lunes, 28 de noviembre de 2011

Juno y el pavo real (1930)

De entre toda la filmografía del gran Alfred Hitchcock (al menos de la que ha sobrevivido) Juno y el pavo real es seguramente la más singular de todas. No es la única que se aleja de las habituales temáticas del director, pero tanto por su trama como por su dirección se desmarca de la proyección y trayectoria a la que hoy en día todos nos hemos acostumbrado.

Desde luego poco hay de suspense y crimen en la obra original Juno and the Paycock, una obra teatral del celebrado autor irlandés Sean O'Casey situada en un barrio dublinés de clase obrera durante la Guerra Civil irlandesa. Mezcla de comedia y drama, la obra narra las aventuras y desventuras de la familia Boyle, dirigida por el Capitán Boyle, el arquetipo del irlandés bebedor poco amigo del trabajo que gusta de fanfarronear, y su esposa Juno, el verdadero soporte económico de la familia y quien lleva los pantalones en casa. Sus hijos son Mary, una hacendosa y bella muchacha que apoya la huelga que se lleva a cabo en esos tumultuosos momentos, y Johnny, un tullido veterano de la revolución con una oscura culpa de sus días en el IRA. Todo cambiará aparentemente para ellos cuando un elegante abogado inglés les anuncie que van a heredar una considerable fortuna.

Obra de éxito a ambos lados del Atlántico, Juno y el pavo real había cautivado a Hitchcock (no cabe olvidar que antes que cinéfilo había sido un agran asiduo del teatro) como a tantos otros espectadores. Como confesaría muchos años después a Truffaut en su famosa entrevista, Hitchcock aceptó a regañadientes dirigir la adaptación, ya que aunque le encantaba la obra no veía en ella posibilidades cinematográficas. Efectivamente, salvo un par de secuencias aisladas en la calle y en la taberna, la película destaca por su enorme sobriedad, más tratándose de una cinta del maestro del suspense. Pero constreñido por una historia que discurre principalmente en el domicilio de los Boyle, el bueno de Alfred optó por rodar en su mayoría largos planos de los actores recitando sus frases. Quien busque la impactante técnica del director y sus alardes visuales desde luego encontrará muy poco de ellos aquí.

Curiosamente en Juno y el pavo real nos encontramos en el mundo al revés, y es la trama, más que la dirección, la que sostiene y da fuerza al film. El excelente escrito de O'Casey es una delicia, y Hithcock se dejó llevar por las travesuras del Capitán Boyle y su compañero de juergas Joxer Daily, un par de borrachines irlandeses que encajan perfectamente con el arquetipo que todos nosotros podamos tener en mente. Pero detrás de los gags de Boyle y Joxer escondiéndose de Juno tenemos una trama de crítica y realismo social del Dublín de la época, que poco a poco va ocupando el centro del escenario hasta revelarse por completo en un trágico clímax que sirve de contrapunto irlandés a la moraleja de la fábula de Esopo.

Para su versión Hitchcock contó con el dúo protagonista de la obra original, Barry Fitzgerald y Sara Allgood, aunque curiosamente en su debut cinematográfico Fitzgerald no interpretaría al Capitán Boyle, sino que habría de conformarse con una protagónica secuencia inicial como orador e inflamador político callejero. Su papel teatral sería de todas formas estupendamente interpretado por Edward Chapman (quien también debutaba en el cine) secundado por un también magnífico Sidney Morgan, veterano de la escena teatral, actor y director cinematográfico.

Juno y el pavo real es una buena adaptación de una obra referencial del teatro irlandés en los primeros tiempos del sonoro; quienes estén interesados por la cultura irlandesa o busquen las reminiscencias del humor irlandés que se deja ver en las películas de John Ford, disfrutarán con la película. Quienes busquen al Hitchcock que todos amamos han de saber que no lo encontrarán aquí; en ese caso Juno y el pavo real es más bien un film para acérrimos, estudiosos y completistas de la filmografía del maestro del suspense.

2 comentarios:

Toni dijo...

Efectivamente, esta obra era más apropiada para Ford que para Hitchcock. Basta recordar una de las mejores peliculas de Ford pre-Diligencia, The plough and the stars, también una obra de O'Casey.
Saludos.

Möbius el Crononauta dijo...

Bien apuntado. Aunque aun no la he visto, imagino que siendo obra de O'Casey deben andar parejas. Gracias por comentar.