martes, 7 de agosto de 2012

Operación Masacre (1972)

Trece años antes de que Commando lo petara el Blaxploitation ya nos ofreció a un experto militar (en este caso un ex-Boina Verde) vengándose de los malutos que le habían hecho daño, en este caso unos mafiosos de toda la vida que hacen volar por los aires al padre del sudodicho militar. Y es que el papá de nuestro protagonista, el capitán Slaughter, por lo visto tenía sucios contactos con esos macarroni, pero lo malo es que no calcularon bien y se llevaron por delante también a la mamá de Slaughter, y por ahí el fornido militar sí que no pasa. Así que pistola en mano se va a esperar una avioneta que ha de llegar con el maluto que ha ordenado la masacre, pero no sólo no lo mata, sino que además fastidia una operación policial. Y ésa es la premisa de Operación Masacre, una cinta de acción protagonizada por el Schwarzenegger del Blaxploitation, Jim Brown, quien rivalizó en bigotón con Fred Williamson en aquellos viejos días de poder negro.

El que el protagonista se apellide Slaughter ya da bastante juego en un film de estas características, ya que uno se topa con frases tan curiosas como "lo siento señor Masacre, no pudimos salvarla", pero Operación Masacre no es cinta de tontas frases curiosonas, sino que ofrece acción sin sentido, sexo consentido, golpes, tiros y más golpes a cargo del nervudo Brown y su todavía más nervudo afro. Y es que después de que Slaughter fastidie la operación policial, el jefazo de turno le ofrece un trato: olvidar la que ha montado a cambio de que trabaje para el gobierno, allá en Sudamérica (aunque creo que el equipo de rodaje como mucho llegó a Méjico lindo), y dé caza al capo Mario Felice. A cambio le darán en bandeja a su mano derecha, Dominic Hoffo, que es el mafioso al que se le fue la mano llenando de dinamita a los papás de Slaughter. El veterano militar acepta y allá que se va, acompañado por un hombre de la organización, el blanquito Harry.

Me temo que en Operación Masacre no van a encontrar una digna rival de Apocalypse Now, pero si aun están leyendo esto sabrán que el Blaxploitation ofrecía diversión sin tapujos y por lo general barata, y con esos bajos presupuestos los directores hacían lo que podían. Unas veces salía mejor y otras peor, pero a falta de profundos mensajes uno simplemente se puede dejar llevar con los mamporros, las fracasadas frases de tipo duro, el sexo, y el carisma del alto y bigotudo Jim Brown. No creo que aquí encuentren planos inolvidables, pero no cabe duda de que la peli intenta entretener a toda cosa. Tampoco creo que hayan oído hablar nunca del director, Jack Starrett, y desde luego por alguna razón será. No creo que el bueno de Jack llegara a inquietar por las noches a Stanley Kubrick, pero es un tipo que merece su entrada propia, amigos. Para empezar le conocerán más por su faceta de actor; se le daban muy bien los papeles de redneck y sheriff, como bien demostró en El equipo A o en Acorralado. De hecho si la premisa de Operación Masacre les ha sonado de algo, será porque deben haber visto Rambo II. Ah, pobre Starrett, el se adelantaba pero otros se llevaban la gloria... Pero ya hablaremos del buen Jack otro día.

Lo cierto es que aquí no hay selvas ni vietnamitas, y sí casinos de lujo (aunque yo juraría que estamos en una alberca reconstruida o algo), mafiosos con ¡atención! superordenadores (la verdad es que esa parte de la trama no la he acabado de entender; el guión de Operación Masacre es demasiado complejo para mí), chicas sexys, y, creo que lo he mencionado ya, mamporros y disparos. Y el bigote de Jim Brown, que impone mucho respeto.

Además de Jim hay que mencionar al también carismático Don Gordon, quien como es blanco tiene que hacer penitencia en esta ocasión haciendo de Harry, el ayudante de Slaughter que es un fracaso ligando y que aporta fallidas frases humorísticas aqui y allá. En sus hombros llevó la carga de tantas caras pintadas de negro en el viejo Hollywood. El respetado intérprete de Broadway Rip Torn encarna aquí al psicótico Hoffo, que es como el Martin Landau de Con la muerte en los talones pero más locuelo y despeinado. Aunque quizás quien destaque más por encima de todos ellos sea la nunca suficientemente ponderada y piropeada Stella Stevens, con unos por entonces treinta y muchos muy bien llevados (de hecho a su lado muchas veinteañeras de entonces y de ahora quedan empequeñecidas y fuera de concurso), y cuyas tórridas escenas valen por filmografías enteras de mayor presupuesto y con mejores guiones y más premios. No hay palabras heterosexuales para describirlo, amigos. Pero en momentos así me acuerdo de Atom Rhumba.

¡Atención! ¡Atención! ¡Stella Stevens va a salir de la ducha!
Operación Masacre: mafiosos tiroteados, Don Gordon echando de menos a Steve McQueen, desnudos de Stella Stevens, descamisadas persecuciones de Jim Brown, ausencia total de ínfulas de autor, y ningún efecto de ordenador. Sapristi, ¡no es tan difícil, productores de Alien vs. Predator!

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