domingo, 15 de enero de 2012

Los duelistas (1977)

Hubo una época en que no sólo desconocía la existencia de Los duelistas, sino que además jamás habría imaginado que el hombre que había dirigido Alien o Blade Runner hubiera podido dirigir un film histórico tan íntimo, por decirlo así, sin batallas ni ejércitos. Claro que eran tiempos en que nuestro amigo Schwarzenegger era el rey y en realidad dudo de que hubiera entendido realmente algo de lo que pasaba en Blade Runner. No fue hast amucho después que conocí y vi Los duelistas, y en realidad a toro pasado tenía todo el sentido del mundo, ya que si alguna fuerza tenía el cine de Ridley éso era lo increíblemente bello, conciso y bien escenificado de sus películas. Poco importaba la historia en cuestión, de hecho técnicamente la filmografía de Scott es bastante consistente. Otra cosa es que acompañe todo lo demás. Pero creo que generalmente todos solemos coincidir en que los verdaderos años grandes de Ridley se resumen en su primera trilogía mágica con Los duelistas, Alien y Blade Runner. Después de eso vinieron los altibajos, o quizás los más pesimistas sólo hayan visto un continuo declive. Los más dispuestos a defender al director quizás quieran reivindicar sus buenos momentos en los 90 con Gladiator o Black Hawk derribado, o su carrera en este nuevo siglo. Lo que parece claro es que con su racha de clásicos a finales de los 70 y primeros 80, Ridley se lo puso muy difícil a sí mismo para alcanzar tamañas cotas de virtuosismo cinematográfico.

Cuando se habla del cine de Ridley Scott es inevitable hablar de su gran talento para lo visual, que prima sobre diálogos o dirección de actores, y de que su estilo viene marcado indefectiblemente por su carrera en la publicidad, lo que fue su verdadera escuela cinematográfica, algo que con el paso de las décadas es cada vez más habitual entre los directores de cine. El propio Ridley nunca ha ocultado la importancia que da al aspecto de sus películas, y se jacta de hacer siempre guiones gráficos completos que son para él la verdadera base de todas sus películas, para así no dejar nada al azar ni al especto que tendrán sus escenas. Junto a su talento visual y su esmero en la puesta en escena también se suele comentar su capacidad de concisión y buen hacer en economizar planos narrativos, su mulplicidad de planos y un veloz ritmo narrativo, características, todas ellas, heredadas de su época como director de anuncios televisivos. Y aunque todo ello sea bastante cierto, de todo esto uno podría colegir que Los duelistas es una cinta de acción repleta de agitados planos y múltples cortes, quizás más a la manera del hermanísmo Tony. Pero quien haya visto Blade Runner podrá atestiguar que no estamos hablando de un ritmo de videoclip o de anuncio de hamburguesas. No cabe lo olvidar lo pausados que suelen ser, dentro de la velocidad galáctica de la publicidad, los anuncios de perfume, por poner un ejemplo.

Pero curiosamente el debut cinematográfico de Ridley sea seguramente la más contemplativa de sus obras, estando más cerca de la épica y cine histórico de Stanley Kubrick que el más nervioso ritmo de peplum de Gladiator. Y aun así, aunque en muchos momentos contemplar Los duelistas sea como admirar un cuadro en un museo, realmente todo lo apunto anterior se da en el cine de Ridley, si pudieramos imaginar al director armado con un mando a distancia mágico que de repente pudiera hacer avanzar las pinturas de un Jacques-Louis David o cualquier otro contemporáneo, porque dentro de su quietud Los duelistas no sólo tiene una salvaje línea temporal que comprime casi veinte años en hora y media, sino que además muestra algunos de los climáticos duelos del film como un fiero latigazo visual que dura tanto como un pulso eléctrico. Desde luego en esos momentos la concisión de los días publicitarios se hace patente.

Ridley Scott se graduó en Arte por la Royal College of Art, siguiendo un curioso e innovador programa de estudios fruto típico de los 60, en el que podía combinar fotografía con escultura, pintura con cinematografía, cogiendo, como él mismo diría, de aquí y allá lo que realmente le interesaba. Tras conseguir una beca se marchó a los Estados Unidos donde trabajó como editor para el prestigioso director de documentales D.A. Pennebaker, para posteriormente entrar en una empresa de publicidad. Tras su experiencia americana comenzó a dirigir programas y series para la BBC. Insatisfecho con su experiencia en la cadena Scott decidió fundar su propia productora publicitaria, Ridley Scott Associates, con la que realmente se formó como director y productor dirigiendo cientos de anuncios. Con una empresa de éxito Ridley se ganaba bien la vida, pero ya a principios de los 70 Ridley tuvo el gusanillo de dirigir una película, aunque su proyecto que iba a tener a Michael York de protagonista cayó durante la preproducción por falta de financiación.

Tras un episodio para la televisión francesa Ridley Scott decidió llevar adelante una adaptación del relato corto de Joseph Conrad de 1908 El duelo. Con un guión de Gerald Vaughan-Hughes que expandía con bastante acierto la obra original, el director logró captar el interés de la Paramount, que aceptó financiar el proyecto (de presupuesto ajustado) siempre que se le ofreciera una garantía de finalización en el tiempo estipulado. Decidido a no perder la oportunidad de rodar su primera película Scott ofreció su propio sueldo como depósito. Encontrar el reparto no fue fácil. Se habló de Michael York y Oliver Reed como posibles protagonistas. Finalmente el director decidió tentar a Keith Carradine que estaba en pleno momento álgido de su carrera. Tras perder a Stacy Keach (quien curiosamente sí aceptó poner la voz en off) Ridley se decidió por su segunda opción, Harvey Keitel, quien tuvo a todo el equipo dos meses en vilo porque su papel no le acaba de convencer. Finalmente Scott le convenció con la promesa de "comida, Francia y cigarros". Tras lograr la luz verde de los estudios el rodaje comenzó en septiembre de 1976. Debido a lo corto del presupuesto no se construyó ningún decorado: las secuencias en ciudades y pueblos se llevaron a cabo principalmente en la ciudad de Sarlat, ciudad natal de un pendenciero general napoleónico que inspiró la obra de Conrad.

Ridley, rodeado de su equipo técnico habitual para el rodaje de anuncios, hizo buena su palabra y rodó el film en apenas 66 días. A los cinco días de rodaje, insatisfecho por resultados de las interpretaciones, se puso tras la cámara mientras daba instrucciones a los actores, un curioso método que le traería problemas con los sindicatos cuando se trasladó a los Estados Unidos años más tarde.

Quizás si no dio el salto antes al otro lado del charco fue porque la Paramount (algo que Ridley lamentó siempre) consideró Los duelistas como un bello producto que sólo interesaría a unos pocos, por lo que en los Estados Unidos la película apenas salió de los circuitos de arte y ensayo, estrenándose comercialmente tan solo en Los Ángeles y Nueva York. En Europa, en cambio, el impacto fue tremendo, dando mucho que hablar en Cannes y otros festivales. De todas formas el director no quedó contento con la paupérrima distribución americana, lo que le llevaría a la postre a aceptar una posterior oferta de la 20th Century Fox para rodar una película de ciencia ficción, el género de moda.

Los duelistas es un preciosista retrato de la forma en que las convenciones sociales unidas a los sentimientos humanas pueden marcar la vida de los hombres, de cómo algunos pueden dejarse dominar por unos férreos códigos de honor bajo los que dan rienda suelta al rencor. La trama, en definitiva, es una ventana abierta a una historia del código llevado hasta los límites más absurdos, hasta que la propia reglamentación en sí carece de sentido. La cinta narra la enconada enemestidad entre dos oficiales de húsares que tratan de solventar su disputa mediante sucesivos duelos a lo largo de los años. El temible Feraud se considera insultado después de que el más cabal D'Hubert le entregue un pliego informándole de su detención, dando pie a la sempiterna reacción de matar al mensajero. Feraud, llevado por sus ansias de venganza y lucha, exigirá a cada ocasión una satisfacción de D'Hubert, quien, llevado por su obediencia al código, se verá obligado a responder. Habrá duelos a espada ropera, sable e incluso pistola, mientras la disputa va enquistándose hasta formar totalmente parte de las vidas de ambos.

La verdad es que podría decirse que todo en Los duelistas resulta fascinante, desde la propia evolución de los personajes y sus duelos que van variando hasta deshumanizarse, abandonándose toda pretensión de reglamentación, hasta la maravillosa fotografía de Frank Tidy o la música de Howard Blake. El dúo interpretativo de Carradine y Keitel (inolvidable Feraud) es magnífico, así como la cuidada dirección de un Ridley Scott que sorprendió a todos como surgiendo de la nada habiendo fabricado uno de los filmes de época definitivos de aquellos años, y que aunque inevitablemente fuera comparada con Barry Lyndon, sostenía esa similitud sin problemas. Muchas son las escenas a destacar, por ejemplo, toda la secuencia en la fría estepa siberiana, con ese inusitado duelo en mitad de la destrucción de la Grand Armée que fue añadido muy inteligentemente por Scott, o por supuesto ese bellísimo final; Feraud, Napoleón... para quien lo haya visto no creo que haga falta decir más.

No lo duden, vean Los duelistas a cualquier precio, y la próxima vez que el cartero le traiga malas noticias o un urbano le ponga una multa, lleven la mano a la empuñadura de su sable y griten la temible frase del teniente Feraud: "¡No tolero ofensas!".

12 comentarios:

Gabriela dijo...

Que excelente peli!!!

Bajo tu recomendación, la vuelvo a re mil ver!!!

miquel zueras dijo...

Una magnífica película (la he visto siete veces) y una gran obra de Conrad, uno de mis escritores favoritos, por cierto que yo ilustré una portada para esta novela. Saludos. Borgo.

Vicente Muñoz Álvarez dijo...

Buenas:

Descubro ahora tu blog, muy interesante, y te invito a echar un ojo a mi libro sobre cine de culto:

http://eutelequia.com/books/29.html

Y al zine que coordino:

http://vinaliaplan9espacio.blogspot.com/

Salud from Hell

Vicente Muñoz Álvarez
http://mividaenlapenumbra-vinaliatrippers.blogspot.com/

Kinski dijo...

Otra de esas pelis que parece que solo conocen cuatro gatos.
Peliculón como la copa de un pino, con esos duelos magistralmente filmados y unos personajes excelentes como el Psycho Ferand.

Otro buen post Made By Möbius.
P.D. Sobre el Beggars Banquet no comenté nada porque... no tengo palabras. Ni para el post, ni para el disco, ambos excelentes.

Saludos.

Guzz dijo...

Peliculazo eternamente eclipsado por Ripleys y Deckards y por la curra. Llegué a ella hace la tira (cuando me leí la impagable novela de Conrad) y siempre la he tenido en alta estima... Aplausos hasta el dolor por esto Möbius y en lo que a IGWT concierne !

El Bueno de Cuttlas dijo...

Buena películla con Harvey Keitel persiguiendo a Carradine por Europa entera para entablar duelo tras duelo. La verdad es que hace mucho que la vi y no me acuerdo de casi nada.

Un saludo

JLO dijo...

la verdad que la foto remite mucho a Barry Lyndon del maestro Kubrick...

solo por eso y lo que dices vale la pena darle una mirada.... salu2

elprimerhombre dijo...

Brutal ópera prima de Ridley Scott y una gran sorpresa cuando la vi.

¡Un saludo!

Félix S. Trabanco dijo...

Gran película. Cuesta reconocer a ese primer Ridley scott en lo que hace actualmente. Tienes razón al hablar de trilogía, es increible la cantidad de directores que han perdido el norte tras dirigir sus particulares "trilogías". Tarantino (Reservoir Dogs, Pulp Fiction, Jackie Brown), M. Night Shyamalan (El sexto sentido, El protegido, Señales), el subnormal profundo de Kevin Smith (Clerks, Mallrats, Persiguiendo a Amy), George Lucas (THX 1138, American Grafitti, Star Wars-una nueva esperanza, ya que él no dirigió el resto de la primera trilogía y ojalá no le hubiese dado por dirigir más pelis de esa saga). En fin, parece que el 3 es un numero maldito para la creatividad de algunos realizadores. Es cierto que el ritmo pausado de este film, es completamente diferente de lo que a Scott le da por filmar en la actualidad. Gladiator me parece un videojuego, salvo por algunas magnificas escenas, Robin Hood está resuelta sin el más mínimo interes, no hay nada remarcable. Y esto no es nuevo, todo comenzó con Legend, con esa peli empezó la decadencia de Scott: mucho decorado, mucho efecto especial, pero nada de contenido. En fin, al menos se puede decir que esta última peli Prometheus tiene muy buena pinta, ademas parece que no es una precuela de Alien, sino simplemente algo muy parecido que tal vez nos devuelva al mejor Ridley Scott. Tal vez solo necesite volver a la ciencia ficción para recuperar la creatividad perdida. Fíjate en James Cameron, no rodaba una buena peli desde Abyss, pero se recuperó con Avatar, que creo que a tí no te vuelve loco, pero a mí me entusiasma. De todas formas, Los Duelistas es un excelente film, un clásico que hizo junto con el resto de la trilogía que muchos considerasen a Ridley Scott un heredero de Kubrick. Palabras mayores.
Un saludo.

Mr. Lombreeze dijo...

Yo vi Los Duelistas a los 14 años en la tele (o sea, hace un porrrón de años) y es una de las películas que más me han "cambiado" la vida (la vida cinematográfica, claro). La conocí antes que su homenajeada Barry Lyndon y creo que es tan buena como la del maestro Kubrick. Para mí es una película perfecta con una banda sonora muy sugerente.
Coincido en que el gran Ridley Scott es el de los comienzos, sin duda, y también con que su último cine no es tan malo, ni de lejos, como la crítica suele decir. Ni siquiera Robin Hood o El Reino de los Cielos son tan flojas como se ha repetido muchas veces y de hecho Black Hawk Down es que es acojonantemente buena y un prodigio de guión técnico y montaje. Gladiator supuso, ni más ni menos, que la resurrección del peplum. Buen post. Excelente película.

Möbius el Crononauta dijo...

Gabriela: sin duda uno de los mejores films de aquella década. Gracias por comentar y bienvenida

miquel zueras: de Conrad sólo he leído la sempiterna Corazón de tinieblas. Un día de estos tengo que ponerme con el resto.

Vicente Muño ALvarez: les echaré un vistazo, gracias por pasarte. ¡Saludos!

Kinski: Sí, no se habla mucho de Los duelistas, no sé por qué, pero merece tanta atención como cualquier obra de Kubrick. Sobre el Beggars, pues sí, un peazo de disco.

Guzz: ¡gracias! Ripleys y Deckards que son cosa fina, pero no por ello vamos a olvidar esta magnífica peli.

El Bueno de Cuttlas: la primera vez que la vi flipé con la historia.

JLO: sí sí merece la pena, no lo dudes

elprimerhombre: ¿quien podría esperar algo así del director de Alien, eh?

Félix S. Trabanco: debe ser con los de cierta generación, pero sí, es curioso, aunque Spielberg o Scorsese no han tenido ese problema. De lo último de Kevin Smith hablan bien pero no lo he visto. Shyamalan parece definitivamente perdido para la causa, y con Tarantino sigo disfrutando aunque ya no sea lo mismo, pero le veo en mejor forma que a Shyamalan por ejemplo.
Sobre Legend apuntar que por lo que sé el resultado final fue más obra del estudio que de Ridley. No sé si por eso se deprimió y ya no volvió a implicarse mucho, o se le fue la inspiración. De todas formas tengo algo de esperanza (con muchas reservas) en su Prometheus. Y sobre Avatar, opino lo mismo que tú sobre Legend. Muy espectacular y totalmente vacía.

Mr. Lombreeze: sí, no creo que tenga mucho que envidiar a Barry lyndon. Desde luego son de las mejores pelis históricas de los 70. Del Ridley más o menos reciente sólo he visto Gladiator que yo recuerde, y la disfruté, aunque evidentemente no esté a la altura de sus inicios.

Anónimo dijo...

Gladiator es un bodrio de película, pero se ha puesto de moda decir que es buena, yo la ví en el cine cuando se estrenó y quedé consternado. No suelo ir al cine muy a menudo, aquella vez lo hice con amigos y cada vez que escucho que es de Ridley Scott me pregunto cómo se puede caer tan bajo y encuentro la respuesta en los actuales: Coppola, Escorsese, De niro, Pacino etc.., De pena y de llorar, ahora, eso sí mientras podamos seguir atizando a Scwarzennegger y a Stallone...