lunes, 5 de marzo de 2012

Agente 007 contra el doctor No (1962)

El próximo mayo se cumplirán cinco décadas de fiebre Bond en el mundo del celuloide, aunque hubo una época muy lejana en que el personaje de 007 todavía no era realmente popular en Norteamérica, más concretamente en los Estados Unidos, lo que equivale a decir que medio mundo todavía no había fijado la atención en él. El otro medio lo consideraba propaganda capitalista de lo más barata. Sin embargo era lo bastante popular en Europa para que Ian Fleming, ex-agente de la Oficina de Inteligencia Naval, se hubiera forrado vendiendo libros de su duro, elegante y mujeriego espía al servicio de Su Majestad. Fue en 1961 cuando la venta de libros de James Bond subió como la espuma en yanquilandia, casi por casualidad, debido a la publicación de una lista con los diez libros de cabecera de John F. Kennedy, entre los que figuraba precisamente uno de los títulos de la saga, From Russia, with love. Por supuesto todo lo que hacía el sacrosanto presidente despertaba curiosidad y admiración, así que la publicidad gratuita que el jefe de la nación, tan mujeriego o más que James Bond, hizo a la obra de Fleming fue de esas que no se podían pagar con dinero (como así fue). Pero lo cierto es que para entonces ya se estaba preparando una adaptación cinematográfica del amigo James. De hecho, ya se existía una filmación que, paradójicamente, se había realizado en los States.

La primera vez que James Bond había aparecido en una pantalla fue en 1954, cuando la CBS adaptó para un episodio de su serie Climax! la primera novela de Fleming, Casino Royale. Aunque la emisión de la historia de Bond no cambió la historia de la televisión norteamericana fue lo bastante bien recibida como para que tanto Fleming como algunos productores de cine pensaran en hacer una adaptación a lo grande, como correspondía a las aventuras del agente 007. En un principio Fleming pensó en trabajar con Alexander Korda, pero éste no se mostró demasiado interesado. A continuación entró en escena Kevin McClory, quien se había establecido como productor hacía poco. Él y Fleming acordaron crear una película o una serie, y para ello el escritor se reunió con otros guionistas para elaborar una historia totalmente original para la primera gran adaptación de Bond. Se habló de obtener a Hitchcock como director y a Richard Burton como protagonista. Pero ni el gran director ni el estupendo actor mostraron interés y los tratamientos que habían escrito Fleming y sus compañeros quedaron archivados en un cajón. Pocos años después Fleming los desempolvó para crear una nueva novela de Bond, Thunderball, lo que le valió una demanda judicial por parte de sus ex-colaboradores.

El año era 1959, y mientras el proyecto de McClory se desvanecía, entraba en escena el productor Albert R. Broccoli, un hombre duro hecho a sí mismo que estaba destinado a convertirse en el verdadero motor tras la exitosa saga de Bond. Después de toparse con 007 Broccoli, especializado en producir cintas de acción y aventuras rápidas, baratas y que dieran beneficios, vio en seguida el potencial del personaje de Fleming, y se dispuso a comprar los derechos de las novelas. Sin embargo el productor canadiense Harry Saltzman se le había adelantado. Broccoli le propuso recomprarle los derechos, pero Saltzman rehusó. Sin embargo le propuso una asociación para coproducir entre los dos una gran película de Bond. Broccoli aceptó, y así nacía EON Productions, la productora que iba estar detrás de prácticamente cada película de 007.

Comenzar la saga con la primera novela, Casino Royale, estaba descartado, ya que los derechos de ésta pertenecían a la CBS. La idea era continuar con el guión de Fleming (que pronto iba a editarse como Thunderball) o con la sexta obra de la saga, Dr. No. Sin embargo Saltzman y Broccoli se toparon con muchas dificultades para obtener financiación de los grandes estudios de Hollywood. Los capos de Tinseltown argüían que o bien las historias de Bond eran demasiado violentas y tenían demasiado sexo, o simplemente que aparte de los fanáticos de las novelas de espías, el ciudadano medio norteamericano no sabía nada del tal 007. La cosa comenzó a cambiar tras abril de 1961, fecha en que se dio a conocer la famosa lista de libros favoritos del presidente. Cuando la repercusión en las ventas de novelas de Bond tuvo su efecto de repente el agente británico ya no parecía tan violento ni tan sexista. Finalmente Saltzman y Broccoli firmaron un acuerdo con United Artists y se dispusieron a llevar a cabo lo más difícil: encontrar al actor idóneo para encarnar a James Bond.

Los dos productores querían tener una participación activa de Ian Fleming en el desarrollo de la producción (algo de lo que sin duda acabarían arrepintiéndose) de lo que ya estaba decidido que sería la trama de Dr. No. Se ha escrito mucho y barajado muchos nombres sobre las sugerencias que Fleming realizó para el reparto. Se dice que quería a su primo Christopher Lee (¡sí! hasta hace dos días yo tampoco lo sabía) como el malvado No, aunque también propuso a su amigo Noel Coward para el papel de villano. Parece que su candidato más firme fue el actor Richard Todd. Por su parte, Saltzman y Broccoli habían pensado en Cary Grant para interpretar a Bond, pero aparte de su enorme sueldo de estrella, ya barruntaban la idea de realizar varias películas de 007, algo a lo que Grant evidentemente no iba a estar dispuesto. En esta etapa se pensó también en un futuro Bond, Roger Moore, para el papel, pero se le descartó por ser demasiado joven. Otros nombres barajados fueron el de Patrick McGoohan, James Mason o el de David Niven. Al mismo tiempo la productora organizó un concurso para encontrar al perfecto James Bond, una curiosa forma de casting que reportaría publicidad gratuita al mismo tiempo, siguiendo el modelo de la búsqueda de Escarlata O'Hara. El ganador fue un modelo de 28 años que según los productores tenía un aire a lo Gregory Peck. Lo que no debía tener es su talento, y al final no fue elegido.

Encontrar a un director adecuado fue menos complicado. Como producción británica era lógico contratar a un cineasta de la madre patria. Se contactó con directores como Guy Hamilton o Val Guest, aunque finalmente el elegido fue Terence Young, formado en la compañía de Broccoli Warwick Films. Mucho del aspecto final de Bond y su mundo se debería a la contribución de un joven pero entusiasta Young, quien además decidió aportar al mundo de 007 algo de humor familiar que iba a servir, según él, no sólo a rebajar la tensión de la audiencia entre tanta violencia y sexo, sino que también rebajaría las objeciones de los censores a toda esa violencia y todo ese sexo. Para los productores, Young, un tipo de mundo, refinado y con clase, era la verdadera encarnación de James Bond y el modelo a seguir para el personaje.

Como cabría esperar, hay varias historias de cómo Sean Connery llegó a la esfera de los productores. Que si les presentó un amigo común, que si Saltzman le vio en On the Fiddle. Lo cierto es que el Connery bruto, desastrado y de espesas cejas que se presentó a la audición no parecía un hombre de mundo sino un pastor de las Highlands, pero Broccoli quería para interpretar a Bond a un actor "con pelotas", y en su interpretación magnética Connery demostró que de eso iba sobrado. Además, parecía más factible refinar a un cabrero que embrutecer a un gentleman. Y de todas formas habían percibido en él cierto gracejo natural que iba muy bien con el papel. Así que una vez tuvieron claro que Connery era su hombre, le dejaron en manos de Young, quien se llevó al actor de viaje por restaurantes caros, casinos y sastres en una extraña versión masculina de Pretty Woman.

Para interpretar al villano No, y tras el rechazo de Max Von Sydow, quien prefirió interpretar a ese curioso Jesucristo modelo 28 de junio, el elegido fue finalmente Joseph Wiseman, quien ya había demostrado ser un villano excepcional en un gran episodio de The Twilight Zone (aunque, al menos en su versión doblada, su doctor No se queda en poco comparado con su actuación en la mítica serie). Bernard Lee, elegido para encarnar a M, el burocrático y profesional jefe de Bond, quedaría asociado a la franquicia hasta la muerte del actor. El amigo americano del espía inglés, Leiter, sería interpretado en esta ocasión por el ínclito Jack Lord, futuro protagonista de Hawai 5-0. Para encarnar a la primera heroína Bond del cine se pensó en Julie Christie, pero aunque era una buena actriz no parecía lo bastante sensual para el papel (viéndola en Doctor Zhivago cualquiera lo diría, pero bueno). Aunque si lo que se buscaba era voluptuosidad a raudales, desde luego dieron en el clavo cuando contrataron a Ursula Andress, destinada a dejar a medio mundo sin habla con su atómica aparición desde las aguas cual Venus de Botticelli. Las otras chicas Bond de la película serían Eunice Gayson (el ocasional ligue del espía) y Zena Marshall, la belleza malvada de turno.

Si por algo había sido elegida la trama del malvado No era porque iba directa y al grano, y al tener lugar en único lugar, Jamaica, ahorraría costes de producción. Los primeros tratamientos del guión habían derivado hacia historias de un extraño culto al Dr. No, un dios mono para los isleños, que había aprovechado el villano de turno para reclutar a sus malutos; con el tiempo esta idea desechada inmediatamente por Broccoli acabó dando pie al delirante rumor de que en los primeros borradores los guionistas habían decidido convertir al doctor No ¡en un mono! Lo cual habría dado para todo un momento "con guionistas" al mejor modo Simpsons.

El presupuesto del film iba a ser modesto (un millón de libras), de los que apenas unos cuantos miles fueron destinados a los decorados de la base submarina del malvado No, de la cual debía encargarse Ken Adam, quien ya había demostrado su valía en Sodoma y Gomorra. El diseñador de producción protestó por la ínfima cantidad que le daban para levantar toda una base, a lo cual le respondieron con una tímida subida de su presupuesto de seis mil libras más. A pesar de lo corto de su presupuesto Adam se las arregló para alcanzar y superar todas las expectativas, incluidas las de un Stanley Kubrick quien se aseguró de tener a Adam a su lado para ¿Teléfono rojo?, volamos hacia Moscú.

Bond, James Bond

Aunque finalmente Agente 007 contra el doctor No tuvo una buena acogida y dio amplios beneficios pese a su ajustado presupuesto, no pudo competir con todo el lío de los misiles de Cuba que dejó las aventuras de Bond en una mera anécdota. Habría que esperar a la secuela para que la saga Bond se volviera multimillonaria y y se convirtiera en lo que hoy todos conocemos, pero el personaje obtuvo un buen debut marcando las pautas generales de lo que habría de ser el Bond del cine, presentando en sociedad, además, a Sean Connery, el que es para muchos, aún a día de hoy, el mejor James Bond de todos.

El arranque de la película es hoy ya iconografía pura del cine, con ese cañón de pistola apuntando a un agente, que se mueve rápido y dispara primero derribando a su misterioso oponente, para a continuación dar paso al mítico "James Bond Theme" arreglado por John Barry, cuyo nombre quedaría para siempre ligado con una de las músicas cinematográficas por excelencia, dejando en el olvido al autor de la misma, Monty Norman. Los créditos de Agente 007 contra el doctor No aun no iban a estar a la altura del magnífico refinamiento pop sensual de las películas posteriores, ofreciendo unas siluetas danzantes de discoteca de la época demasiado poco universales, aunque al derivar la música en un simpático estándar caribeño se daba pie para una estupenda transición a los créditos al film.

Agente 007 contra el doctor No sentó tanto cinematográfica como estéticamente las bases para toda la franquicia, aunque sus hallazgos aun debían desarrollarse y explotarse aun más. De todas formas ahí estaban los trajes caros, las mujeres objeto, los villanos megalómanos, los coches caros, los toques de humor, y general lo que era la obra de Fleming tamizada por los productores y Terence Young para el consumo masivo. Sean Connery se destapaba como una perfecta combinación del espía sofisticado y el hombre rudo y mujeriego, y dicen que incluso Ian Fleming, quien puso el grito en el cielo la primera vez que le vio en pantalla, acabó aceptándolo como el mejor Bond que uno podía imaginarse. Estaban además la esplendorosa Andress en bikini, el malvado genio del mal con base secreta, la mención a la terrible SPECTRA, la simpática Moneypenny, el martini mezclado, el whiskey con hielo, la Walther PPK, y una sensualidad desbordante que hizo al Vaticano clamar contra la película.

Por otro lado aun faltaban en esta primera entrega los inestimables gadgets de Bond (aunque aquí aparece el futuro Q), sus coches trucados, las trepidantes escenas de acción (por ejemplo las persecuciones en coche de la película todavía recurrían a las típicas transparencias del cine clásico) y quizás guiones algo más consistentes, pero desde luego no cabe duda de que todos los ingredientes que hicieron tan exitosa la saga estaban ya aquí. Personalmente sigo opinando que el doctor No (es decir, Wiseman) podría haber dado más de sí, como quizás globlamente toda la película, pero desde luego Agente 007 contra el doctor No era un buen comienzo, aunque sin duda lo mejor estaba por llegar.

6 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Este Sean era un crack.

Agente Cooper dijo...

Otra crónica de antología, Crononauta. Mi preferida de la saga es "Goldfinger" y soy también de los defensores de Daniel Craig aunque como Sean ninguno.

Saludos

Ginebra dijo...

Siempre me gustaron las pelis de Agente OO7 y mi preferido era Pierce Brosnan, siempre me ha parecido que hacía este papel estupendamente, con ese aire de gentlemen inglés que tiene el tipo. Un tío con glamour...
Besos con licencia para matar...

Dr. Quatermass dijo...

¿Vas a hacer toda la saga? Que Güay igual podría aprovechar para revisarla, que hay algunas que ni he visto!

Möbius el Crononauta dijo...

supersalvajuan: vaya que sí

Agente Cooper: gracias. Yo no he visto toda la saga, y de Daniel no he visto ninguna tampoco, pero imagino que coincido sobre Goldfinger.

Ginebra: Pierce fue el más elegante sin duda, supongo que era un gran James Bond para los nuevos tiempos.

Dr.Quatermass: toda la saga no, eso sería un trabajo de chinos (y Cinemagnificus ya se ha encargado de ello de todas maneras), creo que me animaré con las de Sean, y luego ya veremos.

loopulo dijo...

pedazo de articulo y pedazo de peli tambien! de las mejores de bond sin duda aunque como bien dices aun no estaban todos los ingredientes que asociamos a sus pelis.Y definitivamente el Dr No deberia haber salido mas!