viernes, 7 de septiembre de 2012

Dolemite (1975)

Guy: By the way, who're you waitin' for anyway?
Girl: I'm waitin' for Dolemite!
Guy: For who?
Dolemite: Dolemite, motherfucker, ya heard? 
Ya lo sabéis, bitches. Dolemite's in da house!

En 1975 el color negro seguía estando de moda y el Blaxploitation seguía campando a sus anchas con títulos cada vez más negroides, guiones más delirantes, y producciones más baratas. Ya sabéis, aparece una sensación, todo el mundo intenta sacar provecho de esa sensación, y tras las copias vienen las copias de las copias, normalmente con cada vez menos medios. Aquel año, por ejemplo, los hermanos más románticos del gueto pudieron deleitarse yendo a ver su propia Love Story o "Romeo y Julieta negros", Aaron Loves Angela, mientras que el género del erotismo decidió aprovechar también la moda azabache con la sensual Emanuelle negra. En el sótano del subgénero, con menos presupuesto y menos vergüenza, las copias de las copias de los clichés que buscaban arramblar unas cuantos dólares tampoco se hicieron esperar: ese año se estrenaron títulos como Black Fist o Black Force; ya sabéis, bastaba con que tuviera un "black" en el título y un afro en la portada, y el resto no importaba. Otras, tratando de ser originales, entraron el campo lisérgico, como The Black Gestapo, una peli que nos muestra los esfuerzos de un hermano por levantar un ejército de vigilantes para limpiar el barrio de Watts, y una vez lo consigue, ¡su mano derecha trata de convertirlo en un movimiento fascista! ¡Claro, por qué no! Citando a Douglas Reynholm: I don't think I've ever looked in this draw... wow! A Gun.

Con todo este despiporre no es de extrañar que Rudy Ray Moore, antigua aspirante a estrella soul que dada su facilidad de palabra decidió convertirse en cómico, decidiera producirse él mismo una especie de homenaje/parodia del género con su alter ego Dolemite, el chulo (vertiente profesional incluída) más duro del barrio, que ya había hecho su aparición en los esperpénticos elepés del cómico, cuyas portadas hacían gala de una chabacanería de desnudos baratunos que hacen parecer las portadas clásicas de los Scorpions setenteros arte fino, fino catalino. Con un bagaje así estaba claro que Dolemite, la película, iba a hacer llorar a cualquier guionista mínimamente orgulloso de su trabajo.

Escrita por Jerry Jones, basada en un tratamiento del propio Moore (citando al bueno de Jones porque supongo que gracias a él el equipo tuvo algo mínimamente filmable), la historia arranca con Dolemite pudriéndose en el talego, donde ha acabado por mediación de unos corruptos y malvados policías que le tendieron una trampa poniéndole droga en el coche. Pero está de suerte, ya que su vieja amiga y madame Queen Bee convence al alcaide (¿qué hace una madame entrevistándose con un alcaide? ¿y cómo porras le convence? ¿Creen ustedes que habrá hecho uso de...? Oooh diablillo) para que suelte a Dolemite y vuelva a su viejo barrio, donde un tal Willie Green campa a sus anchas negociando con drogas, armas y copias ilegales de Libertarias que reparte a las puertas de las escuelas. No, esto último es invención mía, pero os ayuda a haceros una idea de lo malote que es el tal Green. Así que Dolemite vuelve a la calle, que tratará de limpiar con ayuda de sus chicas, que le visten, le cuidan, y algunas que han aprendido karate hasta luchan mano a mano con él. Así que una vez enfudado en sus glamurosas ropas de pimp Dolemite se encarga primero de recuperar su club, el totalísimo Total Experience, de manos de Willie Green. Y luego... bueno, no querrán que se lo cuente todo, ¿no? En una película de estas características la trama es vital.

En fin, si cualquier título clásico de Blaxploitation les ha parecido barato, facilón, o indigno de compartir sitio en su videoteca junto a la obra de Haneke o Kubrick, ¡Dolemite es su película! Después de semejante "derroche" de medios y ver al gran Rudy haciendo gala de una curiosa técnica de artes marciales, producto de todo un mes de aprendizaje, y su raquítico guión, apreciarán esas películas protagonizadas por Pam Grier y Jim Brown en lo que valen. Dolemite es un extraño pastiche de artes marciales, acción callejera, y ese concepto de "sexy" del que hacía gala Rudy, cuyas chicas de ébano me temo que no serían aceptadas en el círculo social de Naomi Campbell. Por el camino nuestro amigo cómico aprovechará para incluir algún que otro fragmento de sus monólogos, como su famoso "The Signifying Monkey", que aun no sé si he acabado de entender, pero que es un grandilocuente chiste selvático; si en el film les parece largo, ¡en disco lo es aun más! Supongo que lo podemos considerar el "Echoes" de Rudy Ray moore. La verdad es que llegados este punto creo que ha llegado la hora de poner una de las portadas más classy del amigo Rudy, la del mítico LP I Can't Believe I Ate The Whole Thing.
Homer Simpson, foto de graduación. ¿Conexión?

Dado que lo mejor de Dolemite son las mitiquísimas salidas de tono de su protagonista, os dejo aquí con una pequeña selección de las mismas, aunque su lectura palidece frente a la sutil forma que Rudy Ray Moore tiene de escupirlas.
That rat-soup-eatin', insecure honky motherfucker!
When I see a ghost, I cut the motherfucker.
You no-business, born-insecure, jock-jawed motherfucker!
I'm gonna let 'em know that Dolemite is back on the scene! I'm gonna let 'em know that Dolemite is my name, and fuckin' up motherfuckers is my game!

Bueno, supongo que se hacen una idea. Dolemite, amigos: the man, the legend.

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