jueves, 26 de abril de 2012

Detective privado (1978)

Quizás la última oportunidad que había tenido Robert Mitchum para ser considerado como actor alejado de sus papeles de tipo duro y/o tenebroso había sido en 1970 con La hija de Ryan, pero su trabajo a las órdenes de todo un David Lean no fue lo bastante apreciado como para ser nominado, por ejemplo, a los Oscar. Así que el robusto Mitchum siguió interpretando generalmente a tipos duros y parcos en palabras, aunque durante los 70 destacó especialmente interpretando a policías y detectives, obteniendo bastante buenos resultados o al menos resultados interesantes y entretenidos de ver. Quizás este sería el caso de Detective privado, que esconde tras esa traducción (supongo que para evitar comparaciones) una adaptación del clásico de Raymond Chandler The Big Sleep

La verdad es que rondando la sesentena Mitchum podría haber sido el abuelo de Philip Marlowe, pero su porte y su carisma nunca envejecieron, y su primera encarnación de un muy maduro Marlowe en Adiós, muñeca fue lo bastante bien recibida como para no sólo adaptar otro clásico de Chandler, sino que además eligieron readaptar la novela que ya dirigiera Howard Hawks en 1946, El sueño eterno, cuya sombra era y sigue siendo muy alargada. Pero la ventaja de la readaptación es que libres del férreo código de censura de aquella era, podrían ser más fieles a la obra de Chandler, sin necesidad de enrevesar la ya de por sí complicada trama.Así que esta vez habría desnudos, sexo, pornografía, homosexualidad, y todo aquello que se tuvo que eliminar o suavizar en la versión de Hawks.

Detective privado no contaba con un Hawks tras las cámaras, ni con un William Faulkner en el guión, y desde luego no podía haber un mejor Marlowe que Humphrey Bogart, pero tenía como base una excelente novela policíaca, y un protagonista con un carisma arrollador, y es que en ese aspecto Mitchum no tenía nada que envidiar a las otras grandes estrellas del Hollywood clásico. Junto al actor se conformó un reparto consistente con buenos y avezados secundarios como Edward Fox, Sarah Miles (una actriz con una extraña sensualidad y un rostro ideal para encarnar a locas), o un Oliver Reed que quiso participar en la producción sólo para trabajar junto a Mitchum (las cuentas del bar debieron ser atómicas). Además aparecía una Joan Collins en plena etapa MILF y veteranos como Richard Boone o un envejecido James Stewart en uno de sus últimos trabajos (he leído por ahí una supuesta cita de Mitchum bastante gráfica: The picture was all about corpses, but Jimmy looked deader than any of them (!). 

Las comparaciones son odiosas y comparar Detective privado con el clásico de Hawks sería absurdo, pero como adaptación fiel de la novela imagino que esta película sale ganando, sin cortapisas para reflejar los elementos más macabros que surgían de la mente de Chandler. Detective privado es una entretenida adaptación de un gran material policíaco, ofrece algunas buenas interpretaciones y nos permite disfrutar del gran Mitchum y eso siempre es bueno. No creo que cambie la vida de nadie, pero como suelo decir por aquí, es una buena opción para cualquier tarde aburrida de domingo.

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