miércoles, 30 de mayo de 2012

Sonisphere 2012

Un tebrero mor la taraña, lunes faniense, junesmo jiñoe me joxierta fon cu taranteríntico y mormafo tiñafismo. Es decir, que tras una noche de insomnio no sé si por nervios subyacentes o por la obra de Pazuzu, me desperté con mucho sueño para reunirme con mis apañeros y apañeras que iban a conformar el viaje al festival del Sonisphere, allá en Getafe, donde luego nos dividimos en partes en plan Lego que uno dormía acá, otro acullá, y otro tenía sus amigos más allá de Orión, allá donde Rutger Hauer perdió el gorro. El viaje bien, buena música, chascarrillos, ronquidos en la parte de atrás, y luego atascos y caos al llegar a las cercanías del recinto. Tras los formalismos debidos y plantar las tiendas en un camping muy cuco repleto de festivaleros a una media hora del recinto, partimos para pasar el inevitable trámite de obtener nuestras pulseras festivaleras, recorriendo sendas, pastos, y un puente con escaleras que debió levantar sus buenas quejas entre los asistentes con movilidad reducida, con toda la razón del mundo (supongo que por eso cortaron el tramo del puente al tráfico al día siguiente). So much for the planificación, que diría Dexter. Si había otro paso para cruzar las vías, no estaba indicado.


C.O.C. y el hombre con el dedo sobre el botón
Bueno, temas de organización aparte, bajo un sol que pegaba lo suyo (aun no sé como delicada piel no se quemó, que fui tan campante sin cremas ni gorras), acudimos al escenario principal a ver a Corrosion of Conformity. Sonido infernal, y no el infernal que uno le gusta, sino el típico caos de sonido festivalero ante el cual un grupo está vendido. Además la banda apostó por un repertorio bastante contundente, más metal que grunge, por decirlo así, no sé si eché en falta más Blind y Wiseblood, aparte de que Pepper Keenan no está y eso también se nota. En fin, sonido horrible para mi primera y quien sabe si única vez con los Corrosion. Otra vez será.

Kyuss (Lives!), vivitos... y coleando
Personalmente ni Skindred (aunque luego me hablaron bastante bien de su actuación) ni los llorones de Sonata Arctica ni Kobra & The Lotus me llamaban la atención, y antes que ver a Limp Bizkit le habría sostenido los kleenex al amigo de Sonata, así que los que coincidían en esta opinión teníamos mucho tiempo por delante hasta que empezaran Kyuss Lives!, por lo que decidimos salirnos a beber unas cervezas y kalimotxos que amablemente vociferaban los vendedores ambulantes que poblaban los exteriores, hasta que la policía hizo su aparición. Dentro del recinto, ya se sabe... ¡so much for los precios anticrisis! Aunque fuera también hubo algun vivillo que casi te hacía desear ir dentro y pagar los ocho euros del litro. Pero vayamos a la música. O quizás antes debería introducir un pequeño prefacio, ya que estamos con los chicos de Palm Desert.
En fin, quizás debería extenderme más sobre el tema en otra ocasión, pero todos estamos asistiendo a esa alucinógena y dolorosa batalla legal que ha separado en dos bandos a Josh Homme y Scott Reeder por un lado y John Garcia y Brant Bjork por otro, algo nada nuevo en el mundo del rock, pero que nunca debería pasar, y mucho menos en el seno de una banda extinta pero que representaban una forma pura de acercarse a la música, y que hubieran peleas o distanciamientos seguían siendo una familia, o al menos ésa era la sensación que teníamos muchos de nosotros. Sigo sin saber qué parte lleva la razón, y en realidad tampoco me importa demasiado. Lo único que deseo es que acaben con ese sinsentido de una vez.

Pero vayamos a lo más importante, la música. Tras minutos de espera que parecieron siglos, y gritos cuando Brant Bjork asomaba la cabeza para probar batería o decirle algo a su técnico baterista, poco después de las 21.35 Kyuss Lives! salieron en medio de un griterío descomunal  a pesar de todo lo ocurrido. Asentado en las primeras filas, pude comprobar que efectivamente Nick Oliveri no iba a estar tras haber anunciado su intención de dejar de girar con John y Brant (¿esperará todavía el buen hombre ser readmitido en QOTSA, o simplemente prefirió no verse en vuelto en más asuntos legales?), y evidentemente Scott tampoco iba a estar a las cuatro cuerdas. Así que especulamos sobre quien era el nuevo bajista, más del estilo de Reeder que de Oliveri, ciertamente, y hubo acertante cuando un miembro de la comitiva apuntó a Billy Cordell, ex-componente de Yawning Man y Unida. Estaba claro que John y Brant rebuscarían entre sus colegas del desierto para reemplazar a los, por decirlo así, dos bajistas oficiales de Kyuss, lo cual era la jugada más acertada e inteligente, desde luego, así que traer a la palestra a un viejo miembro de los seminales Yawning Man me parece que ha sido muy acertado.

Lo dicho, olvidando todo lo que está ocurriendo entre músicos y abogados, con John y Brant como piezas centrales el sonido de Kyuss (o para los más puristas, el sonido de la nueva vieja banda) sigue estando ahí, con matices, claro que sí, pero aplastante y cavernoso con un John Garcia en una forma espléndida (le vimos cantar como nunca, y su figura de marine del desierto de otrora, más delgado que el año pasado en el Azkena, o con una faja mejor) y un Brant Bjork por el que no pasa el tiempo, una furia controlada a las baquetas, y, no lo olvidemos, autor de algunas bombas de la banda como "Gardenia". Tras la supongo inevitable puyita de John a todo el tema legal (en plan "¿véis lo que pone ahí? ¡vaya si estamos vivos!") la banda abrió con una "Hurricane" hipohuracanada que ya nos volvió locos a casi todos. Es curioso, pero nunca hubiera pensado que viendo a Kyuss o sucedáneos (bueno, ¡de hecho nunca habría pensado ver la mitad o tres cuartos de esa banda en un escenario!) se montarían esas locuras en las primeras filas, siendo música tan de fumetas. Pero bueno, ahí estuvo la primera prueba física del festival, mientras Kyuss Lives! iban desgranando esos clásicos impepinables, como la mencionada "Gardenia", "One Inch Man", "Supa Scoopa & Mighty Scoop" (¡Dios bendiga esa canción!) o "Green Machine", para acabar con una sorprendente "El Rodeo". En resumen, Kyuss Lives! volvieron, en mi opinión, a salir vencedores, curiosamente con un sonido bastante bueno (¡y eso que estaba en las primeras filas!). Quien hable de mal sonido no sé donde estaría puesto, o debería más bien ponerse viejos directos de Kyuss.  La columna vertebral de esta nueva banda, John y Brant, implecables, incomensurables, estupendos, no sé, son muy grandes. Al guitarra, Bruno Fevery, se le vio más suelto (incluso en un pequeño momento jam que se marcaron, aunque nada que ver con lo de las generator parties, claro) y sigue interpretando su dificilísimo papel, pero en el cómputo global la ausencia de Homme sigue siendo evidente, especialmente cuando llega el momento de los solos, pero al menos el amigo Bruno no es un frío mercenario, y de momento se le ve bastante consciente de su papel y se mantiene en segundo plano. Y sobre Cordell, lo dicho, excelente bajista para estos nuevos Kyuss Lives!, más en la onda de Reeder que del bruto de Oliveri. Creo que podría decirse que en directo este nuevo proyecto sigue teniendo pocos peros, aunque el verdadero reto para ellos va a estar en grabar ese nuevo disco que tienen planeado.

Soundgarden, fideles ad hortulanus.
Poco interesados en Offspring, parte de la comitiva nos fuimos al polvoriento recinto donde servían bocatas y kebabs para reponer fuerzas. Vimos un pequeño ratito de Paradise Lost, de quien en los fans veteranos dicen que siguen perdidos en su metal para adolescentes de Superpop. Por lo que vi, debo darles la razón. Así que sin más dilación nos encaminamos al escenario grande donde íbamos a presenciar algo histórico: el regreso de Soundgarden, por fin en Europa, tras casi veinte años de una separación realmente dolorosa. En fin, lo que significó esa banda para mí lo significó para muchos de vosotros, así que no creo que deba extenderme a ese respecto. Baste con decir que el momento en que vi en la televisión el clip de "Jesus Christ Pose" es de esos momentos en que a uno le cambia la vida. Y allí estábamos, viendo de colarnos o si nos colaban en el puto Black Circle de los huevos, ese recinto acotado justo frente al escenario para los que han pagado una cantidad extra, como un VIP para pobres, o menos pobres. En fin, la enésima idea de los organizadores para sacar más dinero. Y los que no queramos o podamos pasar por ahí, pues a meterse en los laterales bastante comprimidos. Que fue lo que algunos compañeros y yo hicimos.

En fin, la expectación era grande, y tras perder un sitio que no estaba mal por ver si podíamos penetrar en el sagrado recinto de los elegidos (Black Circle... ¡bah! Éforos, ¡cerdos endogámicos!) acabamos apretujados en el lateral izquierdo donde la vista no era demasiado buena. Pero en fin, cualquier veterano en estas lides sabe que conforme empieza la juerga se puede ir avanzando, y acabamos en unas posiciones ventajosas, canción a canción. Así que el principio fue algo deslucido tras la mítica intro de "Searching With My Good Eye Close", que nos puso a todos histéricos. Deslucido porque cuando salieron Soundgarden al escenario apenas veía unos puntitos, teniendo que echar mano de la videopantalla, y porque cuando comenzaron con la canción el técnico de sonido, o el pajarito de cristal con agua, o lo que sea que hubiera en los controles, parece que apagó la PA, o tuvo un ictus y se desmayó sobre el volumen, para pasmo de Chris Cornell, que supongo que se vio sin oirse, o sin oir su guitarra. Por suerte poco a poco el sonido iría mejorando hasta alcanzar niveles bastante aceptables. Podría haber sonado mejor, pero no creo que se pueda decir que sonara mal precisamente.
Y es que muchos botones tendrían que apagar para que esa maravillosa conjunción de tipos, Cornell, Ben Shepherd, Kim Thayil y Matt Cameron no sonaran como un martillazo en tu cara. Con la portada del Badmotorfinger de fondo la banda fue desgranando varios de sus clásicos que mejoraban en sonido y ejecución a cada momento. Dispuestos a calentar el ambiente en un nanosegundo, tras "Searching..." atacaron con "Spoonman" y "Jesus Christ Pose". ¿Puede haber un comienzo mejor? ¡Quién sabe! Soundgarden podrían hacer cien inicios distintos y todos serían increíbles.

Bien, los que no hayáis estado allí, os preguntaréis, ¿y Cornell? Pues seguro que por Internet leeréis las mil y una opiniones. Por Facebook ya he visto de todo, desde quien habla maravillas de él, hasta quien escupe sobre su nombre, decepcionado hasta límites insospechados. Pues si queréis saber mi opinión, empezaré diciendo que no puede decepcionarme lo que ya conozco. Juraría que Cornell no era Dio, y se dejaba la garganta como un salvaje sin usar quizás las técnicas más adecuadas, lo cierto es que ya en el 92 o el 94 se le escapaban gallos o rebajaba los tonos de vez en cuando, pero poco importaba, su voz era poderosa y su energía descomunal. Creo en que tiempos posteriores, conforme su voz fue perdiendo registros y poderío, su gran error fue tratar de hacer lo que ya no podía. Así que, sí, en el 2012 quien espere ver a un Cornell haciendo agudos imposibles va a quedar decepcionado. Sí, ahora en determinados momentos se apoya de efectos y retardos, y por lo general cuando antes aullaba, ahora rebaja el tono, pero también desgarra más, y no creo que se pueda discutir que sobre aquel escenario Cornell mostró un gran oficio.El Chris Cornell sin camiseta que se revolcaba por los suelos es cosa del pasado, y ahora se apoya mucho más en su guitarra, o debiera decir sus guitarras (juraría que una de ellas llevaba cuerdas de grosor estratosférico). Pero maldita sea, no estamos hablando de Ian Gillan, quizás la emoción del directo me engañe, pero dudo que se puedan cantar mejor temas como "The Day I Try to Live" o "Fell on Black Days". Desde luego entre el mal sonido y que era la primera, en "Searching..." Cornell no estuvo demasiado fino, pero conforme fue cogiendo cuerpo su voz la cosa mejoró mucho.

¿Y qué decir de la banda en conjunto? Bien, podría decirse que son casi 20 años para todos. O casi. Thayil, con su sombrero y sus pintas de profesor de filosofía jipi, parecía mayor sólo por sus canas, porque parecía que lo hubieran teletransportado desde el 96 y le hubieran dejado caer allí. Sus arreglos hindúes, sus solos y sus riffes sonaron todo lo estupendos que pudieron sonar aquella noche. Ben Shepherd estaba justo al otro lado de mi posición, así que desde lejos parecía más bien Steve Earle con pelucón. Tampoco él es el orangután loco que era en el escenario, pero por lo que me comentaron quienes le vieron más de cerca sigue conservando su mirada asesina. Desde luego su bajo sonó como uno recordaba, como mil martillos de Thor aplastando tus orejas. Y si por alguien se puede decir que no ha pasado el tiempo fue por un Matt Cameron ciclópeo, inconmensurable, atómico, arbotante, y todos los adjetivos que le queráis poner. Desde luego el haber sido el más activo de los cuatro, y además en una banda de renombre con grandes giras se notó, y en realidad sí que parecía que le hubieran abducido en el 96 y le hubieran dejado caer aquella noche en un microsegundo. Fue uno de los mejores baterías de su generación, y lo sigue siendo. Pocas baterías pueden presumir de ser un espectáculo cuando le enfocaban las cámaras por detrás en las videopantallas. Sin él Soundgarden no sería lo que son. Y es que aquella noche fueron aplastantes, desplegando todos esos riffs matadores, como en "My Wave", "Outshined" o Rusty Cage". Tan sólo me sobró su nuevo sencillo, "Live to Rise". Vale, no es mala, y en directo suena bastante mejor que en estudio, pero después de que nos sorprendieran con "Gun", y otras más oscuras aún, creí que no jugarían a promocionar ese pequeño sencillo, pero lo hicieron y creo que no fue demasiado acertado. Pero bueno, fue una pequeña pega. Para cerrar escogieron la brutal "Slaves & Bulldozers", en la cual se dedicaron a dejarse llevar como antaño, con Cornell cantando algo que aún no he identificado (desde luego mencionaba a Jesús), y el resto de la banda volviéndose más loca, hasta que Cameron dio por finalizada su función, mientras Thayil y Shepherd se dedicaron a jugar con los acoples de sus instrumentos. Y quien proteste por ese final, sencillamente, no conoce a esta banda. Tras sus jugueteos la banda se despidió cada uno en su particular estilo que todos conocemos: Cornell dio las gracias y creo que dijo que nos quería, Cameron se marchó con su sonrisa traviesa de colegial en los labios, Shepherd tiró su bajo al foso y quizás mató a un gatito en su camerino (es sólo una suposición, claro), y el último en marcharse fue Thayil, que recorrió sonriente el escenario de una punta a otra con su sombrero y una botellita de agua, mirando satisfecho al público, como si fuera a comprar el periódico de la mañana y unos churros.

Soundgarden. Leeréis muchas críticas negativas sobre ellos. Bueno, mi visión del asunto desde luego es distinta. Yo lo que espero es su nuevo disco (al igual que con Kyuss Lives!, será el verdadero reto de la banda, más que tocar en directo sus viejos clásicos), y que vengan a presentarlo a un club, o estadio, pero sin black circles de por medio, y en un lugar donde Shepherd me pueda intimidar con su mirada psicópata.

Y bien, por último señalar que las leyes de Einstein y de Newton no tuvieron efecto aquella noche. Si con lo apretados que estábamos creí que no habría pogos ni locuras varias, me equivoqué. Surgió espacio de la nada o qué se yo, pero mis músculos desde luego tuvieron que trabajar otras rondas extras más después de la locura de Kyuss Lives!

Orange Goblin, alegría moral, cansancio físico
Cansancio el mío, que conste, porque Orange Goblin estuvieron, por lo que pude ver sentado en el asfalto en la zona del escenario pequeño, bastante bien. Los vi algo empezados, y entre alguna que otra conversación me distraje en algún momento, pero desde luego los duendes naranjas salieron a ganarse al público con su asgardiano frontman dispuesto a ganarse al público uno. Ningún tema a destacar, creo que ya no distinguía ni mi propio nombre, aunque tampoco conozco su discografía demasiado a fondo. Lástima que John Garcia no saliera a cantar con ellos esa tremebunda "Made of Rats". Otra banda pendiente para un club.

Y bien, en el escenario grande la jornada cerraba con Machine Head. Me habría gustado verles, pero para no ser un veinteañero cocainómano o deportista creo que bastante habia hecho ya, así que decidí retirarme. Por lo que me comentaron algunos compañeros que se quedaron, Flynn y los suyos decidieron pasar de los clásicos y presentar su último disco. Así que como lo que yo quería eran clásicos, creo que hice bien en irme a descansar (recuerden, ¡apenas tres o cuatro horas de sueño! ¡urgh!).

E iba a hacerlo todo en un post, pero como ahora mismo ya me he cansado también de escribir, pues aquí lo dejo.

Y así empezó el momento...

5 comentarios:

Jose Ignacio dijo...

Creo que lo que aullaba Cornell en el interludio de Slavers......podría ser una especie de homenaje o versión bastarda del In My Time Of Dying de Zeppelin. Por lo demás, muy de acuerdo con tus apreciaciones sobre el maravilloso concierto de retorno de Soundgarden. Cornell me impresiono. No se donde leí hace algún tiempo que este hombre, solo con el hecho de haber vuelto a ponerse al frente de Soundgarden, ha recuperado toda la credibilidad perdida de golpe.........y es totalmente cierto. En fin, como tu, esperando ansioso el nuevo disco......

padawan dijo...

Uffff, ¡que mal organizado este año! Me da mucha rabia lo poco que se cuidan aspectos muy básicos y lo rematadamente mal planeado que tenían el asunto de las pulseras y el acceso al recinto, cualquiera con dos dedos de frente hubiera encontrado mil soluciones mejor que hacer que las dos colas para entrar se bloqueen la una a la otra ¡¡es que ya es complicado!!!

Bueno, al menos me voy con el alegrón de haber visto a Kyuss Lives y Soundgarden ¡cuando los conocí pensé que nunca llegaría a verlos! También fui con ganas a Orange Goblin pero no pude verlos enteros :(

Bounty Hunter dijo...

Parece que aprovechaste bien el viaje.
Me alegro que disfrutaras con Kyuss Live!! y sobretodo con Soundgarden.
De momento las crónicas que he leído sobre ellos són positivas.
Espero tener mi oportunidad de verlos, si se deciden a volver a girar y preferiblemente en pabellones o salas.
Si no habrá que conformarse escuchando su próximo trabajo.
Ahora toca recuperar fuerzas después de semejante despliegue d'energía
Saludos gran M!!!

Aitor Fuckin' Perry dijo...

¡¿Cómo osas perderte a Limp Bizkit?! ¡Pensaba que tú lo hacías todo for the nookie! ¡Oh!

Genialiciosa crónica, estaba ávido de leerlo todo sobre el concierto de Soundgarden y la mirada perdida de Ben Shepherd, y de paso ver cómo todo el mundo se mete con 'Live to Rise'. Lo dije en Facebook, The Cult volvieron con un medio tiempo para aquel peliculón con el sin par Nicolas Cage y Angelina Jolie y luego menudo pepinazo de disco que salió de la papada de Ian Astbury y los brazacos de Billy Duffy.

Keep the faith, haced caso a Jon Bon.

Möbius el Crononauta dijo...

Jose ignacio: sí, también me vino a la cabeza, pero si era eso, desde luego era muy bastarda. Cornell ha hecho cosas muy raras, perdió la inocencia hace mucho, como suele pasar, pero no cabe duda de que su lugar está en Soundgarden, aunque en solitario no todo lo que ha hecho es malo, ni mucho menos

padawan: yo tuve suerte, no sé si por las horas o por qué, pero por regla general, salvo para conseguir comida, no tuve que hacer demasiadas colas para nada. Pero sí, podía haber estado mejor organizado. Efectivamente, si hace pocos años me dicen que voy a ver a Kyuss (o algo parecido) y sobretodo Soundgarden, les habría dicho que estaban locos... Yo les vi, pero tengo que verles de nuevo y en un club a ser posible

Bounty Hunter: lo que pude, desde luego. Yo creo que volverán presentando disco, ya verás.

Aitor FP: ya ves, el único apellido Durst que me pone lleva un Kirsten delante (vale, es Dunst, pero aun así la imagen es agradable). En directo sonó mucho mejor que en disco, que conste, pero simplemente me pareció un bajón innecesario. Tengo fe, tengo fe, pero ya lo dijo Angela Chaning, siempre hay que tener alguna reserva...