domingo, 12 de agosto de 2012

El padrino de Harlem (1973)

Black Caesar (que aquí titularon El padrino de Harlem, por eso de referencias de éxitos más cercanos) constituye otro de los clásicos Blaxploitation cocidos en la American International Pictures y distribuidas por la MGM. Escrita, producida y dirigida por Larry Cohen, no dejaba de ser una revisión del clásico de 1931 Hampa Dorada, con las mismas premisas: un astuto y ambicioso chico de la calle, decidido a no ser uno más en el engranaje de los bajos fondos, se labra su camino hasta la cima a base de violencia y terror. Black Caesar representaba una nueva historia de auge y caída, situada esta vez en las calles de Harlem.

Como muchos otros títulos del género, Black Caesar basa gran parte de su atractivo en su protagonista, en este caso el fumador de puros Fred Williamson, una antigua estrella de la NFL que tras retirarse del fútbol se había metido a actor logrando establecerse como un rostro conocido en Julia, una serie de la NBC con protagonista de color: Pero fue el papel de gángster de Tommy Gibbs que interpretó en Black Caesar el que le estableció como una estrella durante los 70. La historia comienza en los 50, con un joven Gibbs que ejerce de limpiabotas, aunque en realidad trabaja haciendo trabajitos para la mafia. Tras recibir una paliza de un policía, y sabiendo que va a ir a la cárcel, Tommy se decide a prepararlo todo para cuando salga. Cuando salga no será un mandado más; levantará su propia organización criminal y con las ganancias ayudará a sus hermanos negros. O, al menos, ése era el plan.

Black Caesar, sin ser nada del otro mundo, ofrece los habituales ingredientes de entretenimiento para la gente del gueto de la época: violencia, sangre falsa barata, algún desnudo aquí y allá, excelenta música soul a cargo de todo un James Brown, y las lujosas patillas de un Williamson que debió hacer disfrutar a su público humillando a todo blanco que se le ponía por delante en la peli, mafiosos incluidos. El arranque desde luego es prometedor, con el fabuloso tema central "Down and Out In New York City" atronando en los altavoces, aunque poco a poco no tardaremos en darnos cuenta de que una vez más la American International Pictures no se molestó en contratar a Graham Greene para el guión. De todas formas resulta excitante la parte en que Gibbs comienza su escalada hacia la cima, tiroteando y lanzando bombas, y derrochando glamour por las calles de Harlem, con el inevitable plano del legendario teatro Apollo. Sin duda el plano de la película. Sin estar rodado de forma sublime, ya que no resulta todo lo agónico que debiera, el final de la película cuenta con la baza del entorno y, sobretodo, de que "Down and Out In New York City" vuelve a sonar, aportando ese espectacular dramatismo soul que debía impregnar las últimas imágenes de Black Caesar. Porque allá donde no lleguen el guión o el director, siempre nos quedará la BSO del verdadero gran padrino, ¡The Godfather of Soul!

2 comentarios:

Alí Reyes H. dijo...

Buen título a revisar ahora que se comienza a discutir lo de la legalización de la droga. Pues siempre se toma como ejemplo que fue gracias a la Ley Seca que nació la Mafia tal y como la conocemos

Möbius el Crononauta dijo...

Ése es un tema largo y complejo. "Black Caesar" es simple entretenimiento, seguro que habría mejores películas que ilustren el tema.

Gracias por comentar