domingo, 3 de junio de 2012

Anne Baxter

Nos encadila cada vez con su infinita mirada en Los diez mandamientos haciendo de Nefertari, el papel por el que seguramente sea más conocida, derrochando lascivia egipcia mientras trata de enroscarse sobre Moisés como una cobra del desierto. Es Anne Baxter, una de esas actrices del viejo Hollywood que aunaban con facilidad talento y sex appeal, como si hubiera sido diseñada por su abuelo maternio, el insigne Frank Lloyd Wright.

La Baxter comenzó bastante pronto su carrera como actriz en la escena de Nueva York, tutelada por la dama del teatro ruso Maria Ouspenskaya. Con sólo 14 años Anne se había hecho un nombre en Broadway como para intentar llamar a las puertas de Hollywood, pero aquel primer desembarco no llegó a nada, demasiado joven para ser siquiera considerada una candidata a primera estrella. Volvió a intentarlo tres años más tarde, y es posible que hubiera conseguido protagonizar Rebeca de no ser por que Alfred Hitchcock la consideró demasiado joven para el papel. Pero sus pruebas no pasaron desapercibidas y la MGM enseguida se hizo con la joven promesa, que poco a poco comenzó a labrarse su camino en films como El cuarto mandamiento o Cinco tumbas al Cairo, hasta que finalmente alcanzó la primera línea ganando un Oscar como actriz secundaria en El filo de la navaja. Siguieron papeles memorables en clásicos como Eva al desnudo o Yo confieso, hasta que en 1956 le llegó la inmortalidad en la mencionada cinta épica de Cecil B. DeMille, donde los magos de la MGM la convirtieron en una de las princesas egipcias más sexy jamás vistas.

Como le ocurrió a muchas estrellas del viejo Hollywood con la llegada de los 60 su carrera fue decantándose cada vez más hacia la televisión, aunque la Baxter siguió reinando durante años en las tablas de Broadway, donde había aprendido todo lo que sabía. Mientras se convertía en una gran dama del teatro a la actriz no se le caían los anillos por salir en un par de episodios de la serie pop Batman. Anne Baxter continuaría combinando teatro y televisión con algún film esporádico (su último trabajo en el cine fue Jane Austen en Manhattan, de 1980) hasta que un aneurisma la derribó en una calle de su querida Nueva York mientras paraba un taxi. La actriz falleció ocho días después, el 12 de diciembre de 1985, pero como muchas otras estrellas de Hollywood, su espíritu seguiría viviendo entre nosotros para siempre.

 
¡Nefertari!

 

4 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

¡Qué bellezas había en el cine por aquella época, madre mía!

Mr. Lombreeze dijo...

Las domingas de Nefertari me dejaron traumitazado para toda la vida. Todavía me ponen.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

El Antiguo Egipto ha captado mi interés como jamás imaginé.

Möbius el Crononauta dijo...

No sólo las pirámides están de punta