martes, 6 de diciembre de 2011

The Rolling Stones - Their Satanic Majesties Request

Let us weigh without prejudice the defendants' insolence, flamboyance, wealth, youth, and the fact that we would love to put them behind bars. Texto en una tira cómica del Evening Standard, 3 de julio de 1967.

The Rolling Stones
habían llegado más alto de lo que nunca pudieran imaginar, realmente rápido. No eran distintos de cualquiera de los otros grupos de rock británicos que habían alcanzado el éxito. Situados en la cima, con miles de discos vendiéndose y el dinero entrando, aquellos jóvenes decidieron experimentar y pasárselo bien. Los Beatles no eran muy diferentes. Pero Brian Epstein no había creado alrededor de ellos un aura de irreverencia y escándalo. Los Stones habían ocupado titulares con sus salidas de tono desde sus inicios, y ciertamente su pose arrogante y combativa no gustaba nada en muchos de los sectores más conservadores de la sociedad. La juventud se descarriaba, y ahora en vez de divertirse con excursiones al campo y bailes con carabina las nuevas generaciones se metían drogas y contestaban a sus mayores. Todo parecía irse al garete por culpa de melenudos como los Stones, y la sociedad se lo pagaba con mansiones y coches lujosos. Desde luego si el gobierno quería hacer un escarmiento con aquellos nuevos grupos de rock que parecían dioses salvajes, nadie mejor que las huestes de Mick y Keith. Aunque ¿qué gobierno se habría atrevido a declarar la guerra abiertamente? Curiosamente la conflagración estalló cuando Mick Jagger entró en un contencioso con el periódico News of the World. El error de la banda fue seguir con sus vidas de hedonismo y drogas como si nada pasara. Pero para entonces ya se encontraban en el punto de mira de la policía. Los blue meanies sólo tenían que esperar el momento justo.

El fin de semana del 11 febrero de 1967 los Stones se encontraban trabajando en los Olympic Studios para su nuevo disco, con la cada vez más habitual corte de amigos y novias pululando por allí. Varios de los invitados tenían ganas de seguir festejando, y Keith ofreció su mansión de Redlands para pasar el fin de semana. Bill y su nueva novia Astrid, Charlie y Brian prefirieron volver a sus hogares. Siguiendo a Keith acudieron Mick, Marianne, y algunos nombres insignes como el marchante de arte Robert Fraser, David Schneiderman, un oscuro personaje, al parecer una especie de camello norteamericano al que apodaban "Acid King" (su especialidad; se encargó de llevar LSD a la fiesta), un hippie llamado David, Nicky Kramer, un personaje de la escena londinense, George Harrison y su esposa Patti Boyd. Tras acabar la fiesta el viernes ya bastante tarde Harrison y Boyd dejaron la mansión. Al día siguiente, 12 febrero, alrededor de las cinco y media (otras fuentas hablan más bien de las ocho) de la tarde, la policía hizo acto de presencia. Rodearon el edificio y llamaron a la puerta. Una mujer policía se asomó por una de las ventanas. Como no parecía que fueran a irse, Keith salió a abrir la puerta. Tras informarles de por qué estaban allí el guitarrista les dejó pasar.

De lo que ocurrió a continuación quedan el informe policial, las noticias de los periódicos, las distintas versiones de quienes allí estaban y un buen puñado de mitos y leyendas urbanas. Y a veces no parece del todo claro cual es cual. Al parecer sonaba el Blonde on Blonde en el estéreo. Anita se acababa de dar una ducha y estaba envuelta en unas pieles que cubrían su cuerpo. Algun agente quitó la música. Keith la volvió a poner a más volumen. "No pisen los cojines, por favor". Una forma de decir que no se los tocaran. Mick, todavía de regreso en su primer viaje de LSD, contemplaba la escena divertido. Alguien dijo que habían encontrado a Anita tumbada descansando en el sofá. Los vasos comunicantes hicieron su efecto y la escena se transformó en un alocado acto de desviación sexual con una barrita de chocolate Mars de por medio. Teniendo a alguien como Anita, ¿quién pondría una maldita chocolatina de por medio? Bueno, según la mitología rockera, tal vez Led Zeppelin. Si es cierto que Anita dejó caer a propósito durante unos segundos la alfombra de piel que la cubría dejando entrever sus pechos a algún agente, quizás allí esté la explicación de todo.

Leyendas aparte, el resultado de las pesquisas policiales fueron serias; tras los pertinentes cacheos a Robert Fraser le pillaron 24 píldoras encima: comprimidos de heroína de facturación gubernamental por cuenta de Tony el Español, el camello oficial de Keith. En una chaqueta verde que pertenecía a Mick dieron con un pastillero con un rótulo en italiano; al parecer eran estimulantes. El cantante aseguró que habían sido prescritos por su médico, de quien no pudo recordar el nombre. A Keith no le encontraron nada, pero si encontraban drogas sin aparente dueño, o pruebas de que se habían consumido drogas en aquella casa, le responsabilizarían a él. El guitarrista comprendió: "Ya veo, me lo cargan todo a mí". A Schnedeirman le pillaron con hachís, una pipa con restos de cannababis y varios sobres con una sustancia marrón. También se habló de un maletín, repleto al parecer de ácido. Nunca más se supo de ese maletín, ni de Schneiderman, lo que abrió la puerta a las especulaciones y los conspiranoicos. ¿Era Schneiderman un agente encubierto? ¿Una maniobra de los periódicos? Cuando el inspector anunció el fin de la redada, Keith se dispuso a llamar a su abogado. Después llamó a Brian y Anita para que no acudieran como tenían planeado hacer. Más o menos por entonces una llamada, al parecer anónima, informaba al News of the World del incidente. Después de la volatilización del Rey del Ácido, Mick y Robert Fraser se enfrentaban a los cargos más graves, y el futuro como hombre libre de Keith tampoco estaba claro. No había duda: esta vez les habían pillado con todo el equipo.

En el News of the World aguantaron la noticia hasta el 19 febrero, cuando se decidieron a publicar los hechos aunque sin dar excesivos detalles ni nombres. Pero evidentemente iban paso a paso y aquello no iba a durar. Pronto toda la prensa se haría eco de la mayor redada de drogas que el rock había conocido hasta entonces, al menos en Gran Bretaña. Y no serían pocos los que se alegrarían de la noticia.

Bill y Charlie se enteraron del asunto el lunes siguiente, cuando el grupo volvió a los estudios Olympic. Aunque trataron de aparentar calma y cierta indiferencia, estaba claro que Mick y Keith estaban preocupados. Tras reunirse con su abogado el martes, la banda siguió grabando el resto de la semana. Una vez hechos los pertinentes análisis e investigaciones, se formalizaron las acusaciones. Fraser fue acusado de posesión de heroína, Mick de estimulantes, y Keith de haber permitido el consumo de drogas en su casa. Las penas podían suponer años de cárcel. Era el fin de todo: de sus carreras, de la banda, de todo lo que habían conseguido. Era el momento de emigrar por un tiempo por consejo de su abogado: cuanto menos se supiera de ellos, mejor.

Tras una pequeña parada en París Mick y Marianne decidieron volar en seguida hacia Tánger, donde se habían refugiado Fraser, Christopher Gibbs (también presente en la fiesta de Redlands) y otros conocidos del grupo. El chófer de la banda, Tom Keylock, se encargó de llevar el Bentley de Keith hasta la capital francesa, mientras el guitarrista, junto con Brian y Anita, volaban hacia la capital de amor para reunirse con su amigo Donald Cammell y su novia Deborah Dixon. Tras pasar unos días en París Keith, Brian, Anita, Deborah y Tom decidieron viajar hacia Marruecos en el Bentley. Al día siguiente Brian se puso muy enfermo. Otro ataque respiratorio. En un hospital de Toulouse le dijeron que tendría que guardar cama durante varios días. En curioso acto de generosidad Brian les animó a seguir el viaje sin él. Cuando se recuperara tomaría un vuelo hacia Marruecos. Si tomó esa decisión pensando que Anita se quedaría junto a él, se equivocó. Después de que se separaran aquel día ya nada volvería a ser lo mismo para ellos.

Lo que pasó a continuación ya forma parte de la leyenda del rock. Fue el cúmulo de los cruces de malas vibraciones y tensiones entre Keith y Brian por un lado, y Anita y Brian por otro. Era un secreto a voces que la relación entre Anita y Brian hacía tiempo que había ido más allá de la tormenta, y que las peleas tanto verbales como físicas eran algo común. Aunque a diferencia de otras relaciones anteriores suyas, en esta ocasión era Brian quien se llevaba la peor parte. Su débil constitución física no rivalizaba con la de Anita. Por otro lado, al cada vez mayor distanciamiento entre Keith y Brian, había que sumar la cada vez más creciente tensión sexual entre Keith y Anita. Por otro lado, y paradójicamente, justo en aquellas semanas entre la redada y el viaje, Keith y Brian se habían estando llevando mejor (de otro modo quizás Brian nunca habría dejado sola a Anita con Keith). Pero tal y como estaban las cosas no iba a durar. En resumen, con lo que pasó entre ellos tres durante aquellos meses, se podría hacer un culebrón venelozano en toda regla.

El resto del camino hacia la frontera española lo hizo Tom mientras Keith ponía discos y Anita y Deborah charlaban. Hicieron noche en Barcelona, donde Keith, Anita y Deborah tuvieron un encontronazo con las autoridades de la época. Según Keith fue por verse envueltos en una pelea que estaba teniendo lugar junto a su Bentley; según Bill por un problema con la tarjeta Diners Club del guitarrista (sí, Bill no estaba allí, ¡pero ese hombre tiene explicaciones para todo!). El caso es que ambas versiones acaban con Tom corriendo a buscar el pasaporte de Keith. Tras pasar unas horas en el cuartelillo donde según el guitarrista la policía rompió la crisma con sus porras a todos los ciudadanos españoles, los agotados excursionistas volvieron a su hotel. Tras una experiencia tan intensa Deborah decidió volverse a París. En un telegrama que les llegó al día siguiente Brian, que había pasado su cumpleaños a solas en el hospital, imploró a Anita que volviera. La poderosa germana hizo como si no hubiera leído nada. Ella, Tom y Keith decidieron seguir su camino hacia Tánger.

En aquellas horas siguientes que deberían enorgullecernos a todos los habitantes del Levante español, surgió el amor. En algún punto entre Barcelona y Valencia, sentados en la parte de atrás del Bentley, mientras Tom conducía, Keith y Anita iniciaron su relación. Es lógico pensar que ninguno de los dos podía ya más con aquella situación. Todo apunta (y Keith también) a que fue ella quien dio el primer paso, lo cual no sería de extrañar. Anita rompió el hielo recurriendo a la inmortal práctica sancionada por el país que habían dejado hacía poco. Días más tarde, mientras el pobre Brian enviaba telegramas a la oficina de los Stones para saber si alguien sabía algo de Anita, el trío calaveras seguía de fiesta en Marbella. Finalmente Anita se apiadó del desterrado hijo de Apolo y cogió un vuelo para reunirse con él en Toulouse. Keith y Tom se fueron a Tánger, y cuando estuvo mejor, Brian se llevó a Anita a Londres.

Cuando a Brian le dieron el alta en Londres él y Anita se reunieron con el resto en Tánger, donde Ahmed, un mítico camello marroquí, les cuidaba a base de tazas de té de hierbabuena y pipas con el mejor hachís de la zona. Sin embargo no todo eran sonrisas y té; la tensión entre Brian y Keith se podía untar como la mantequilla. Brian sabía que había algo que no andaba bien, aunque no supiera muy bien el qué, o tal vez se lo imaginara pero no tenía pruebas. Aparantemente Anita y Keith actuaban como siempre, pero había algo distinto. Keith se debatía entre la culpabilidad por traicionar un amigo y el odio hacia quien posee lo que uno desea, sobretodo cuando ese objeto de deseo es tratado a patadas. Era una situación muy difícil que quedó reflejada en la mítica foto de Michael Cooper en la que se puede ver a ellos tres sentados en una terraza: Brian, que está fumando un porro, parece mirar al vacío, como sumido en sus propios pensamientos; Anita mira decidida a la cámara, y por su parte Keith lanza a Brian una de esas miradas sobre las que suele especular acerca de las posibilidades homicidas de los ojos. La atmósfera empeoró cuando todos se trasladarona Marraquech, donde cambiaron del hachís al LSD. Keith y Anita no pudieron o no quisieron disimular más, y se volvieron más afectuosos, cosa que lógicamente no gustó nada a Brian. De nuevo, más peleas, Brian levantando la mano y llevándose en pago dos costillas rotas. La gota que colmó el vaso fue cuando al desquiciado guitarrista se le ocurrió llevarse a la habitación del hotel a unas prostitutas para montar una orgía con Anita. Aquello fue demasiado, y el resultado fue que la Pallenberg fue corriendo entre sollozos a los brazos de Keith, quien dijo que ya estaba bien. Elaboraron un plan de huída y lograron liar a Brian para que se fuera bien lejos a tomar té y a escuchar música marroquí de la que tanto le gustaba. Entretanto Keith y Anita escapaban de Marruecos. Adiós Brian, hola Keith.

Poco a poco los trotamundos pródigos fueron volviendo a casa. Mick se reunió con Marianne en Londres, y tras irse desesperado a ahogar sus penas en la noche parisina, Brian también volvió. Keith y Anita alargaron sus vacaciones pasando por Roma, donde Anita tenía que rodar unas escenas para Barbarella. A su regreso Brian tendría una última conversación con Anita. Todo se había acabado entre ellos. En realidad, aquella ruptura significó un cambio para todos. Con Bill y Charlie a un lado como observadores, y Mick tan unido a Keith, de repente Brian se encontró con que al irse Anita con Keith aquello rompía el último lazo que le unía a la banda, y ese lazo era su amistad con Keith. Ahora estaba realmente solo. Tan sólo le restaba Stu, en quien todos confiaban. Pero el bueno de Ian Stewart no era un miembro oficial de la banda. Aquellos duros momentos para Brian abrieron la puerta para todo lo que habría de venir.

El 25 de marzo los Stones se embarcaron en una gira europea que comenzaría en Suecia y la RFA. En la frontera sueca la policía les realizó un registro de su equipaje y pertenencias como nunca antes. Iba a ser una constante durante toda la gira. Las consecuencias de la redada en Redlands y su posterior exposición mediática comenzaba a traer sus consecuencias. En abril el tour desembarcó por primera vez en Italia con cuatro fechas. Tras pasar por París, en cuyo aeropuerto hubo un altercado con un agente de aduanas, el grupo cruzó el Telón de Acero y acudió a Varsovia para dar un par de conciertos. El panorama fue el habitual en estas visitas: atmósfera deprimente, agentes secretos por todas partes, reclusión en el hotel, y un primer concierto sin fans, ya que todas las entradas habían sido regaladas a miembros oficiales del partido. Pero de algún modo poco a poco los verdaderos fans se fueron colando para acabar coreando "¡Icangetno Icangetno!", su curiosa forma de pedir "Satisfaction". La gira acabó en el estadio del Panathinaikos en Atenas, justo cuando estallaba un golpe de Estado.

Acabada la gira Keith y Anita se fueron a Cannes, donde la alemana iba a promocionar su última película. Brian acudió para intentar una última e infructuosa reconciliación con Anita. Acabados sus compromisos ella prefirió irse a la Riviera con Keith. Brian se volvió a Londres, seguido días después por Keith. El 10 de mayo él, Mick y Fraser tenían que comparecer en el juzgado para una vista preliminar. Se fijó la fecha del juicio y se les dejó en libertad bajo una fianza de 100 libras cada uno. Aquella misma tarde la policía acudiría a registrar la casa de Brian en South Kesington, donde estaba acompañado del príncipe Stash. La policía preguntó al guitarrista si tenía drogas en la casa, ya fueran legales o ilegales. Brian les habló de su asma. Tras el registro la policía requisó un par de pipas, algunos botes con sustancias sospechosas y un pastillero con trazas de cocaína. Stash y Brian fueron custodiadios hacia la comisaría. A Brian se le acusó de estar en posesión de 50 gramos de resina de cannabis. Su juicio se aplazó hasta el 2 de junio. Se pidió prisión preventiva para él, y salió libre bajo una fianza de 250 libras. Otro Stone había sido cazado.
Sus majestades Brian y Jimi

Con los juicios pendientes sobre sus cabezas la banda regresó al estudio donde continuó trabajando en "She's a Rainbow" y comenzó a trabajar en nuevos temas como "Citadel". A mediados de mes Brian aprovechó para escaparse al Festival de Monterey. El día 27, tras haber pasado los que podían ser unos últimos días de libertad en Tánger, Mick se enfrentó a su juicio. El jurado declaró culpables tanto a él como a Fraser. Aquella misma noche la pasarían en prisión. Al día siguiente Keith corrió la misma suerte. De momento, Mick y Fraser se habían amoldado a su situación bebiendo Beaujolais y haciéndose traer la comida de un hotel cercano. Pero aun así el futuro se presentaba sombrío para ellos. El 2 de julio en su vista preliminar a Brian le cayó una acusación por posesión de drogas (marihuana, metedrina y cocacína) que la policía había encontrado en registros posteriores. Al igual que Mick y Keith, Brian se decidió por un juicio con jurado. Finalmente llegaron las sentencias: tres meses para Mick y una multa, seis meses para Frasier y una multa, y la pena máxima para Keith, un año. ¿Significaba aquello el fin de los Stones?

Los titulares inundaron la prensa, como lo habían llevado haciendo durante todo el proceso. Las referencias a la misteriosa mujer desnuda (el nombre de Marianne no había trascendido) provocó titulares tan alucinógenos como "El abogado de los Stones defiende el 'alegre desnudo' en un manto deslizante" o "La chica desnuda en un manto de piel mantendrá su secreto". Tras la condena de Mick, Keith y Fraser la opinión pública se polarizó entre aquellos que defendían su inocencia y quienes se regocijaban de que se hiciera justicia con aquellos peludos anarquistas, o quienes simplemente creían que las leyes eran para todos. Los fans se apelotonaron en el traslado de los tres condenados, animándoles y gritando consignas. Los periódicos sensacionalistas hacían el agosto con sus excéntricos titulares y en News of the World sacaba tajada mientras la demanda de Mick contra ellos parecía realmente lejana. Pero los fans no dejaban de protestar a las puertas del periódico cada día. En tan sólo 24 The Who grabaron y publicaron un sencillo con dos versiones de los Stones, "The Last Time" y "Under My Thumb". Su intención era seguir sacando singles con versiones estonianas mientras Mick y Keith permanecieran en la cárcel. La prensa musical se puso de parte del grupo, claro está, pero los periódicos serios cargaron contra ellos. La gran excepción fue el Times, cuyo editor, William Rees-Mogg, escribió en defensa de Mick.

Los abogados de la banda actuaron rápido. Al día siguiente de los encarcelamientos presentaron sus alegaciones al Tribunal Supremo. La verdad era que los tres famosos presos se habían encontrado con un juez duro, y varias de las pruebas no tenían demasiado peso. Muchas voces públicas habían apuntado a la teoría de la encerrona, y los fans armaban mucho jaleo. Los jueces encargados de la revisión seguramente prefirieron curarse en salud y ya que las revisiones no podían considerarse hasta otoño, decidieron dejar libres a Mick y Keith bajo fianza personal de 5.000 libras cada uno. Sus pasaportes les fueron retirados. Fraser no tuvo tanta suerte y tuvo que permanecer en prisión.

A principios de julio Brian ingresó en una clínica, oficialmente por el estrés. El resto pasó casi todo el mes grabando en los Olympic Studios. Pronto se conoció la noticia de que las apelaciones de Mick y Keith se habían adelantado al 31 de ese mes. Parecía como si su caso se hubiera convertido en una patata caliente mediática que había que resolver cuanto antes. Por aquellos días alguien en la BBC insinuó que sería una buena idea cortar las imágenes de Mick y Keith del clip de "All You Need is Love" que iba a ser emitido en el Top of the Pops. Brian Epstein, el mánager de los Beatles, amenazó con retirar toda la película si alguien se atrevía a semejante cosa. A finales de mes Brian salió de la clínica y se fue con su nueva novia, Suki Potier, a visitar a unos amigos en Málaga.

Finalmente llegó la revisión del caso. Keith, enfermo de varicela, fue puesto en cuarentena en una habitación del juzgado, por lo que sólo Mick estaba presente ante los jueces. El magistrado jefe levantó inmediatamente la condena de Keith, por considerar que no había ningún testimonio claro que indicase su culpabilidad. La condena de Mick también fue anulada, aunque se le puso en libertad condicional con una severa advertencia de que en los doce meses siguientes debía mantenerse limpio para que lo sucedido no contara como una condena oficial. El juez le recordó su responsabilidad para con la juventud.

Eran libres. Trescientas personas fuera del juzgado acogieron la noticia con calmada alegría. Mick y Keith salieron por la puerta de atrás. Lo primero que hizo Keith fue coger un vuelo para reunirse con Anita en Roma. Por su parte Mick fue a por Marianne, y juntos fueron a la ITV, donde Mick iba a participar en un debate acerca de las drogas y de todo lo que había pasado.

Aparte de la libertad condiciona del Mick, y los problemas de Brian, había más problemas en el horizonte para la banda. En julio se había publicado en Estados Unidos el recopilatorio Flowers, pero en Inglaterra los periódicos se hicieron eco de las más que posibles trabas que el gobierno estadounidense podría poner a Mick, Keith y Brian para conseguir sus visados. Como el vital mercado que eran los Estados Unidos, la banda no podía dejar al país fuera de sus giras. Bastante problemas económicos tenían ya (el dinero que administraba Allen Klein seguía llegando con cuentagotas) como para verse en esa problemática. De todas formas, como por el momento no había nada que pudieran hacer, tras unas pocas sesiones de estudio los Stones se tomaron unas vacaciones y se desperdigaron con sus mujeres y novias.

El 8 de agosto se publicaba en el Reino Unido el primer sencillo del grupo desde enero, "We Love You", una canción con mensaje de agradecimiento a los fans que les habían apoyado (¿o viendo el protoclip qie acompañaba el tema, un irónico mensaje a las autoridades?), y que constituyó la primera señal de que el sonido de la banda estaba derivando hacia la experimentación y la psicodelia, fruto de la nueva ola de jipismo que invadía la cultura occidental. Algún malicioso periodista de la revista Disc hizo la siguiente reflexión: ¿Cuándo los Stones no son los Stones, niños? Cuando son los Beatles, por supuesto. Sí, el Sgt. Pepper's de los Fab Four estaba en la calle desde junio. Otro debate de bar se había servido.

En los últimos días de agosto Mick y Marianne se habían ido con los Beatles a Gales para asistir a una conferencia del maharishi Mahesh Yogi; por lo visto Mick quería conocer de primera mano las creencias del hombre que tenía tan embobados a los del Liverpool. Pero su viaje espiritual no duró muchó. La escapada trascedental se interrumpió cuando llegó la noticia de la muerte de Brian Epstein por sobredosis, por lo que todos regresaron a Londres.

Justo por entonces se produjo la ruptura definitiva entre Andrew Oldham y los Stones. La contribución de Oldham en el ascenso de la banda había sido vital, pero el grupo ya había aprendido todo lo que podía aprender de él. Keith y Mick querían a un productor real con ellos, o en todo caso autoproducirse ellos mismos. Y lo que la banda necesitaba ahora era más un gestor que un maestro de los trucos publicitarios. Su fama estaba consolidada y los servicios de Oldham ya no eran necesarios. De hecho poco a poco el propio Oldham también había ido distanciándose de sus protegidos. Fue una separación amistosa, ya que todos lo habían visto venir. Por el momento el grupo quedó en manos de Klein, cuya oficina era inundada semanalmente por telegramas de la oficina británica de los Stones. Pero Klein seguía poniendo todo tipo de excusas y seguía con su política de darles tan poco dinero como fuera posible.

En septiembre la banda reanudó las grabaciones del nuevo disco. Realizaron una escapada a Nueva York para unas sesiones fotográficas; aunque inicialmente a Mick y Keith les fue denagada la entrada, se les concedió un permiso de unos días para entrar en el país. Aquella era la prueba de que iban a tener problemas cuando quisieran ir de gira a los Estados Unidos. El grupo aprovechó su estancia para reunirse con Klein y comentar la marcha de Oldham. El astuto mánager y tesorero les tranquilizó y les conminó a enviar sus facturas a la oficina de Londres.

Durante gran parte de octubre los Stones volvieron al estudio para finiquitar su siguiente disco. El día 30 Brian acudió a su propio juicio por posesión de drogas. El guitarrista se declaró culpable de los cargos por posesión de cannabis y permitir el uso de drogas en su casa, pero rechazó los cargos de las drogas más duras. Le condenaron a nueve meses de cárcel por consumo de cannabis más tres meses adicionales por posesión, y una multa por permitir el consumo de drogas en su casa. No se le concedió fianza. Aparentemente tranquilo Brian dejó los juzgados para pasar la noche en la cárcel, mientras Mick y Keith partían hacia Nueva York para mezclar el álbum. Al día siguiente se presentaron las apelaciones. Brian quedó libre bajo fianza, hasta que a comienzos de diciembre se viera las caras con los magistrados en el Tribunal de Apelaciones. Los psiquiatras habían vuelto a testificar en su favor recomendando que no se le encarcelara. El juez de turno en esta ocasión fue más benevolente y le concedió la libertad bajo fianza de mil libras más tres años de condicional con la obligación de seguir tratándose médica y psicológicamente.

She's a rainbow

El 2 de diciembre, diez días antes del resultado de la apelación de Brian, apareció un nuevo sencillo del grupo, "In Another Land", la primera contribución a la banda de Bill Wyman como compositor. Allen Klein había recomendado su publicación por considerarla la única balada del nuevo disco, que se publicó en Gran Bretaña el 8 de diciembre. Al día siguiente aparecía en los Estados Unidos.

Their Satanic Majesties Request, el disco de la polémica. Para algunos es un álbum tan válido como obras anteriores, e incluso posteriores. Para otros es una idea de olla de los Stones que en vez de ceñirse a lo que sabían hacer mejor se dedicaron a intentar fabricar su propio 'Sgt. Peppers' (idea con la que por cierto se mostró contrario Jimi Hendrix en una entrevista de la época). En fin, éste es un disco que suele provocar entre los fans de la banda. Yo supongo que me encuentro más o menos en medio; me parece un disco con uno o dos clásicos, algunas buenas canciones y otras canciones más mediocres. Aunque desde luego lo que sí me parece es que no fue un LP resultado de una evolución natural, intentaron experimentar como parecía hacer todo el mundo, justo en un año repletos de problemas externos e internos y con sesiones de grabación fragmentadas en las que pocas veces coincidía el grupo al completo.

Their Satanic Majesties Request, que por primera vez unificaba portada y repertorio a ambos lados del Atlántico, se abría con "Sing This All Together", un paso en falso en terreno inexplorado de la banda, que trató de meterse en una onda más pop y psicodélica que no iba con ellos. A pesar de la colaboración de John Lennon y Paul McCartney en los coros y las percusiones, el tema no podía competir con lo que los Beatles estaban haciendo por entonces. Incluso las líneas vocales de Mick Jagger parecen haber perdido fuerza, perdido en terreno de nadie: ni es el Jagger chulesco, ni el mejor Jagger melódico. La segunda canción, "Citadel", es uno de los mejores temas del disco, que incidía también en la psicodelia pero partiendo de bases más sólidas: Mick suena al Jagger que todos conocemos y la sucia guitarra de Keith sostiene toda la canción junto a los arreglos de vientos y melotrón de Brian y el piano de Nicky Hopkins. "In Another Land", el tema de Bill Wyman, que comenzó a grabar gracias a que fue una noche sin saber que se había cancelado la grabación, la verdad es que no está nada mal, especialmente en los estribillos (a los que contribuyeron Steve Marriott y Ronnie Lane) aunque habría mejorado sin tanto efecto psicodélico en la voz, pero por suerte los arreglos de Hopkins en el clavicémbalo son excelentes. Para muchos "2000 Man" es el mejor tema del disco, y lo cierto es que en su primera parte es un gran tema acústico que se transforma en un estupendo rock de la mano de Keith; quizás sería más popular de haber estado en otro disco. "Sing This All Together (See What Happens)" es una jam psicodélica que abre con unas flautas muy de los Fab Four. Lennon y McCartney volvían a colaborar en un tema en el que parecía buscarse la psicodelia por la psicodelia, un tropiezo en realidad bastante común entre casi todas las grandes bandas de la época. En algunas ediciones del disco a la jam le seguía la coda oculta "Cosmic Christmas". La cara B, tras algunos sonidos raros y voces, abría con algo muy distinto, esa maravilla que es "She's a Rainbow", un canto al amor de Jagger que estaba loco por Marianne, el excelente piano de Nicky Hopkins, Brian al melotrón, el propio Jagger a los coros junto con Wyman y Keith y sus "uh la lá", y los bellos pasajes de cuerda obra de John Paul Jones. En los terrenos más blancos del pop los Stones nunca estuvieron tan cerca de rivalizar con los Beatles. Quien no aprecie un tema así no sé que porras tendrá en las orejas. "The Lantern" parece surgida de las raíces de la banda pero no acaba de arrancar seguramente porque los jugueteos psicodélicos de los fraseados no se lo permiten, pero es un tema curioso para escuchar a Brian y Keith compartiendo guitarras (acústicas en este caso) después de mucho tiempo, aunque casi da miedo pensar en lo que sería este tema sin los arreglos de piano de Nicky Hopkins acompañado por los redobles de Charlie. "Gomper" arranca con arreglos hindúes al sitar a cargo de Brian Jones (quien en realidad se encarga de toda la miríada de instrumentos orientales que aparecen a lo largo de la canción, es decir, todo lo que no es la guitarra de Keith), y resulta del todo prescindible salvo para quien desee visitar Goa o quien quiera escuchar de una sentada todo lo que era capaz de tocar el amigo Brian. "2000 Light Years From Home" es un placentero tema de corte psicodélico que está bastante conseguido gracias a la sugestiva melodía vocal de Jagger, el bajo de Wyman y el ritmo inconfundible de Charlie, aunque no sea precisamente el tema definitivo del disco. Their Satanic Majesties Request cerraba con "On with the Show", una anecdótica tonada de cabaret con ambiente de club nocturno.

1967 había sido sin duda el año más difícil para la banda, que había afrontado su extinción debido a los juicios por drogas y las tensiones con el cada vez más aislado Brian Jones. Además, a pesar de su buena recepción en Gran Bretaña y Estados Unidos, donde rozó el primer puesto en las listas, las ventas de Their Satanic Majesties Request pronto se desinflaron mientras la mayor parte de la crítica destrozaba el disco, ya fuera por considerarlo una mala copia de los Beatles, o por ser una obra demasiado pretenciosa. Las ventas y las críticas fueron un claro mensaje para la banda: era mejor dejarse de experimentos y volver a lo que sabían hacer mejor, rock de raíces negras y rhythm and blues de alto voltaje. Y aunque la banda, especialmente Keith, había estado deseando volar por libre en la producción, los resultados de Their Satanic Majesties Request, producido por ellos mismos con Glyn Johns de ingeniero jefe, terminaron por demostrar que todavía no estaban listos del todo para manejarse a solas en el estudio. Necesitaban una opinión ajena a la banda, además de las inevitables collejas de Stu. Necesitaban lo que nunca habían tenido: un productor totalmente profesional y de reconocido prestigio. Los tiempos difíciles aun no habían acabado para ellos, pero decididos a reconducir su trayectoria, artísticamente iban a alcanzar cotas nunca vistas.

17 comentarios:

ROCKLAND dijo...

Uff, este "Their Satanic Majesties Request", siempre se me atragantó de lo lindo. Bajo mi punto de vista es lo más flojo que editaron los Stones en su larga carrera. Aquí se les fue demasiado la olla con tanta psicodelia.
Memos mal que al poco llegó "Beggars banquet".

Saludos.

TSI-NA-PAH dijo...

A mi justamente siempre me gusto este disco, y justamente por ser diferente ,como un Sergeant Pepper un poco malogrado! Y aquella portada me molaba, no encuentro que sea flojo, simplemente diferente!

babelain dijo...

A mi también me gustó este disco. Hay que ponerse en situación, veamos: Estamos en el 67, vamos a nuestra tienda habitual de novedades discográficas, vemos la portada y flipamos ya. Lo compramos, vamos a casa, sacamos todo el material disponible que tenemos por los cajones y ponemos el disco en el plato...ufffffffff. Nos miramos unos a otros y joder había canciones para volar bien alto; otras, no tanto, pero volvíamos a posar la aguja en el plato cada vez que terminaba el disco una y otra vez. Mirando los créditos, pasándonos los canutillos rellenos de exquisiteces marroquíes y tratando de aterrizar de vez en cuando de las nubes donde nos habían trasportado unas minúsculas pastillitas traídas de Holanda y que todo el mundo sabe de que se trataba.En fin, tiempos pasados.
Buena crónica; algunas cosas ya las he leído en la biografía de Marianne Faithfull, por cierto, muy recomendable.
Saludosssssssssss

elprimerhombre dijo...

Me encanta "She's a rainbow".

¡Un saludo!

Johnny dijo...

Esperaba con interés este capítulo de tu serial rollingstoniano. Nunca he entendido ni compartdo las malas críticas a este disco. Me parece una obra maestra como la copa de un pino, de la primera división stoniana. Coincido en lo que dices de Citadel y 2000 man,... Como rareza recuerdo que me atrapaba muchísimo The lantern. Saludos.

Kinski dijo...

No es el Sgt. Pepper's, ¿y qué?. Un discazo lleno de temazos como 2000 man, She's a Rainbow y esa absoluta genialidad que es 2000 Light Years From Home.
Siento algo especial por este disco ya que fue el 2º que compré tras el Voodoo Lounge.

Tus artículos stonianos mantienen la media, sigue así Möbius!.

José Fernández dijo...

Ondia, pues si que tiene defensores este disco. A mi nunca me hizo pizca de gracia, exceptuando "She's a Rainbow", clarinete. Bueno, fútbol es fútbol, o algo así.

José Fernández dijo...

Boh, que se me fue la olla. Yo lo que iba a poner antes de leerme los comentarios de arriba era que no se que les dais en Valencia a los guiris para que se pongan siempre como burros xD

Adrian Vogel dijo...

En mi opinión no ha resistido el paso del tiempo. En su día me gustó mucho. Lo escuché mucho. Ahora hace décadas que no lo he vuelto escuchar. ¿Por algo será?

Möbius el Crononauta dijo...

Rockland: ¡con cosas como "Dirty Works" esto no puede ser tan flojo ni de lejos! Había mucha psicodelia pero no toda era mala creo yo.

Tsinapah: diferente lo es, desde luego.

babelain: gracias por comentar y bienvenido. Desde luego puesto así en perspectiva, no es de extrañar que te guste el disco. a ver si alguien me regala esa biografía, o me hago con ella un día de estos. Aunque antes está la de Ron Wood, claro.

elprimerhombre: ¡grandioso tema!

Johnny: como has leído yo no la considero una obra maestra, pero tampoco el disco funesto del que se suele hablar. Simplemente arriesgaron y en unos temas acertaron y en otros no.

Kinski: bueno, se intenta, se intenta. Este no sé si resultó muy técnico, por decirlo así, ¡pero con esto del juicio hay tanto dato! Y sí, ¡todos esos son temas muy potentes!

José Fernández: que curioso, pensé que ibas a alabar este disco y poner a parir al Beggars Banquet o algo así xD. Es la humedad, que afecta a los estrógenos y la testosterona. Y la cercanía de mar. ¡El agua de grifo es tan horrenda que todo el mundo bebe sangría! Lo difícil si no eres guiri es persuadir a la Anita de turno.

Adrian Vogel: por algo será, desde luego. Pero bueno un tema como "She's a Rainbow" no me digas que no merece ser rescatado.

Dr. Quatermass dijo...

Tío, dime por favor lo que te cuesta escribir estos entradones, cagontó a mi que dos párrafos me cuestan un mundo...

2000 light years es un temazo con una gran versión de ace frehley en KISS, pero mucho del álbum me deja frío, y sí, yo soy de los que pienso que era oportunista... sí sí nosotros también queremos ser psicodélicos!!!

José Fernández dijo...

Lo que pasa es que tengo una reputación que mantener, que en realidad soy más convencional que el misionero. Y con los Stones más, que todos los que me gustan son los más típicos (Exilio, Dedos Pegajosos, Mendigos y tal). Por cierto, yo también me apunto a que sigas la serie. Por lo menos los 70s, anda, que te cuesta xD

Möbius el Crononauta dijo...

Dr. Quatermass: jajaja bueno técnicamente desde que lo empecé hasta que lo terminé este me habrá llevado un mes, porque fue empezarlo y se me rompió el ordenador. No sabría decirte, pero empecé con algunos cachitos, pero el grueso me llevaria varias horas de la noche y madrugada del viernes. Aunque en esta entrada había muchos datos que contrastar y lleva más tiempo. Pero vamos depende de lo inspirado que esté uno.
Jeje puede que fuera un poco oportunista, pero tenían buenos temas que es lo que cuenta.

José Fernández: mmm ya me parecía. Podría decirte lo que me cuesta, pero entonces tendría que matarte. ¡Es una información muy peligrosa! Bueno de momento acabaremos con ésta y luego ya veremos.

Dr. Quatermass dijo...

Jeje Möbius, que crack, gracias por dedicarnos tu tiempo con estos entradones.

Möbius el Crononauta dijo...

Yo vivo para daaar

Bounty Hunter dijo...

Tiene narices el asunto. La vez que más cerca estuvieron Mick y Keith de ir a la trena durante un buena temporada, fue por una burda redada.
Se nota que a medida que se hicieron más grandes su invulnerabilidad también lo hizo. Porqué ese incidente se queda en nada comparado con todas las correrías que estavan por llegar.
Sobre el album, soy de la opinión de que se subieron al carro de la psicodelia. Ya sea por la influencia directa de los Fav Four(como venía siendo desde que empezaron) o simplemnte por el movimiento imperante.
Hay que tener en cuenta que en el siguiente album no hay rastro de experimentación alguna a parte de ser el primer disco que contiene su clásico sonido Stone.
Personalmente no es un album que tenga muy presente de ellos, pero es imposible no rendirse a She's a Rainbow. Citadel tampoco esta mal. Y hasta Wyman tiene un tema propio.
Me ha gustado la definición de disco raro, porqué de discos malos tienen otros.
Para el final dejo el tema de Marianne y la chocolatina. Ha sido lo más chocante de todo el texto. Explicito es pero se puede relatar con más detalles?
Maldito morbo...
Saludos gran M!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Sí, luego tuvieron más poder y mejores abogados, y aunque las liaban más gordas no acabaron en la trena.
¿Más detalles eh? Bueno, si recuerdas la mítica escena del espagueti en 'La dama y el vagabundo', según la leyenda estoniana, sólo has de sustituir el espagueti por la barrita Mars y la boca de ella por... ¡ya sabes!