martes, 7 de febrero de 2012

Alguien voló sobre el nido del cuco (1975)

I have to remind him, I shared part of my producing back-end (credit) with him, so he ended up making more money off that movie than he had in any other picture. Michael Douglas acerca de su pequeño affaire familiar.

All I can say is I loved being hated by you. Louise Fletcher en el discurso de agradecimiento de los Oscar.

Es una de las decepciones familiares más famosas en el ingente anecdotario de Hollywood. Y también es uno de los mayores éxitos de crítica y público que haya cosechado un film tras la Segunda Guerra Mundial. Y a su vez es un emblema del nuevo cine de vía comercial pero comprometido que marcó el segundo lustro de los 60 y especialmente los años 70. Es, en definitiva, uno de los grandes clásicos del cine hollywoodiense. Y como ocurre en muchos de estos casos, todo empezó con una novela.

En 1962 el libro de Ken Kesey One Flew Over the Cuckoo's Nest se convirtió en una sensación nacional, vendiendo carretillas de ejemplares y convirtiéndose en la atención de muchos críticos sesudos. Su trama situada en un sanatorio mental, su canto a la libertad individual y el ataque a las técnicas de control que se ejercían sobre los pacientes de manicomios y casas de reposo subyugó a miles de lectores y la obra no tardó en convertirse en una referencia obligada en muchas universidades. A finales de 1963 se realizó una adaptación teatral para Broadway que no logró cosechar el mismo éxito de la novela. Sobre las tablas Kirk Douglas se convirtió en el vital y rebelde McMurphy y Gene Wilder en el tímido Billy Bibbit. Kirk ya había estado detrás del proyecto desde el comienzo, y tras haber leído un avance de la novela de Kesey y comprender las posibilidades que aquella magnífica historia ofrecía, se aseguró los derechos cinematográficos de la misma antes incluso de que estuviera publicada.

Sin embargo aunque Kirk se las prometió felices se encontró con que ningún estudio estaba dispuesto a financiar aquella peligrosa historia sobre locos y lobotomías que todos juzgaban claramente anticomercial. El tiempo pasó y a principios de los 70 Kirk todavía no había podido colocar su ansiado proyecto, pero su hijo mayor Michael se había convertido en una de las estrellas televisivas del momento gracias a Las calles de San Francisco, serie que no sólo le había proporcionado bastante fama sino que además le había permitido hacer sus primeros pinitos como director. Douglas hijo estaba decidido a no conformarse con interpretar, y tenía en su mente convertirse en productor. Era cuestión de tiempo que alguien sumara dos y dos.

Al parecer fue Kirk quien hizo esa suma, convencido de que su nombre ya no bastaba para sacar adelante aquel proyecto. A pesar de que el interés en la novela había revivido gracias a nuevas adaptaciones, nadie quería producir aquella película. Por lo tanto decidió vender los derechos, pero alguien le hizo cambiar de opinión. Fue su hijo Michael, que en aquel momento estaba en la cresta de la ola gracias a la televisión; le pidió la cesión de aquellos derechos, ya que quizás él lograría mejores resultados. Sin embargo durante dos años Michael llamó de puerta en puerta obteniendo las mismas respuestas que había cosechado su padre la década anterior. Finalmente Douglas hijo llamó a la puerta correcta, la de Saul Zaentz, un productor que había hecho su fortuna en el sello de música jazz Fantasy Records, principalmente gracias a haber fichado a la Creedence Clearwater Revival. Zaentz estuvo de acuerdo en participar como coproductor siempre y cuando Michael pudiera asegurarse a un actor de renombre.

¿Podía ser Kirk Douglas ese actor de renombre? Desde luego no parece haber dudas de que Kirk había cedido los derechos sobre la novela esperando ser él quien interpretara a R.P. McMurphy, como ya había hecho en Broadway. Donde difieren las versiones es en lo que pasó a continuación. Algunos abogan por la más bondadosa versión de Kirk decidiendo que ya era demasiado mayor para el papel, mientras que muchos otros creen más bien que fue Michael quien, en cierta manera, traicionó a su padre decidiendo buscar en otra parte a un actor más joven. Las primeras opciones de Douglas Jr. fueron Marlon Brando y Gene Hackman, que no se mostraron interesadas. Durante un tiempo Michael consideró seriamente a Burt Reynolds, al parecer por sugerencia de Milos Forman, pero quizás lo consideró demasiado arriesgado o alguien le disuadió de fichar al hombre del gran bigote. Mientras trataba de dar con el actor correcto el hijo de Kirk contactó con el director Hal Ashby para saber si estaría interesado en dirigir la adaptación de la novela, pero al parecer Hal estaba más interesado en encontrar un proyecto viable para Jack Nicholson, a quien acababa de dirigir en El último deber. Fue así como Michael comenzó a considerar a Nicholson para el papel de McMurphy, idea que acabó de cristalizar después de quedar maravillado, como muchos otros, por la interpretación de Jack en El último deber.

Pero además de la popularidad que ya arrastraba Nicholson desde Easy Rider la aclamada El último deber le convirtió en uno de los actores más solicitados del momento, por lo que Michael no lo tuvo fácil atraer la atención de la estrella. Al parecer recurrió a Anjelica Huston para que le hiciera saber lo que se traía entre manos, y que pensaba enviarle la adaptación que había preparado el guionista Bo Goldman. Cuando Nicholson leyó aquel guión no tuvo que saber nada más y pospuso todas sus demás ofertas. Con Jack a bordo Michael se aseguró el apoyo de Zaentz, por lo que el film podía por fin comenzar a concretarse.

Tras la negativa de Hal Ashby el hijo de Kirk decidió tantear a Milos Forman enviándole el libro. Forman aceptó, y según comentaría mucho después, a principios de los 60 Kirk ya había contactado con él en Checoslovaquia para que dirigiera la película, pero la censura no le hizo llegar la novela, por lo que Kirk creyó que Milos nunca respondió y éste pensó que el actor decidió no enviarle nada. Para Michael y Zaentz el estilo hiperrealista de Milos sería estupendo para su aproximación documentalista a la novela.

El proyecto ya arrancó con problemas cuando los primeros tratamientos del guión, escritos por el mismo Ken Kesey, fueron rechazados por Forman y Douglas. Kesey quería conservar las referencias alucinógenas de la novela basadas en sus propias experiencias vitales con las drogas, y la narración del Jefe Bromden, mientras que Douglas buscaba una aproximación muy realista a la trama. La ruptura entre el autor y los productores no fue amistosa y acabaría en demanda judicial. Fue entonces cuando le encargaron una nueva adaptación a Goldman, que a su vez sería refinada por Lawrence Hauben.

Con Jack a bordo Douglas y Zaentz doblaron el presupuesto hasta los tres millones de dólares, asegurándose además la distribución de la United Artists. Tras el estreno de Chinatown en junio de 1974 los productores seguían enfrascados en el perfeccionamiento del guión, por lo que Nicholson obtuvo permiso para irse a rodar Dos pillos y una herencia junto a Warren Beatty (aquel debió ser uno de los rodajes más pillos del año).

El rodaje iba a comenzar en enero de 1975 en la localidad de Salem, donde estaba situado el Oregon State Hospital for the Insane. El plan era rodar en un manicomio real, con pacientes reales como extras y secundarios, que se mezclarían entre el reparto y colaborarían mano a mano con el equipo técnico. El manicomio de Salem fue elegido porque su director, Dean R. Brooks, les ofreció una colaboración total. A cambio y como gesto de agradecimiento Douglas le ofreció el papel del director del centro, lo cual Brooks aceptó encantado. Su primera escena frente a Nicholson sería en su mayor parte improvisada.

Además de pacientes reales la idea de Forman era buscar actores totalmente desconocidos que acompañaran a Nicholson. Se buscaron a actores entre pequeñas compañías teatrales, de donde surgieron Christopher Lloyd y Brad Dourif (ambos debutaron en el cine con esta película), secundarios poco conocidos como Scatman Crothers o actores de poca experiencia como Danny DeVito, quien retomaba su papel de la versión teatral offBroadway de1971. Encontrar a un indígena lo bastante alto para encarnar al Jefe fue realmente difícil, hasta que un secundario con un pequeño papel, vendedor de coches en la zona, les habló de Will Sampson, un enorme indio de Portland. Sampson se dedicaba a pintar y dibujar, y se mostraría como un estupendo actor natural. Además su papel no iba a tener muchas frases. Para el papel crucial de la malvada enfermera Ratched se barajaron nombres como el de Anne Bancroft, Geraldine Page, Jane Fonda e incluso Angela Lansbury (¿imagináis a la mítica Jessica Fletcher puteando a los pacientes? Eso sí que habría sido alucinógeno). Finalmente la elegida fue Louise Fletcher, quien por lo visto tuvo que sudar sangre audición tras audición hasta lograr convencer a Forman de que era la candidata idónea. Sus sudores no acabarían ahí, ya que en un rodaje cuasi experimental en el que entre pacientes y amateurs muchos actores decidieron entregarse al Método cuando las cámaras no seguían rodando Fletcher se vio aislada del resto y desde luego Forman no le puso las cosas muy fáciles, por lo que en su último día de rodaje la actriz, que había sido apartada para no contaminar la tensa situación interpretativa de todas las fiestas que se montaba Nicholson, decidió dar un golpe de efecto para demostrar que ella no tenía nada que ver con Ratched desnudándose ante todo el mundo.

Alguien voló sobre el nido del cuco acabaría siendo un inesperado éxito, haría de Nicholson la mayor estrella de su tiempo e impulsaría las carreras de varios actores antes mencionados. Y para Forman y Douglas significó que los grandes estudios comenzaran a tomárselos realmente en serio. La película barrió en la crítica y en los Oscar, llevándose los cinco grandes (película, director, protagonista masculino y femenino y guión adaptado).

Desde luego resulta imposible concebir un resumen de imágenes del cine hollywoodiense en los 70 sin que aparezca algun plano de Alguien voló sobre el nido del cuco. El film es, por supuesto de lo mejor de la carrera de Milos Forman, en el cual Jack Nicholson nos brindó una de sus mejores interpretaciones (siempre habrá quien le niegue el pan y la sal, pero para mí desde luego es un grande con un estilo muy personal) enfrentándose a una maravillosa Louis Fletcher a quien efectivamente todos odiamos cada vez que la vemos enfundada en su uniforme de enfermera malvada, aun cuando seguramente ni siquiera la propia Ratched sepa que en realidad está haciendo algo mal. Y, en general, todo el reparto es magnífico (de no ser famosos ahora, ¿quien podría decir si Danny DeVito era o un paciente real?), repleto de estupendas actuaciones, aunque seguramente para el recuerdo haya quedado el icónico Jefe mudo de Will Sampson.

Alguien voló sobre el nido del cuco es una de esas películas que pueden marcar una vida, tocar la fibra sensible, hacer reflexionar, o como quieran llamarlo ustedes. Aún recuerdo la primera vez que la vi lo sorprendido que me dejó, sin haberme figurado que se pudieran hacer films con temas tan complejos y controvertidos y al mismo tiempo tan simples en su sensibilidad. Cierto es que no sabía mucho del mundo, pero por lo general Alguien voló sobre el nido del cuco es una puerta que puede abrirse y descubrirse a cualquier edad. Por supuesto, totalmente imprescindible.

12 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Buff, una de mis pelis predilectas. La vería como 7 o 8 veces y no sé si me quedaré corto, je,je. Ni que decir que Nicholson borda su papel y el resto también están a gran nivel.
Lo dicho, ¡colosal!

Saludos.

Il Cavaliere dijo...

Yo la vi por primera vez en clase de Ética....muy fuerte pero cierto. Horas y horas debatiendo sobre el final...jajajaja

Felicidades por el post. Vuelve a ser una pasada

Un abrazo

supersalvajuan dijo...

si que es imprescindible

JLO dijo...

es que esa conjunción de nombres se da rara vez, actores, director, productores, guion... una peli increíble en verdad..

y si, decilo fuerte, Jack es uno de los 5 grandes de toda la historia del cine... y no exagero... y es decir mucho.. salu2

günner dijo...

Hablé yo de ella en mi último post de pelis. ENORME!

PEPE CAHIERS dijo...

Fenomenal entrada de una película imprescindible. Esa pandilla de locos sencillamente geniales.

Mr. Lombreeze dijo...

Estupendo post. Para mí esta es una de mis indiscutibles grandes, grandes, grandes películas de la Historia del Cine. Lo tiene todo, como muy bien dices: entretiene, denuncia, grandes interpretaciones... Es el epítome del gran cine americano de los 70. Creo que ya lo he comentado por aquí alguna vez, pero me repito: es la década en la que Hollywood produjo sus más modernas y atemporales películas con un equilibrio entre compromiso y entretenimento ejemplar.
Por cierto, la música de Jack Nitzsche también acertadísima.

Angus dijo...

Peliculón con una de las mejores actuaciones de Nicholson. Todo un clásico ya.

José Fernández dijo...

El libro me gusto más, la ferdá. Aún así muy disfrutable penicula. Aunque yo ahora mismo prefiero El Último Deber, la interpretación de Nicholson que más me llegado de todas las que le he visto. Ese primer Hal Ashby lo tenía, molaría que hubiese hecho otra versión de este flim en plan disco de versiones.

David dijo...

Buena entrada. Te la has currado.
Supongo que Kirk ya estaba mayor para el papel (sí, opto por la versión bondadosa). Sé, por la autobiografía de Kirk que el papel le encantaba.
Jack es un gran actor y está fantástico...pero Kirk es uno de mis actores favoritos... y me da que a pesar del poco éxito que tuvo en las tablas en el 63, estaría genial también.
Un saludo.

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: eso es, ¡colosal!

IlCavaliere: es que hay mucho que debatir desde luego. ¡Favor que usted me hace!

supersalvajuan: ¿verdad?

JLO: Jack es muy grande, claro que sí, digan lo que digan algunos.

günner: ¡y con todas las mayúsculas!

pepe cahiers: la panda de locos definitiva de la historia del cine, seguro

Mr.Lombreeze: no hay duda al respecto, en los 70 se aunó como nunca entretenimiento y denuncia, espectáculo y reflexión, y los grandes estudios y los directores a veces se aunaban en proyectos que hoy en día serían pasto de lo alternativo y el underground

Angus: ¡por supuesto!

José Fernández: no he leído el libro, pero por lo que sé sobre él no sé si me gustaría más que la película. Pues habrá que hablar de El último deber un día de estos.

David: gracias. Desde luego estaba volcado con el papel, quizás si hubiera tenido más éxito en Broadway. Como dicen por ahí, era una obra (y una novela) adelantadas a su tiempo, y el pobre Kirk al final se quedó fuera de la película.

ÁNGEL dijo...

Para mí, la mejor peli de Milos Forman junto con Amadeus. Y efectivamente Nicholson clava el papel como hiciera en Chinatown o El resplandor.

Quizá te interese mi nuevo blog: lacolmenadelrock.blogspot.com

Un saludo.