martes, 24 de enero de 2012

En el calor de la noche (1967)

"¡Me llaman señor Tibbs!" Tras la puesta de puntos sobre las íes del personaje de Sidney Poitier se escondía una nueva visión de Hollywood sobre los asuntos raciales y nuevas perspectivas para los intérpretes de color. Al fin y al cabo el asunto estaba de moda y vendía entradas, ya había ejemplos notables que trataban el asunto aunque fuera de forma tangencial, como La jauría humana, e iban a seguir muchos otros. Eran los convulsos 60, las calles ardían, en el Sur hacía mas calor que nunca, y sus retrógrados habitantes servían muy bien de villanos para las películas politizadas de tono racial. Sí, no le llamaban "chico" ni "negrito", le llamaban señor Tibbs, allá en el norte. Es cierto que la frase no tenía tanto impacto como "¡Mi nombre es Dolemite, hijo de puta!", pero el estilo afro setentero de Pantera Negra aun estaba por llegar.

La verdad es que sólo por ver los créditos iniciales de En el calor de la noche ya merece la pena ver la película, con esos planos nocturnos de trenes y vías y sobretodo con la tremebunda "In The Heat of The Night" de Ray Charles sonando de fondo, lo cual triplica el valor de cualquier crédito inicial que uno pueda imaginar. Y ahí estaba el siempre inmaculado Poitier, que parecía la extensión cinematográfica de los postulados de Martin Luther King Jr, acarreando su maleta y esperando al trasbordo mientras en alguna parte de aquel pueblo de mala muerte llamado Sparta se cometía un asesinato. Y cuando un blanco muere en el Sur, ¿de quien se sospecha primero? Ya saben la respuesta, si no, no habría habido guión ni película.

El personaje del detective Tibbs, inteligente, arrogante, y que daba lecciones a los blancos, estaba muy lejos de los iletrados negros de antaño, o de las eternamente ingenuas chachas de las viejas películas hollywoodienses. En esta historia se había dado la vuelta a la tostada y el personaje de piel morena era el héroe, a quien los demás debían recurrir en busca de ayuda. El nuevo ciudadano negro no estaba dispuesto a poner siempre la otra mejilla, y en el momento más Malcom X (por describirlo de alguna manera) de la película Tibbs se permitía devolverle una bofetada al cacique del pueblo (¡impagable expresión del actor Larry Gates!), acostumbrado a mandar sobre todo y sobre todos, y más si se trataba de negros.

En el calor de la noche mezcla con bastante acierto una típica trama de investigación policíaca con las tensiones raciales en el Sur, como si se tratara de una alegoría criminalística de lo que estaba sucediendo por entonces. Un detective negro del Norte, Tibbs (la legislación de Washington) irrumpe en el pueblo de Sparta (el anquilosado Sur) donde sin comerlo ni beberlo acaba poniendo las cosas patas arriba mientras arrima el hombro en un oscuro crimen que sobrepasa a los alguaciles del lugar. Es decir, gentes del Sur, adaptaos o pereced, porque en el fondo nos necesitáis.

De todas formas una cosa era la historia de la película y otra la realidad, y es que el equipo de producción, por consejo de Poitier, quien supongo que apreciaba su pellejo como cualquier hijo de vecino, decidió no rodar en Mississipi después de todo, y se trasladó a Sparta, Illinois, donde las producciones hollywoodienses interraciales no llamaban tanto la atención. El horno no estaba para bollos, y menos si tenían trocitos de chocolate.

Competentemente ensamblada y dirigida por el tahúr cinematográfico Norman Jewison, En el calor de la noche me resulta menos impactante hoy que la primera vez que la vi, cuando el algodón crecía alto. Quizás haya acusado algo el paso del tiempo, en comparación con la ya citada obra de Arthur Penn, aunque desde luego sigue en mejor forma que otras que llegaron para arrebañar los dólares que quedaran (esa Tic, Tic, Tic, por ejemplo, bienintencionada, pero, ¡ay!). Pero sin duda la película tiene grandes momentos y como en toda película racial en un poblucho del Sur que se precie el calor es pegajoso y asfixiante (aunque en realidad era otoño y los actores chupaban hielos para no exhalar vaho al rodar). Y seguro que no soy el único al que le encanta el subgénero de problemas-raciales-en-poblucho-del-Sur-profundo.

Sin duda el punto fuerte de la película es el duelo interpretativo entre Poitier y un estupendo Rod Steiger que hace del típico sheriff sudoroso y racista, y que se ve obligado a trabajar con uno de esos tipos cuyo color de piel no le entusiasma. Gracias al desdén que puso a su personaje y a 263 paquetes de chicle (no sé si dejó alguna muela en el camino, espero que fueran sin azúcar) Steiger el marcó el camino para muchos de los alguaciles rechonchos y desdeñosos, irónicos y xenófobos que habrían de venir. Además la película tiene varios secundarios interesantes, destacando el inefable Warren Oates.

En el calor de la noche, un film entretenido, buenas interpretaciones, acertada dirección y algo de enjundia, ideal para cualquiera de esas noches de entre semana en que no ponen nada, o si lo ponen dan ganas de arrancarse los ojos a lo Roger Corman.

4 comentarios:

TSI-NA-PAH dijo...

Nunca he visto tan bien reflado el calor de una noche de verano!Y esa sudoracion racista a flor de piel.Y la ambigua sexualidad de los personajes!
Una maravilla.
Un abrazo

Jim Garry dijo...

Recuerdo que esta película me impacto de pequeño mucho. Mi aita la grabó y era de las que solía volver a ver. Como a ti siempre me han gustado lo que denominas el subgénero de problemas-raciales-en-poblucho-del-Sur-profundo. No se porqué pero esta peli siempre la recuerdo junto a Conspiracion de silencio una en la que STracy iba a investigar un crimen en un pueblo y le acorralaban de forma chusca. Ese mismo de sentimiento con el añadido fundamental de los problemas raciales se da aquí. Y también totalmente de acuerdo con lo que comentas de los créditos iniciales cuando suena el tema de Ray Charles. Qué grande!!!! La ha vuelto a ver recientemente y creo que aguanta bien el paso del tiempo.

Sex, love and rock´n soul

Möbius el Crononauta dijo...

Tsinapah: desde luego casi se puede tonar la humedad pegajosa, y la tensión creciente.

Jim Garry: sí, "conspiración de silencio" tiene también ese punto de tensión creciente y clima opresivo. Hace muchos años que no la veo pero creo que era superior incluso a "En el calor de la noche".
Y lo de Ray es supremo, claro.

José Fernández dijo...

A mi estas de negros oprimidos en los 60s y tal siempre me acaban emocionando. Una del palo que no sé si habrás visto es Hurry Sundown de Preminger. No es un pura raza, pero es una pelicula bastante decente (y longa, molto longa).