jueves, 9 de agosto de 2012

Polisse (2011)

A veces me pregunto de qué estarán hechos médicos, policías, psicólogos, y profesiones del estilo, que cada día ven lo peor del género humano. Especialmente aquellos que trabajen en homicidios, abusos de menores, etcétera. ¿Cómo hacen para disociar su trabajo de su vida privada? ¿En qué medida les afecta? ¿Crean para ellos mismos una máscara que dejan en el trabajo? ¿Son menos sensibles que la media? ¿O simplemente uno se acaba acostumbrando a cualquier cosa? 

La verdad es que un punto de partida bastante interesante, pero en el género policíaco, pongamos por caso, no se le suele dar demasiada cancha en favor del entretenimiento y de otros objetivos que no son el de analizar una cuestión así. Polisse nos acerca a la rutina de una brigada policial parisina de la Unidad de Protección de menores, un grupo de personas que se enfrenta cada día a casos de abusos, explotación y violencia de todo tipo. De su rutina, y de cómo se enfrentan a ella individualmente, es de lo que trata esta película.

El proyecto nace del interés de la actriz y directora Maïwenn por esa unidad policial tras ver un documental. El hecho de que se reservara para sí misma el papel de una fotógrafa que es destinada a retratar la rutina de esos policías no resulta de extrañar ya que la propia Maïwenn pasó tiempo con una Unidad de Protección, por lo que supuestamente todos los casos que vemos en la película son reales. Coescrita junto a la también actriz y directora Emmanuelle Bercot (que también interpreta un papel) Polisse es un drama con tintes de semidocumental que nos sumerge en un duro día a día en el cual la pederascia, el proxenetismo de menores y la violencia entre adolescentes es la norma.

Sin un protagonista demasiado claro (aunque unos personajes destacan más que otros, como el de la propia Maïwenn), Polisse nos ofrece un reparto coral en el que vamos saltando de un personaje a otro y una situación a otra, sin ningún nexo de unión aparente, salvo el de la evolución de la fotógrafa dentro del grupo policial, y las relaciones internas de éste. Aun así resulta difícil llegar a identificarse con ningún personaje, con la imagino sana intención de ofrecer un retrato fiel a la realidad y que no resulte artificioso o demasiado cinematográfico (aunque en ese caso podía haber prescindido de su relación amorosa con uno de los policías que tampoco aporta demasiado al conjunto). Los casos que nos ofrece la trama son como arquetipos que nos han de servir para hacernos una idea de conjunto. Es decir, evidentemente en una unidad policial así han de destacar por fuerza los abusos de menores, con lo que Maïwenn nos hace enfrentarnos a distintos abusos protagonizados por distintas víctimas de distintas edades, y diferentes abusadores. Entre las primeras las hay desde hijas desesperadas por los abusos de sus padres o familiares, hasta chiquillos quizás demasiado pequeños para entender lo que ha ocurrido, y siguen albergando simpatías hacia sus abusadores. Entre éstos, también nos ofrecen varios perfiles: desde un abuelo que trata de negar la evidencia pero poco va cediendo en la interrogación, hasta un entrenador de gimnasia que inmediatamente se derrumba en sollozos y firma la confesión, pasando por una madre con algún tipo de problema psiquiátrico, o quizás simplemente demasiado ignorante, que masturba a sus pequeños para que duerman mejor, y les zarandea sin percatarse de que esa no es una conducta aceptable. Y después el peor de todos, un padre psicopático que no sólo se regodea en sus declaraciones, sino que además resulta ser alguien con contactos lo bastante poderosos como para salir, aparentemente, indemne del trance. Y digo aparentemente porque en la mayoría de ocasiones no sabemos qué ocurre después. Como policías, una vez pasan a los jueces, sus casos se pierden de vista.

Aparte de los abusos sexuales, la unidad también se enfrenta con el proxenetismo, niños mendigos, madres inmigrantes que están en la calle y ya no pueden hacerse cargo de sus hijos (espeluznante la escena en que una mujer subsahariana ha de despedirse de su hijo, ya que los albergues sociales sólo aceptan al pequeño), etcétera. Con todo este historial no es de extrañar que nos preguntemos cómo situaciones así pueden no afectar a aquellos que tienen que lidiar con ellas cada día. Y Polisse también nos muestra, a trozos y en pequeñas escenas aquí y allá, cómo se relaciona cada uno con esas situaciones: desde el comisario jefe, sentado en su despacho, que sólo lee papeles y se guía más por la política que por otra cosa, al jefe de la unidad, que parece ser de esos que ha logrado no llevarse toda esa carga emocional a casa, tirando de pragmatismo. Aunque luego veamos que en sus problemas conyugales esa carga pesa más de lo que pudiera parecer. Y así ocurre más o menos con todos, que lidian con el tema según su personalidad y bagaje vital y cultural. Así tenemos a un recio policía con bastante pronto cuyas infidelidades le están costando el matrimonio, y que afectado por lo que ve cada día se muestra incapaz de tocar a su hija mientras la ayuda en el baño; o a una policía bulímica, que parece tomarse su trabajo más en serio que ninguno, debido quizás a que ella misma sufrió algún tipo de abuso en su niñez. Y así vamos viendo como cada uno se enfrenta a las consecuencias de su trabajo, y en qué grado les llega a afectar.

Evidentemente con la temática que trata, y el tono realista en que están tratados los casos, Polisse resulta una película bastante dura, no apta para el público más sensible, aunque Maïwenn ha tenido el acierto de ir soltando píldoras de relajante humor aquí y allá. También los miembros de la Unidad han de recurrir de vez en cuando a la risa para no volverse locos ante tanta tragedia, como veremos en una delirante secuencia en la que interrogando a una adolescente que ha hecho varias felaciones a sus compañeros o amigos para que le devolvieran un móvil, los policías no pueden evitar partirse de la risa ante un hecho tan rídiculo dentro de su gravedad.

Polisse no es una película perfecta, pero pesar de su algo errática dirección en determinados momentos, y una parte central que renquea un poco, ofrece una historia difícil pero muy interesante y diversos personajes que destacan por encima de otros más por su buen hacer o carisma que por su retrato. El final, además, seguro que no dejará a nadie indiferente.

5 comentarios:

write assignment dijo...

This is something special! never seen this before! thank you

Mr. Lombreeze dijo...

Como le dije al cirujano que me operó de hemorroides: "no sé cuánto gana usted pero, sea lo que sea, se merece el doble".

Lo peor de Polisse es la subtrama amorosa de la fotógrafa, parece como metida con calzador por la directora para poder lucirse un poco en pantalla.
Y lo mejor es esta escena que a mí me pareció desgarradora y muy representativa de lo que es tener que lidiar con según qué problemas todos los días de tu trabajo. Tremendo.

¿El final?, pfff, no sé, ¿genial o ridículo?. Desde luego es shocking. Y estéticamente bello, creo yo.

Aunque la película tiene un ligero tonillo de "holasoyunadirectorapijiprogrequeosvoyaenseñarloduraqueeslavidadeestoshéroesanónimosdelapolicíafrancesa", pero es un tonillo bienintencionado y el resultado final merece la pena.

Mr. Lombreeze dijo...

aunque a mí no me parece tan especial como a "write assignment". jajajaja

Mr. Lombreeze dijo...

Uy, la escena, que se me ha olvidado insertarla en el comentario anterior.

Möbius el Crononauta dijo...

Esa escena es tremenda. ¡Esperemos que write assignment esté de acuerdo!