domingo, 12 de febrero de 2012

Templario (2011)

Ah, ¡violencia violencia violencia! Sí, de vez en cuando viene bien dejarse llevar por el gusto de la sangre por la sangre y deleitarse con brazos cercenados y salpicaduras rojas por doquier, y por lo que tengo entendido en la Edad Media había bastante de eso. No, supongo que no se podría decir que el guión de Templario sea tan sólido como el castillo de Rochester, pero disimula bien con otras cosas que la hacen ideal para un domingo frío, aburrido, tal vez resacoso, y en el que no apetece hacer trabajar mucho al cerebro. Aquí hay buenos, malos, y un castillo que tomar, fin del asunto.

La historia tiene a lugar a principios del siglo XII, donde el malvado por excelencia de las pelis medievales situadas en Inglaterra, el rey Juan, se ha pasado de tiránico y gran parte de sus barones le han hecho firmar la Carta Magna, por la cual le recortan sus poderes divinos. Pero evidentemente el monarca maluto no está dispuesto a ceder poder así como así, y recluta a un ejército de daneses con el que trata de recuperar el país de las manos de los barones. Y para empezar deberá tomar el castillo de Rochester, defendido por unos pocos hombres entre los que hay, por supuesto, un caballero del Temple.

La película es como una mezcla entre El Álamo y Braveheart, en la que la historia es más una excusa para mostrar combates a lo Peter Jackson meets Mel Gibson que otra cosa. Y por eso es una buena candidata para pasar un rato lindo disfrutando con mandobles que cortan cabezas, brazos y torsos y la aparición de los muy añorados onagros en muchas otras cintas con asedio (si sois locos informáticos de la saga Total War desde luego ésta es vuestra película). Por supuesto no faltará el momento tensión sexual de algún modo romántica entre el duro Templario y la señora del castillo, que se dedica a acosar al pobre hombre hasta que envía sus votos a tomar viento. Lo de la chica protagonista sí que es un asedio y no la tontería de los atacantes daneses. Si el rey Juan hubiera puesto esa tenacidad en tomar Rochester la plaza habría caído en cuatro días.

El protagonista fortachón, duro y silencioso es uno de los muchos actores recios que hay ahí fuera (James Purefoy), que ya se ha dejado en otras cintas de acción y aventuras en plan Solomon Kane o John Carter. Para darle una pátina de calidad al asunto han rodeado a Purefoy de carismáticos secundarios y excelentes intérpretes como Derek Jacobi, Charles Dance, Brian Cox o Paul Giamatti, que pasan todos por allí lo más deprisa que pueden para que les den el cheque y largarse a hacer otra cosa que les interese más.

En fin, Templario, si no la véis no pasará nada, pero tampoco ofende.

4 comentarios:

Víctor Hugo Sánchez Salamanca. dijo...

Lo de que "tampoco ofende" no es mala noticia, viendo los truños que suelen aparecer en la pantalla grande (de la chica ya ni hablamos claro:)

A ver si me la encuentro por ahí.

¡Hasta luego!

Tarquin Winot dijo...

Ya había oido que la cinta era una ensalada de miembros aderazada con sangre y sudor..... en la próxima resaca me la pimplo.

raúl fdz pacheco dijo...

pues le tenía yo recelo a esta peli, fíjate, pero si dices que es medio digna me sobra, para degustar así, en plan findesemanal.

Möbius el Crononauta dijo...

Víctor Hugo: cireto es que hay chicas y chicas...

Tarquin Winot: está bien eso de pimplar

raúl: e infinitesimal, así cuando no haya mucho rato