lunes, 21 de mayo de 2012

Toy Story (1995)

Animación clásica, ese costoso arte que implica usar lápices, pinceles y transparencias, muchísimas horas de trabajo, varios departamentos artísticos, muchos litros de café, e intentar que los sueldos altos no vayan más allá de los trabajadores más veteranos. Un conjunto de varios factores que Walt Disney y su compañía llevaron a la perfección estrenando varios de los clásicos absolutos del cine animado norteamericano y mundial. En gran medida Disney, la compañía, gozó de décadas de monopolio sin que sus rivales pudieran igualar aquellos largometrajes mágicos. Y si lograban superarlos, el markéting de la compañía engullía al producto rival, y Walt arrebatara a la otra productra sus mejores animadores. Pero a finales de los 70 el gusto del público infantil y juvenil pareció cambiar, al tiempo que Disney se iba sumergiendo en una crisis artística y financiera que a punto estuvo de llevarse a la megacorporación por delante. A finales de los 80 y principios de los 90 el gran mastodonte de la animación comenzaba a recuperarse, y colaborando con aquella pequeña empresa llamada Pixar volvió a revolucionar el mundo de la animación cinematográfica. Aunque en un corto espacio de tiempo Pixar pasaría de ser la nueva arma secreta de Disney a convertirse en su mayor rival.

Toy Story fue el comienzo del fin para la animación clásica tal como el mundo la había conocido, especialmente de la mano de Disney. Hubo muchos, entre los que he de incluirme, que desdeñaron aquella nueva animación hecha por ordenador. ¿Cómo iban a competir muñecajos por ordenador con los gloriosos personajes de Disney que durante años habían animado varios de los mejores profesionales del ramo? ¿Dónde iba a estar el arte en renderizaciones y movimientos y parámetros tecleados, cuando en una peli de Disney cada fotograma podía ser expuesto junto a un Velázquez? Pues bien, desde luego me llevó unos años dar el paso, pero bastabacon echar un vistazo a Toy Story para taparme la bocaza. No sé si un fotograma creado por ordenador puede ser expuesto en El Prado, pero de lo que no cabía duda es de que aquellos chicos de Pixar, aliados con la todopoderosa Disney, sabían hacer películas de animación. Además, calidad de animaciones aparte, sus guiones parecían más frescos, eran más sólidos, y apelaban tanto a adultos como a niños, algo que se acentuó tras la ruptura con Disney. Y al final parece que tuvo que ser Disney la que hubo de adaptarse al paso de baile de Pixar, y no al revés.

El ganchoooooo...
Hay quien apuntaría al carisímo divorcio de George Lucas como el primer motivo para la creación de Pixar. El director y productor, una vez finiquitada su saga intergaláctica, se vio con falta de fondos, así que aceptó la oferta de un tal Steve Jobs, que acababa de salir de Apple después de que se le subieran a las barbas, para que le vendiera el departamento de gráficos computerizados de la famosa ILM. La actividad principal de la refundada Pixar iban a ser ordenadores y programas de diseño, más que la animación, pero las pobres ventas hicieron que el departamento de animación de la compañía, dirigida por John Lasseter, un animador formado en Disney, fuera puesto a la tarea de realizar anuncios animados realizados por ordenador para diversos productos.

En 1988 el equipo de Lasseter se vio recompensado con un Oscar por su corto animado Tin Toy, el primer corto animado por ordenador en recibir una estatuilla de la Academia, pero aun así las cuentas de Pixar no parecían querer salir de los números rojos. En 1990 no parecía quedarle mucho de tiempo de vida a la compañía, y Jobs ya se planteaba venderla al mejor postor, cuando llegó una oferta de Disney para realizar un especial televisivo animado por ordenador. La idea era expandir la idea de Tin Toy y realizar con ella un largometraje, pero el proyecto no terminó de cuajar. Finalmente Disney ofreció una jugosa oportunidad a Pixar: realizarían tres largos para la compañía y se llevarían un 10% de los beneficios. Poco a poco la expansión de Tin Toy fue evolucionando hasta acabar siendo la raíz de Toy Story, el que sería el primer largometraje de Pixar para la Disney.

A mediados de los 80 John Lasseter había sido el único miembro del departamento de animación de Pixar. El segundo animador que llegó a bordo fue Andrew Stanton. Ambos conformarían el núclero duro de la sección creativa de las primeras películas de Pixar, junto a otro animador de la compañía, Peter Docter, y el enlace de la Disney Joe Ranft. Entre los cuatro fueron pergeñando la historia para la película, sobre la que trabajarían Stanton y unos cuantos guionistas profesionales. Evidentemente el guión sufrió muchas reescrituras, pero finalmente sería la mejor baza que tendría el film, junto a sus revolucionarios dibujos generados por ordenador. Los objetivos del guión se convirtieron en un toma y daca entre Disney y Pixar. Curiosamente la idea de tratar de introducir en la trama elementos interesantes para un público más adulto partió de la propia Disney. Por otro lado fue John Lasseter quien insistió en alejarse del típico concepto de animación Disney con canciones y tramas de cuento infantil.

La base para la historia de Toy Story partió del mismo Lasseter, quien se basó en sus propios recuerdos infantiles para crear la trama principal, lo que sin duda fue un ingrediente importante para el éxito del film. ¿Qué infante podría no disfrutar con una historia de dibujos sobre juguetes? ¿Y qué adulto no fue años antes un niño que jugaba con juguetes? Lasseter podía recordar perfectamente uno de sus juguetes preferidos, un muñeco parlante de Casper, y lo deslucido que pareció de repente cuando uno de los primeros GI JOE cayó en sus manos. El film iba a ser una buddy movie, y en su propia niñez estaba el arranque de la trama: el juguete favorito que de repente ve como su reinado se ve amenazado cuando un muñeco más moderno llega a la habitación de juegos de un niño pequeño.

Tras sopesar varias ideas se llegó al diseño de los dos personajes principales. En un principio Woody iba a ser un muñeco de ventriloquía, pero finalmente acabó siendo un muñeco parlante de un vaquero, de esos con anilla a la espalda, mientras que su rival sería un flamante muñeco astronauta, Buzz Lightyear, equipado con láser y grabaciones incorporadas sin necesidad de anilla alguna.

Una vez Disney dio su aprobación (cosa que no fue nada fácil) a la historia, comenzó la búsqueda de las voces que iban a acompañar a cada personaje animado. Para hacer de Woody Lasseter sólo tenía un nombre en la cabeza, el de Tom Hanks, y el diseño de Woody ya iba encaminado en esa línea. Hanks no tendrá una carrera a prueba de bombas pero cuando encaja en un papel suele hacerlo muy bien, y desde luego con sus particulares inflexiones de voz el actor era el tipo idóneo para dar vida y expresividad a Woody. Al aceptar el papel el equipo de Pixar se sintió muy aliviado, y Hanks volvió a demostrar que tiene buen olfato para los negocios. Según otras versiones, en Pixar querían a Jim Carrey y Paul Newman, pero sencillamente no podían costéarselos. Siguiendo con el reparto, Lasseter no tuvo la misma suerte con Buzz, y su primera opción, Billy Crystal, rechazó la oferta. Otras opciones tampoco cuajaron, y finalmente el papel cayó en manos de Tim Allen, que ya estaba trabajando para la Disney con su serie Un chapuzas en casa. Dicen que Allen, ferviente admirador de Chevy Chase, aceptó el papel sólo porque su ídolo lo había rechazado antes que él. No puedo decir que Tim Allen me parezca el cómico definitivo, pero dado que Buzz Lightyear parece expresarse corporalmente mejor que él, creo que su contribución al personaje me sigue pareciendo bastante potable.

Ni Woody ni Buzz Lightyear existían como muñecos realmente, aunque Pixar tenía diseñando personajes para ellos a una compañía juguetera a quien luego dieron licencia para fabricar el merchandising del film. Sin embargo Lasseter y su equipo querían darle un toque de realidad a la cinta, por lo que contactaron con diversas jugueteras para que les otorgaran licencias para usar sus juguetes en la película. Sin duda la negativa más sonada fue la de Mattel, que no dio permiso para que usaran a la archifamosa Barbie en la historia, algo de lo que no tardarían en arrepentirse (imagino que el éxito del film debió de ayudar en las ventas de los juguetes de fábricas que sí otorgaron licencias de uso). Una rival de Mattel, la también famosa Hasbro, denegó el uso de sus GI JOE porque no iban a tener muy buen final en la trama, pero a cambio sí que dio permiso para que utilizaran a su famoso Mr. Potato. Entre los personajes también se incluyó algún juguete descatalogado como el perrito Slinky.

Tras los dos cabezas de lista el reparto se fue completando con secundarios de carácter como Don Rickles, ideal para ser el gruñón Mr. Potato, Wallace Shawn, John Ratzenberger, o un R. Lee Ermey que evidentemente era capaz de llevar a los soldaditos de plástico a otra dimensión.

Con la primera parte del film completada, en noviembre de 1993 se organizó un 'screen test' para los capos de la Disney. La sesión fue un fracaso; Woody parecía un muñeco tiránico y por lo general los personajes no parecían despertar muchas simpatías. Un avergonzado Lasseter pidió una nueva oportunidad para reescribir el guión, aunque un productor de Disney, Tom Schumacher, pareció acertar al señalar que el fallo estaba en haberse alejado demasiado del concepto original. Tres meses después Lasseter se presentó con un nuevo guión que suavizaba las cosas (por ejemplo Woody ya no empujaba a Buzz por la ventana, sino que se convertía en un accidente). El problema fue que para rehacer la película Pixar iba a necesitar más dinero y Jeffrey Katzenberg, el por entonces presidente de los estudios Disney, no estaba dispuesto a aportar más dólares al presupuesto. Fue entonces cuando Steve Jobs, productor ejecutivo del film (aunque hasta entonces apenas había interferido en el proceso de creación de la película, algo raro en él), acudió al rescate, mostrándose, en palabras de Katzenberg, "tan salvajemente implacable como sólo Jobs puede mostrarse". Según Jobs, Disney debía poner ese dinero extra ya que habían sido las sugerencias de Katzenberg y los suyos las que habían arruinado el concepto original tras Toy Story; Katzenberg, a su vez, argumentaba que tras nutrirse libremente de las ideas proporcionadas por la Disney, ahora Pixar quería que encima fuera pagada por ello. Finalmente fue Ed Catmull, productor ejecutivo de Disney, quien puso paz y orden para que el film pudiera seguir con su producción.

Finalmente Toy Story se estrenó en noviembre de 1995. La película fue un éxito inmediato, aplastó a rivales como Batman Forever (perdón por traer a colación semejante... ¡cosa!) y acabó recaudando más de 350 millones de dólares en todo el mundo, anunciando ya el gran combate de egos que había de venir (Katzenberg hablaba de Toy Story como de una peli de Disney, mientras que Jobs, enrabietado porque los medios apenas sí dedicaban alguna línea a Pixar, hablaba del film como de una película de Pixar para la que Disney era una simple distribuidora). De todas formas Jobs, hombre avispado, había hecho coincidir la salida a bolsa de Pixar con el streno de la película. No cabe duda de que fue una de sus muchas jugadas maestras.

Toy Story, destinada a convertirse en la saga y buque insignia de Pixar, marcó las pautas para la animación cinematográfica infantil del siglo XXI: animación computerizada, canciones reducidas al mínimo, ineludible acción y aventuras para niños pero con escenas que hicieran guiños a los mayores de 30 (pongamos Star Wars y un tal Indiana Jones), y toques de humor con el que pudieran disfrutar los padres mientras sus hijos se sumergían en un mundo mágico de juguetes y muñecos.

Como película de aventuras Toy Story te atrapa prácticamente desde el minuto uno en que Buzz Lightyear hace su aparición. Al mismo tiempo junto al factor nostalgia hay que añadir unos estupendos toques de humor que provienen principalmente del pobre Woody y sus celos mientras trata de convencer al bueno de Buzz de que no es realmente un guerrero espacial sino un simple juguete. La trama de Woody y Buzz irá derivando cada vez más en un film de aventuras y acción que mantienen un ritmo endiablado como sólo parecía posible ver en los clásicos de Spielberg. Toy Story funciona por todos estos factores tanto en español como en versión original, pero desde luego las voces originales, especialmente la de Tom Hanks, le dan una dimensión totalmente distinta y más enriquecedora a los personajes.

Toy Story, diversión para toda la familia en mayúsculas.

9 comentarios:

günner dijo...

Mi película de animación preferida!

Johnny dijo...

Genial, probablemente la peli que más he visto en mi vida por motivos obvios, pero siempre me flipa. Las tres son cojonudas pero la primera es la primera. Saludos.

John P. Maaaula dijo...

Creo que Pixar crea con sus películas de animación cosas que hoy en día las producciones de carne y hueso no pueden (o no quieren). Entretienen y emocionan. Los primeros minutos de Up me parecen de lo mejor que he visto en mucho tiempo.

Un saludo

Alex Palahniuk dijo...

Joder macho, qué grande. Me encanta Toy Story. ¿A quién no le gusta? Me acabas de hacer rejuvenecer catorce años, caballero.

Bounty Hunter dijo...

Siento un gran cariño por Toy Story.
Dejando a parte toda la relevancia que pueda haber tenido en la industria del cine y la animación, que no es poca.
Se trata de una pelicula que te transporta la infancia, empatizando con los personajes hasta el punto de convertirlos en própios.
La saga es de lo más coerente y explota con inteligencia las posibilidades de tan genial idea. No como otras (Shrek).
Y la dualidad de atraer a niños y mayores es un gran baza que le añade más valor a la cinta.
Los personajes, dejando de lado que sean juguetes muestan más humanidad y credibilidad que muchas de las creaciones de la factoria Disney. Otro gran acierto en la trilogia, es la creación de una comunidad añadiendo nuevos personajes. Cuando terminas la saga, no piensas solo en Woody y Buzz. Jessie, Perdigon, los Srs de Patata, los aliens.. forman una familia que a la vez forma parte de ti.
El mejor trabajo de la dupla Disney-Pixar.

supersalvajuan dijo...

Otra que tengo pendiente.

El Bueno de Cuttlas dijo...

Gran película, si por algo se ha venido distinguiendo Pixar en el mundo de la animación es el de crear muy buenas historias además de su perfección técnica. En el caso de la saga "Toy Story" mi preferida es la tercera y última parte que me parece sencillamente magistral.

Un saludo

David dijo...

Una gran película, sí. A mí me encantó la primera vez que la vi... y todas las veces posteriores que la he visto, sigue manteniéndose.
Hace unos meses vi un documental sobre la historia de Pixar (está colgado en partes por youtube también, me parece)... A cuadros te quedabas con los números rojos y la de veces que todo parecía irse al traste.
Me regalaron también un libro de Joe Ranft (y Joe Grant) que está muy bien. Tengo también otro sobre esta peli, pero ya no sé ni dónde estará.
Un amigo me comentó que las pelis muy divertidas,sí, pero que los nervios y los fallecimientos (sí, amigos, muertes) que debieron tener por Pixar por estrés y demás debieron ser de aupa!
Y aunque lo cierto es que Pixar ha dado clásico tras clásico (bueno, aún no he visto Cars2) y a mí me encantan sus pelis... me gusta muchísimo también la animación de toda la vida y creo que puede hacer cosas que no funcionan aquí (más allá de que ahora se anime con ordenadores y demás).
Leía la entrada escuchando el tema de Pink Floyd y terminando con el you'll never walk alone (mi hijo es del Liverpool).
Buena entrada y buenas noches.

Möbius el Crononauta dijo...

günner: ¡desde luego merece estar en los primeros puestos!

Johnny: yo no la he visto tantas veces pero es grandiosa.

John P. Maaaula: rara es la cinta de ese presupuesto con actores reales que pueda equipararse al nivel de calidad de Toy Story. Y no creo que sea por usar o no ordenadores precisamente.

Alex Palahniuk: eso es bueno

Bounty Hunter: nada que añadir, amigo.

supersalvajuan: y van...

El Bueno de Cuttlas: la perfección ténica sin una buena historia no lleva a ningun sitio, pero en Pixar por suerte están cuidando, hasta donde yo he visto, ese aspecto, y es lo que hace grandes sus películas.

David: mmm miraré de encontrarlo. Resulta increíble pensar que Pixar podría haber desaparecido en cualquier momento sin ni siquiera haber sabido de su exitencia. Por supuesto se puede combinar perfectamente animación clásica y por ordenador, los clásicos de una y otra son excelentes cada uno a su manera y en su época.