jueves, 12 de enero de 2012

The Rolling Stones - Beggars Banquet

¿Subversivos? Por supuesto que somos subversivos. Keith Richards.

Los Stones, o más concretamente Mick, Keith y Brian, se habían librado por los pelos. La mala publicidad les había convertido en el blanco perfecto para que la justicia diera su mensaje; los nuevos dioses del rock no eran seres intocables. En 1967 se había hablado más de droga y escándalos que de música, y el nuevo disco psicodélico de la banda había dejado un sabor agridulce. Libres de forjar su propio destino en el estudio tras la marcha de Andrew Oldham (aunque atenazados económicamente por los mil y un trucos de Allen Klein) el resultado había hecho preguntarse a muchos dónde estaba la banda que había llevado el R&B a nuevas y ricas fronteras. Las autoridades seguían vigilantes, pero lo que los Stones necesitaban era trabajar de una vez por todas con un auténtico productor. Mientras tanto Keith experimentaba con nuevas afinaciones escuchando sus viejos discos de blues y recordando el estilo de los Everly Brothers. Re abierto, y sobretodo un Sol abierto a las cinco cuerdas, que tal vez lograra extraer de los viejos bluesmen, o tal vez se lo robara a un... Ry Cooder. Quizás fue una mezcla de todo, o quizás se le apareció Robert Johnson. El caso es que una nueva era se abría para los Rolling Stones.


Los Stones pasaron las Navidades de 1967 desperdigados por el mundo, buscando evasión y esparcimiento lejos de las miradas inquisitivas que habían estado sobre ellos todo aquel año. En enero se dieron los últimos retoques al Fifth Dimension, el estudio que Keith se había hecho construir en Redlands y donde planeaba recrear el sonido de las viejas grabaciones de blues. En otros estudios mucho más modernos la banda había conocido a Jimmy Miller, músico y productor que estaba trabajando en aquellos momentos con Traffic, y que ya había producido a bandas como Spooky Tooth o Spencer Davis Group. A Mick y Keith les gustó como trabajaba, lo que lograba extraer de los músicos, y su idea de cómo debía sonar un grupo de rock. Además siendo músico era más fácil comunicarse con él. Los Stones habían dejado atrás a Andrew Oldham para perderse en la psicodelia mientras estaban envueltos en el escándalo y la certidumbre. Mick declaraba a la revista Rave que confiaban en Miller porque sabían que haría lo que ellos le dijeran. Pero de puertas para adentro todos sabían que Jimmy sería el guía del desfiladero que les llevaría al valle de las raíces, allí de donde había venido todo: el rhythm & blues.

El viaje comenzó el 21 de febrero cuando la banda se encerró durante unas semanas con Miller en los aislados R.G. Jones Studios, perdidos en mitad de Surrey, junto al ingeniero Eddie Kramer para evaluar lo que el grupo tenía que ofrecer. Como declararía el productor, quería ver cómo sonaban los Stones por sí mismos. Casi se trataba de volver al punto de partida, así que eso significaba pocos temas propios, muchas jam sessions y de nuevo versiones de blues, como el "Rock Me Baby" de B.B. King. También quedaron registradas con un sonido netamente infernal ideas que acabarían siendo "Stray Cat Blues" o "Jumpin' Jack Flash". Las sesiones continuaron hasta marzo. Brian sólo se dejaba ver de vez en cuando, recuperándose todavía de sus problemas legales y físicos. El 12 de marzo sonaba por primera vez en el teclado eléctronico, según la versión de Bill Wyman, el mítico riff de "Jumpin' Jack Flash". Keith se bastaba solo para componer algo así, pero también era perfectamente capaz de apropiárselo. Crean a quien le caiga más simpático. El 18 el bueno de Charlie Watts se convertía en padre por primera y única vez.

Un día antes habían comenzado las sesiones en el Olympic Studios para grabar temas y completar ideas para el siguiente álbum. Mick y Keith pasaban muchas noches en Redlands trabajando en letras y canciones. Una de esas noches, ya al amanecer, Keith juguetaba con su riff (hola Bill) en Re abierto mientras Mick dormitaba. El ruido de unas pesadas botas al pasar junto a la ventana le despertaron. Cuando el cantante le preguntó por el ruido, Keith le respondió que tan sólo era su jardinero, Jack Dyer: "Oh, that's jumpin' Jack". El mítico nacimiento de la que quizás sea la canción por excelencia de los Stones sigue con el guitarrista canturreando su divertida ocurrencia hasta que Mick le añadió un "flash!". El resto vino rodado.

Tanto en su casa como en el estudio Keith siguió experimentando con su vieja grabadora Philips, que usaba para grababa maquetas con un sonido distorsionado natural muy interesante. A través de la Philips se grabó la pista básica para lo que acabaría siendo "Street Fighting Man", con Charlie tocando una antigua batería de juguete de los años 30. El 20 abril Michael Lindsay-Hogg, el director del cancelado Ready, Steady, Go!, acudió con un equipo de filmación a los Olympic para grabar un vídeo de promoción para el próximo sencillo de la banda, "Jumpin' Jack Flash". El grupo se puso sus atuendos más psicodélicos y espaciales y se pintaron los rostros. Se grabaron dos versiones; en una de ellas Mick no llevaba maquillaje. Brian se ocultó tras sus míticas gafas de sol de lepidóptero venusiano.

Tras unos días de descanso (que Keith aprovechó para ir a visitar el nuevo rodaje de Anita, donde hizo migas con Marlon Brando) la banda volvió al estudio el 9 de mayo. El 12, tras muchos meses de inactividad, los Stones volvieron a los escenarios para participar en el concierto de los ganadores de las votaciones del NME, donde presentaron "Jumpin' Jack Flash" y tocaron "Satisfaction". Ocho días después Brian dormía en un piso alquilado, a la espera de que acabaran de acondicionar su nueva casa. Antes de irse a la cama se había tomado una pastilla para dormir y no escuchó a la policía llamar a la puerta, que acabó tirándola abajo. Registraron el piso sin encontrar nada aparentemente sospechoso hasta que dieron con un ovillo de lana que ocultaba una sustancia marrón. En comisaría se le acusó formalmente de posesión de cannabis y se le soltó bajo fianza de mil libras. De nuevo otro Stone había sido cazado. Durante unos días Brian se mudó a Redlands, donde Keith y Mick le mostraron su apoyo. Al menos hasta que se puso histérico. Sin nada mejor que hacer, el rubio guitarrista decidió irse con su novia Suki y el ingeniero Glyn Johns a Marruecos para grabar la música del pueblo Gnawa, que pretendía fusionar con rhythm & blues.

El 24 mayo se publicaba en el Reino Unido el sencillo de "Jumpin' Jack Flash" con "Child of the Moon" como cara B. El crudo sonido de la canción dejó muy claro que los viejos Stones de siempre habían vuelto, más fieros y pendencieros que nunca, algo que ensalzó gran parte de la crítica. Para la canción Keith usó una afinación en Mi abierto con un overdub de guitarra afinada al estilo Nashville. Faltaba poco para las cinco cuerdas. El sencillo se aupó sin problemas al número uno en las listas británicas durante dos semanas. París ardía y los Stones parecían querer lanzar más leña al fuego. I was born in a cross-fire hurricane.

Con el sencillo aupándose en las listas parte de la banda fue a ver a las primeras estrellas de la psicodelia californiana, The Byrds, que estaban de gira por Gran Bretaña. Jagger ejerció de maestro de ceremonias y alquiló un Rolls para llevar a los americanos a visitar Stonehenge. Entre ellos se encontraba un joven de talento llamado Gram Parsons que empezó a hacer buenas amigos con los Stones, especialmente Keith. Él y Mick decidieron invitarle al estudio. También se lo llevaron de fiesta a Redlands, donde Gram se sentó ante el piano y tocó unos cuantos temas country para Keith, sobre cuya cabeza quizás se encendiera una bombillita invisible.

Días después, mientras la banda seguía trabajando en el nuevo disco, el director Jean-Luc Godard llevó al estudio varias cámaras para grabar lo que fue prácticamente el proceso de creación, arreglos y composición y grabación de "Sympathy for the Devil", que acabaría sirviendo como título para la película experimental del francés. El nuevo tema estaba impregnado por las raíces africanas y el misterio del Delta, aderezado con unas nuevas letras de Mick que evocaban la literatura francesa y especialmente El maestro y Margarita. La filmación de Godard sirvió, aparte de para asomarse a las entrañas compositivas de la banda en aquellos tiempos convulsos, para constatar dolorosamente el insignificante puesto al que había quedado relegado Brian Jones, como si fuera un músico de sesión más a quien nadie preguntaba por su opinión, y al que acababan dejando en una cabina tocando una guitarra que nadie se había molestado en enchufar. La filmación acabó con el techo del estudio ardiendo debido al excesivo calor de los focos. Sólo faltó el olor a azufre.

Mientras "Jumpin' Jack Flash" comenzaba a sacudir los Estados Unidos, Brian se compró por fin una casa en el campo (poco a poco se completaba el exilio rural de la banda), Cotchford Farm, que había pertenecido al autor de los libros de Winnie The Pooh. El 11 de junio el juez encargado del caso le imputó por nuevos cargos, lo que definitivamente podía arruinar una posible gira a finales de año. Los rumores acerca de su expulsión comenzaron a llegar a las calles durante aquella época. De todas formas Brian estaría presente junto al resto del grupo para las sesiones fotográficas que iban a adornar el interior del álbum que, a sugerencia de Christopher Gibbs, uno de los habituales en el círculo de la banda, iba a titularse Beggars Banquet. Cuando por fin se finiquitó la grabación del disco el grupo se dispersó durante la segunda mitad de junio. Brian y su novia Suki se fueron a Marruecos con un ingeniero para perderse en las montañas del Atlas y grabar a los Maestros Músicos de Jajouka. Después de que Jones trabajara realmente en serio en las mezclas de sus grabaciones, las cintas pasaron a manos de Allen Klein, quien mostró poco interés por ellas. Las acabaría devolviendo a las oficinas londinenses de los Stones en junio de 1969. Sería lo único que enviaría en bastante tiempo. Mientras, las deudas del grupo y de su oficina de management en Inglaterra seguían creciendo. Los nuevos abogados de la banda no dejaban de reclamarle a Klein los pagos que se debían, pero el pérfido representante seguía construyendo un intrincado laberinto de largas y excusas. El álbum marroquí de Brian no se editaría hasta 1971.

En Londres el resto de la banda se dedicó a hacer jams con el joven talento Ry Cooder, que inspiró a Keith con unos cuantos trucos de manos y slide. A principios de julio Jimmy Miller, Mick y Marianne se trasladaron a Los Ángeles para supervisar la mezcla del nuevo disco. Unas semanas después se les unían Keith y Anita. Gram Parsons, que había dejado a los Byrds, también decidió pasarse por allí. En Los Ángeles el grupo descubrió unos infectos wáteres que inspiraron a Mick y Keith. El dúo envió a un fotográfo de la compañía para que fotografiara un par de los retretes. Cuando las fotos llegaron a las oficinas de Decca los responsables del sello pensaron que o bien se habían vuelto locos o les estaban tomando el pelo. Acabadas las mezclas el dúo estoniano, sus novias y acólitos se fueron al desierto de Joshua Tree a beber mescalina y disfrutar de las sustancias que ofrecía el lugar. Marianne estaba embarazada de una niña a la que querían llamar Corinna, como la canción de Taj Mahal a quien Mick y Keith habían ido a ver en Los Ángeles. En Londres los periodistas del corazón ya afilaban sus lápices. Marianne todavía estaba legalmente casada con John Dunbar. ¡De nuevo los Stones eran ejemplo de corrupción moral y sexualidad desatada! Con la ayuda de Jack Nitzsche y Charlie Watts el padre de la criatura, Mick, le produjo un par de temas a su novia. Uno de ellos se titulaba "Sister Morphine". Un tema 'Jagger/Richard' en el que también incluirían a la Faithfull.

Las primeras notas de Beggars Banquet se dejaron escuchar el día del cumpleaños de Mick en Londres, en una fiesta que se celebró en el nuevo club de Tony el Español. El cantante se llevó unas de las primeras copias en acetato del disco y se lo puso al público de gala. Al día siguiente la Decca vetaba la idea de los retretes en la portada y contraportada del disco, además de inscripciones con sucintas (o no tanto) referencias a Vietnam, los Marines, Reagan, Lyndon Johnson o Herb Alpert (uno de sus discos le había robado el número uno en las listas yanquis al Aftermath). Los ejecutivos de Decca exigieron un cambio de portada, algo a lo que el grupo se negó en redondo. La publicación del LP se retrasó.

En el compás de espera Bill Wyman aprovechó para comprarse su propia mansión campestre en Sussex y no ser menos que el resto. El 31 de agosto "Street Fighting Man" se lanzaba como sencillo en los Estados Unidos, donde las tensiones raciales encendían literalmente las calles de algunas ciudades. Sin fecha para lanzar el nuevo disco y sin posibilidad de gira por los asuntos judiciales de Brian la banda se dedicó a esperar acontecimientos. Aquel año no habría, de nuevo, gira por los USA, aunque Mick se había destapado con algunos titulares contradictorios en los medios: "Odio Nueva York. Es artificial". Los días de Studio 54 aun quedaban lejos.

A comienzos de septiembre Mick se marchó junto a Anita al rodaje de Performance, el film a lo Borges de Donald Cammell donde sexualidad y crimen estaban a la par, mientras los pobres ejectuvios de la Warner Bros creían que iban a tener un A Hard Day's Night de los Stones. Al final hubo poca música del grupo en la banda sonora. En lo que forma parte ya de la leyenda estoniana las escenas de cama entre Mick y Anita se volvieron demasiado ardientes, todo el mundo empezó a hablar de ello y Keith, con la mosca detrás de la oreja, se puso a rondar los alrededores de la casa donde se estaba rodando la película. Cuentan las leyendas urbanas que las escenas de cama eliminadas eran tan animadas que llegaron a ganar premios en festivales eróticos europeos. Mientras, sumido en el rencor de sus pensamientos, rasgueando la guitarra en su habitación, Keith comenzó a componer lo que sería "Gimme Shelter".

El 26 de septiembre un Brian Jones con físico destrozado volvía a los tribunales para ser juzgado por sus nuevos delitos. Con mirada perdida el músico, que tratando de dejar atrás las drogas había comenzado a beber como un cosaco, alegó que la droga había sido dejada en su piso por los antiguos inquilinos y se declaró inocente. El jurado le halló culpable. Por suerte el juez se apiadó del pobre guitarrista, o quizás consideró curiosa la redada sin informante alguno o denuncia previa, así que dejó libre a Brian con una multa y una severa recomendación para que se alejara de las drogas para siempre.

El rodaje de Performance dejó tocado a prácticamente todo el mundo que tuvo algo que ver con aquella película. Trastocó las relaciones entre Mick y Marianne, quien embarazada se puso a consumir más cocaína que nunca, así como las de Keith y Anita. El guitarra y el cantante de los Stones también se miraron con otros ojos. El coprotagonista de la película, James Fox, que había sido sometido a un acoso psicológico por parte de Mick y Anita, le habían hecho fumar alucinógenos para meterse en su papel y le habían deslizado ácido en el café, acabó medio loco y tras la muerte de su padre se marchó a un retiro espiritual de varios años. La verdad es que hablar de la maldición tutankamoniana de Performance daría para un artículo aparte.

En octubre Mick y Keith se dejaron ver en el documental Tonite Let's All Make Love in London sobre la cada vez más psicodélica escena del Swinging London (Pink Floyd dominaban la banda sonora y abrían la película con "Interstellar Drive"). Durante una de aquellas noches de octubre Mick cabiló una propuesta del Partido Laborista para presentarse como candidato. Por la mañana el estudiante de Económicas que había dentro del cantante se evaporó en uno de los hombros de Mick con lo que ganó su diabólico lado oscuro. Jagger siguió siendo cantante de los Stones, que volvieron al estudio en noviembre para comenzar a grabar los temas de su próximo LP. El día 30 la banda volvía a la televisión británica para presentar "Sympathy for the Devil" en el programa de David Frost. Mick todavía estaba tratando de recuperarse de la noticia del aborto que había sufrido Marianne pocos días atrás.

A finales de octubre la banda se había rendido finalmente y había aceptado cambiar la portada del Beggars Banquet por la sosa sugerencia de Decca. El 5 de diciembre la oficina de los Stones invitó formalmente a periodistas y famosos a un Banquete de Mendigos en el hotel Gore, donde tendría lugar la fiesta de presentación del disco. El evento acabó con el grupo y los invitados lanzándose pasteles de merengue. Al día siguiente se publicaba por fin el esperado nuevo disco de la banda.

Beggars Banquet se abría con una de las intros más inconfundibles de la banda y de la historia del rock, las vibrantes congas de Rocky Dijon en "Sympathy for the Devil", ecos selváticos de Mick y finalmente la suave melodía mefistofélica que comenzaba a bailar de la mano del bajo manejado esta vez por Keith. Con los arreglos de piano de Nicky Hopkins, los uh-uhs coreados por Mick, Keith, el propio Jimmy Miller (y si nos guiamos por las tomas de Godard, también de las chicas, Bill y Charlie), "Sympathy for the Devil" estaba destinado a convertirse en uno de los temas míticos de los Stones, con una de las mejores letras de Mick y uno de los solos más recordados de Keith. "No Expectations", el segundo corte del disco, confirmaba que la banda se había distanciado de sus jugueteos psicodélicos, y sabiamente reconducidos por Jimmy Miller habían decidido volver a los caminos de Chattanooga y el viejo blues de sus inicios, guiados, por última vez, por el slide de Brian Jones, el rey caído. El siguiente tema, "Dear Doctor", era un juguetón country en el que el socarrón de Mick contaba la historia de un novio abandonado justo antes de su boda para su propio alivio. Keith se encargó de las guitarras, coros y voces cómicas, y Brian tuvo otra de sus últimas aportaciones a la armónica. La banda se redujo al mínimo para el blues de aguas turbias "Parachute Woman", con Charlie alimentando la caldera a su inconfundible manera, Keith a la guitarra, Bill al bajo y Mick arrastrando las melodías y añadiendo su toque personal en la armónica (aunque otros apuntan a la labor de Brian). La primera cara se cerraba con "Jig-Saw Puzzle", un country blues con el que los Stones seguían adentrándose en una nueva era, subidos en sus propios hombros para alcanzar nuevas cotas musicales. Una vez más ecos del pasado regresaban al destierro de Brian, cuyo slide destacaba a lo largo de la canción para finalmente acabar jugueteando con el melotrón, mientras Nicky Hopkins lanzaba mensajes eléctricos a la espina dorsal con otro de sus deliciosos pianos. La cara B se abría majestuosamente con el paradójicamente eléctrico sonido de las guitarras acústicas de Keith en "Street Fighting Man", el canto a la revolución y los estallidos sociales y a la confusa labor de los músicos en un mundo agitado y politizado. "The Prodigal Son", una versión de un viejo tema de Robert Wilkins, era ejecutado de nuevo por los cinco músicos sin otro acompañamiento que el de la batería, guitarra, bajo, voz y armónica. La sucia "Stray Cat Blues" arrancaba a la manera del "Heroin" de la Velvet, pero aquí no había espacio para una lenta progresión, sino tan sólo para sangrantes y distorsionados acordes rasgados y una historia de sexo en un desvencijado piso a la mejor manera del lascivo Mick. ¿Quién sino él podía dejar derramarse las frases de ese preestribillo como si de una blanquecina sustancia pegajosa se tratara? Dejad que las gatitas se acerquen a la bendición del gato callejero. La machacona guitarra al final de "Stray Cat Blues" que predecía todos los milenios de rock que habían de llegar daba paso al sencillo canto de las montañas "Factory Girl", un tema acústico que unía el Medio Oeste americano con el norte de la India. Beggars Banquet concluía con "Salt of the Earth", el irónico canto a las clases trabajadoras y su destino inalterable en la base de la pirámide que era introducido por la voz de Keith, que a lo largo del tema iba a ejercer de acompañante, más que de corista, para Mick.

Flaco favor se hace quien ignore o crea superflua la discografía estoniana previa a Their Satanic Majesties Request, pero no hay duda de que con Beggars Banquet los Stones no sólo volvían al sendero que no hubieran debido abandonar, sino que abrían nuevos senderos en los que recogiendo todas sus influencias y su evolución durante los locos 60, comenzarían a marcar con un sonido mucho más personal el sendero a seguir para el rock de hondas raíces negras. En pocas palabras, Beggars Banquet abría la etapa de esplendor de The Rolling Stones. Una etapa repleta de excesos en todos los sentidos: tanto en lo musical como en lo personal, tanto en las alegrías como en las tragedias. 1968, año cero para la corte babilónica de los Stones.


10 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Como bien dices aqui se abre un capitulo, y seguramente el mas creativo de la banda!
Un abrazo

miquel zueras dijo...

Un post excelente. Muy curiosa la historia del nombre Jumping Jack Flash, me preguntaba a veces de dónde vino ese título. Me encanta esa foto de los Rolling en ese caserón estilo Cumbres Borrascosas. Saludos y enhorabuena. Borgo.

ROCKLAND dijo...

Su leyenda empieza aquí. El resto ya es historia.

Saludos.

Bounty Hunter dijo...

Para ser un período sin giras con sus posibles incidentes, los Stones sabían como mantener el incesante fuego de su leyenda.
Musicalmente demuestran que están sembrados. Comenzando con el single Jumpin' Jack Flash(fantástica anécdota)y el contenido de Beggars. Y por si no fuera suficiente, mientras saltan chispas en el rodaje de Performance, Keef saca Gimme Shelter. Casi nada. Y como bien dices esto es solo el principio de su mejor etapa.
Sobre el fílm de Godard, recuerdo que habían dos tipos de escenas. Las de estudio con la banda tocando el tema homónimo y otras grabadas en un desguace. De las que no entendí naa.
Prefiero Cocksucker Blues donde todo es más explicito.
En otro orden de cosas, habría que darle el distintivo de Stone honorario a Cooder y Parsons. Siempre he pensado que a parte de Miller, esos dos muchachos ayudaron a crear el sonido clásico de los Stones, entre otras cosas.
Por último y no menos importante, recordar las contribuciones de Brian Jones dando ese toque tan personal a los temas. Y sin saberlo, creando indirectamente el personaje The Fly.
Que se lo pregunten a Bono sino.
Por cierto, el album una maravilla.
Saludos gran M!!!

John P. Maaaula dijo...

La letra de Sympathy For The Devil me parece la más brillante que he escuchado. Muy grandes.

Un saludo

Adrian Vogel dijo...

Enorme álbum (por cierto el fotógrafo del retrete , Barry Feinstein, murió hace un par de meses).
Enorme el post también.

Johnny dijo...

Joer, como te lo curras con los Stones, moooola. Ya te digo, la etapa sesentera es la bomba pero este disco abrió una nueva etapa. Saludos.

supersalvajuan dijo...

Disco irrepetible.

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Unamos fuerzas y creemos la biografía no autorizada definitiva, diantre. O no, pero qué reshulona está quedando la tuya.

Möbius el Crononauta dijo...

Tsinapah: había muchas amravillas por venir, desde luego

miquel zueras: es una curiosa anécdota, desde luego.

Rockland: ¡y vaya historia! vaya colección de discos se sacaron de la manga

Bounty Hunter: el pobre Cooder se ha pasado la vida lamentándose de todo lo que le esquilmaron. Supongo que es difícil saber cuánto de verdad en todo el asunto, pero seguro que más de un riff le debieron birlar. Las contribuciones de Brian siempre fueron muy especiales cuanto no geniales, aunque no compusiera nada, el sonido de la banda en los 60 le debe mucho. ¡Ay Bono! Que pronto dejó de ser original.

John P. Maaaula: ya me gustaría firmar una letra así, amigo.

Adrian vogel: vaya no lo sabía. Me habría gustado ver toda la sesión de fotos. Gracias.

Johnny: tratándose de los Stones un poco de trabajo extra no está de más.

supersalvajuan: desde luego

Aitor FP: ¡primero tenemos que conseguir muchas fotos de Anita y Marianne!