jueves, 22 de diciembre de 2011

Waking Sleeping Beauty

Desde que se estrenara Blancanieves y los siete enanitos en diciembre de 1937 Navidad y Disney han quedado asociados durante décadas de deleite entre el público amante de los films de la mítica productora fundada por tito Walt. Por supuesto la magia no dura siempre y uno empieza a ver con otros ojos a Papá Noel y a los Reyes de la cabalgata, hasta que acaba descubriendo que el bueno de Walt no era todo sonrisas y caramelos. Es duro mirar detrás de un decorado de western y ver lo qué son en realidad las casas que han presenciado tantos duelos. Bien, pues quien no tema mirar detrás de las películas de Disney, o quien directamente odie todos los productos animados surgidos de esos estudios (¿quién podría ser tan malvado? ¡Incluso Hitler se emocionaba con las pelis de Disney!), encontrará en Waking Sleeping Beauty una forma interesante de descubrir lo poco mágico que fue crear clásicos de la animación Disney en la difícil década de los 80 y los primeros 90.

Waking Sleeping Beauty se centra en los complicados años de Disney entre el 84 y el 94, que llevaron a la compañía desde estar al borde de la desaparición hasta su gran resurgimiento. El prólogo de la historia arranca en el 81, cuando Walt llevaba quince años muerto, con el exitoso estreno de Tod y Toby, la culminación de un proceso de transición iniciado en los 70 donde la vieja guardia de animadores de la era clásica comenzó a dar paso a nuevos y jóvenes talentos, entre los que se encontraban futuras estrellas como Tim Burton o John Lasseter. La difícil producción de Tod y Toby fue un claro ejemplo del caos que reinaba en unos estudios que hacía tiempo que habían dejado de ser infalibles en la taquilla e intocables para la crítica. Los éxitos cada vez eran más difíciles de conseguir, y muchos creían que la calidad de las animaciones del estudio iba cada vez a peor. Muchos de los animadores de Disney pensaban igual, y liderados por el jefe de animadores Don Bluth, abandonaron el estudio para crear su propia compañía, lo que retrasó un año la producción de Tod y Toby. Bajo la presidencia del yerno de Walt, el ex-jugador Ron Miller, la compañía tomó muchas malas decisiones (por ejemplo aliándose con algunos de los grandes estudios para dar a luz películas de acción real que fueron destrozadas por la crítica (Popeye) o fueron un sonoro fracaso comercial (El dragón del lago de fuego). Todo ello condujo a la crítica situación de 1984, cuando los estudios estuvieron a punto de ser comprados por un todopoderoso empresario que planeaba convertirlos en un jugoso negocio desmenuzando la compañía y vendiéndola en pequeñas parcelas.

El que fue el momento más bajo de los estudios Disney marca el inicio del foco de atención de Waking Sleeping Beauty, un curioso y sincero documental creado por dos de las antiguas estrellas del estudio en aquellos complicados años, el productor Don Hahn y el ejecutivo Peter Schneider. Narrado y dirigido por el propio Hahn, Waking Sleeping Beauty ofrece mucho material de archivo, entrevistas con los protagonistas y grabaciones caseras que nos ofrecen una imagen de la compañía que se aleja bastante de la magia e inocencia de sus películas, para describir algo mucho más mundano: lucha por el poder, zancadillas entre ejecutivos, animadores descontentos y explotados hasta la extenuación... un panorama encantador que quedaba muy bien reflejado con la Competición Anual de Caricaturas del departamento de animación, cuyo espíritu crítico queda patente en la misma cubierta del documental. Aparte de malos rollos en los despachos y el departamento de animación por el camino asistimos también a la paulatina recuperación comercial de los estudios, la creación de Pixar, hasta la confirmación del resurgimiento de Disney con el formidable éxito sin parangón de El rey león.

Waking Sleeping Beauty, un interesante y sorprendentemente sincero documental, sobretodo teniendo en cuenta que fue la propia Disney quien se encargó de distribuirlo.

3 comentarios:

David dijo...

Pues no lo he visto... Vi el de la historia de Pixar...
Parece muy interesante...De todas formas y con ese título pensaba que iba a centrarse en esa peli (en la que como habían cerrado el departamento de animación de Warner, Chuck Jones trabajó unos meses como ayudante de dirección (creo que no acreditado); al poco volvieron a abrir lo de Warner... Que fue una peli carísima, el diseño de Earle para la peli... Bueno, luego sigo.

David dijo...

El caso es que lo de que Tod y Toby se rodó en esa época de vacas flacas, lo de Don Bluth y demás ya lo conocía.
En esa peli no recuerdo si trabajó Tim Burton... Ahí estaban también Musker y Clements, que participarían en el posterior despertar al que alude el documental, ¿no? Burton y otros querían ir por un lado; Bluth por otro. La de Tarón (que fue otro fracaso y si no recuerdo mal, incluso no recomendada para todos los públicos en los USA) fue un poco consecuencia de que repitieran el "viejo esquema" de Disney en esta de Tod y Toby y no funcionara del todo. En la wikipedia pone que el film fue considerado un éxito económico... pero las veces que he leído sobre la peli, siempre era más bien una especie de "fracaso". Lo pongo entre comillas porque la vi de niño en el cine, y de mayor y tras muchos visionados, ha acabado por convertirse en una de mis favoritas (aunque esté lejos de ser de las mejores de Disney, vale).
En fin... Que trataré de ver el documental.
Un saludito.
A ver si voy poniéndome con tus otras entradas...

Möbius el Crononauta dijo...

imagino que recuperó ganancias, pero desde luego no fue un gran éxito. De todas formas no la he visto para juzgar si es de las mejores o no.
Pues si lo ve usted espero que lo disfrute.