miércoles, 22 de febrero de 2012

A quemarropa (1967)

¡Pop y Lee Marvin! Pop en el sentido más amplio de la palabra, el que aglutina las sopas Campbell hechas arte y las alucinaciones de Antonioni o Godard, para una trama de venganzas y mujeres florero en una película de lo más curiosa. No, no parece que diseñaran esta película pensando en el Día de la Mujer. De haberla rodado veinte años después habría llevado una letra de Axl Rose. Y ahora que ya he dado mi titular sensacionalista, hablemos un poco de A quemarropa.

Primero se estableció como estupendo villano de la gran pantalla, para luego demostrar que podía manejarse sin problemas como protagonista. Era Lee Marvin, tipo duro por excelencia, más versátil de lo que hubiera podido parecer, y dueño de un carisma aplastante. Su química junto a la aristocrática Angie Dickinson había quedado más que demostrada en Código del hampa, por lo que, como suele suceder en estos casos, alguien pensó que debían repetir la jugada. Se tomó como punto de partida otra novela negra y para dirigirla se optó de forma algo curiosa por un joven John Boorman, que acababa de debutar dirigiendo a The Dave Clark Five en una de tantas películas de la época al servicio de un grupo de pop siguiendo la estela de Help! y demás.

La trama no es demasiado enrevesada: Lee Marvin es una suerte de criminal profesional a quien un amigo (el estupendo John Vernon en lo que prácticamente fue su debut valiéndole un introducing) en apuros económicos pide ayuda para dar un golpe en la abandonada prisión de Alcatraz, utilizada por una organización criminal para sus chanchullos. Pero el malvado amigo no sólo le quita su parte del botín y a su novia, sino que le descerraja un par de tiros y lo deja en una celda creyéndolo muerto. Pero por supuesto Lee sobrevive y vuelve a las calles de San Francisco buscando venganza. Por el camino se encontrará evidentemente con Angie Dickinson, que hace de la hermana de su ex-novia.

Que A quemarropa es hija de su época es innegable, y queda bien patente ya desde su arranque con un montaje de idas y venidas en el lugar y el tiempo que habrían dejado a Sófocles tiritando, y alguna escena cuanto menos poco ortodoxa (¿Vernon pidiendo ayuda a Marvin tirados en el suelo cogiéndole de los pelos en una sala a rebosar de tipos? ¡OK!). Eran los tiempos en que la psicodelia estaba de moda y comenzaba a invadirlo todo, Hollywood incluido, y por lo tanto los directos podían juguetear (a alguno imagino que hasta le obligarían a ello, aunque no creo que sea éste el caso) con los montajes, los ritmos y los planos. Desde luego Boorman aunque aún le faltaba madurez nunca fue un mediocre y nos regala algunas imagenes curiosas y jipiodes pero interesantes cuando no bastante logradas, pero también es cierto que en otras ocasiones la experimentación resulta tanto excesiva, sobretodo teniendo en cuenta que cuando salimos a la calle no hay minifaldas ni trajes chillones ni carteles anunciado el próximo concierto de Love. Pero no temáis, la mayor parte de los jugueteos cinematográficos de la Era de Acuario se concentran en el arranque del film, después simplemente nos salpican con algunos saltos atrás en la cronología. De todas formas si no hubiera sido por estas películas y Sergio Leone no habríamos tenido los montajes de Tarantino. De hecho lo que el cine de Tarantino supuso en en el cine actual es el equivalente de lo que films como A quemarropa significaron en su día, rompiendo moldes y mirando a los géneros con un descaro absoluto.

Pese a lo moderno de su propuesta visual, la trama simple y al grano bebe directamente de las fuentes del hard boiled con más testosterona, lo que conlleva poca presencia de las nuevas causas feministas que como tantas otras estaban bajo el amparo de la revolución hippie. Por no haber ni siquiera hay un equivalente de una Lauren Bacall audaz y de lengua lacerante. Desde luego el papel de Angie Dickinson no va por ahí, a pesar de que la actriz siempre desprendió un halo de mujer elegante y bella pero fuerte (otra cosa es que esa impresión se acabara trasladando a sus papeles). No, aquí no hay nada de eso, y Lee Marvin se pasa la película manejando a las mujeres como si fueran maniquíes de pruebas de choque (en su descargo hay que decir que su personaje trata como muñecos a todo el que se le cruza por delante) ya que tras ser traicionado ya no tiene mucho hueco para el amor. Y es que hay que dejar claro que el personaje tenía su corazoncito y tenía sus momentos románticos con su novia, como queda plasmado en uno o varios flashbacks. Pero claro después de ser tiroteado la cosa cambia, y Marvin entra en modo berserker que al fin y al cabo es lo que todos deseamos, que haya acción y violencia, que para eso el género se llama hard boiled.

Quizás de no haber estado protagonizada por el gran Lee A quemarropa sería menos recordada hoy en día; desde luego no alcanza la excelencia de los policíacos de Don Siegel, por poner un ejemplo cercano (Siegel dirigió Código del hampa), pero resulta un interesante, o cuanto menos curioso, ejercicio de reinvención de género y elasticidad plástica. Y a quien estos términos cinematográficos de universidad le importen poco, pues qué mayor aliciente que Lee Marvin buscando venganza. ¡No se puede pedir más!

Y no, en realidad no es para tanto, esto no es anuncio español de ollas...


8 comentarios:

David dijo...

Mmmmm..
Termino de leerme ayer mismo las dos adaptaciones de Darwyn Cooke de las novelas de Parker (bueno, la primera ya la había leído; la he vuelto a leer).
No he visto el remake que hizo Mel Gibson... y esta... pues un poco lo que dices, pero Lee Marvin está que se sale.
Espera, que hice un comentario por un blog vecino.Aquí :

"La revisé hace unos meses. No ha envejecido. Pero no sé si gran parte de su encanto (para mí) reside más que en la labor del novato Boorman en la fuerza que desprende Lee Marvin en la pantalla, que aquí impone más que en anteriores papeles (como el de Liberty o el matón de Los sobornados). Curiosamente, en Código del hampa tiene un papel "similar", pero en aquella parece un tío listo (aunque la cosa salga mal) y aquí parece otra cosa...la venganza personificada que no se detiene ante nada. Ya conocía el enlace en inglés de las novelas de Parker. Darwyn Cooke de adaptar sus dos primeras novelas al cómic (pero aún no las he leído). Un saludito."
Pues eso, sólo que ya he leído las de Cooke.

José Fernández dijo...

Mmm... No me voy a leer el post porque quiero verla primero. Lee Marvin, como dice David es capaz de despertar mi interés hasta en las peliculas más disparatadas que hizo, lease, La Leyenda de la Ciudad Sin Nombre. Coñitas que nos traiamos en un bar en el que curre hace tropecientos mil años con un single en el que por un lado "cantaba" Lee y por el otro Clint Eastwood. Vamos, que si un día se encontrasen este single y Chuckelo Norris el universo se plegaría sobre mismo mientras se hace de aguas menores y mayores al mismo tiempo.

supersalvajuan dijo...

Lee Marvin, en una calle oscura y con ganas de bronca... que envidia

Tarquin Winot dijo...

Siempre he tenido debilidad por este hombre. Como comentas, simplemente por su presencia en una pelicula merecía la pena pagar el precio de la entrada. Valga como prueba que la versión con Gibson no la vio ni su padre.

Il Cavaliere dijo...

Si tuviera tiempo, revisitaría todo lo que comentas...tio es que esto que haces es muy fuerte...soy tu fan number 1


un abrazo

Kinski dijo...

Solo he visto A quemarropa una vez pero con un doblaje reciente que metia miedo de malo. A ver si la veo en V.O. y la puedo disfrutar en condiciones.

Viva Boorman!.
Viva Marvin!.
Viva Honduras...

El Bueno de Cuttlas dijo...

Gran película, yo la vi en versión original y es una gozada, cine de acción bien hecho y con sello de autor. Narración fragmentada, estética cuidada, pasajes oníricos y la inmensa presencia de Lee Marvin. También ayuda la preciosa Angie Dickinson, bien es cierto. Muy buena.

Un saludo

Möbius el Crononauta dijo...

David: no sé si envejecer, pero diría que algunos tics, recursos o como los quieras llamar sí que han quedado algo desfasados, aunque hablo de momentos concretos aquí y allá. Yo no he leído nada, pero desde luego Marvin haciendo de duro no tiene precio.

José Fernández: La verdad es que "La leyenda..." tiene su encanto, incluso con el bueno de Lee desparramando. ¡O quizás precisamente por eso!

supersalvajuan: vaya

Tarquin Winot: yo por ejemplo no la he visto. Supongo que no merecerá mucho la pena.

Il Cavaliere: por los comentarios deduzco que lo eres. ¡Gracias mil por tu apoyo!

Kinski: yo la vi con el doblaje de la época. Viva viva ¡viva!

El Bueno de Cuttlas: Angie es la elegancia personificada. Estupendo el plano en el ascensor, por ejemplo.