martes, 1 de noviembre de 2011

The Rolling Stones - Aftermath

Hago los temas musicales que no podéis oír. Brian Jones.

La marca de fábrica Jagger/Richard(s) normalmente comenzaba con una idea de Keith, un riff aislado, una melodía para el estribillo, un par de versos. Por lo general, y en aquellos días de gloria, Mick se encargaba de rematar, como un delantero de fino olfato en el área. Y para eso era muy bueno. Ambos trabajaban juntos, llevando la canción a buen puerto. Como surgida de la nada, su primera composición, "As Tears Go By", no era nada desdeñable, era una buena balada. Después llegó el momento de buscar su camino, el método, dejar que los músculos compositivos fueran ganando en fibra. Poco a poco las canciones iban surgiendo, cada vez más deprisa, cada vez mejores. Al mismo tiempo, Brian Jones iba quedándose cada vez más aislado. Pero si alguien caía al agua no había tiempo para parar el buque y rescatarle. El motor de la banda no podía parar, ahora que habían arrancado tan fuerte.

A finales de septiembre de 1965 los Rolling Stones se habían embarcado en su sexta gira británica para presentar su nuevo LP. La audiencia cada vez se volvía más loca y en algunos conciertos algunos objetos impactaron contras las cabezas de algunos miembros del grupo. El nuevo sencillo de la banda, "Get Off of My Cloud" (un mensaje para la gente de las discográficas que se inmiscuían demasiado), ya era una realidad en los Estados Unidos, y llegaría a las Islas Británicas a finales de octubre. El número uno ya no era noticia. Tampoco lo era que en Francia siempre se quedara a unos pocos tiros del primer puesto. Los franceses y sus cosas.

La gira finalizaba el 19 de octubre con una aparición en el Top of the Pops para presentar "Get Off of My Cloud" pocos días antes de su lanzamiento. El 22 le tocaba el turno a Ready, Steady, Go!. El 27 la banda debía partir hacia Estados Unidos para iniciar su cuarta gira por Norteamérica, pero antes debían dejar grabada "As Tears Go By", la balada que había surgido de aquella noche encerrados en la cocina de Andrew Oldham, y que había significado en 1964 el lanzamiento para Marianne Faithfull, llegando al noveno puesto en las listas británicas. Probablemente la grabación corrió a cuenta de Mick y Keith, sin el resto del grupo, acompañados sólo por un cuarteto de cuerda. También grabaron una versión en italiano, "Con Le Mie Lacrime", con un acento que dejaba que desear. Curiosamente los Stones no interpretaron "As Tears Go By" en directo (salvo apariciones televisivas) hasta la gira de A Bigger Bang.

La gira comenzó en Nueva York, con un repertorio todavía dominado por las versiones. Además de los conciertos la banda tenía programada entrevistas en la radio y apariciones en programas de televisión como Hullaballoo en la NBC o Shindig! de la ABC, y alguna otra cadena canadiense. El 7 de diciembre, tras una doble actuación en Newark, la banda regresaba a Nueva York. Se hospedaron en el Lincoln Square Motor Inn. Día 9. Llega el gran apagón del Noreste del 65. En el vestíbulo reparten velas y Brian Jones, en la oscuridad de su habitación, ve amenazas en cualquier sombra. De repente llaman a la puerta, y el pobre Brian ya se imagina a Norman Bates vestido como su madre al otro lado. Pero una voz familiar pregunta: "¿Qué marca tu contador de paranoia en este momento?". Evidentemente una pregunta así sólo podía venir de Bob Dylan. Le acompañaban Robbie Robertson y otros amigos. Ya que no hay luz, ¿por qué no pasar la tarde improvisando?. The lost jam. La reunión mágica que nunca se grabó porque no había electricidad.

Sí, ¿qué marca tu contador de paranoia, Brian? 12 de noviembre, Greensboro. La gira serpentea hacia el sur mientras Brian sigue buscando refugio en el ácido de sus bolsillos. Carolina del Norte, Tennesse, luego Oklahoma. Brian se compra un dulcimer, cuyo sonido le venía fascinando de hace un tiempo, y luego espera con ansias la vista de Anita Pallenberg, que viajará con el grupo una semana. Cuando Anita está a su lado todo va mejor. Se evitará botellas rotas en la cabeza cuando en su habitación se propase con alguna fan. Por el momento, entre Brian y Anita el idilio sigue siendo de color rosa. El 3 de diciembre, en Sacramento, el mundo estuvo a punto de quedarse sin Keith Richards. Un micrófono sin toma de tierra, la guitarra hace contacto, y un zumbido eléctrico deja a Keith sin sentido en el suelo del escenario. Silencio absoluto. Un policía le atiende y comunica que está vivo. Hay que llevarle al hospital. Las suelas de plástico de sus zapatillas le han salvado la vida.

Al día siguiente aparecía en el mercado estadounidense December's Children (And Everybody's), el quinto LP yanqui de los Stones, aunque la banda difícilmente lo consideraba algo oficial, conformado con gran parte de las grabaciones destinadas a la edición británica de Out of Our Heads y algunas canciones en directo. Ello no impidió que el álbum se convirtiera fácilmente en un nuevo disco de oro. Mientras, la gira norteamericana, la más extensa del grupo hasta el momento, seguía su curso hacia la Costa Oeste, con Mick y Keith componiendo siempre que tenían ocasión. El dúo compositor había comenzado a coger el ritmo, como una vieja locomotora. Nueva y excitantes ideas bullían en sus cabezas.

Para las actuaciones californianas en San Jose, San Diego y Los Angeles la banda se reunió con sus novias, Chrissie, Linda, Anita, y las esposas de Bill y Charlie. El grupo compaginó sus conciertos con sesiones en los estudios RCA de Los Angeles, bajo la supervisión, como siempre, de Jack Nitzsche. La prueba de la transición de la banda como intérpretes a autores en las figuras de Jagger y Richards se pudo comprobar en el listado de temas de aquellos días, todo temas propios, como "Doncha Bother Me", "Sittin' on a Fence", "Take It Or Leave It", "Think" (que primero cedieron al cantante Chris Farlowe), la larga improvisación blues "Goin' Home", un instrumental perdido de Nanker Phelge, y las joyas de la corona, "19th Nervous Breakdown" y "Mother's Little Helper".

Tras dos extensas giras en Gran Bretaña y Norteamérica, la banda se tomó un merecido descanso mientras Allen Klein cuidaba de las ganancias. Bill y Charlie y sus respectivas volvieron rápidamente a Inglaterra, mientras que Keith, Mick y Brian deambularon un poco más por los States. Keith arrasó con todo el merchandising indio y vaquero que encontró en Arizona, mientras Mick se iba de fiesta con Dylan en Nueva York, y las rubias cabelleras de Brian y Anita quizás le inspiraban a Bob el título de su próximo álbum. Mientras tanto, "As Tears Go By" se presentaba en los Estados Unidos. Esta vez el sencillo hubo de conformarse con un sexto puesto.

El idilio de Alemania a Los Angeles entre Brian y Anita Pallenberg, ya pareja oficial, ya no iba a durar desde ese momento, con Keith cada vez más distanciado de su novia Linda y empezando a mirar con buenos ojos a la escultural, mordaz e inteligente Anita Pallenberg. Pero el código es el código y uno no come en el plato del amigo. Bueno, al menos esa cosa llamada LSD podía ayudar a distraerse. Y enero sería un mes de merecidas vacaciones para todos. Brian iba reconquistando su autoestima y sus galones en el grupo gracias a la energía que le daba la férrea personalidad de Anita, y de paso empezaba a juguetear con el sitar que le había presentado George Harrison mientras "Norwegian Wood" sonaba en todas las radios. Por su parte Keith se consolaba comprándose el que sería su famoso Bentley azul que todavía no podía conducir y su nuevo hogar inglés, Redlands, una vieja granja isabelina que todavía es su centro de operaciones en la vieja madre patria. En realidad poco a poco los Stones iban a ir desperdigándose por sus propias mansiones y granjas.

En febrero la banda debía ir desperezándose para una nueva gira con unas cuantas actuaciones en las cadenas británicas y el Ed Sullivan Show. Mientras, en el Reino Unido y Estados Unidos, "19th Nervous Breakdown" pegaba fuerte en las listas. El día 17 los Stones comenzaban su segunda gira por Australia y Nueva Zelanda. A la rutina de siempre con disturbios y gritos la banda añadió los jugueteos en las playas de Oceanía (con Brian sorprendiendo a todos con sus impecables dotes de nadador) y los inevitables jugueteos en las alcobas, con Bill, según reza la leyenda, batiendo su récord con treinta chicas en catorce días. Keith por supuesto impugnaría esas cuentas. Por lo visto Charlie era el único que no entraba en ese juego y permanecía fiel a su esposa.

Finalizada la gira por Oceanía el 6 de marzo la banda recalaba en Los Angeles para completar la grabación del que sería su próximo disco. "Flight 505", "High and Dry", "It' No Easy", "Stupid Girl", "I Am Waiting", y los mejores temas que salieron de aquella sesión, "Lady Jane", "Under My Thumb" y "Paint It Black". Casi nada. Pero había nubes en el horizonte. A pesar de que Anita había reforzado su seguridad en sí mismo, Brian seguía demasiado colgado con el LSD, lo que en muchas ocasiones obligaba a Keith a doblar su trabajo en el estudio. Parecía que Brian estaba cada vez más aburrido de la guitarra, y Keith tenía que hacer sus partes. Pero los destellos del antiguo visionario musical venían de cuando en cuando, con el músico rubio probando diferentes instrumentos, teniendo la genialidad de incluir el sonido de una marimba en "Under My Thumb"· Como el mismo Keith admitía, "sí, aquello lo mejoraba".

Mick, su Aston Martin, y el brazo fuerte de la ley

El 26 el grupo comenzaba una gira por la Europa continental con paradas en Holanda, Bélgica, París (donde quedaron todos impactados por Brigitte Bardot), Marsella, Lyon y Escandinavia. Mientras, en los Estados Unidos, para aplacar el hambre de sus fans yanquis London lanzaba como single la versión de "Fortune Teller", una de las canciones grabadas en estudio reconvertidas a directo con gritos de público para Got Live If You Live Want It, el LP en directo que iban a lanzar a finales de año. Cumplida las fechas de la gira europea los Stones volvieron a aparecer en el Top of the Pops. El día 15 Decca publicaba en el Reino Unido el esperado nuevo álbum de la banda, Aftermath. Mientras en los Estados Unidos los fans disfrutaban del primer recopilatorio de la banda, Big Hits (High Tides and Green Grass), que Andrew Oldham había querido titular 'Can You Walk On Water?', un título con demasiadas referencias religiosas para el gusto de Decca.

"Fortune Teller" quedó rápidamente olvidado cuando el 13 de mayo se público en los Estados Unidos el poderoso nuevo sencillo de la banda, "Paint It, Black" (alguien de Decca añadió una coma al título y creó algo de confusión), que ya había sido acogido con histeria días antes cuando fue publicado en el Reino Unido. Desamor, confusión, depresión, una oscura letra de Mick cuya relación con Chrissie se estaba yendo al garete. La oda al "no hay futuro" de Jagger cobró una nueva dimensión en los Estados Unidos, donde las levas ya llevaban un tiempo funcionando, enviando a sus jóvenes hijos a Vietnam. Al otro lado del Atlántico, el 8 de mayo, los Stones aparecían por última vez en Thank You Lucky Stars.

Una nueva gira norteamericana se avecinaba mientras el grupo se dejaba ver de nuevo en Ready, Steady, Go!, y mientras Keith se iba solo a Redlands con sus guitarras y sus cuchillos, sin su novia Linda Keith, quien prefería irse a Nueva York a ver si se liaba con Hendrix, aunque paradójicamente tratándose del viejo pirata Richards, lo que había hundido la relación era la adicción de Linda a la heroína, algo que por entonces Keith, todavía en la fase del LSD, no aprobaba. Así que para la próxima gira norteamericana Keith empaquetó sus guitarras y un corazón roto, y en estos casos para un músico no hay mal que por bien no venga. La gira norteamericana debía abrirse con la habitual rueda de prensa en Nueva York el 23 de junio. Tres días antes iba a publicarse la edición norteamericana de Aftermath. Su versión británica ya era número uno.

La edición británica de Aftermath se abre con "Mother's Little Helper", un ágil y espaciado ritmo de Charlie Watts que lanzaba el pesado bajo de Wyman regrabado a través del pedal de bajo de un Hammond, y con Brian a la guitarra de doce cuerdas, convenientemente afinada y comprimida para imitar el sonido del sitar, mientras Mick entonaba un ácido canto al Nembutal, la nueva droga de moda entre las amas de casa. El segundo tema, "Stupid Girl", dominado por los teclados de Stu, y enriquecido por el clavecín de Jack Nitzsche, es una burla de Mick y Keith a todas las chicas vacías de contenido con las que se topaban en las giras. A continuación, "Lady Jane", adornada de nuevo con toques de clavecín, dirigido esta vez por Brian, se convertía en uno de los temas más hermosos que la banda había grabado hasta entonces, un tema más maduro y más profundo que la otra gran balada, "As Tears Go By". El cuarto tema explotaba con la marimba de Brian Jones y el genial riff de Richards, el irrestible inicio de "Under My Thumb", destinada a convertirse en uno de los temas más polémicos de los Stones, con Mick dejando a las mujeres (o quizás, a cierta mujer) a la altura del betún. Desde luego su novia Chrissie Shrimpton no encajó bien la letra de la canción. Aun así, ahí estaba esa canción genial, destinada a convertirse en uno de los grandes clásicos del grupo. Efectivamente, el cambio había llegado, aunque no se trataba del hombre sobre la mujer, sino de los Stones sobre el resto del mundo. "Doncha Bother Me", para quienes paladeaban con más gusto el primigenio blues de la banda, iba a ser uno de sus blues eléctricos más completos hasta la fecha, fuerte, agresivo, con Brian y Mick compartiendo tarea en la armónica, Bill Wyman desdoblándose en bajo y piano, Keith y su acústica dejándose llevar de la mano por Charlie, mientras Nitzsche colaboraba en las prácticamente inaudibles percusiones, y unos toques de slide por parte de Brian para completar el cuadro. "Goin' Home" era otro tema propio en clave de blues, en realidad una jam que iba más allá de las minutadas de Dylan para llegar nada más y nada menos que a los 11 minutos de canción, pulverizando registros y enervando a quien no bebiera los vientos por la vieja música de los campos de algodón. No es "Under My Thumb" o "Satisfaction", pero toda buena música tiene su momento, sólo se trata de saber encontrarlo. Si sabéis lo que quiero decir. Por momentos, parecía que Mick hubiera sido poseído por el espíritu de un tal Morrison, allá desde el otro lado del Atlántico. Aunque aquí no había sitio para la dama asiática. La cara B de Aftermath se abría con "Flight 505", una de las pocas canciones que dejaban al gran Stu explayarse con su piano, dejando caer luego un pequeño aroma de satisfacción dando entrada a todo el grupo que se cogía en movido rock con un pegadizo estribillo padre de esos estribillos marca de la casa que iban a ser patente del sonido de la banda desde finales de los 60. "Flight 505" es un tema muy infravalorado, pero esas irresistibles guitarras honky tonk y los característicos pasajes de Keith ya estaban ahí en el 66. "High and Dry" es por otro lado una de los primeros experimentos estonianos con la sonoridad country, la armónica al estilo de los Apalaches y los riffs con petos y pajitas en la boca. El noveno tema del disco es "Out of Time", un gran trabajo de Bill al bajo, otra oportunidad para Brian y su marimba, el clavecín de Nitzsche, y en resumen un buen tema en el que el ritmo sube y baja allanando el camino para unas reentradas fantásticas. "It's No Easy" es otro estupendo tema rock, con Mick arrastrando la línea vocal en los estribillos deviniendo casi un gemido, mientras Keith le respalda con esos coros que pronto serían tan característicos, aportando además una de sus guitarras rítmicas más reconocibles. "I Am Waiting" es un bonito medio tiempo, quizás demasiado recargado en las voces, mientras que "Take It or Leave It" es una aventura de la firma Jagger/Richard en los terrenos del pop beatlianos, con no demasiada fortuna, no estamos hablando de "She's a Rainbow" precisamente. La cosa reflota con "Think", un tema que hubiera perdido muchos enteros de no haber estado ahí Charlie Watts para lanzar a toda la banda desde los tiempos medios; se trata de ese ritmo inconfudible, que está en "Think", y en muchos clásicos posteriores de finales de los 60 y los 70. Ahí está "Happy", por poner un ejemplo, solo hace falta a un Keith todavía más inspirado. La clave ahí es Charlie, demasiado característico como para ser imitado. Aftermath se cerraba con "What to Do", un correcto rock pausado estilo 50s.

Por primera vez, los Stones presentaban un LP sin versión alguna, tan sólo con los temas que Mick y Keith habían ido componiendo en la carretera, en sus casas, y allá donde tuvieran un momento para sentarse y tocar. Todo lo que habían dejado intuir hasta entonces estaba comenzado a explotar. "Satisfaction" no había sido un hecho aislado. "Under My Thumb" era una perfecta muestra de ello. En cuanto al dúo de Jagger y Richards, Aftermath significaba una nueva etapa, la prueba de que podían vivir de su propia inspiración. En los 60 las cosas cambiaban rápido, y quien no se adaptaba sucumbía. Los Stones cambiaban cada vez más deprisa, y lo que era más importante, iban a mejor.

9 comentarios:

Agente Cooper dijo...

Aftermath, su 1ª obra maestra...y lo que faltaba!!!!!!

Un saludo.

ROCKLAND dijo...

Estoy con Agente Cooper. Primera gran obra de sus Satánicas Majestades. El principio de su grandeza.

Adrian Vogel dijo...

Estamos todos de acuerdo!!! Su primer gran álbum. Todavía vigente, lo cual le mejora aún más.

Johnny dijo...

Alguna vez he oído que no es tan buen disco. Probablemente el disco que más he escuchado en mi vida, y nunca me ha dejado de flipar. Saludos.

Anónimo dijo...

Hay cientos de gupos mejores, éste es el más sobrevalorado de la historia. Solo tiene tres canciones buenas, es un puro producto de la publicidad. Como instrumentistas son mediocres y no pasan de vulgares compositores. Más allá de la pose, creo que fueron pioneros en su época en cuanto a producto comercial. ¡A ver quien se traga un disco entero suyo!. ¡Yo, ni de coña!.

José Fernández dijo...

Coño, el comentario del anónimo es digno de mi!! Lástima que a mi si me gusten los Stones (aunque este disco siempre me pareció que estaba sobrevalorado xDD)

Möbius el Crononauta dijo...

Agente Cooper: desde luego. Con Aftermath empezó lo más grande...

Rockland: ya somos tres.

Adrian Vogel: imposible negar la evidencia. Con Aftermath comenzaron a jugar en esa liga reservada a sólo unos pocos

Johnny: es un disco de lo más redondo, ¡no creo que se le pueda pedir mucho más a un disco!

Anónimo: ¡prefiero no preguntarte por esos cientos!

José Fernández: si no vigilas te quitarán el puesto de supertacañón

Bounty Hunter dijo...

El primer disco propiamente suyo y uno de los más oscuros. Paint It, Black tiene una aura siniestramente encantadora. Que (se lo pregunten a Kevin Bacon en Stir of Echoes).
Són las aportaciones de Brian que le confieren ese sonido a los temas y que ayudan a que la banda siga su própio camino, aleccionados por los Fab Four.
Se avecinan tiempos oscuros y este album es toda una premonición.
Saludos gran M!!!

Möbius el Crononauta dijo...

Desde luego, "Pain it" tiene algo especial, no cabe duda. Y entre otras cosas lo que hacía diferente al sonido de los Stones aquellos días era Brian, claramente.