miércoles, 18 de julio de 2012

Super Fly (1972)

Superfly You're gonna make your fortune by and by/But if you lose, don't ask no questions why. Curtis Mayfield, ese tipo con la voz más cool del universo cuyo talento nos hace sentirnos como insectos, nos resume este gran clásico del Blaxploitation llamado Super Fly.

Si con Las noches rojas de Harlem (léase Shaft) Gordon Parks había hecho de su excitante mezcla de acción policíaca de gueto negro un patrón a seguir, su hijo Gordon Parks Jr. decidió no ser menos y rodar su propio título de Blaxploitation, un término que iba a ser acuñado muy pronto. El joven debutante le encargó al guión a un tal Phillip Fenty, quien tratándose de una producción independiente escribió rápidamente un guión corto y al grano de 45 páginas. Para obtener financiación Gordon Parks Jr. lió a un par de dentistas y a su padre para que le adelantaran el dinero para rodar el film. 

Dentro del policíaco más callejero el género negro había sido encasillado en más de una ocasión en los arquetipos de vendedor de drogas, proxeneta, prostituta o soplón. Parecía como si en las sucias calles de las películas de Hollywood los personajes de color como mucho sólo pudieran aspirar a ser un agente de proximidad que informa al héroe de lo que está ocurriendo. Para la trama de Super Fly Parks Jr. y Fenty no se decidieron a apostar por un protagonista detective, o un oprimido del mundo blanco, sino por un traficante de drogas. Si un mafioso como Vito Corleone podía ser visto desde una perspectiva romántica, ¿por qué no iba a poder serlo un camello callejero del gueto? Desde luego esta perspectiva indignó al público negro más concienciado, que veía como una película dirigida por un hermano mostraba lo que a todas luces parecía una apología de las drogas y los camellos, algo que ya era un problema bastante grave en los guetos negros de las grandes ciudades. Otros menos preocupados por las enseñanzas de Martin Luther King y Malcom X sin duda disfrutaron con esa imagen de poder y glamour, aunque la influencia de Super Fly no fue lo bastante alargada como para llegar al rap de nuestros días, más influido curiosamente por el Tony Montana de El precio del poder que por el Priest de Super Fly

Efectivamente, Priest, el protagonista de esta historia, es un camello con su difícil día a día (nada más comenzar el film unos tipos le roban la mercancía y el pobre Priest tiene que pegarse un carrerón por las calles del gueto para atrapar al maleante que le ha arrebatado su coca, en una secuencia alargada con la sana intención de rellenar minutaje, pero que sirve al mismo tiempo para mostrarnos la cara sucia de los guetos) que, como nos describe la inmortal canción de Curtis, es un traficante más listo de lo habitual. Consciente de que el mundo de la droga sólo tiene dos salidas (la muerte violenta o la cárcel), Priest decide tomar una tercera vía y elabora un plan con el que podrá dejar esa vida perruna: reunir un gran alijo de "super fly" (cocaína en la jerga de la época) y venderla rápidamente junto con su socio para ganar un millón de dólares y retirarse a algún lugar seguro y tranquilo. Evidentemente un plan así tiene sus riesgos, y a lo largo de la cinta asistiremos a la larga carrera de obstáculos que supone para Priest ejecutar su plan y salir para siempre del gueto.

Si esta trama os recuerda a algo, pues baste decir que desde luego Super Fly no está a la altura de Atrapado por su pasado. Estamos hablando de un film barato y rápido, efectivo y con grandes dosis de glamour callejero, violencia y sexo, pero ciertamente el guión y muchas de las interpretaciones no son especialmente memorables. Evidentemente eso poco le importó a las audiencias negras que llenaron los cines para ver a Priest revelándose contra los polis corruptos blancos al tiempo que mostraba más inteligencia y ligaba más que cualquier blanquito o negro maluto del barrio. El que hubiera quienes criticaran el film por el mensaje poco edificante que estaba enviando no importó demasiado: Super Fly se convirtió en la película que había que ver en los guetos aquel año, y confirmó que había un mercado muy jugoso dispuesto a ser exprimido. Y ese dato no escapó ni a los grandes estudios de Hollywood ni a las productoras independientes.

Desde luego si alguien ayudó definitivamente a Super Fly a alcanzar la inmortalidad fue Curtis Mayfield, quien hacía poco había abandonado a The Impressions para comenzar su carrera en solitario. Para la película Curtis se sacó de debajo del brazo, sencillamente, una de las mejores BSO de la historia, y desde luego la que sea probablemente la banda sonora por excelencia del Blaxploitation. El disco era tan bueno que a día de hoy lo primero que a uno le viene a la mente cuando piensa en el gran Curtis es la BSO de esta película, con clásicos impepinables como "Super Fly", "Pusherman" o "Freddie's Dead". Además, fue el políticamente concienciado Curtis quien se encargó de añadir a través de sus letras un contrapunto a la trama restándole glamour al tema de las drogas y quienes hacían negocio con ellas. Por desgracia, a diferencia de su compañero Isaac Hayes, que en los Oscar de aquel año se convirtió en el primer negro en ganar una estatuilla a la mejor canción por su inmortal "Shaft Theme", Mayfield y su banda sonora para una peli de serie B sobre camellos del gueto no obtuvo reconicimiento alguno en Hollywood. Prefirieron dárselo a la baladilla "The Morning After" de La aventura del Poseidón, una canción que no merece ni oler la mierda de "Superfly". Shame on you, Academia, if you can't dance too!

Además de la música, otra gran baza de Superfly es su protagonista, el carismático y bigotudo Ron O'Neal; es un placer verle enfundado en sus trajes horteras de "pimp", conduciendo su Cadillac Eldorado (que pertenecía a un traficante de verdad, quien amablemente lo cedió a cambio de un pequeño papel) melena al viento y mandando callar al mundo con su profunda voz (¡imprescindible ver la peli en VO!).Otro momento fecundo, por qué no decirlo, es cuando Priest retoza con su novia en la bañera, interpretada (la novia, no la bañera) por Sheila Frazier, quien de paso nos muestra el que es sin duda uno de los culos de la década. Lástima que no se prodigara más.

Super Fly es desde luego un clásico Blaxploitation que hay que ver, ya sea por su música, por su glamuroso protagonista, por esos pequeños momentos de placer de violencia barata y sexo gratuito, o por ser un film que a pesar de sus limitaciones mostraba el gueto con algo más de realismo que las grandes producciones de Hollywood en una época en que la tele no echaba The Wire. Evidentemente había mucho de ficción en Priest y todo lo que le rodeaba, pero la ambientación iba un paso más allá que producciones anteriores. Super Fly, momentos de presión y calles del gueto. ¡No se la pierdan!


3 comentarios:

Víctor Hugo dijo...

Curtis Mayfield, uno de los mejores vocalistas de la historia, sin lugar a dudas.

¡Saludos!

Agente Cooper dijo...

El disco de Curtis es uno de los mejores de la historia.

Un saludo.

Adrian Vogel dijo...

Para los fans de Curtis Mayfield: hace una semana me comprú un recopilatorio suyo (doble, presentación de calidad)por 6.99€. En el ECI.