jueves, 17 de noviembre de 2011

The Rolling Stones - Between the Buttons

Esta ha sido la prueba más prolongada de resistencia física que he visto afrontar a la policía a lo largo de mis treinta y tres años de servicio. Declaraciones de un inspector de policía al Vancouver Sun respecto a un concierto de los Rolling Stones.

Lo que yo hago es algo sexual. Bailo, y todo baile es un sustituto del sexo. Mi danza es de una sexualidad muy básica. Lo que realmente molesta a la gente es que yo sea un hombre y no una mujer. Mick Jagger

Mick Jagger consumió LSD en la casa de los Moody Blues en Roehampton. Titular del News of the World, febrero de 1967.

El 23 de junio Los Rolling Stones iniciaban su quinta gira por Norteamérica con la habitual conferencia en Nueva York, una ciudad donde ningún hotel había querido albergarlos. Tras anuncios de demandas y mucha mala publicidad, Andrew Oldham consiguió que el económico Holiday Inn les abriera sus puertas. La banda no se caracterizaba por destrozar habitaciones, pero los problemas con las fans, los cordones policiales y demás líos habían tirado atrás a los grandes hoteles de la ciudad. Los Stones seguían siendo malos; a ojos del público más recto y conservador sus pelos largos les seguían convirtiendo en tipos sucios que no se lavaban, y si Mick salía con una sudadera en televisión todavía desagradaba a gran parte de la audiencia. El comportamiento en privado de los Stones no era necesariamente peor que el de los Beatles, quienes como buenos ciudadanos de Liverpool podían batir a cualquier Stone londinense en dureza callejera. Pero de cara a la prensa, los políticos y la gente de bien, The Rolling Stones eran brutos, sucios y malos, y haciendo gala del espíritu de su cara B del 65, "Play With Fire", llevaban jugando con fuego demasiado tiempo. La mecha estaba encendida, tan sólo era cuestión de saber cuánto tiempo le llevaría consumirse.

En su nueva gira el repertorio abundaba con temas propios, con el núcleo de sus sencillos más exitosos. "Satisfaction" cerraba los conciertos. En su primera fecha ya se produjo el caos absoluto. En Lynn, un suburbio de Boston, con 15.000 personas enloquecidas, el público trató de alcanzar el escenario. La policía respondió con gases lacrimógenos. Fin del concierto. La banda aun no acababa de amoldarse a los expeditivos métodos de la policía norteamericana. Días después en Vancouver los guardianes de la ley no dudaron en emplear la contundencia.

El 28 de junio la banda regresaba a Nueva York para dar un concierto en Buffalo. Tras el bolo el grupo acudió, por consejo de John Hammond, que había realizado con Bill unas sesiones en el estudio a su llegada a la ciudad, a un pequeño club para ver a un tal Jimmy James. La en la práctica ya ex-novia de Keith, Linda, se llevó a Chas Chandler, de los Animals, al concierto. Lo que vieron les dejó asombrados. Evidentemente aquel guitarrista sería conocido en poco tiempo como Jimi Hendrix, y Chandler tomó buena nota de lo que había visto. Era el comienzo de otro capítulo glorioso en la historia del rock.

La gira prosiguió sin apenas descanso: Toronto, Quebec, Atlantic City, Queens, Nueva Jersey. De regreso al estado de Nueva York, en Syracuse, Brian aprendió el respeto por la bandera norteamericana cuando se encontró una vieja bandera rota y se la quiso llevar como recuerdo. En varios nanosegundos la policía cayó sobre él y sobre Bill, que le acompañaba. Acabaron en comisaría y tras una severa reprimenda les dejaron libres. America, home of the free!

El 2 de julio aparecía el duodécimo sencillo del grupo en los Estados Unidos, "Mother's Little Helper", que ya había aparecido en la versión británica del Aftermath. Sin la garra inmediata de otros singles anteriores, el lanzamiento se quedó en un meritorio número 8 en las listas Billboard. Mientras, la gira proseguía. A mediados de mes el grupo tuvo un pequeño descanso que aprovecharon para ir a Los Ángeles de compras, y recorrerse los clubs nocturnos, como el Whisky a Go-Go, donde no hacía mucho los Doors habían debutado teloneando a Van Morrison y sus Them. Tras unos pocos días de asueto los Stones volvieron a la carretera, en dirección a Vancouver, donde de nuevo hubo problemas y la policía acusó al grupo de ponerles las cosas difíciles. Más fechas: Seattle, Portland, Sacramento, y un accidentado vuelo hacia Salt Lake City, donde el avión les dio el primer susto aéreo a la banda. 17.500 personas agotaron las entradas en el Hollywood Bowl de Los Ángeles, uno de los conciertos más intensos del grupo en aquella época. La gira cerró en Honolulú, desde donde la banda se desperdigó en distintas direcciones. La recompensa americana era dura pero gratificante.

Charlie y Bill volaron directamente a sus casas, y Mick y Keith, tras un breve retiro en Cancún para inspirarse y crear nuevos temas, regresaron también a Gran Bretaña. Keith volvió solo, sin Linda, que había preferido quedarse en Nueva York chutándose y queriendo formar parte de la corte de Jimi Hendrix. Rodeada de malas compañías según Keith, el guitarrista llamó a sus padres y les informó de la situación. El padre de la chica voló a la Gran Manzana y se la llevó de vuelta, donde la internó en un centro de desintoxicación. Era el fin de la primera gran relación de Keith. Mientras, en Tánger, Brian se rompía la muñeca. Lo achacaron a una caída en el baño. Quienes conocían lo que se traían entre manos Brian y Anita, lo achacaron a otra cosa muy distinta.

Mientras, Mick y Keith trabajaban en un nuevo sencillo a medio caballo entre Los Angeles y Londres. Durante un tiempo se había especulado con que los Stones harían una película, e incluso había tomado clases de interpretación, pero el proyecto cada vez era más lejano. Quien sí acabó participando en un film fue Brian, quien incapacitado para tocar se fue a Alemania con Anita, que iba a protagonizar la película, mientras él se encargaba de la banda sonora.

A principios de septiembre la banda regresaba a Nueva York para una nueva aparición en el Ed Sullivan Show, donde tocaron "Paint It, Black" y "Lady Jane", y presentaron su nuevo sencillo, "Have You Seen Your Mother, Baby, Standing in the Shadow?", que iba a publicarse a ambas orillas del Atlántico a finales de ese mes. La grabación era en revolucinario color, Charlie lució orgulloso su bigote y en "Mother...", mientras tocaba el piano, Keith se dejó ver con su chaqueta de la Wehrmacht. También aprovecharon su estancia en la Gran Manzana para realizar una sesión de fotos, todos travestidos, para la portada del single.

Tras varios meses sin girar por Gran Bretaña la banda se puso en marcha para una corta gira por Inglaterra, Escocia y Gales, abriendo en el templo musical del Albert Hall londinense. Glyn Johns iba a acompañarles para grabar temas para un nuevo disco en directo. Los teloneros le iban a poner las cosas difíciles al grupo: nada menos que Ike y Tina Turner y la moribunda formación de los Yardbirds con Jeff Beck y Jimmy Page sobre un mismo escenario. Brian y Keith se dedicaron a agobiar a Ike con preguntas sobre arreglos y trucos, mientras Mick aprendía pasos de baile de Tina, cosa que al celoso guitarrista no le hizo demasiada gracia. Mick decidió entonces centrarse en una de las Ikettes.

El nuevo single del grupo, lanzado según Keith sin estar realmente terminado y con mezclas poco trabajadas, quedó de nuevo alejado de los primeros puestos. Las letras de Mick eran otro torpedo contra el viejo sistema, aunque sencillamente se tratara de que no todos los días uno se levanta con un riff como "Satisfaction" en la cabeza. Aun así las giras seguían siendo un éxito, con altercados y griterío adolescente. Pero económicamente las cuentas parecían sin estar demasiado claras, aunque nadie en el grupo parecía preocuparse demasiado. Con coches de lujo y mansiones no importaba que las cuentas corrientes no fueran todo lo boyantes que debieran ser.


Stu posa orgulloso con vieja su furgoneta, vehículo de las primeras giras estonianas

Tras acabar la gira a principios de octubre (sería la última gira británica en cinco años) la banda se tomó otro largo descanso. Bill, que había comenzado a producir y apadrinar otras bandas, se fue a España a negociar para The End, mientras que Brian desapareció con Anita por los clubes de París. Mick y Keith se quedaron en el estudio trabajando con Johns los temas del álbum en directo. Los Stones se pasaron gran parte de noviembre grabando en los Olympic Sound Studios de Londres el cuerpo de canciones que iba a formar su siguiente disco. Muchas de las nuevas composiciones eran excitantes, de lo mejor que habían hecho, y nunca hasta entonces habían dedicado tanto tiempo al trabajo en estudio. Keith estaba cada vez más interesado en los arreglos, en trabajar con vientos y secciones de cuerda, en explorar nuevas posibilidades. Los Beatles ya habían lanzado cosas como "Nowhere Man" o "Eleanor Rigby", el nuevo mundo de los hippies permitía también buscar nuevos mundos en la música. Pero los Beatles habían tenido desde el principio a alguien como George Martin para guiarles, apoyarles y acompañarles en su camino al otro lado. Los Stones no habían tenido a un profesional de esa talla, de hecho su productor no era siquiera un profesional. Desde sus primeras grabaciones para Decca Andrew Oldham había sido el productor sin saber nada sobre ese mundo, aprendiendo a medida que aprendía la banda, y dejando lo que no podía o sabía hacer en manos del ingeniero de sonido. La música de los Rolling avanzaba a años luz, pero aun así el motor de Andrew no era lo suficientemente potente. Para llegar a una nueva era el globo estoniano necesitaba perder lastre.

Como las grabaciones del grupo eran cada vez más largas por los estudios fueron pasando amigos y compañeros de la banda como Robert Fraser, el príncipe Stash, el músico y actor Dudley Moore, Anita Pallenberg y Marianne Faithfull, con quien Mick había comenzado a salir a espaldas de Chrissie Shrimpton. El 14 de noviembre, tras una prolongada sesión nocturna en el estudio, la banda salió a las afueras de Londres a realizar una sesión de fotos para la portada del álbum. En la foto elegida, editada artesanalmente por el fotógrafo Gered Mankowitz para darle un toque etéreo y fantasmal, los rostros denotaban cansancio y frío, pero fue Brian quien captaría esta vez la atención con los ojos entrecerrados y una sonrisa satánica que no dejó indiferente ni a los fans ni a los medios. El propio Mankowitz afirmó que era una muestra gráfica del estado de cosas dentro del grupo: the way Brian appeared to not give a shit is exactly what the band was about. Un crítico lo describió como "un mapache albino maldito". Gracias a Brian los Stones consiguieron su portada más Black Sabbath. Habría estado bien un rumor en plan "no, Brian nunca estuvo allí".

Cuando finalizaron las sesiones de grabación a las que había acudido Jack Nitzsche desde Los Angeles y donde había participado por primera vez el joven teclista de sesión Nicky Hopkins (sería la primera de muchas colaboraciones), la banda se fue de vacaciones, unas vacaciones turbulentas sentimentalmente para Mick y Bill. El pobre Keith había tenido que denunciar a su novia (¡quien lo hubiera dicho!) para alejarla del caballo, mientras que Mick estaba alargando una situación insostenible viéndose con Marianne y saliendo con Chrissie, su novia desde los principios de la banda. El 18 de diciembre él y Chrissie tuvieron "la gran pelea", y su relación llegó a su fin. Poco después Marianne dejaría a su marido. Nacía otra gran relación estoniana. Mientras, el matrimonio de Bill, que llevaba haciendo aguas mucho tiempo sin que él hiciera demasiado por arreglarlo, quedó sentenciado cuando en una fiesta conoció a una bella sueca llamada Astrid. En el otro lado de la banda, la constante: Brian y Anita y su violento caos y Charlie, su esposa Shirley, y la tranquilidad y rutina más absolutas. Por supuesto, para ellos las cosas siguen igual hoy que hace cincuenta años.

El 10 de diciembre se editaba en Estados Unidos el directo Hits Live para aprovechar el tirón comercial de las Navidades. Supuestamente grabado en el Albert Hall, era una recopilación de grabaciones en directo de su última gira británica, más temas en estudio apañados con griterío del público y doblajes de instrumentos. La banda acababa el año con un nuevo compromiso en el Top of the Pops presentando "Have You Seen Your Mother, Baby, Standing in the Shadow?".

1967 comenzaba con la boda de Stu y la secretaria de Andrew Oldham, una celebración a la que acudieron todos y tras la que Bill y su mujer tuvieron su particular "gran pelea". El ciclo de la vida: un nuevo matrimonio feliz nacía mientras otro llegaba a su fin. La mujer de Bill se fue con su familia a Sudáfrica dejando al hijo de ambos, Stephen, al cuidado del bajista. Para olvidar sus problemas, Bill se fue a ver una incendiaria actuación de aquel guitarrista que había visto en Nueva York, conocido ya como Jimi Hendrix, quien ya estaba conquistando Inglaterra en nombre de la electricidad. Su sencillo "Hey Joe" alcanzaba el sexto puesto en las listas.

Los Stones contraatacarían con el explosivo y polémico single "Let's Spend the Night Together", probablemente su mejor sencillo hasta la fecha, ya que en la cara B se encontraba nada menos que "Ruby Tuesday". Era difícil estimar cual de los dos temas era mejor, y de hecho gracias a su letra mucho menos polémica "Ruby Tuesday" se acabaría alzando con el número uno en los Estados Unidos. El comienzo de "Let's Spend the Night Together" es arrollador, con el piano de Jack Nitzsche y el bajo (conducido esta vez por Keith) abriendo camino para que Charlie con un furioso redoble lance al grupo hacia adelante como siempre, los coros de Mick y Keith desatando adrenalina y Brian de fondo aportando arreglos con el órgano, para que finalmente Mick abra fuego con su letra de claras connotaciones sexuales que decía lo que las canciones románticas ocultaban en realidad tras sus suaves metáforas. "Ruby Tuesday" era una composición entera de Keith (o según Marianne, una idea primitiva de Brian sacada adelante con la ayuda de Keith) que ciertamente se ajustaba a la situación por la que había pasado tras su ruptura con Linda. "Ruby Tuesday" se abría con un bello pasaje de Brian al piano y la suave voz de Mick, arropada por Brian y Keith a los coros, cantando a la incredulidad del desamor, dejando espacio para que Brian aportara sus inventivos arreglos, esta vez con una flauta dulce. Redoble de Charlie, entra Bill al chelo y la acústica de Keith toma el mando, para volver de nuevo al comienzo. En cuanto a baladas y temas románticos de los Stones, "Ruby Tuesday" desbancaba claramente al resto en el número uno.

El día 12 la banda, salvo Mick, volaba hacia Nueva York para al día siguiente ensayar su actuación en el Ed Sullivan Show. El vocalista no hizo caso de la superstición del viernes 13 y voló ese mismo día. Los supersticiosos vieron probados sus miedos cuando Sullivan prohibió tajantemente a Mick que cantara el provocativo estribillo de "Let's Spend the Night Together". O cantaba let's spend some time together, o se volvían por donde habían venido. Ya se sabe, Sullivan se desdijo una y mil veces de sus vetos a ciertos artistas, pero en el tema de las letras que no se ajustaban a su código era inflexible. Mick hubo de ceder y cuando grabaron su actuación el 15 cambió el estribillo. Quizás como reacción a esa agachada de cabezas la banda la montó, ya de regreso en Inglaterra, durante su participación en el programa televisivo Sunday Night at the London Palladium, un casposo programa de variedades para la familia que en su equivalente español bien podría haber estado dirigido por un ventrílocuo. La banda iba a presentar tres temas nuevos y su vieja versión del "It's All Over Now" de The Valentinos. Al final del programa todos los artistas invitados se subían a una plataforma giratoria y sonriendo estúpidamente saludaban a la audiencia. La banda se negó a pasar por ello, y Mick tuvo un gran encontronazo con Andrew Oldham, quien insistía en que no podían permitirse ese desplante. Era el fin de la era Oldham en la banda, que se sintió mucho más cómoda días después en el Top of the Pops.

El día 20 había sido publicado en el mercado británico el nuevo LP, Between the Buttons, título que había surgido de una confusión. La contraportada iba a estar dominada por unas viñetas dibujadas por Charlie Watts y unos pocos versos. Necesitaba saber el título, así que Bill se encargó de preguntárselo a Oldham. Éste respondió: the title is between the buttons, una expresión para decir que no se había decidido aún. Bill, sin embargo, lo entendió literalmente, y así se lo comunicó a Charlie. El error acabó en el dibujo del batería, así que decidieron seguir adelante con él.

El 11 de febrero estaba fijado como fecha de lanzamiento de la edición norteamericana de Between the Buttons, que, a diferencia de su homóloga británica, incluía "Let's Spend the Night Together" y "Ruby Tuesday". El LP británico había sido toda una rareza al no incluir ningún sencillo ni éxito. La banda habría querido que el disco incluyera el sencillo con las dos canciones, pero las reglas de la industria marcaban que el single debía ser algo autónomo, como así había sido. Sin embargo, la música estaba a punto de pasar a un segundo plano. El mes de febrero de 1967 iba a ser el mes del casus belli contra los Stones.


Hail to Brian!

Evidentemente desde su salto a la fama el grupo había llamado la atención de la prensa, no sólo de la prensa musical, sino también de la prensa rosa y amarillista, que sacaba tajada a cualquier tema, cosa o persona que vendiera ejemplares. Y con los Stones vendían mucho. En términos generales, la prensa generalista les hacía mucho menos caso. O al menos así había sido hasta entonces. Ya en diciembre Mick había tenido que desmentir los rumores de su muerte en Norteamérica. Y entonces en febrero llegó la bomba del News of the World, el entrañable tabloide inglés con sus fuentes de información fijas en el país de Nuncajamás, que en un artículo sobre estrellas del pop y drogas afirmaban que el cantante de los labios gruesos había tomado LSD. La confusión parecía partir de Brian, quien tiempo atrás había hablado con varios reporteros que le habían confundido con Mick. Desde luego el maquiavélico guitarrista no se encargó de desdecirles, y habló sin tapujos sobre su relación con las drogas. Fuese o no así, lo cierto es que era Mick el protagonista del titular. El cantante montó en cólera, y no sólo desmintió la noticia, sino que decidió emprender acciones legales contra el periódico. El príncipe del Swinging London Robert Fraser lo llamó "el error Oscar Wilde". Sobretodo cuando Marianne no contribuyó precisamente a que las aguas tornaran a su cauce cuando en un debate radiofónico sobre las drogas habló de las bondandes de la marihuana y del LSD y las puertas de la percepción. A alguien, en alguna parte, todo aquello debió sonarle a un atentado en Sarajevo un día de 1914. Solo que esta vez el terrorista ni siquiera se había dado cuenta de que había apretado el gatillo.

La edición británica de Between the Buttons se abría con "Yesterday's Papers", dominado por el clavecín de Brian Jones, y que parecía a todas luces un irónico canto de despedida de Mick a su ex-novia Chrissie. Who wants yesterdays papers/Nobody in the world. "My Obsession" parecía ofrecer un rescate de la batería de "Under My Thumb" a la que la banda había añadido unos oscuros arreglos y un marcado estribillo beatleiano. La banda recupera a Stu para el piano, el bajo de Bill suena más diabólico que nunca y Mick se muestra desafiante y a ratos lascivo como hoja de afeitar. Un tema ciertamente extraño. "Back Street Girl" es un bello tema lento, uno de los mejores trabajos de Keith en la acústica hasta la fecha, con Nitzsche tocando el clavecín y Brian demostrando que es un genio logrando que un acordeón quede bien en un tema de rock. El cuarto tema del álbum es "Connection", un estupendo tema con un poderoso ritmo de Charlie y Bill, y curiosamente uno de mis temas preferidos de los Stones. Keith se repartía las armonías vocales con Mick en lo que se puede considerar el primer trabajo de vocalista principal del guitarrista. "She Smiled Sweetly" es un bonito medio tiempo donde destaca la labor de Brian y Nitzsche al órgano y al piano. La primera cara del LP se cerraba con "Cool, Calm and Collected", una alegre canción con ritmo de taberna conducida estupendamente por el piano de Nicky Hopkins, el nuevo gregario de lujo del grupo en el estudio; Brian por su parte se divirtió con sus particulares arreglos y sus más particulares instrumentos: mirlitón, sitar, banjo y una más plana y común armónica. No es un gran clásico, pero es un divertido tema con espasmódico final que merecería más atención por parte de los fans de la banda. La cara B se abría con "All Sold Out", uno de las primeras y más claras incursiones del sonido estoniano en la psicodelia que comenzaba a dominar todo el panorama del pop. Guitarras con sucias afinaciones, una poderosa slide guitar de Brian, quien además de repartirse coros con Keith y Bill metía de nuevo sus jugueteos con la flauta. "Please Go Home" era un regreso de la banda a los selváticos ritmos de Bo Diddley, con Jones introduciendo otro nuevo y curioso instrumento en sus arreglos, el ululante theremin. El tercer tema de la segunda cara, "Who's Been Sleeping Here?", es un tema de marcado estilo dylaniano, con un buen trabajo de guitarras, todas a cargo de Keith, incluyendo la parte solista. "Complicated" retoma parte del concepto de "Connection" sin quedar tan redondo, cosa que no sucede con "Miss Amanda Jones", un magnífico tema rock que tiene más de los Stones de finales de década que del sonido de la banda previo al 66. Uno de esos pequeños clásicos de los que deberíamos acordarnos más. Con un estribillo mejor conseguido quizás sí lo recordaríamos con gusto. Si "Connection" podría considerarse como el primer trabajo vocal de Keith equiparado con el de Mick, en "Something Happened to Me Yesterday" Keith sí tiene absolutamente protagonismo como cantante repartiéndose estrofas con Mick. El tema tiene ecos de las bandas callejeras de Nueva Orleans, con arreglos de viento tocados por Brian que recuerdan a sus homólogos en la discografía de la época de los Beatles. El tema y el disco se cerraban con un mensaje hablado de Mick, una reminiscencia infantil de la despedidas radiofónicas durante la guerra (So if you're out tonight, don't forget, if you're on your bike, wear white). Parte del grupo, especialmente Mick, quedó bastante descontento con el contenido del álbum, del que apenas salvaba "Back Street Girl". La edición británica sin duda se resintió de la ausencia de los poderosos hits "Let's Spend the Night Together" y "Ruby Tuesday", que sí aparecieron en al edición americana a costa de "Back Street Girl" y "Please Go Home". Quizás Between the Buttons fuera inferior, o tal vez más oscuro y difícil que Aftermath, pero tenía poderosos temas rock y un toque musical algo más tenebroso que un buen fan de los Rolling debería poder apreciar. De todas formas ahí estaba el enorme sencillo de "Let's Spend the Night Together" para demostrar que la grandeza y madurez de los días de "Satisfaction" no sólo no habían desaparecido sino que iban a más.

Por desgracia, la calidad musical no era lo único que iba a ir a más. En febrero de 1967 pareció como si de repente la tradicional caza del zorro quedara aparcada momentáneamente. Quedaba abierta la veda para la caza del Stone.


10 comentarios:

supersalvajuan dijo...

Menuda pandilla!!!

Aitor Fuckin' Perry dijo...

Yo sólo puedo pensar en el bigote de Charlie Watts, diantre.

El resto, ameisin'.

Pero no tanto.

¡Charlie Watts con mustachorl!

Kinski dijo...

Los Stones suelen dar una de cal y otra de arena pero, a mi juicio, a partir del siguiente disco comienza una época imbatible. Discazo tras Discazo hasta Black anb Blue.

Silvio dijo...

Joder amigo... ¡QUE ARTICULO!

Impresionante texto sobre mi banda favorita. Con tu permiso, lo imprimiré para compartirlo con mi madre. Felicitaciones.

Gloria a los Stones.

Adrian Vogel dijo...

No recordaba -o no sabía- que la edición inglesa no llevaba "Let's Spend..." y "Ruby Tuesday". Mis tios de NY me regalaron este LP...

José Fernández dijo...

Yo tengo la versión USA y a mayores Flowers, uno de los recopilatorios más extraños de la historia, y que quieras que te diga, el 66 de los Stones no me parece peor que el 65. Lo que pasa es que los arreglos de vientos de algunos temas, como Have You Seen Mother etc. han quedado algo desfasados comparados con las marimbas de Under My Thumb, y Between the Buttons es un disco que dispara en demasiadas direcciones a la vez (seguramente el disco más ecléctico de los Stones).

La escena que pintas entre con Ike & Tina no es la que sale en los extras de Gimme Shelter ¿no?

Möbius el Crononauta dijo...

supersalvajuan: ¡desde luego!

Aitor FP: era un bigote atómico y elegante ciertamente

Kinski: es la era dorada, aunque bueno con el "Satanic" ya sabes que siempre hay controversia

Silvio: ¡muchas gracias! pues espero que sigas disfrutando de la saga, y gloria bendita para ellos

Adrian Vogel: pues resulta curioso pero así es, no era un LP de singles precisamente. Supongo que el regalo sería edición americana. ¡Tenían buen gusto tus tíos!

José Fernández: pues el "Between" no me parece tan redondo como el "Aftermath", pero aun así es un gran disco obviamente.
Hablo de memoria, pero juraría que no es esa escena, aunque no podría asegurarlo del todo ahora mismo. Mecachis, voy a tener que volver a ver Gimme Shelter

Guzz dijo...

Llego tarde, si y disculpas. Pero no podía dejar pasar la oportunidad de felicitarte por el pedazo entrada... "Between", el gran olvidado en los top recurrentes, y por la curra, stonianos para mí. Creo que podría escuchar "She Smiled Sweetly" hasta la inconsciencia... Saludos guzzeros.

Bounty Hunter dijo...

No he podido evitarlo. http://anorakthing.blogspot.com/2011/05/who-started-uk-60s-moustache-craze.html
Charlie con moustache impone, debería haberselo dejado un tiempo.
Between The Buttons es el último album de los Stones que sufre la doble edición.
Es una locura dejar fuera temas como Ruby Tuesday o Let's Spend The Night Together.
Los únicos que conozco junto a Connection.
Solo falta cruzar el Arco iris para llegar al cielo.
Sería estupendo que siguieras las saga más allá del 69.
Saludos gran M!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Guzz: don't worry! y gracias. Desde luego en "Between" como en tantos otros discos de los Stones hay temas olvidados que rescatar. Aunque luego siempre sale alguno diciendo que tenían unos pocos buenos temas y luego era todo relleno. Nuts!

Bounty Hunter: jaja bonita recopilación bigotuda. Un buen bigote siempre impone, como bien nos enseñó Tom Selleck. Me estoy pensando lo de la segunda etapa, ya veremos. ¡Saludos!