lunes, 19 de diciembre de 2011

Alien Nation (1988)

En la era de las hombreras y de Wham! el Distrito 9 de la época fue Alien Nation (o Alien nación), una película que nos sorprendió a muchos por la perspectiva que adoptaba frente a la cuestión de los alienígenas en el cine y que sirvió de influencia para la tan comentada cinta sudafricana de un par de años. En Alien Nation los alienígenas llegaban en grandes cantidades, y ni traían mensajes ni venían a hacer la guerra. Curiosamente, al final era como si hubiera llegado una nave con portorriqueños. La película nos iba a mostrar que si un día llegaban seres del espacio exterior, tal vez fueran simples emigrantes o refugiados.

El telón de fondo para la historia nos retrotraía (ya que en realidad la acción tenía lugar en el cercanísimo futuro de 1991) a 1988, en las postrimerías del mandato de Reagan, durante el cual una gigantesca nave espacial llegaba al desierto californiano con trescientas mil almas alienígena a bordo. Los pasajeros eran unos humanoides creados genéticamente por alguna raza alienígena superior para usarlos como esclavos, con lo que eran muy fuertes y resistentes y trabajaban en cualquier condición y clima. ¡Tenían hasta dos corazones! Tras una cuarentena pegamos el salto y nos encontramos en Los Ángeles del 91, donde los alienígenas se han convertido en una minoría racial más, y como cualquier otra minoría se han hecho con su propio barrio donde tienen sus tiendas y sus cosas. Y como sucede con cualquier otra minoría racial, la mayoría, e incluso el resto de minorías, no los ven con buenos ojos.

Con este trasfondo de ciencia ficción lo que en realidad nos ofrecía Alien Nation era una típica buddy movie, ya sabéis, ese subgénero (muy extendido en el policíaco) protagonizado por una pareja de, en este caso, policías (normalmente un veterano y un novato) que tienen sus diferencias y al principio no se llevan bien. El veterano es Sykes, un huraño policía que como muchos otros desprecia a los alienígenas, y como suele suceder en el subgénero, acaba de perder a su compañero de siempre en un tiroteo durante un atraco perpretado por, claro que sí, tipos de dos corazones. Entonces desde las cúpulas altas que siempre buscan arañar votos con la inmigración, se decide ascender a un patrullero alienígena para convertirlo en el primer detective venido del espacio exterior. Se trata de Sam Francisco (el film juega con la idea de que al haber tantos alienígenas los funcionarios se quedaron sin nombres cristianos que ponerles y empezaron a llamarlos como actores, personajes de dibujos y así), al que Sykes llamará George (por George Jetson, nombre original para el personaje que Hannah-Barbera no permitió usar), un tipo honrado que tan sólo busca prosperar y ser tratado como cualquiera. Aunque Sykes no quiere ver a los alienígenas ni en pintura, decide presentarse voluntario para trabajar con George porque lo ve como una oportunidad para resolver el crimen de su compañero.

En Alien Nation predominan los arquetipos de la historia policíaca de compañeros que no se llevan bien y que investigan un crimen que les llevará hasta asuntos más complejos, pero realmente donde gana la película es en la nueva perspectiva que trajo y en lo bien que está construida la sociedad inmigrante alienígena, que al fin y al cabo no deja de ser como investigar un crimen en Little Korea o algun sitio así. La trama policial por otra parte está bien llevada, resulta un buen arquetipo por decirlo así. Lamentablemente pasado el ecuador de la historia el film comienza a deshincharse, como si hubieran apremiado a los guionistas a finiquitar en asunto en veinte minutos. El comedimiento y el saber hacer del resto de la película parecen esfumarse en los últimos veinte minutos y todo se precipita de forma demasiado rápida y demasiado fácil. Una lástima. De lo contrario el conjunto del film habría sobrevivido mejor, aunque su novedosa historia todavía hace que algunos recuerden el film.

Gran parte de la película se sostiene sobre los hombros de un James Caan que aporta su buen hacer y su carisma al papel de Sykes, el sempiterno detective de familia rota que destaca de entre otros detectives similares simplemente por ser James Caan. El villano de la historia es un Terence Stamp muy maquillado, y aparte del amigo George hay una miríada de secundarios y figurantes maquillados en una escala que no se veía en Hollywood desde los tiempos de la saga simia. Entre la raza del espacio exterior no olvidemo destacar a Leslie Bevis (¿la recuerdan en plan galáctico junto a Mel Brooks?) quien a pesar de su extraño cráneo de tenctoniana no deja de ser una de las alienígenas más sexys que se han visto en la gran pantalla.

Alien Nation no es la película definitiva, pero mantiene el tipo hasta cierto punto y el toque alienígena de todo el asunto, aunque ya no resulte muy sorprendente a estas alturas, sigue teniendo sus puntos fuertes (¡esas borracheras con leche agria!). Como ya he dicho, lástima que no la remataran bien, sino seguro que se hablaría más de ella. De todas formas en su día fue lo bastante popular e impactante para que se hicieran cómics, libros y una serie televisiva. En resumen, un inesperado buen film, con sus fallos, pero también con sus aciertos.

6 comentarios:

Kinski dijo...

Nunca he visto la peli pero siempre me gustó la serie de TV (hasta la tengo descargada). A ver si remedio esta situación de una vez.

¿Soy el único al que le extrña que no hayan hecho un remake de Alien Nation?.

Saludos.

ATM dijo...

la verdadera razón por la que dejé de comer strogonoff era Alien Nation, cada vez que comía no dejaba de ver las cabezas de esos malditos extraterrestres adictos al jabón industrial

Félix S. Trabanco dijo...

La serie la emitieron en el 92, y aunque al principio me gustaba, le cogí mania en los últimos episodios. Era bastante tonta. La peli la ví años después, cuando estaba en el instituto. Desde luego me pareció mucho mejor que la serie, pero no era ciencia ficción, aquello era Arma Letal o algo por el estilo. Un film que ahora juzgo como bastante tonto.

Möbius el Crononauta dijo...

Kinski: en su día creo recordar haber echado algún vistazo a la serie, pero creo que no me interesó demasiado.
A mí no me extraña,

ATM: nunca he comido strogonoff.. pero si algún día lo hago, ¡me fijaré a ver si veo el cráneo de Sam Francisco!

Félix S. Trabanco: ¿tonto? para nada. Y sí, es una peli de policías en toda regla, igual pero diferente al mismo tiempo. Y salvo la parte final el resto no está nada mal, aunque no sea Harry el Sucio.

David dijo...

Joder! Lo que no recordaba es que hicieran hasta una serie televisiva.
La peli sí la recuerdo. Se dejó ver... entretenida ( pero sin más)...

Dr. Quatermass dijo...

Entrañable sin duda, yo la revisé hace poco, una de las reinas de los videoclubs de su época.