lunes, 9 de julio de 2012

Sweet Sweetback's Baadasssss Song (1971)

Dedicated to all the Brothers and Sisters who had enough of the Man. Sí, del hombre blanco, se entiende.

El extraño e inesperado fenómeno comenzo a darse en los guetos negros de San Francisco y Nueva York. El boca a boca había hecho su trabajo y en lo que pareció un abrir y cerrar de ojos aquellos pequeños cines del gueto comenzaron a abarrotarse de "hermanos" que querían experimentar por sí mismos aquella película diferente que no temía en poner a los blancos en su sitio y que tenía de protagonista a un hombre negro que huía y luchaba por su libertad. Muy pronto las colas de hermanos y hermanas comenzaron a doblar las esquinas de los cines, en los cuales la algarabía y la excitación del público eran incomparables. La película era Sweet Sweetback's Baadasssss Song; estaba destinada a convertirse en la producción independiente más exitosa del año, y aun más, de la historia. Todavía se discute si Sweet Sweetback's... puede ser considerado como el primer título del blaxploitation. De lo que no cabe duda es que significó junto a Shaft el lanzamiento comercial de aquel nuevo género cinematográfico, pero a diferencia de la gran producción de la MGM, Sweet Sweetback's... estaba hecho por y para negros, cargada de rabia política y social para concienciar a la gente de color sobre la lucha que estaba teniendo lugar entre negros y blancos. 

El director de la incendiaria película era Melvin Van Peebles, un director de color que había logrado su primer gran éxito dentro de Columbia con Watermelon Man, una ácida tragicomedia sobre la historia de un blanco prejuicioso que de la noche a la mañana se despierta convertido en negro. A pesar del gran éxito del film Van Peebles decidió no ligarse al gran estudio hollywoodiense, decidido a rodar una historia muy distinta y menos amable. Evidentemente su visión de una historia que parecía escrita por los Panteras Negras no agradó a ningún estudio, con lo que Van Peebles decidió financiarse por su cuenta. El director contó con ayuda económica de Bill Cosby, quien había contado con los servicios de Van Peebles para dirigir algún episodio de su The Bill Cosby Show. Como en toda producción independiente Van Peebles se las arregló para sacar dinero de los sitios más insospechados. Con un guión protagonizado por un supermacho sexual negro, incluso circula una loca historia según la cual Van Peebles contrajo gonorrea fornicando con una de las actrices (además de director Melvin ejerció también de protagonista, y se dice que las escenas de sexo no se fingían demasiado), con lo que decidió pedir una compensación al Gremio de Directores por haber enfermado en horas de trabajo. Si hemos de hacer caso al rumor, la gonorrea coló como accidente laboral y con el dinero que se embolsó el director compró más metros de película.

La trama giraba entorno a Sweet Sweetback, un huérfano acogido en un prostíbulo en el cual no tarda en perder la virginidad con una de las prostitutas, que le apoda así por sus dotes sexuales y su gran miembro. Sin duda una introducción de las que se recuerdan. Ya crecidito, Sweet Sweetback se gana la vida como semental en espectáculos eróticos. Una noche accede a servir de sospechoso a la policía en lo que parece ser un truco habitual: la policía muestra un sospechoso para calmar los ánimos de la prensa y los jefes, y después se le suelta por falta de pruebas. Para desgracia del gran follador sus polis corruptos acaban en una redada de Panteras Negras. Uno de los líderes es apresado. A partir de ahí los hechos se suceden y Sweet Sweetback acaba siendo perseguido por la justicia, blanca por supuesto.

La crítica de la época comparó bastante acertadamente Sweet Sweetback's Baadasssss Song con una improvisación de jazz. Van Peebles se decidió a rodar su reivindicación negra de forma totalmente libre, no sólo respecto al sexo y la violencia, sino también a la técnica con que se aproximó a la película, repleta de planos experimentales, cortes abruptos, sobreimposiciones y un rápido montaje que da cierta sensación de caos mientras el amigo Sweet trata de salvar su pellejo, mientras se escuchan voces, coros e intentos de música funk con tibios resultados (fue el propio Van Peebles quien compuso la música, aunque fue grabada y arreglada por unos entonces desconocidos Earth, Wind & Fire). En ese aspecto Sweet Sweetback's Baadasssss Song es deudora de su época, del cine experimental underground de los años 60, ya fuera del otro lado del charco o de The Factory de Andy Warhol. El director decidió rodar con intérpretes que en su mayoría eran amateurs, y de hecho la panda de moteros que aparece en el film eran reales, lo que parece que le dio algún que otro problema contractual cuando decidieron que ya no querían seguir trabajando en la película.
Van Peebles dejando las cosas claras
 Precisamente el hecho de estar tan ligada a una determinada época y corriente que quedaron atrás con la Era de Acuario y Vietnam es el mayor lastre de la cinta, que vista hoy en día se asemeja precisamente a un pastiche experimental surgido de un momento determinado cuya mayor importancia radica en su politizado mensaje y en haber hecho evidente que había un público en los guetos negros ávido de nuevas emociones y que buscaba películas donde los protagonistas tuvieran el mismo color de piel que ellos mismos. Por ello Sweet Sweetback's Baadasssss Song tiene un valor más histórico que cinematográfico. De hecho su estilo rompedor, tanto en su técnica como en su mensaje, no fue continuado en otros títulos de lo que ha dado en llamar Blaxploitation, al menos no de forma tan directa. Tras el estreno de Shaft el estilo experimental dio paso a la mimetización de los géneros hollywoodienses que triunfaban en la época, y la politización negra se fue diluyendo entre héroes y heroínas de ébano y unos circunstanciales villanos blancos cuya maldad perdió impacto a través del matiz de la ficción; al perder realismo, el poli blanco corrupto, por poner un ejemplo, se hizo más aceptable.

Por todo ello quien espere encontrar en Sweet Sweetback's Baadasssss Song algo parecido a Shaft o Blackenstein aparte de los peinados afro irá bastante desencaminado. No dudaría de que alguien como Spike Lee tendrá la cinta de Van Peebles en un lugar honorífico de su videoteca, pero no sé si alguien que no sea un negro oprimido de algun gueto urbano de principios de los 70 podrá realmente disfrutar con este film. Eso sí, para quien desee entender realmente la génesis del Blaxploitation, o quiera dejarse llevar por el morbo de comprobar cómo de reales eran las interpretaciones de ciertas escenas, sin duda Sweet Sweetback's Baadasssss Song es un título que hay que ver.

2 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Huérfano y prostíbulo en una misma frase. Suena bien. Apuntada.

Möbius el Crononauta dijo...

jeje que disfrutes la experiencia