un barranco, cuando terminó el
partido.


texto completo acá http://goo.gl/nohEo

Fanny Riffel dijo...

Recuerdo esta peli y el impacto que me causó ver a Ardiles entre tanta leyenda hollywoodense.Y también que en la escena del partido,el público aparecía vestido en su gran mayoría con poleras ajustadas y pantalones patas de elefante.Como diría Mafalda: "Modernos,los antiguos!"

JLO dijo...

que linda película, un buen recuerdo... Stallone era Goycoechea, no me jodan ja...

fuí al link y me sorprendió esa anécdota, cierto que da para un film a este estilo pero todavía mejor...salu2

Möbius el Crononauta dijo...

Cinemagnific: claro, es irresistible

El repoblador: sí, he visto ese libro en algún sitio, un día de estos tengo que hacerme con él. Gracias por comentar

myweekofwonders: está en proyecto, solo hace falta un pequeño huego. Pero llegará.

ATM: ¿versión Galeano? mmm ¡gracias por la información!

Fanny Riffel: jaja nunca me fijé en el detalle de la vestimenta. Si hicieran un remake hoy, ¿saldría Messi?

ATM dijo...

Claro, versión Galeano porque igual "matizó" la historia, incluso la wikipedia aporta otros datos http://es.wikipedia.org/wiki/Partido_de_la_Muerte como también la BBC http://www.bbc.co.uk/sport/0/football/18609772 pero bueno, es el fútbol y sin mitos no sería deporte, sería simple hobby