lunes, 9 de enero de 2012

Indiana Jones y el templo maldito (1984)

Aun no sé como no me machacaron el cráneo, supongo que mi familia se debió disculpar profusamente. De estar yo en la piel del tipo no sé si el criajo en cuestión (es decir, yo) habría salido indemne. Bah, en realidad sí, tengo mucho de Jaime Estuardo. Pero entiéndanme, estaba yo por Castellón pasando unos días, no sé si fue el mismo día que comí un estupendo chocolate (azúcar, ¡la cocaína de los niños!) y nos fuimos a ver una comedia en el teatro, pero evidentemente ver la nueva entrega del querido Indy era todo un acontecimiento. ¡Y allí estaba un tipo rugbycundo con su novia sentado delante de mí que no me dejaba ver un pimiento! Esperé y esperé pero el amigo espectador no se iba. ¿Qué podía hacer? Sólo una cosa: ¡lanzar una lluvia de golpes sobre su espalda! En fin, niños y un cine, algo sobre lo que muchos años después, con el karma funcionando, he llegado a la conclusión de que deberían andar por separado. Al final me cambié de sitio y me pusieron al lado de unas chinas simpáticas que creo que querían adoptarme, y el resto es historia, más concretamente épicas aventuras y mucha excitación de la mano del aventurero arqueólogo definitivo.

Según Steven Spielberg la motivación para una secuela de En busca del arca perdida nos retrotrae al comienzo mismo de la saga en las playas de Hawai en 1977. Cuando su amiguete George Lucas le propuso hacerse cargo del aventurero le hizo prometer que harían una trilogía juntos. Fuera la promesa el motivo, o la increíble recaudación del primer film, lo cierto es que en 1982 la pareja de cineastas se puso manos a la obra para buscar una historia que sirviera de continuación a la primera. En un principio Spielberg quería traer de vuelta a algunos de los personas de En busca del arca perdida, como Marion, pero Lucas le disuadió de aquella idea ya que lo que él quería en realidad era rodar una precuela, situada un año antes que la historia sobre el arca, primero porque no quería volver a tener nazis como villanos, y segundo y más importante porque así se evitarían problemas con los personajes y la trama. Además, Lucas, que estaba atravesando un duro y, a la postre, millonario divorcio de su mujer y colaboradora Marcia, quería un segundo film de la trilogía más oscuro, al estilo de El Imperio contraataca. O al menos eso es al versión de Steven, ya que algunos afirman que en privado era él quien realmente deseaba añadir un elemento de terror a la saga.

Después de trazar las ideas básicas de lo que sería la trama, habiendo desechado muchas ideas poco originales o demasiado locas que iban desde un castillo escocés encantado a un valle de dinosaurios (como ven en cualquier momento se podría haber llegado al over the top de la cuarta entrega), Lucas y Spielberg, quienes no podían contar esta vez con Lawrence Kasdan, que se había puesto a dirigir sus propias películas, recurrieron a Willard Huyck y Gloria Katz, con quien George ya había trabajado en American Graffiti, para que escribieran el guión a partir de un tratamiento escrito por Lucas. La historia arrancaría en 1935, en un club de Shangai llamado Obi Wan (de nuevo colaban una referencia a la famosa saga galáctica), donde Indy pronto se vería metido en problemas y acabaría envuelto en una persecución en coche por las calles de Shangai, algo mucho más mundano que la idea original de Spielberg, que era una persecución en sidecar por ¡la Gran Muralla! Pero evidentemente el gobierno chino no parecía muy dispuesto a dejar que un grupo de occidentales se pusieran a hacer carreras por uno de sus grandes monumentos.

Como compañera de reparto para Indy Lucas sugirió a una joven princesa virginal, pero Spielberg y los guionistas no quedaron muy entusiasmados por la idea. Así, la princesa acabó convertida en un niño chino criado en la calle, aunque algo de la sugerencia original quedó cuando introdujeron la figura del joven majarajá, lo que llevó a la trama del pueblo en la India sin niños. Volviendo de nuevo la mirada a los viejos seriales y películas con los que habían crecido, en la tercera versión del guión Lucas y Spielberg ya habían introducido a los villanos que iban a sustituir a los nazis en esta ocasión: los thag o Estranguladores, una suerte de vieja secta criminal adoradora de la temible diosa Kali que había sido popularizada por el clásico de George Stevens Gunga Din. Las tinieblas iban apoderándose del guión poco a poco, y realmente aquella segunda parte iba a ser más oscura. Habría rituales vudú, sacrificios humanos, niños esclavos, y toques de gore llevados aún más lejos que en la primera parte. Por supuesto no iba a faltar tampoco una de las constantes de las saga, los bichos asquerosos. Si en la primera fueron serpientes, esta vez serían insectos de todas las clases, cuanto más raros y grandes, mejor.

Para entonces Harrison Ford ya había dado su consentimiento para repetir papel totalmente encantado de volver a meterse en la piel de Indy, aunque había rechazado la sugerencia de Lucas de completar un total de cinco películas. Ni siquiera era seguro que fuera a aceptar el papel una tercera ocasión; "una película cada vez" es lo que respondió cuando le sugirieron rodar más pelis de Indiana Jones. Tras haber participado en la saga más famosa de todos los tiempos, y al involucrarse en la segunda parte de otra saga que iba camino de hacer también historia, Ford estaba preocupado, como muchos actores antes que él, por acabar siendo encasillado como héroe de acción. Cuando por aquella época un periodista le comentó el rumor de las cinco películas, el actor respondió "deben estar pensando en Roger Moore". Estaba claro que Ford no quería ser un nuevo 007 con látigo y sombrero. De todas formas su ilusión por la segunda película de Indy era patente, y viendo la deriva oscura que estaba sufriendo el guión, sugirió (y ya sabemos lo que suele tener en mente una estrella de Hollywood cuando "sugiere" algo) dar más escenas de comedia a Indy. Además esta segunda parte sería una magnífica oportunidad para demostrar que Indy no sólo pensaba en dinero y en llevar cosas a museos, y también tenía su lado altruista.

Con nuevas escenas cómicas que rebajaran un poco la tensión, un gurú loco a lo Gunga Din, el tenebroso Mola Ram (bautizado como un pintor hindú del siglo XVIII) y la historia de las tres piedras el dúo de productores rescató algunas ideas que no habían sido usadas en la peli del arca (la escena de la ametralladora y el gong, la jugarreta del avión y su increíble salto, o la persecución en vagonetas) y finalmente el guión estuvo listo. Era hora de buscar nuevos y excitantes lugares donde rodar. La Paramount había elevado el presupuesto a 28 millones de dólares, que esta vez proporcionó mucho más alegremente, como hacen todos los estudios con las secuelas de sus grandes éxitos.

Unos pocos exteriores serían rodados de nuevo en suelo patrio, aunque también se aprovecharía algún paraje inglés, ya que una vez más prácticamente todos los interiores serían rodados en los Elstree Studios. Macao serviría de Shangai, y para evitarse muchos viajes por la extensa India se eligió rodar en Sri Lanka, donde tenían lo que necesitaban y estaba más a mano. El palacio elegido para servir como la fortaleza del marajá, inspirado en uno real en la India, fue reconvertido a pinturas mate y maquetas, oficialmente porque dado que rodarían en Sri Lanka no merecía la pena el desplazamiento. Extraoficialmente se decidió no rodar en la India debido a las trabas que puso el gobierno indio que no acababa de estar demasiado contento con el guión, como se verá más adelante.

Mientras, comenzaron las audiciones para el reparto que iba a acompañar a Ford en la nueva película de Indy. Más de mil actrices se presentaron para interpretar a Willie (bautizada como el perro de Steven), la sexy cantante rubia que sería la heroína de esta segunda parte. Durante un tiempo pareció que la por entonces desconocida Sharon Stone se haría con el papel, pero por alguna razón acabó trabajando en Las minas del rey Salomón, una de tantas películas rodadas por el éxito de En busca del arca perdida. Finalmente sería la rubicunda Kate Capshaw, una de esas rubias que tanto le gusta fichar a Spielberg, quien interpretaría a Willie. De hecho esta vez la actriz le gustó tanto al director que se acabaría casando con ella algunos años después. Para encontrar al niño ideal que hiciera de Tapón, Spielberg organizó audiciones en cientos de colegios por todos los Estados Unidos y castings abiertos en varias de las ciudades más importantes. El elegido sería el dicharachero Jonathan Ke Quan, tras una de las típicas historias de casting donde el que acompaña es elegido en vez del candidato que se presenta (en este caso su hermano). El chaval impresionó a Spielberg en una escena improvisada de juego de póker (que acabaría en la película) y consiguió el papel. Ke Quan estaba destinado a convertirse en todo un icono ochentero, hasta que decidió desaparecer del mapa.

Para el reparto hindú Lucas y Spielberg, que no respetaban tanto los viejos seriales como para coger actores occidentales y pintarles la piel, estaban decididos a contratar a verdaderos hindúes. Como no encontraron a ninguno que destacara en los Estados Unidos, se fueron a probar a Gran Bretaña y la India. Evidentemente quien más destacaría sería el imponente Amrish Puri, una de las grandes estrellas del cine en la India, destinado a ser el malvado Mola Ram. Cuando fueron a reunirse con Puri el actor estaba trabajando en dieciocho películas simultáneamente. ¡El estilo Bollywood! Otra interesante presencia fue la de D.R. Nanayakkara, el gurú del poblado, un veterano secundario que no hablaba ni papa de inglés, y que se aprendió sus frases fonéticamente. Por lo que dicen su estilo pausado en el film se debe a que Spielberg le iba dictando cada frase para que recordara lo que tenía que decir. Y en otro orden de cosas, Dan Aykroyd tiene un pequeño cameo en el aeropuerto de Shangai.

El rodaje comenzó en abril de 1983, después de que Ford se hubiera puesto en forma ya que supuestamente su personaje era más joven y no más viejo. Tras rodar en Macao la producción se trasladó a Sri Lanka, al paupérrimo poblado que se encuentra Indy, situado en realidad en medio de grandes plantaciones de té. Sri Lanka tenía selvas, cuevas, montañas, elefantes y unos estupendos vampiros gigantes (en realidad murciélagos de la fruta) que ningún efecto de ordenador podría igualar. Como los murciélagos gustan de dormir durante el día, el equipo de producción recurrió a los petardos para hacerlos volar en pleno día. Harrison, que había sugerido el uso de elefantes, pronto se arrepintió de su idea, al igual que su entrepierna. El rodaje en la isla terminó con la secuencia del puente colgante, que una compañía británica encargada de levantar una presa en la zona ayudó a diseñar y construir. Aunque era mucho más estable de lo que pudiera parecer, la altura era real. Para cortarlo (ya que no se podían utilizar explosivos ni nada que hiciera ruido) se recurrió a una empresa francesa que construyó unos cortacables diminutos que parecían hechos en la NASA. La espectacular escena se realizó con dobles y muñecos. Como siempre Ford exigió rodar la escena él mismo.

Cuando el equipo se trasladó a Londres Harrison comenzó a sufrir un problema de espalda después de tanto montar en elefante. Le diagnosticaron una inflamación discal y para no operarle le trataron con una encima. Spielberg trató de rodar todo lo que pudo sin él (entre otras cosas la escena de baile inicial, un homenaje a los musicales, un género que el director siempre había querido rodar), pero aun así la producción hubo de posponerse tres semanas. De todas formas esta vez no le quedó más remedio a Ford que delegar en un especialista para las escenas de las peleas. Algunas las tuvo que hacer él mismo a pesar del dolor en la espalda, como el combate con el gigantón de la secta. Para animarle le preparon a Harrison una extraña broma mientras rodaban la escena de los azotes. En una de las tomas, en vez de manejar el látigo el matón sectario, lo hizo Barbara Streisand vestida de cuero negro a lo dominatrix, mientras le gritaba los motivos de su castigo (La calle del adiós, Han Solo...), hasta que Carrie Fisher aparecía para salvarle y darle un beso. Al final de todo el absurdo se apuntaba Irvin Kershner quien le decía a Spielberg "¿así como es diriges tus películas?".

Spielberg y Lucas, tanto monta monta tanto

En Londres se rodaron las míticas secuencias en la mina (que se completaron con el uso de miniaturas para algunos planos de las persecuciones en vagoneta), los interiores de palacio y las escenas en los túneles y catacumbas, donde Kate Capshaw tuvo que soportar que le echaran más de dos mil bichos encima (a diferencia de las serpientes, los insectos eran difíciles de controlar y al terminar el rodaje la mayoría se habían escapado de los estudios y se habían ido a la campiña inglesa). Tras la posproducción (en la que Spielberg acabó metiendo la Gran Muralla usando miniaturas) el film estaba listo para su estreno en mayo de 1984.

Indiana Jones y el templo maldito sería la primera película en usar la ya famosa tecnología THX de Lucas, pero, a diferencia del primer film, esta vez recayeron muchas críticas sobre el film. Muchos vieron en la historia tintes demasiado racistas. Por ejemplo, llevados por su pasión por los viejos seriales en blanco y negro, Lucas y Spielberg decidieron ofrecer la típica visión colonialista de los orientales comiendo toda suerte de guarrerías (¡esos míticos sorbetes de sesos de mono!) que aunque hicieron las delicias de muchos chavales no gustó nada en ciertos sectores. La India no vio con buenos ojos el retrato que se hacía de su pueblo y sus costumbres y durante algún tiempo prohibieron el estreno de la cinta.

La oscuridad y violencia de la nueva entrega también supusieron un problema. Aunque finalmente Steven había accedido a rebajar algo el tono oscuro de la película, muchos seguían creyendo que Indiana Jones y el templo maldito era demasiado terrible para los niños. La Motion Picture Association of America consideraba darle al film una calificación de R para adultos, y desde luego no estaba por la labor de darle pase para todos los públicos. Finalmente así fue (cosas de ser el Rey Midas de Hollywood), pero fueron tantas las protestas de padres sorprendidos y asociaciones familiares indignadas que para curarse en salud Spielberg propuso la categoría de PG-13 para que aquellas películas que como El templo maldito estaban entre lo infantil y lo adulto.

Hasta la aparición de la cuarta entrega Indiana Jones y el templo maldito fue considerada como la más floja de toda la saga. No era tan completa y audaz como la primera, ni tan entretenida y excitante como la tercera. Su tono tenebroso sorprendió a muchos y al alejarse de la aventura pura y dura imagino que para algunos los toques de terror la desviaban del bueno camino. Yo no creo que el ambiente oscuro y la trama de sectas diabólicas hagan de Indiana Jones y el templo maldito una peor película, sino que simplemente el guión no estuvo tan conseguido como en la primera parte. Desde luego en su día disfruté igual que lo había hecho con En busca del arca perdida, y el impacto de escenas como el del corazón latiente fue muy duradero.

El arranque es excelente, con la curvilínea Capshaw cantando "Anything Goes", y todo ese numerito musical de otra era, y la entrada de Indy a lo Rick Blaine en Casablanca. De hecho toda la secuencia en el Obi Wan es incontestable, tal vez lo mejor de toda la película. Y supongo que puedo entender a quienes les parezca que el personaje de Tapón es irritante, pero no es mi caso. Aunque desde luego no es una indómita Marion o el doctor Jones padre, ¡palabras mayores! Como en cualquier buena peli de Indy, son muchos los momentos memorables y excitantes. El momento balsa (unos pasos más, ¡y tienes una nevera y una explosión nuclear!), la cena de gala asquerosa (lo siento por los hindúes, pero esos sorbetes me sulibeyan), el túnel con bichos y la gran secuencia de la habitación trampa (con los años el personaje de Willie me ha ido gustando más, aunque creo que lo mejor es la desesperación del pobre Indy), los sacrificios humanos, la persecución vagonetil, y ese gran momento en el puente de cuerda. En fin, otro gran film de aventuras que no desmerece su puesto en la saga. Aun así con los años Indiana Jones y el templo maldito sí que deja una sensación de no ser tan impepinable como las otras, como si faltara algo que uno no sabe bien que es. Pero vamos no seré yo quien desprecie esta segunda parte-precuela. La trilogía original de Indiana Jones es intocable. Y no a la manera hindú, desde luego.

Indiana Jones y el templo maldito. Fortuna y gloria, hijo, fortuna y gloria.

13 comentarios:

Abel dijo...

Como ultraseguidor de Indy que soy, siempre he sufrido de desasosiego cuando me han pedido que escoja una de las 3 originales como favorita. Lo paso realmente mal, aunque al final normalmente me tira más la Última Cruzada, más que nada porque me parece la más redonda.

Ahora bien, como imágenes icónicas de Indy, me quedo con el Templo. La escena del banquete, por supuesto, la mejor escena gastronómica de la historia del cine. Delirante. La persecución de las vagonetas. Es que, siendo quizás la más floja de las 3, es un peliculón.

Curiosamente, en mi mente infantil me provocó más terror la escena final del Arca (ahora les produciría risa a los niños) que los momentos gore del Templo. Lo que sí que me acojonoba, y todavía me impresiona, es el maldito cántico de los seguidores majaretas esos cuando los rituales del más malo de los malos de Indy.

Félix S. Trabanco dijo...

Desde luego que es una muy buena peli, aunque la más floja de la saga (la cuarta no existe, no es que me parezca muy mala, pero es totalmente innecesaria). Durante años esta fué mi único contacto con la saga Indiana Jones, la ví a los 8 años, en el verano del 88, y te puedo decir que hay cosas como lo de los corazones que me traumatizaron un poco. Es que no viene a cuento después de la ligereza de la primera mitad de la peli, todavía hoy creo que llegaron muy lejos, dado el contexto de la peli y el público al que se dirigían, pero se puede perdonar. No volví a ver el resto de la saga hasta el 2002. Primero ví "La última cruzada" y luego "En busca del arca perdida", vamos que no las ví en el orden correcto, pero la verdadera razón por la que amo a Indiana Jones es "En busca del arca perdida". No obstante me gusta toda la trilogía. para finalizar una frase del gran Spielberg, que resume la experiencia de manera magistral: "De las 3, El templo maldito es la que menos me gusta, lo mejor para mí es que conocí a Kate Capshaw, con la que me casé años después. Así que aunque al final del film parece que Indiana se queda con la chica...en realidad yo me quede con ella".

LoRbAdA dijo...

Dios!! Cómo he disfrutado tio. La trilogia de Indy siempre fue mi favorita de todos los tiempos y me ha traido un montón de recuerdos. Además de un montón de anecdotas q no conocía. He alucinado con lo de Barbara Streisand jajaja!

Para nada pienso que sea la peor y me retaré con quien diga esa infamia.

Gracias por el post!

Señorita Puri dijo...

He oído que para Indiana Jones 5 Harrison ford interpretará a su propio padre.

Guzz dijo...

Pocas pelis me proyectan la sensación de aventura lograda con la trilogía inicial de Indy. Que criben otros... que yo me quedo con las tres. Y qué bien berrea la señá Spielberg aquí ! (la escena de los bichos con peligro inminente de empalación pinchera me parece descomunal... que mezcla de tensión y comedia, si señor).

Dr. Quatermass dijo...

Bookmarked, un post del gran Moebius sobre uno de mis tótems me lo tengo que leer con calma. Si hasta me he leído "el libro basado en la peli"
:-)

Félix S. Trabanco dijo...

Algo habia oido sobre la anécdota de la Streisand, y me parece espantoso imaginarme a ese aborto contra natura vestida de cuero y con látigo, como si el mero hecho de contemplarla vestida normal no fuese lo suficientemente masoquista.

Kinski dijo...

Muy bueno el post, incluso diría que mejor que la propia película.
A mi este Templo Maldito nunca me tiró demasiado, me gusta el tono oscuro pero la gran pega es que la historia me importa un bledo.
Una secta de chalados hindues no se puede comparar con la busqueda del Arca o del gria. Y es que ni siquiera hay nazis de por medio.

La visión de la Streisand enfundada en cuero es abominable!!!

Agente Cooper dijo...

Quizás por ser la primera que ví siemprele tuve un cariño especial pero estoy con Guzz, que criben otros yo me quedo con las tres!!!

Un saludo.

Rock and Love dijo...

Para mi sólo existen tres películas de Indiana Jones, la última entrega no me emocionó. Y de las tres primeras quizás las que más veces he visto sean la segunda y la tercera pero me quedo con El templo maldito...me ha hecho gracia saber datos sobre el rodaje.
Saludos.

JLO dijo...

me gusta toda la investigación y la vuelta que le das a los posts de cine... tanto este como el de blancanieves son muy explicativos...

pienso que las muevas versiones/secuelas de Indiana fueron lavando la importancia de la saga... así como la ultima es la más floja

Harrison era el rey de la taquilla tambien y al mismo Spileberg le pasó lo que decía con su propiocine... aunque dicen que Tintín está muy bien ...en fin... salu2

Möbius el Crononauta dijo...

Abel: yo quizás me quedaría con la primera o con la tercera, pero tampoco demasiado rotundamente. Como bien dices la segunda también tiene sus buenos momentos. La escena final del Arca también se me grabó a fuego. Ah, Mola Ram suda Ram! o Mola Ram sudará, nunca lo he tenido del todo claro.

Félix S. Trabanco: muchas familias pensaron lo mismo que tú. A mí me traumatizaron otras películas, pero nunca Indy, aunque desde luego la escena del corazón era imposible olvidarla. Desde luego Steven se lo debió pasar bien con Capshaw, de eso no me cabe duda. Porque ante la duda, ¡ya se sabe!

Lorbada: lo de Barbra Streisand es cierto, hay 'footage' grabado por ahí y todo. De las tres no sé si se podría decir que es la peor, pero no hay que confundir las cosas, que sea la peor no quiere decir que no sea un peliculón. Pero vamos yo amo las tres pelis.

Señorita Puri: eso tiene sentido. ¿Seguro que no es usted descendiente de Amrish?

Guzz: es como la escena del triturabasuras de Star Wars pasada por los Hermanos Marx y Boris Karloff. ¡Y claro que no hay cribar! Las tres son imprescindibles.

Dr.Quatermass: no es que sea grande, son las letras, que han empequeñecido. ¡Pero gracias! Ah, aquellos libros de pelis... yo tenía el de El retorno del Jedi, pero desapareció hace muchos años y ya no volví a saber de él.

Félix S. bis: jajaja. ¡Te has ganado el comentario South Park de la semana!

Kinski: ¡no exagere usted! Pero mi ego se lo agradece. ¿Pero y el poncho? Digo, ¿y el puente? ¿y el carisma de Mola Ram? ¿y la sala con pinchos? Y, entonces, ¿podemos considerar lo de James Brolin como una parafilia?

Agente Cooper: ¡claro!

Rock and Love: yo salí emocionado (este blog es testigo) del cine con la cuarta. No la he vuelto a ver, y miedo me da hacerlo, porque la veré con otros ojos. Obviamente ni comparación con las tres primeras, pero prefiero recordar lo poco bueno que hubiera y olvidar el resto.

JLO: siempre me ha gustado escribir o leer sobre anécdotas de rodajes y demás, le dan un punto extra a estos repasos. De Tintín no puedo hablar, no la he visto.

Bounty Hunter dijo...

Lo que encuentro extraño en todo esto, es: Donde está David aportando su exhaustivo conocimiento sobre la saga?:) Gran acierto por tu parte, el incluir un link del post de En busca del arca perdida. No tardaré en darle una lectura.
Como muchos otros, esta entrega es la que menos me gusta de la trilogía. Me seducen más los Nazis y toda su artillería que una secta Hindú. De todas formas, esta entrega tiene todo lo que se espera de un fílm de sus características: Aventuras, persecuciones, humor, amor y diversión.
Es un caso parecido al de Goat Head Soap de los Rolling. No es fácil mantener el tipo con dos rivales como el dedos pringosos y la huída de la calle mayor.
Lo que tengo claro es que por mucho estigma que le pongan al templo maldito,(yo el primero)cuando termine de verla por enésima vez volveré a quedar satisfecho y pensar que lo volvieron a conseguir.
PD:La calavera de crsital me pareció un digno epitafeo.