jueves, 31 de mayo de 2012

Sonisphere 2012 Día 2



El primer bocado del día para nosotros eran Mastodon, pero nos acercamos a Getafe a ver a unos amigos, y entre cervecitas y hamburguesas, pues... Yo creo que aun se habría podido comer el cochinillo, como bien dijo Homer, siendo positivos igual veinte minutitos habríamos visto (espíritu Oddball, lo llaman), pero el conductor no pensaba que el puente estuviera allí, y con lo que tardamos en encontrar el camino y aparcar, quizás tuviera razón (pinchad ahora mismo el "Adelante" de Lone Star). Ya puestos, tampoco vimos a Within Temptation, aunque más bien quería ver a su público (femenino, para más señas), que a la banda. En fin, que Mastodon tendrán que volver para que yo los vea y me quede a gusto.

Pulseras rosa, el color del metal
Slayer dieron mucho kevlar
Poco antes de las 21 de la noche debían empezar su show Slayer, ¿Qué decir de ellos? Los reyes del thrash metal más bruto y espídico, dudo que ningún adolescente minímamente heavy no se haya vuelto loco con ellos. ¡Ah, las guitarras sangrantes de Hanneman y King! ¡La increíble técnica velocípeda de Dave Lombardo! ¡El bajo riconudo y la voz calavérica de Tom Araya! ¡Slayer! Por donde pasan no vuelve a crecer la hierba. Cierto es que alguien más experimentado que yo en ver a Slayer en directo dijo que tras cuatro o cinco conciertos acababas viendo siempre el mismo show. No sé si será cierto o no, pero para mí que era la primera vez no pude sino disfrutar con su metal sin fisuras, aun cuando Hanneman no hubiera podido acompañar a la banda, recuperándose todavía de una picadura casi mortal de una araña. Quizás Slayer no sean los reyes de la improvisación, pero personalmente lo que espero de ellos son riffs salvajes uno tras otro hasta que me sangren los oídos, no una recreación de Grateful Dead. Cada momento y cada lugar tienen su grupo. Quizás si vuelvo a verles más veces acabaré pensando que estoy viendo siempre lo mismo, pero aquella noche me dejé llevar con esas velocidades arrolladores y esos cambios rompecuellos de clásicos como "Die by the Sword", "Raining Blood", y por supuesto "Angel of Death", la locura máxima. No conozco su discografía demasiado a fondo, bien es cierto, y mentiría si digo que les escucho todos los días, pero tengo que claro que repetiría mañana mismo con ellos si fuera posible. Aunque mejor esperar y ver si cuando repita Hanneman está recuperado. Auschwitz, the meaning of pain!

Metallica, ¿metal on metal? Mainstream on metal más bien, pero amigos, ¡qué metal!
Desde luego del entorno se murió de ganas por ir a ver a Enter Shikari, así que permanecimos en nuestros puestos para ver lo que se avecinaba. Bueno, si con Slayer ya había tenido que mirar más la pantalla que el escenario, donde apenas podía distinguir los tatuajes calvíneos de Kerry King, para Metallica decidimos retrasarnos para contemplar el concierto por la gran pantalla gigante que había tras la torre VIP (¡cerdos endogámicos!), ya que intentar ir más adelante no parecía tener mucho sentido cuando no parecía haber espacio ni para el bolsón del tal Higgins. Además, uno de nuestra comitiva tenía problemas auditivos y no queríamos más problemas médicos. 
Metallica. Podría hablar mucho sobre Metallica y aquí el menda, pero de nuevo creo que mejor dejarlo para otra ocasión. En fin, ya sabéis, hubo una época en que ellos eran LA BANDA, hasta que luego vino un largo cúmulo de despropósitos y cambios de rumbo sin sentido. Así que ya fuera por motivos económicos, o porque más bien quería verles colgados de un pino, esta iba a ser mi primera vez con ellos. Pero la ocasión era perfecta: celebración del vigésimo aniversario del Black Album, que iban a tocar enterito, más viejos clásicos de la banda, lo que es decir del metal y del rock. Era como si el tiempo se hubiera detenido en 1995. Sí, el Load tiene temas aprovechables, pero dudo que alguien que estuviera allí esa noche echara en falta las canciones de ese disco. 

- He can talk, he can talk! - I can siiiiiiiing!
No negaré que no tenía alguna duda sobre el concierto, aunque siempre me encargué de defenderles (un cacho, al menos) siempre que algun amigo se burlaba de ellos y su directo. Yo decía, "bueno, bueno, ya veremos". Por otra parte el concierto no arrebató a aquellos amigos más escépticos, pero dudo que quien haya sido un gran fan pudiera salir decepcionado aquella noche. Eso sí, sabiendo que Lars Ulrich ya no es el que era (y no me refiero a sus payasadas y excentricidades, sino al aspecto meramente musical), que Kirk Hammett y sus solos nunca dirán nada a quien lleve en su corazón los solos de Duane Allman, que Robert Trujillo es un excelente y, sobretodo, contundente bajista, pero que ni toca como san Cliff ni tiene la entrega del bueno de Jason Newsted, y que James Hetfield ha pasado por muchas cosas y ya no tiene bigotes a lo Lemmy. Más, todo esto se convirtió en anécdota cuando por las pantallas vimos a Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramírez, abrumado ante la visión de tanta tumba, con la divina música de Ennio Morricone sonando de fondo. Bueno, de acuerdo, era hora de rendirse, ya me habían ganado. Para acabar de rondearlo abrieron con "Hit the Lights" (¡abriendo con el Kill'em All! Casi lloro), a la que siguieron "Master of Puppets" y "The Shortest Straw". Está claro que Metallica es uno de esos grupos que tirando de repertorio clásico pueden demolerte en dos o tres canciones. Para la cuarta canción hicieron una concesión al presente y tocaron un tema nuevo, que luego he visto que es "Hell and Back". No estuvo mal, la verdad, no es comparable a todo lo que tocaron luego, pero seguramente sea mejor que todo el Reload. Después de ese pequeño entremés comenzó la revisión del Black Album que iban a empezar al revés, con lo que la primera fue "The Struggle Within" (pepinos, hacía eones que no escuchaba esa tonadilla), aunque en ese orden realmente me empecé a poner juguetón con "Of Wolf and Man" y "Nothing Else Matters", anticipando que faltaba poco para la apocalíptica "Wherever I May Roam" (ponga aquí su ataque gratuito contra Limp Bizkit). Tras la pausa de "The Unforgiven, imaginad el resto: la chulesca "Holier Than Thou", la tenebrosa "Sad But True" y la ciclópea "Enter Sandman". ¡Buf! Muy mal tendría que hacerse para no inducir a moverse a los fans (los que tuvieran espacio). Pero Metallica lo hicieron bastante bien. Tal vez Ulrich en según que ritmos se quede algo atrás, pero Trujillo es un mastodonte, Kirk hace lo suyo tan bien o tan mal como siempre, y aunque ni todos los parches del mundo (James llevaba un bonito chaleco parcheado con los mil y un grupos) puedan competir con la imagen clásica del guitarrista, quedó claro que por muchas veces que se levante Ulrich, es Hetfield quien lleva el peso del espectáculo, desde luego totalmente recuperado físicamente. A todo ello había que sumar un montaje digno de los Stones, con pantallas gigantes, varios niveles de escenario, una pasarela, una promo del aniversario del Black Album (en la cual intentaron sin disimulo sacar al pobre Newsted lo menos posible, ¡mal!), fuegos artificiales (que siendo de donde soy no me impresionaron demasiado) y un espectacular juego de láseres (ok, ahí sí me quedé embobado) que activaron durante los bises (¡me quedé tan embobado que he tenido que buscar con qué canción fue! Fue en "One", por cierto).Bueno, si a mí y a muchos otros ya nos tenían ganados, sólo les faltaba cerrar con "Seek & Destroy". Ok, chicos, habéis ganado. De haber podido yo también habría saltado para conseguir una baqueta del maldito Lars."Seek & Destroy" es la vida, amigos, la vida.

En fin, no sé, quien les viera en la gira del Black Album y les volviera a contemplar la otra noche en Getafe, quizás solo viera lucecitas y polichinelas, pero yo salí muy contento de su concierto (el más masivo que haya visto nunca, por cierto, ¡cuánta gente, joder!), y lo mejor que podrían hacer es controlarse un poco, y convertirse en los Stones del metal dando espectáculos grandilocuentes pero cuidando el repertorio. O quizás lo hayan sido todos estos años recientes y no lo sabía. Pero lo que vi en Getafe poco tuvo que ver con lo que vi por la tele en el Rock in Rio. Sería el repertorio, sería el estar allí rodeado de melenudos, o sería que Lars Ulrich gana dos centímetros en vivo, pero amigos, ¡viva Metallica! Pero cuidemos las formas, chicos, cuidemos las formas.

Clutch, dolorosamente buenos
Dolorosamente, uno por mi estado físico, me resisto a pensar que no son los años, es el rodaje, que decía Indy. Creo que hubo momentos durante Clutch que estaba a punto del desmayo. Doloroso, por otra parte, ver a una banda de su nivel cerrando festivales tras los grandecitos y los grandes, porque ahora los festivales no los cierra el cabeza de cartel, sino los gregarios del pelotón. Pero a pesar de mis músculos cerveceros pude comprobar que su actuación del Sonisphere fue seguramente incluso superior a la del año pasado en el Azkena, quizás por estar más frescos (si no recuerdo mal acababan gira en Vitoria). Lo cierto es que Clutch no parecen ser de esos grupos que suelan fallar, y su Big Bang estilístico resultó irresistible no sólo para sus fans, diría que también para gentes del público que se acercaron sólo por curiosidad. Neil Fallon sigue siendo un gran e inquietante maestro de ceremonias, un vendedor de tónico medicinal del averno que parece fluir sobre los riffs de la banda mientras su barba desprende carisma borbónico de Kentucky (aunque sean de Maryland). Con esto quiero decir que ya va siendo hora de que Clutch reciban el trozo de pastel que merecen. Atención al nuevo disco, que no sé cuando saldrá, pero los dos o tres temas nuevos que tocaron fueron  de lo mejor del repertorio. ¡Creo que se avecina una buena!

Y bueno, aún habría podido quedarme a ver a Fear Factory, que habían retrasado su show, pero estaba muerto en vida y tampoco son la base de mi existencia, así que decidí retirarme hacia una penosa caminata mortal en busca de un coche muy lejano. Por lo que sé, el concierto de los Factory se convirtió en un gallinero (¿Burton C. Bell? ¿en serio? ¡quién lo habría dicho!), así que no me arrepiento en absoluto. Por delante me quedaba una última noche en camping, y una conducción a casa a base de Ike & Tina Turner y James Brown. ¡Cosas de la vida!

5 comentarios:

Alex Palahniuk dijo...

Tío, me han dicho que Soundgarden no estuvieron bien, y que Cornell no está en forma, qué decepción. Respecto a la crónica que haces: Clutch molan, tienen una propuesta sólida, banda para tener en cuenta. Metallica, es tal la manía que les tengo, que aunque quieran revisar el Black Album en directo, serán los eternos estafadores del Heavy. ¿Slayer? Improvisar, improvisan una mierda, pero tu nuca nunca es la misma tras verlos.

TSI-NA-PAH dijo...

Mucho chavalote veo en la foto y eso para ver viejas glorias.eso esta bien el rock nunca muere!
un abrazo

Bounty Hunter dijo...

Gran menú el del sabado. Cargado de minerales, proteínas y mucho hierro (Metal).
Y eso que no llegaste a Mastodon.
Como bien apuntas, todas esas bandas hay que vivírlas para comprender toda su grandeza escénica.
Slayer en directo són una apuesta segura. Van directos al grano y dan al público lo que espera de ellos.
Hoy en día no són una banda que me interese ver, pero no dudo que pasaría un buen y doloroso rato con sus devastadores clásicos.
Metallica tienen que hacerlo muy mal para decepcionarte. Y con semejante catálogo de temas, podrían montarse varios setlist distintos y volarte la cabeza con cada uno d'ellos.
Yo los ví en el Sonisphere de Barcelona en 2010 y salí en una nuve. Sordo y afónico, pero en una nuve.
No serán los jovenzuelos de hace 20 años, pero están en un gran momento de forma. Con sus cagadas incluidas.
Clutch no los conozco así que poco puedo decirte al repecto.
Volverte a felicitar por tu elocuente texto y el gran disfrute ante todos esas actuaciones.
Saludos gran M!!! :D

layer dijo...

yo tuve la grandisima suerte de ir en el 91 al monsters of rock de Barcelona, con metallica y luego acdc, que decir, han pasado 20 años, y han pasado para todos, estos tipos tienen merito por seguir ahí y hacer lo que hacen y seguir llenando estadios y renovando a su publico continuamente. Que gente como Ozzy, Dio (q.e.p.d), ZZTop, Status quo, Deep purple, hayan seguido en la carretera hasta ahora tiene un mérito enorme. Yo siempre defenderé a los viejos roqueros.
Me gustaría que algún grupo nuevo hiciera que se me erizase el pelo como cuando oigo las primeras notas de for whom the bell talls, o como cuando empieza el tz tz tz de thunderstruck, por poner un ejemplo, mientras eso no me pase...
lon live rock'n'roll!!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Alex Palahniuk: bueno, seguro que hubo tantos Soundgardens como asistentes, ya sabes. No sé como te lo pintaría, pero creo que también habría que ir por partes. Por ejemplo, quien diga que Matt Cameron no estuvo bien o en forma debería dejar el rock y dedicarse a las piruletas. Kim Thayil hizo su papel de siempre a la perfección, y Shepherd ahora es más sobrio, como toda la banda en general seguramente. Pero si no estar bien es no ser los Soundgarden del PinkPop Festival, pues entonces sí, no estuvieron bien. Pero si hacer sonar esos clásicos de forma tan contundente, más allá de la voz de Cornell, casi 20 años después, es no estar bien, entonces no sé de qué demonios están hablando los que te dijeron eso.
Clutch hay que tenerlos muy en cuenta. Metallica, entiendo tu manía (¿siempre la tuviste? ¿desde cuando surgió?), yo mismo hubo una época en que prefería que se hubieran separado, pero amigo, tienen unas tablas (y un repertorio) tremendo. Y Slayer son apocalípticos, y eso nos gusta.

Tsinapah: ¡claro que no!

Bounty Hunter: pues no, pero si llego a llegar, no sé que habría sido de mí. Slayer nunca fallan, Metallica se aseguraron de sonar mejor que nadie en todo el fesdtival, y respecto a Clutch, bueno, deberías empezar a seguirles la pista, son grandes. ¡Saludos!

layer: desde luego los grupos que se separan, mueren jòvenes, etc, nunca se ganarán las críticas de nadie, así que evidentemente estoy de acuerdo contigo, lo difícil es seguir en la brecha y no solo mantener sino renovar al público. Ahora, que Metallica han llevado a cabo múltiples despropósitos, también es cierto. Pero visto lo visto, me reitero, espero que ahora sigan ejerciendo de su talla de clásicos con sabiduría y buenos alimentos.